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30/08/2025 20:55

PRONTO

Arriendos en UF: la ley que regula las rentas y la devolución de garantías

En un escenario de inflación persistente y reajustes constantes en el mercado de la vivienda, los contratos de arriendo pactados en Unidades de Fomento (UF) se han consolidado como una práctica extendida en Chile. La fórmula permite a los propietarios protegerse de la pérdida de valor de sus ingresos, pero también ha generado controversias en torno a la devolución de las garantías.

La Ley N° 18.101 sobre Arrendamiento de Predios Urbanos, en su artículo 2°, faculta a las partes a fijar la renta en moneda nacional o en UF. Se trata de una disposición que entrega libertad contractual y que, en los últimos años, ha motivado a un número creciente de arrendadores a inclinarse por la UF como referencia.

“Es un mecanismo legítimo y perfectamente válido en Chile. La renta puede fijarse en pesos o en unidades de fomento, lo importante es que quede claramente establecido en el contrato”, explica un abogado especialista en derecho inmobiliario.

El problema surge cuando los propietarios —que reciben la garantía en UF— pretenden devolverla en pesos sin aplicar el reajuste correspondiente. Según expertos, aquello podría considerarse una práctica abusiva, ya que implica una pérdida automática para el arrendatario producto de la inflación.

La situación se torna más compleja al momento de pactar el mes de garantía. Aunque la legislación no establece un monto específico ni un formato único, la práctica común ha sido exigir uno o dos meses de renta como respaldo frente a eventuales daños o incumplimientos.

En este punto, la Ley N° 19.496 de Protección al Consumidor adquiere relevancia. Dicha normativa califica como abusivas aquellas cláusulas que generan un desequilibrio significativo entre las partes. “Devolver una garantía en pesos, cuando fue recibida en UF, es un ejemplo claro de asimetría contractual. Lo que ingresa en UF debe devolverse en UF, de lo contrario el arrendatario ve disminuido su patrimonio sin justificación”, subraya un académico de la Universidad de Chile.

Jurisprudencia y tendencias

En los últimos años, los tribunales de arrendamiento han ratificado este criterio, fallando en favor de arrendatarios que demandaron la devolución de garantías en la misma unidad en que fueron entregadas. Se trata de una jurisprudencia que refuerza la noción de equivalencia contractual como principio rector en materia de arriendos.

De hecho, abogados consultados advierten que las controversias en torno a garantías han aumentado en paralelo a la mayor utilización de la UF como referencia de pago. “La recomendación para ambas partes es explicitar en el contrato la forma de devolución de la garantía, dejando claro que se efectuará en la misma unidad pactada al inicio”, indican.

La discusión cobra especial relevancia en un contexto donde la oferta de arriendos en UF ya no es exclusiva de sectores de altos ingresos. Hoy, proyectos inmobiliarios de rango medio también incorporan este mecanismo, ampliando el alcance del debate.

Para los propietarios, la UF representa un blindaje frente a la inflación; para los arrendatarios, supone un mayor costo de acceso, pero también la necesidad de exigir transparencia y equidad en la devolución de su garantía.

En síntesis

El arriendo en UF es legal y cada vez más frecuente en Chile. Sin embargo, la devolución de la garantía en valores “congelados” se enfrenta a cuestionamientos legales y éticos. La regla implícita que hoy respalda la jurisprudencia es clara: si se recibe en UF, se debe devolver en UF.

El triunfo de Jeannette Jara y la urgencia de la vivienda

El resultado de las primarias del 29 de junio de 2025 marcó un hito histórico: Jeannette Jara, militante del Partido Comunista y exministra del Trabajo, se convirtió en la primera candidata comunista en liderar una lista oficialista, obteniendo un 60 % de los votos, en desmedro de la izquierda tradicional. Esta victoria no es anecdótica: refleja una ciudadanía que exige más acción y resultados concretos.

Jara llega al comando con una hoja de ruta clara: propone construir 360 000 viviendas, generar subsidios habitacionales para jóvenes entre 25 y 35 años y actuar con urgencia frente al déficit habitacional y la realidad de campamentos. No es un discurso vacío: se trata de políticas directas que impactan la vida cotidiana de miles de familias.

