Por: Eduardo Lara, abogado Departamento Asistencia Deudores del estudio jurídico Alfaro & Madariaga
El Servicio de Impuestos Internos (SII) inició en octubre una fiscalización masiva que podría afectar a miles de contribuyentes en todo el país. Muchos de ellos no son grandes evasores ni empresas con estructuras complejas; son personas comunes que, sin saberlo, podrían haber incurrido en movimientos bancarios que hoy están bajo la lupa.
Según el reporte entregado por 14 instituciones financieras, al 14 de agosto de este año se registraron 165.571 contribuyentes con movimientos sospechosos, que suman más de 62 millones de abonos por un monto total que supera los $15 billones. De ellos, el 72% corresponde a personas naturales y el 28% a empresas.
Esta fiscalización se enmarca en la Ley de Cumplimiento de las Obligaciones Tributarias, que exige a las instituciones financieras a informar al SII cuando un titular de cuenta recibe más de 50 transferencias en un mes o 100 abonos en un semestre, siempre que provengan de distintas personas o entidades.
Después de analizar los primeros casos, observamos que el SII clasificó las situaciones en tres grupos:
- Quienes no han formalizado su inicio de actividades.
- Aquellos que sí lo hicieron, pero presentan transferencias sin respaldo contable o tributario.
- Y un tercer grupo, conformado por personas que no tienen ninguna justificación para sus movimientos, quienes serán citadas directamente por el servicio.
Lo cierto es que no todas las irregularidades son intencionales, pero todas pueden tener consecuencias. En muchos casos, las transferencias provienen de pagos informales, ayudas familiares o actividades esporádicas que nunca se declararon correctamente. Y aunque no haya dolo, el SII podría aplicar sanciones o incluso iniciar procedimientos de auditoría más profundos.
Ante esto, el consejo es actuar con anticipación. Si ya recibió una notificación o sospecha de que podría estar en los registros del servicio, no se quede de brazos cruzados. Aún está a tiempo de ordenar sus cuentas, revisar su información bancaria y preparar la documentación necesaria para demostrar el origen de los fondos.
Esta “purga del SII”, como algunos la han llamado, puede ser vista como una amenaza, pero también como una oportunidad para regularizar su situación fiscal y evitar problemas mayores a futuro. Profesionalizar la gestión contable, apoyarse en asesoría experta y mantener registros claros ya no es una opción: es una necesidad.