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Matías Zulueta y el origen de Somos Rentable: “Queríamos que otros también pudieran tener un pedacito de ese paraíso que es el sur de Chile”

En tiempos de digitalización, la apuesta es mantener el contacto humano.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Desde la ingeniería comercial al mundo del financiamiento colectivo inmobiliario. Así se ha trazado el camino de Matías Zulueta, fundador de Somos Rentable, una plataforma de inversión en proyectos de tierra que ya ha recaudado más de $7.000 millones desde su creación. Su historia comienza, curiosamente, lejos del mundo inmobiliario.

“Partí emprendiendo en un rubro completamente distinto, pero en 2021 vendí mi empresa a Betterfly. Fue entonces cuando vimos una oportunidad de hacer proyectos vinculados con la conservación en el sur”, relata.

Esa visión dio vida a Sur Profundo, una de las primeras empresas del grupo, centrada en la compra de terrenos extensos —de 70 hectáreas o más— donde el negocio inmobiliario y la conservación se cruzaran.

“Queríamos desarrollar un modelo que tuviera impacto. Empezamos a vender terrenos, pero dejando un área importante para la conservación, usando lo que se conoce como derecho real de conservación”, explica Zulueta, subrayando que este fue el sello desde el primer día. “Siempre con conciencia, siempre dentro del marco jurídico, y siempre tratando de ir un poco más allá”.

Fue en este contexto que nació, de manera natural, la semilla de lo que hoy es Somos Rentable.

“Desde el minuto uno, aunque no existía la marca, ya existía la función. Comprar un campo de 700 hectáreas podía costar 800 o 900 millones de pesos, y nosotros no éramos millonarios. Entonces desarrollamos una red de inversionistas: familiares y amigos que confiaban en nosotros”.

A medida que los proyectos de Sur Profundo crecieron, también lo hizo la necesidad de capital. Cuando el círculo cercano se agotó, decidieron dar un paso más: abrir esta posibilidad a más personas, con una estrategia enfocada en generar confianza.

Así nace Somos Rentable, una empresa de financiamiento colectivo —también conocido como crowdfunding— especializada en inversiones inmobiliarias con respaldo tangible. Hasta la fecha, han levantado más de 7.000 millones de pesos en unos doce proyectos y proyectan rentabilidades en torno al 14% en un plazo promedio de 18 meses.

“Parece una cifra gigante, pero la clave está en el modelo. Cada inversión está respaldada por un activo inmobiliario: una casa, un terreno, una oficina… algo que protege el capital del inversionista”, explica Zulueta.

“A diferencia de acciones, donde puedes perder el 99% del capital como pasó con Latam, aquí el activo está ahí. No es líquido, no se puede vender de inmediato, pero no desaparece”, señala.

El modelo que propone Somos Rentable no solo busca rentabilidad, sino también generar un vínculo cercano y personalizado con los inversionistas. En tiempos de digitalización, la apuesta es mantener el contacto humano.

“Nuestro perfil de inversionista parte en los 15 millones de pesos. No buscamos algo masivo. Queremos conocer a cada persona, que nos pueda llamar, venir a la oficina, tener nuestro WhatsApp. Eso solo es posible con tickets más altos”.

Y no se trata solo del monto. Los clientes de Somos Rentable, en su mayoría, son personas con poco tiempo y ahorros que han mantenido en depósitos a plazo, fondos mutuos o cuentas corrientes. Buscan oportunidades claras, simples y confiables.

“No es como explicar una criptomoneda. Acá compramos tierra, abrimos caminos, generamos uso, y luego vendemos. Es un modelo que cualquiera puede entender, pero que no cualquiera puede ejecutar bien. Por eso es importante la experiencia que tenemos y el respaldo de los activos”.

Finalmente, lo que mueve a Zulueta no es solo el negocio, sino una visión más amplia: democratizar la inversión inmobiliaria sin perder el propósito original.

“Nos enamoramos del sur de Chile, y queríamos que más personas pudieran tener un pedacito de ese paraíso. Lo hacemos con respeto por el entorno, y con proyectos que tienen sentido. Eso es lo que tratamos de transmitir”.