Este enfoque social punzante —junto a su pasado en la elaboración de la Ley de las 40 horas y su postura moderada respecto a regímenes autoritarios— proyecta a Jara como una figura que busca articular reformas profundas con gobernabilidad.

La irrupción de Jara pone la vivienda en el centro del debate. Quienes la enfrentan en noviembre —tanto de derecha como de centro— no podrán evadir este tema.

La derecha (como Kast y Matthei) deberá ofrecer soluciones tangibles en vivienda o perder autoridad frente a una demanda social legítima. Por su parte la centroizquierda estará bajo presión para redefinir su propuesta: ya no basta con moderación; debe volver a conectar con urgencias como la vivienda y la equidad urbana.

El electorado joven y las familias emergentes se convierten en un actor decisivo: si Jara logra movilizar con sus subsidios para 25‑35 años, puede inclinar una elección que parece encaminarse hacia una segunda vuelta polarizada 

Si bien la victoria comunista representa una anomalía en primarias (tan baja participación como cuestionable legitimidad), es un llamado de atención: las mayorías exigen resultados concretos y no ideologías abstractas . El desafío de la centroizquierda será reconectarse con demandas reales —vivienda digna, seguridad, equidad— sin perder consistencia ni drogarse de discurso reformista.

Jeannette Jara asume la candidatura con una apuesta clara: transformar la vivienda en un derecho efectivo, algo que ningún candidato puede ignorar sin perder credibilidad. En noviembre, la pelea no será solo entre ideologías, sino entre quienes ofrecen respuestas tangibles y quienes siguen postergando temas estructurales. 

La izquierda tradicional tiene una oportunidad: recuperar conexión con las urgencias ciudadanas, mientras la derecha deberá demostrar si realmente tiene la capacidad de construir futuro urbano con inclusión.

Entre oportunidades y desafíos: el pulso del mercado inmobiliario chileno esta semana

En una semana marcada por cifras, anuncios y promesas, el mercado inmobiliario chileno vuelve a demostrar que es mucho más que la suma de casas, departamentos y planos bien diseñados. Es, en verdad, un termómetro social y económico que revela las aspiraciones, tensiones y urgencias de miles de personas que buscan construir patrimonio en medio de un escenario cambiante.

Uno de los hitos más visibles de estos días ha sido el Cyber Day Inmobiliario, que entre el 2 y el 8 de junio ofreció descuentos que oscilan entre el 2 % y el 17 % en más de una decena de proyectos habitacionales.

Esta especie de “Black Friday” del ladrillo se ha consolidado como una instancia clave para captar compradores e inversionistas atentos a oportunidades. Pero también plantea preguntas de fondo: ¿cuán sostenible es basar la reactivación del sector en eventos promocionales? ¿Estamos facilitando el acceso real a la vivienda, o solo disfrazando con rebajas una oferta que aún está lejos del bolsillo promedio?

En paralelo, el ajuste de la Unidad de Fomento (UF) —índice clave para arriendos y créditos hipotecarios— vuelve a instalar una paradoja habitual: mientras protege el valor de la inversión inmobiliaria, encarece el costo de la vida para quienes pagan sus cuotas mensuales indexadas.

Hoy la UF supera los $38.700, lo que impacta de manera directa a miles de familias que, aún con buenas condiciones crediticias, ven cómo su presupuesto se aprieta. Las recientes bajas en las tasas hipotecarias, impulsadas por una mayor competencia bancaria, ofrecen algo de alivio, pero el panorama sigue siendo frágil.

En este contexto, cobra especial relevancia el reciente anuncio del Gobierno respecto a un nuevo crédito hipotecario orientado a profesionales jóvenes.

La medida —aún en discusión legislativa— busca ampliar el acceso a la vivienda para un segmento clave: personas con formación técnica o universitaria que recién ingresan al mercado laboral, muchas veces con trabajos inestables y sin ahorro suficiente para un pie. Es una iniciativa valiosa, pero que deberá traducirse en acciones concretas y no quedar atrapada en la letra chica del sistema financiero.

En suma, esta semana nos recuerda que el mercado inmobiliario no se mueve solo por metros cuadrados, tasas y promociones. Se mueve, sobre todo, por expectativas: las de un joven que quiere su primera casa; las de una familia que busca estabilidad; las de un país que necesita políticas habitacionales que estén a la altura de sus desafíos sociales.

