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Vitacura frente al espejo del NIMBY: ¿Comuna o museo del privilegio?

Por: Rodrigo Aravena A, Director Comercial, AGS Visión Inmobiliaria

La decisión de la Municipalidad de Vitacura de modificar su Plan Regulador Comunal es, al menos, una decisión valiente, ante un entorno que lo sabemos reacio a cambios en su status-quo. Y no es un simple trámite normativo; es una oportunidad de abrir espacio a replantearse como territorio integrante de un espacio mayor; Santiago. Una ciudad metropolitana de más de siete millones de habitantes.

Es, en realidad, una prueba de fuego: ¿está la comuna dispuesta a comportarse como una economía urbana moderna o creerá que aún puede aislarse como barrio dormitorio?

Seamos directos: la resistencia que empieza a emerger no es sofisticada y ya se ha manifestado anteriormente, en plebiscitos que cerraron la puerta a procesos de cambios en algunas de sus vías más estructurales, como Av. Kennedy o Monseñor Escrivá de Balaguer.

Es la expresión clásica del fenómeno NIMBY (Not In My Backyard): un movimiento bien articulado y políticamente eficaz que ha convertido la planificación urbana en un mecanismo de defensa de rentas. Bajo el paraguas de “proteger la calidad de vida”, lo que en la práctica se defiende es la escasez regulada del suelo y, con ello, la valorización artificial de los activos inmobiliarios existentes.

Esta estrategia tiene costos sistémicos que pagamos todos. La inversión pública en el Metro genera una plusvalía significativa y predecible. Si la normativa restringe la densidad en sus áreas de influencia, esa riqueza no desaparece, sino que se capitaliza de forma concentrada en los propietarios actuales. Es una transferencia silenciosa de valor: el Estado invierte miles de millones de dólares, pero el beneficio se queda en manos privadas sin contrapartidas urbanas relevantes.

Desde la lógica de mercado, esto es una ineficiencia flagrante. Limitar la oferta de vivienda justo donde aumenta la accesibilidad equivale a estrangular el mercado. El resultado es el alza de precios y una barrera de entrada cada vez más alta. En términos simples: se protege a los insiders (residentes actuales) a costa de excluir a los outsiders (nuevas familias).

Pero hay un punto aún más incómodo: Vitacura está envejeciendo. Su estructura demográfica muestra un aumento sostenido en la edad promedio. Sin mecanismos que permitan el ingreso de hogares jóvenes, la comuna no solo se vuelve más cara, sino también más rígida y menos sostenible. La densificación bien localizada no es sólo una respuesta al mercado; es la única herramienta real de recambio generacional y espacial en nuestras ciudades. Hoy, a los propios jóvenes de Vitacura, no se le abren espacios de reubicación en la misma comuna, con una oferta acotada de viviendas a precios inviables.

El argumento opositor suele advertir sobre la «pérdida de identidad». Sin embargo, la identidad urbana no es una pieza de museo que deba congelarse; es un proceso vivo. Además, la evidencia es clara: cuando la densificación se vincula a estándares exigentes de espacio público y usos mixtos, no deteriora el entorno, lo valoriza. Los mercados más sofisticados hoy premian la caminabilidad y la integración, no el aislamiento. Por lo demás, la principal avenida de la comuna (Vitacura), hoy ofrece una pésima calidad espacial y ambiental: es una isla de calor mal arbolada, concentra más automóviles en venta que peatones caminando y tristemente se complementa con bares y vida nocturna que terminan de configurar un paisaje urbano bastante poco feliz para la comuna de mayor ingreso de Santiago.

En este contexto, es imperativo reconocer y felicitar la valentía del Municipio al dar este paso. Enfrentar la inercia de los grupos de interés locales y proponer una visión de largo plazo requiere un liderazgo que prioriza el bien común por sobre el costo político inmediato. Vitacura tiene hoy la posibilidad de romper el inmovilismo y avanzar hacia un modelo abierto y equilibrado. Ejemplos de renovación urbana bien llevados, sobran. Y es momento de tomarlos como referentes para nuestros próximos barrios.

Disminuye vacancia de oficinas A+B en Santiago

Mientras el segmento Clase A lidera la absorción, los precios comienzan a mostrar alzas acotadas y se evidencia mayor actividad de arriendo en submercados que se encontraban estancados.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

La vacancia del mercado de oficinas en Santiago sigue consolidando su tendencia a la baja, impulsando un leve aumento en los precios de arriendo en ambos segmentos. De acuerdo con el informe Figures Oficinas Santiago 1T 2026 de la consultora inmobiliaria CBRE, la tasa general (Clase A+B) alcanzó un 9,64%, disminuyendo 120 puntos base en comparación con igual periodo del año anterior, sobre un inventario de 4,9 millones de metros cuadrados de oficinas.

