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Cómo rentar tu propiedad en Fin de Año y vacaciones

El arriendo temporal se consolida como una alternativa clave para propietarios y turistas durante las celebraciones de fin de año y el inicio de las vacaciones. Expertos de la V Región explican por qué esta modalidad vive un auge sostenido y entregan recomendaciones para optimizar su uso.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

El arriendo temporal ha dejado de ser una práctica ocasional para transformarse en una fuente estable de ingresos para numerosos propietarios a lo largo del país.

Su crecimiento se ha visto impulsado por el turismo interno y por el uso masivo de plataformas digitales que facilitan reservas por días o semanas, especialmente en periodos de alta demanda como el Año Nuevo y el inicio de las vacaciones estivales.

En estas fechas, destinos costeros y lacustres se convierten en los más solicitados por familias, grupos de amigos y viajeros de negocios que buscan alternativas flexibles y accesibles.

En la V Región, zonas como Valparaíso, Viña del Mar, Reñaca, Concón, Papudo, Maitencillo y Algarrobo concentran buena parte de las búsquedas. La vista al mar y la cercanía con actividades recreativas son factores determinantes al momento de elegir.

“El alquiler temporal pasó de ser una actividad poco frecuente a convertirse en una fuente estable de ingresos para muchos propietarios, por la alta demanda de arriendos en Año Nuevo o cuando se planifican vacaciones entre varias familias”, señala Pía Osses, agente de REMAX Titanio Bosques.

La especialista detalla que los valores para la noche de Año Nuevo varían según ubicación y capacidad. En Valparaíso, los departamentos para cuatro personas o más, con vista privilegiada a los fuegos artificiales, bordean entre $250.000 y $350.000 por noche. En sectores como Viña del Mar, Reñaca bajo y Costa de Montemar en Concón, unidades de similares características alcanzan valores que fluctúan entre $300.000 y $500.000.

Para los propietarios interesados en optimizar el rendimiento de sus inmuebles, la recomendación es prepararse con anticipación. Publicar las propiedades con tiempo suficiente permite competir de mejor manera y ajustarse a los valores reales del mercado.

La reputación digital también juega un papel clave: buenas evaluaciones en plataformas de arriendo mejoran la visibilidad del anuncio y elevan la confianza de los potenciales arrendatarios. Una presentación cuidada, con fotografías recientes y descripciones precisas, aumenta significativamente las posibilidades de concretar reservas.

La claridad en los acuerdos es otro aspecto fundamental. Incluso para estadías breves, es recomendable dejar todos los términos estipulados en un contrato de arriendo, lo que ayuda a evitar confusiones y asegura una experiencia fluida tanto para el huésped como para el propietario.

Asimismo, mantener la propiedad en buen estado no solo evita riesgos o incidentes, sino que mejora la experiencia del viajero y amplía la probabilidad de recomendaciones posteriores.

Osses recuerda que nunca se deben realizar pagos anticipados sin respaldo y que es esencial verificar la autenticidad de las plataformas utilizadas.

Trabajar con agentes inmobiliarios de empresas consolidadas permite gestionar de forma más eficiente el proceso completo, desde la administración de consultas hasta la coordinación de ingresos y salidas, lo que se traduce en una oportunidad real de generar ingresos sostenidos durante la temporada alta.

“Bono pie”: la trampa silenciosa que está inflando el mercado inmobiliario

Por: Matías Echeverría, CEO y fundador de HousePricing.

Propiedades infladas, triste pero real. Los bancos lo saben y lo permiten porque no es ilegal, pero al revisarlo en detalle nos damos cuenta que tampoco es tan correcto. Porque eso es efectivamente lo que ocurre con una de las prácticas que ha entrado con fuerza en el mercado inmobiliario: el bono pie.

Hemos analizado decenas de departamentos en Santiago, especialmente en el segmento bajo las 2.500 UF. ¿Y qué encontramos? Un patrón inquietante: proyectos con bonos pie del 10% al 20% cuyos precios superan incluso el rango máximo de estimación de mercado según los datos de HousePricing. En otras palabras, una inflación notoria al mirar los números fríamente.

Por ejemplo, tomemos un caso real de una propiedad cuyo valor es de 2.200 UF y tiene una estimación promedio en HousePricing de 2.250 UF con un máximo de 2.350 UF, pero nos encontramos que la misma propiedad tiene un valor con bono pie de 2.600 UF.

¿El resultado? Una propiedad con “bono” termina vendiéndose por sobre su valor máximo. Si revisamos en detalle lo que ocurrió es que el banco recibe una tasación “formal” que valida ese precio inflado, financia el 90% sin cuestionar nada.

El gran perdedor es el comprador porque se enfrenta al sobreendeudamiento y a una inflación artificial de precios, especialmente en segmentos bajos. Asimismo, se enfrenta a un sistema hipotecario que se sostiene sobre tasaciones que no detectan las distorsiones. 

El famoso bono pie suena como ayuda, pero es un canto de sirena que perjudica al comprador que se siente atraído por una atractiva oferta del tipo: “No necesitas poner pie, te regalamos un bono del 10%”.

Pero la letra chica dice otra cosa: el precio de la propiedad se infla para cubrir ese supuesto beneficio. Así, cuando el banco financia el 90% del valor publicado, en realidad estás comprando sin pie… pero pagando un crédito por el 100% del valor real.

Es cierto que no se pone el  pie, pero la persona se endeuda por un valor inflado. A eso se suma que el dividendo mensual sube, el mercado se distorsiona y todos miran hacia otro lado.

¿Por qué ocurre esto? Hay dos razones principales: una, los bancos aceptan a ciegas cualquier tasación “formal”, sin validación de datos y la otra es que se usan tasaciones manuales vulnerables al fraude, donde los comparables se ajustan “mágicamente” para coincidir con el precio publicado.

Si realmente queremos un sistema saludable y confiable es el momento de que los actores como inmobiliarias y banca comiencen a mejorar las prácticas, no se trata de hacer beneficencia, se trata de que un mercado crece sano y de mejor forma cuando no se perjudica a uno de sus actores más relevantes: el comprador.

26/05/2026 04:09