La oportunidad de construir no es solo de concreto. También es de voluntad política, empatía económica y visión de largo plazo.

¿Por qué están más baratos los departamentos con entrega inmediata?

En el panorama actual del mercado inmobiliario chileno, cada vez es más frecuente ver promociones llamativas y precios reducidos en departamentos con entrega inmediata. Lo que en un primer vistazo parece una oportunidad dorada para quienes buscan comprar, también deja entrever una realidad preocupante para las inmobiliarias: el sobrestock de unidades y la urgencia por recuperar liquidez.

Las razones de esta baja en los precios son múltiples, pero todas apuntan a una misma raíz: la presión financiera que enfrentan las constructoras. Mantener departamentos vacíos implica asumir gastos comunes, mantenciones y seguridad, además de congelar el capital invertido. Por eso, cuando se llega a la etapa final de un proyecto y quedan unidades sin vender, la urgencia por cerrar ventas aumenta, y con ella, la disposición a negociar precios.

A diferencia de los departamentos en blanco o en verde —donde el comprador paga un precio más alto a cambio de plazos flexibles para reunir el pie— los inmuebles con entrega inmediata exigen pagos rápidos y una aprobación crediticia inmediata. Este filtro natural reduce la cantidad de potenciales compradores y obliga a las inmobiliarias a competir con descuentos, bonos o promociones que los vuelvan más atractivos.

Pero más allá de lo conveniente que pueda ser para algunos compradores, esta situación debería leerse también como un síntoma del momento que vive el rubro: construcciones que se iniciaron con proyecciones optimistas hoy enfrentan un escenario de incertidumbre económica, alza en las tasas de interés, endurecimiento del crédito hipotecario y una demanda cada vez más cautelosa.

¿Estamos frente a un cambio estructural en la forma de comprar viviendas? ¿O es simplemente un ajuste temporal en un mercado que durante años funcionó con márgenes elevados y poca competencia? Lo cierto es que la baja en los precios de entrega inmediata revela un reacomodo, pero también abre una ventana de oportunidad para quienes estén preparados financieramente para dar el paso.

Hoy, más que nunca, informarse y saber negociar puede marcar la diferencia entre una buena inversión y una decisión apresurada. Porque si algo está claro, es que los ladrillos ya no son tan sólidos como antes.

Mercado inmobiliario chileno: entre la reactivación y la incertidumbre

Luego de años marcados por la desaceleración, la inflación y el encarecimiento del crédito hipotecario, el mercado inmobiliario chileno comienza a mostrar señales de reactivación. Sin embargo, estas señales conviven con una sensación de inestabilidad estructural, donde factores como la baja en la demanda efectiva, el endurecimiento normativo y el costo de la construcción siguen presionando al sector.

Durante el primer trimestre de 2025, diversas consultoras han registrado un aumento en la oferta de proyectos, especialmente en comunas periféricas de la Región Metropolitana como Lampa, Padre Hurtado, Quilicura y Buin. Allí, las inmobiliarias están apostando por unidades más pequeñas, con mayor eficiencia energética y dirigidas a segmentos jóvenes que hoy se enfrentan a un arriendo desbordado. La vivienda en arriendo, de hecho, ha pasado de ser una transición a convertirse en destino para una generación entera.

Pero el problema es más profundo: la brecha entre lo que se construye y lo que las personas pueden pagar sigue siendo inmensa. Aunque los precios han comenzado a moderarse, la baja es insuficiente frente a ingresos familiares estancados y tasas de interés hipotecarias que, si bien han retrocedido levemente, siguen siendo altas para muchas familias.

El mercado también está viendo cómo cambian las prioridades de los compradores. Hoy se valoran más los espacios compartidos, la conexión con el transporte público, la sostenibilidad y la seguridad barrial. Este cambio de enfoque obliga al sector a repensar el tipo de ciudad que está construyendo. ¿Queremos seguir extendiendo el límite urbano o densificar con sentido? La pregunta no es menor.