Los 4 factores clave que impulsarán el mercado inmobiliario en Chile en 2025: entre expectativas y desafíos

Por: Eduardo Ricci Burgos, abogado de Negocios en COHLERS+PARTNER

El año 2025 se proyecta como un punto de inflexión para el mercado inmobiliario chileno. Tras años de incertidumbre, contracción de la inversión y caída en la demanda, comienzan a aparecer señales de reactivación. Sin embargo, este repunte no será automático ni lineal: estará condicionado por diversos factores estructurales y coyunturales que incidirán tanto en la oferta como en la demanda. Habrá que ver todavía el comportamiento de Estados Unidos, Rusia, China y la UE en su reciente guerra arancelaria iniciada.

Sin embargo, y a continuación, identifico cuatro factores clave que estimo podrían impulsar nuestro mercado inmobiliario durante este año, junto con una mirada crítica sobre sus limitaciones y riesgos.

Primero, la reducción de las tasas de interés hipotecarias, en donde la esperada normalización de la política monetaria del Banco Central ha comenzado a traducirse en una baja gradual de las tasas de interés hipotecarias. Esto representa un alivio importante para la demanda, especialmente para los sectores medios, que habían quedado fuera del mercado por el alto costo del financiamiento.

Sin embargo, esta baja no garantiza una recuperación plena. La banca sigue manteniendo criterios de evaluación más restrictivos, y muchas familias aún arrastran niveles de endeudamiento elevados. Además, el alza sostenida en los precios del suelo y en los costos de construcción limita el efecto positivo de esta baja en términos de accesibilidad real.

Luego, el déficit habitacional estructural, en donde Chile enfrenta un déficit habitacional estimado en más de 650.000 viviendas, lo que configura una presión de fondo sobre la demanda inmobiliaria. Este factor no es coyuntural ya que responde a décadas de crecimiento urbano desordenado, falta de políticas sostenidas y aumento de hogares unipersonales y migrantes.

Así, este déficit es una oportunidad para el mercado, pero también una fuente de tensiones. La respuesta del sector privado ha estado concentrada en segmentos medios-altos, dejando fuera a miles de familias que no califican para subsidios ni acceden a crédito hipotecario. Si no se logra articular una política habitacional integral —que combine inversión pública, subsidios inteligentes y gestión del suelo—, el déficit seguirá siendo una amenaza más que un motor real.

En tercer lugar, la transformación urbana y relocalización postpandemia, en donde la pandemia generó cambios profundos en los patrones de localización residencial. El teletrabajo y la búsqueda de mejor calidad de vida están impulsando una migración hacia comunas periféricas o intermedias, donde aún es posible acceder a terrenos más amplios y precios relativamente accesibles.

Ahora bien, esta tendencia ha dinamizado mercados secundarios en regiones como Valparaíso, O’Higgins y La Araucanía. No obstante, requiere infraestructura, conectividad y planificación urbana. Sin inversión pública en transporte, servicios y equipamiento, esta expansión puede derivar en nuevas periferias segregadas y mal integradas.

Finalmente, el interés de fondos de inversión extranjeros e institucionales por el mercado inmobiliario chileno sigue en aumento, especialmente en nichos como multifamily, renta residencial, bodegaje y parques industriales en donde nuestro país todavía ofrece una estabilidad relativa, reglas claras y demanda insatisfecha. Pero este flujo de capital también genera tensiones ya que eleva los precios, concentra la propiedad del suelo y puede contribuir a la “financiarización” de la vivienda. El desafío acá es asegurar que esta inversión se alinee con objetivos urbanos y sociales, evitando que el mercado opere desconectado de las necesidades reales de la población.

Para terminar, creo que los factores que impulsan el mercado inmobiliario en 2025 abren oportunidades, pero también exigen una mirada crítica y estratégica, pues sin una intervención o apoyo decidido del Estado, planificación urbana sostenible y mecanismos de inclusión, el crecimiento del sector podría profundizar desigualdades en lugar de resolverlas.

24/05/2026 19:09