Por otro lado, la reciente reactivación de políticas públicas como el Subsidio DS1, junto a planes municipales de densificación equilibrada, parecen abrir una ventana para la vivienda social y de clase media, históricamente desplazada de zonas con mejor conectividad. Sin embargo, la tramitación de permisos, los cambios normativos en los Planes Reguladores y la incertidumbre política en torno a la planificación urbana siguen frenando los avances reales.

Chile necesita más que cifras de venta. Necesita una visión de ciudad. Y eso implica asumir que el acceso a la vivienda no puede seguir siendo solo un problema del mercado. Es una discusión estructural, donde debe participar el Estado, los municipios, las inmobiliarias y, sobre todo, la ciudadanía.

El momento es ahora. La reactivación del mercado no debe significar repetir los errores del pasado, sino construir ciudades más justas, accesibles y sostenibles. Que la próxima crisis —porque vendrá— nos encuentre con algo más que balances y torres: con comunidad, con visión y con respuestas.

El Deporte como Motor de Vida Urbana

Las grandes ciudades no solo se construyen con edificios y carreteras, sino también con espacios donde sus habitantes puedan desarrollarse plenamente. En este sentido, el impulso de actividades deportivas en distintas comunas es una muestra clara de cómo el deporte contribuye al bienestar social, la salud y la integración comunitaria.

Eventos como la Maratón de Santiago, el Premier Pádel en San Carlos de Apoquindo y el Puma Medio Maratón de Viña del Mar no son solo competiciones de alto nivel; representan instancias en las que la ciudad se convierte en un espacio de encuentro para sus ciudadanos, fomentando la vida activa y el sentido de pertenencia.

La Maratón de Santiago es un claro ejemplo de cómo el deporte se integra a la ciudad. Miles de corredores, desde aficionados hasta atletas de élite, recorren sus calles en un evento que no solo promueve la actividad física, sino que también dinamiza la economía local y fortalece la identidad urbana. La imagen de corredores atravesando hitos icónicos de la capital refuerza la conexión entre el deporte y la ciudad.

Por otro lado, el Premier Pádel en San Carlos de Apoquindo pone a Chile en el mapa de los eventos deportivos internacionales, demostrando que Santiago tiene la infraestructura para albergar torneos de primer nivel. Esta disciplina, en franco crecimiento, ha encontrado en el país una afición cada vez más comprometida, lo que abre oportunidades para el desarrollo de nuevos talentos y para consolidar a Chile como un destino deportivo relevante.

El Puma Medio Maratón de Viña del Mar, en tanto, ofrece un espectáculo que combina el deporte con el paisaje costero, brindando una experiencia única para corredores y espectadores. Su impacto va más allá de la competencia, ya que incentiva el turismo deportivo y promueve el uso de los espacios urbanos en beneficio de la comunidad.

Más allá de la competencia, estas iniciativas demuestran que el deporte es una herramienta clave para mejorar la calidad de vida en las ciudades. La masificación del acceso a la actividad física reduce problemas de salud pública, refuerza la cohesión social y convierte a los espacios urbanos en lugares de encuentro y disfrute colectivo.

El desafío ahora es seguir potenciando políticas públicas que fomenten el acceso a la práctica deportiva, generando más y mejores oportunidades para que los ciudadanos puedan hacer del deporte una parte fundamental de su vida. La ciudad y sus habitantes lo merecen.

Reforma de Pensiones y su Impacto en el Mercado Inmobiliario

La discusión sobre la reforma de pensiones en Chile ha generado intensos debates sobre su financiamiento, la administración de los fondos y los efectos que tendrá en la calidad de vida de los jubilados. Sin embargo, un aspecto que merece mayor atención es cómo este cambio estructural impactará en el mercado inmobiliario, un sector que ha sido históricamente un refugio de inversión para los ahorros previsionales de los chilenos.

Uno de los efectos más inmediatos de la reforma será la alteración en las estrategias de inversión de las AFP y de los cotizantes individuales. Actualmente, un porcentaje significativo de los ahorros previsionales se destina a inversiones en instrumentos financieros ligados al sector inmobiliario, como fondos de inversión en bienes raíces, bonos de empresas constructoras y sociedades de rentas inmobiliarias. Una modificación en la administración de estos fondos podría afectar el flujo de capital disponible para el desarrollo de proyectos habitacionales y comerciales, generando cambios en la oferta y en los costos de financiamiento del sector.

A nivel individual, el retiro anticipado de fondos previsionales o cambios en la propiedad de los ahorros podría modificar la demanda por viviendas. Durante los retiros del 10% de los fondos previsionales en 2020 y 2021, una parte de estos recursos se utilizó para pagar dividendos hipotecarios o adquirir viviendas, lo que impactó directamente en la dinámica del mercado. En este sentido, una reforma que limite el acceso a los fondos individuales podría reducir la capacidad de compra de muchos chilenos, afectando la demanda inmobiliaria y, en consecuencia, los precios de las propiedades.

Por otro lado, si la reforma logra garantizar mejores pensiones a futuro, podría generar un efecto positivo en la planificación financiera de los ciudadanos. Una mayor estabilidad en los ingresos de los jubilados permitiría mejorar el acceso a créditos hipotecarios y estimular la inversión en propiedades destinadas al arriendo, un segmento en constante crecimiento. Esto es especialmente relevante considerando que el arriendo se ha consolidado como una alternativa cada vez más utilizada ante el encarecimiento de la vivienda propia.

El mercado inmobiliario es uno de los pilares de la economía chilena y cualquier cambio en el sistema de pensiones debe evaluar con profundidad sus repercusiones en este sector. La clave estará en encontrar un equilibrio que permita fortalecer las jubilaciones sin debilitar la inversión y el acceso a la vivienda.

La incertidumbre en torno a la reforma ya está generando cautela entre inversionistas y compradores, lo que subraya la necesidad de un debate informado y con visión de largo plazo.

La venta fallida de la casa de Allende: entre la controversia y la historia

El intento de vender la histórica casa del expresidente Salvador Allende, ubicada en la comuna de Providencia, ha desatado una tormenta política y mediática que exponen tensiones no solo ideológicas, sino también legales y patrimoniales. Lo que pudo haber sido una simple transacción inmobiliaria se ha convertido en un debate sobre memoria histórica, manejo administrativo y el legado de un líder que marcó un hito en la política chilena.

La propiedad, declarada Monumento Nacional en 2005, fue puesta a la venta en medio de una compleja trama de herencias y disputas familiares. Sin embargo, lo que encendió las alarmas fue el aparente incumplimiento de los procedimientos legales que rigen los bienes patrimoniales. La oposición ha alzado la voz, acusando una «falta de respeto a la memoria histórica» ​​y cuestionando la permisividad en torno a los intentos de comercializar un inmueble que guarda un profundo simbolismo para el país.

Desde el marco legal, la Ley de Monumentos Nacionales establece restricciones claras respecto a las modificaciones, uso y venta de propiedades con esta categoría. La ley exige autorización previa del Consejo de Monumentos Nacionales para cualquier tipo de intervención. En este caso, las críticas apuntan a una posible negligencia en la aplicación de estos procedimientos, lo que reaviva el debate sobre cómo proteger de manera efectiva el patrimonio histórico de Chile frente a intereses económicos o particulares.

La figura de Salvador Allende sigue generando pasiones y divisiones en la sociedad chilena. Para algunos, esta casa representa un símbolo tangible de los valores e ideales que impulsaron su gobierno. Para otros, el manejo de la propiedad pone en evidencia las contradicciones y tensiones en torno al uso de bienes históricos. En un país donde la memoria histórica es un campo de disputa, la fallida venta de la casa no es solo un tema inmobiliario: es un recordatorio de las luchas pendientes para reconciliar pasado y presente.

Este episodio deja preguntas importantes. ¿Se están respetando las normativas que protegen los bienes patrimoniales? ¿Qué responsabilidad tienen las autoridades y los particulares en preservar el legado histórico? Más allá de las controversias políticas, este caso debe ser una oportunidad para fortalecer los mecanismos que resguarden nuestra memoria colectiva y para recordar que el patrimonio histórico no solo pertenece a una familia o a un sector político, sino a todo un país.

Un llamado a los Bancos para mejorar los Créditos Hipotecarios en Chile

Por: Renato Herrera Lagos, fundador y editor de Mercados Inmobiliarios

En Chile, la vivienda propia no es solo un sueño, sino también una forma de seguridad y estabilidad para millas de familias. Sin embargo, en los últimos años, el acceso al crédito hipotecario se ha convertido en un desafío cada vez mayor.

Las altas tasas de interés, las crecientes exigencias de ahorro previo y la inestabilidad económica han creado un escenario donde el anhelo de la casa propia parece más lejano que nunca.

El problema no solo afecta a los individuos, sino también al desarrollo económico del país. Si queremos construir una sociedad más inclusiva y con igualdad de oportunidades, es fundamental que los bancos jueguen un rol más activo en facilitar este acceso, ajustándose a la realidad de las familias chilenas.

Pero, ¿Cuáles son los retos actuales del sistema hipotecario e Chile? Sabemos que la pregunta es amplia ya que, en los últimos años, los cambios macroeconómicos han provocado un encarecimiento de los créditos hipotecarios en Chile.

Según expertos, el aumento de las tasas de interés, impulsado por el alza de la inflación y las políticas monetarias restrictivas, ha elevado los costos de financiamiento para las familias. A esto se suma el aumento de los precios de las viviendas, particularmente en áreas urbanas como Santiago, donde los valores superan las capacidades de ahorro de la mayoría de las familias jóvenes.

Por otro lado, los bancos han endurecido las condiciones de acceso, exigiendo un mayor pie inicial, usualmente entre el 20% y 30% del valor de la propiedad. Para muchas personas, este ahorro inicial representa un obstáculo casi infranqueable. Según informes recientes, un porcentaje importante de los chilenos tarda más de 10 años en reunir el monto necesario para acceder a un crédito hipotecario.

Respecto a las acciones que los bancos pueden implementar para impulsar el desarrollo de nuevos inversionistas, ante este panorama, las instituciones financieras tienen la oportunidad —y la responsabilidad— de reformular sus políticas y productos para adaptarse a las necesidades reales del mercado.

Como Mercados Inmobiliarios, presentamos algunas medidas concretas que podrían marcar la diferencia:

Reducir las Barreras de Entrada: Los bancos podrían ofrecer productos hipotecarios que financien un porcentaje mayor del valor de la vivienda, como el 90% o incluso el 95%, para reducir la carga del pie inicial. Aunque esto implicaría un mayor riesgo para las instituciones, mecanismos como seguros de crédito hipotecario podrían mitigar esta exposición.

Promover tasas de interés mixtas o más competitivas: Implementar esquemas de tasas mixtas, donde el cliente comienza con una tasa fija por un período inicial y luego pase a una tasa variable, puede otorgar estabilidad en los primeros años, cuando las familias enfrentan mayores gastos asociados al inicio de una hipoteca.

Incorporar Soluciones Flexibles para Grupos Específicos: Crear productos personalizados para segmentos como jóvenes profesionales, emprendedores o familias monoparentales. Esto incluiría considerar ingresos variables o permitir el uso de subsidios estatales como parte del pastel.

Ampliar los Plazos de Pago: Actualmente, los plazos de financiamiento suelen ser de 20 a 30 años. Extender estos términos a 35 o incluso 40 años, como se hace en otros países, podría reducir considerablemente el monto de las cuotas mensuales, haciéndolas más grandes.

Fomentar el arriendo con opción de compra: Este modelo, ampliamente utilizado en países europeos, permite que las familias arrienden una vivienda mientras destinan parte del pago mensual a la futura compra de la propiedad. Es una solución ideal para quienes no cuentan con el pie inicial necesario.

El Rol del Estado en la Colaboración con los Bancos

Aunque los bancos tienen un rol crucial, no pueden actuar solos. Es necesario que el Estado colabore con las instituciones financieras para generar un entorno más favorable. Entre las medidas que podrían implementarse destacan ampliar los programas de subsidios habitacionales para cubrir un porcentaje mayor del pie inicial, establecer un fondo de garantía estatal que reduzca el riesgo de los bancos al otorgar créditos a familias con menor capacidad de ahorro y promover un marco regulatorio que fomente la competencia entre bancos, obligándolos a ofrecer mejores condiciones para los consumidores.

Finalmente, los bancos deben entender que facilitar el acceso a la vivienda no es solo una oportunidad de negocio, sino también una forma de contribuir al desarrollo social y económico de Chile. Cada vivienda financiada no solo representa un cliente satisfecho, sino también una familia que ha logrado estabilidad, seguridad y esperanza para el futuro.

El compromiso no debe quedarse en el discurso. Los bancos tienen las herramientas, el conocimiento y los recursos para ser agentes de cambio en un momento donde muchas familias ven el acceso a la vivienda como un sueño inalcanzable. Es hora de actuar con valentía, innovación y, sobre todo, con la humanidad.

En un país donde la desigualdad sigue siendo un desafío, el acceso a la vivienda no puede ser un privilegio. Es un derecho que debe estar al alcance de todos, y los bancos tienen un papel fundamental en hacerlo realidad.

El desafío del mercado inmobiliario: Entre la accesibilidad y la exclusividad

El mercado inmobiliario en la Región Metropolitana refleja con claridad la creciente desigualdad que caracteriza a las oportunidades de acceso a la vivienda en Chile. Mientras comunas como La Pintana , Melipilla y Buin ofrecen precios más accesibles, las comunas del sector oriente, encabezadas por Vitacura , Lo Barnechea y Las Condes , concentran la oferta de lujo, evidenciando una brecha que no solo es económica, sino también de desarrollo y oportunidades.

Los datos no mienten. Un análisis reciente de Incoin Plus muestra que en comunas como La Pintana, es posible acceder a propiedades por un promedio de 2.800 UF , con precios por metro cuadrado que no superan las 47 UF/m² . Una cifra muy distante de los 136 UF/m² que cuesta una vivienda en Vitacura, donde el promedio asciende a 31.500 UF . Estas diferencias, más allá de las cifras frías, hablan de una realidad preocupante: el desarrollo inmobiliario no avanza al mismo ritmo para todos.

Las comunas más económicas, como Melipilla o Peñaflor, representan un potencial de crecimiento que no debe ser ignorado. Estas zonas han mejorado significativamente en infraestructura y conectividad, atrayendo a familias que buscan espacios más amplios y precios razonables. Pero estas mejoras, aunque alentadoras, todavía no equiparan las oportunidades con las que cuentan los sectores más privilegiados de la capital, donde el acceso a servicios premium, la calidad del entorno y la cercanía a los principales centros económicos marcan una diferencia sustancial.

Lo anterior nos plantea una pregunta fundamental: ¿qué tipo de desarrollo queremos fomentar como país? Chile enfrenta hoy un desafío urgente en materia de equidad habitacional . No se trata solo de ofrecer viviendas más baratas, sino de garantizar un acceso justo a infraestructura, conectividad y servicios de calidad. De lo contrario, las zonas emergentes podrían quedar atrapadas en un círculo vicioso donde el precio es bajo, pero el desarrollo es limitado.

Por otro lado, las comunas del sector oriente —Vitacura, Lo Barnechea y Las Condes— continúan consolidando su posición de liderazgo en el mercado de lujo. No se puede negar que su oferta responda a un público específico que valore la exclusividad y la estabilidad que estos sectores garantizan. Sin embargo, esta consolidación también podría ser una señal de alerta para un mercado que corre el riesgo de perpetuar la concentración y elitización de ciertos territorios.

El desafío para las autoridades, desarrolladores y actores del mercado inmobiliario es claro: es necesario equilibrar la cancha . Promover políticas públicas que incentivan el desarrollo en comunas emergentes y ofrecerán una verdadera alternativa para quienes buscan un hogar. La inversión en infraestructura, el acceso a transporte eficiente y la creación de espacios públicos de calidad son claves para evitar que el mercado inmobiliario profundice las desigualdades existentes.

Chile no puede resignarse a que la vivienda sea un privilegio de unos pocos. La Región Metropolitana, con su diversidad de oportunidades y desafíos, tiene el potencial de convertirse en un ejemplo de desarrollo inclusivo y equilibrado. Pero para lograrlo, es fundamental que las decisiones del presente no perpetúen las brechas del pasado.

El futuro del mercado inmobiliario no debe definirse solo por precios y metros cuadrados, sino por la capacidad de generar ciudades más justas, conectadas y accesibles para todos.

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