Según explicó la senior research manager de CBRE, Ingrid Hartmann, “la evolución del mercado refleja un proceso de ajuste progresivo, donde la menor incorporación de nueva oferta, junto con una demanda activa y más selectiva, ha permitido absorber de forma sostenida la vacancia acumulada y avanzar hacia niveles más equilibrados“.

El segmento Clase A lidera esta recuperación, con una vacancia de 9,22%, la más baja de los últimos cinco años. Este desempeño se explica, en parte, por la ausencia de nueva oferta durante el trimestre, pero también por una demanda que se mantiene activa, privilegiando edificios modernos. En este contexto, submercados como Nueva Las Condes y El Golf destacan por sus bajos niveles de disponibilidad -con 5,39% y 6,31% respectivamente-, evidenciando una preferencia sostenida por activos de mayor estándar.

Por su parte, el segmento Clase B se mantiene bajo el umbral del 10% por segundo trimestre consecutivo, cerrando el periodo en 9,96%. A diferencia de la Clase A, este segmento sí registró el ingreso de nueva oferta con la incorporación de un edificio de 7.013 m² en Las Condes, lo que generó un leve aumento de 12 puntos base en su vacancia dado que el inmueble inició su operación disponible, pero con avances en sus negociaciones y se espera que esta vacancia disminuya rápidamente. No obstante, el dinamismo es más evidente en zonas como Vitacura, donde la vacancia Clase B cayó a 7%, su menor nivel en más de seis años, y en Huechuraba, que también mostró una reducción en su disponibilidad.

Desplazamiento geográfico de la demanda

El comportamiento del mercado durante el trimestre evidenció un desplazamiento en los focos de demanda, especialmente en el segmento Clase A. A diferencia de periodos anteriores, donde Las Condes concentraba gran parte de la absorción, en este inicio de año se observó una mayor actividad en submercados como Providencia y Santiago Centro, que captaron operaciones relevantes y dinamizaron su ocupación.

“Este cambio responde, en parte, a una mayor disponibilidad de espacios en estas zonas, pero también a una búsqueda por parte de las empresas de ubicaciones más competitivas en términos de costos, sin renunciar a estándares adecuados. En paralelo, submercados consolidados como El Golf y Nueva Las Condes continúan mostrando bajos niveles de vacancia, lo que limita su disponibilidad inmediata y refuerza su posicionamiento como zonas de alta demanda”, explicó Hartmann.

Precios comienzan a ajustarse al alza

En línea con la disminución sostenida de la vacancia, los precios de arriendo mostraron leves incrementos durante el primer trimestre. En el segmento Clase A, el valor promedio alcanzó 0,49 UF/m², acumulando un alza interanual de 9% mientras que en el segmento Clase B llegó a 0,37 UF/m². Este comportamiento refleja un mercado que comienza a recuperar gradualmente su capacidad de fijación de precios.

El alza de los combustibles redefine la movilidad en Chile

Por: Dr. Lorenzo Reyes Bozo Decano Facultad de Ingeniería y Negocios Universidad de Las Américas

El 2026 representa un punto de inflexión en la evolución de la electromovilidad en Chile. Un proceso que hasta hace poco avanzaba de forma gradual, impulsado por políticas públicas y compromisos ambientales, ha dado paso a una expansión acelerada guiada por variables económicas. La discusión ya no radica en si el país avanzará hacia la electrificación del transporte, sino en la velocidad y condiciones en que este cambio se consolidará.

Las cifras del mercado reflejan esta transformación. Durante el primer trimestre de 2026, las ventas de vehículos eléctricos superaron las 11.900 unidades, con un crecimiento cercano al 94% respecto del año anterior. Este impulso se intensificó en marzo, cuando las ventas mensuales registraron un alza cercana al 148%, evidenciando un cambio significativo en el comportamiento de los consumidores. Los vehículos híbridos no enchufables continúan liderando el mercado, favorecidos por su menor costo y por no requerir infraestructura de carga. En contraste, los vehículos enchufables —tanto eléctricos puros como híbridos— exhiben las mayores tasas de crecimiento, aunque su participación aún es limitada.

Este dinamismo también se observa en la micromovilidad, en la que bicicletas y scooters eléctricos han experimentado una expansión sostenida, con expectativas de crecimiento cercanas al 50% en algunos segmentos. Este fenómeno responde a nuevas dinámicas urbanas, donde la eficiencia en costos, la adaptabilidad y la reducción de tiempos de desplazamiento adquieren creciente relevancia.

En los últimos meses el aumento sostenido en los precios de los combustibles ha gatillado las ventas de vehículos eléctricos e híbridos, con incrementos que han superado el 30%. Este escenario ha modificado la lógica de decisión de los consumidores, desplazando la atención desde el costo inicial de compra hacia el costo total de operación. En este contexto, la electromovilidad deja de ser percibida como una alternativa de nicho y se posiciona como una opción económicamente competitiva. En términos prácticos, las señales del mercado han logrado acelerar la adopción en plazos considerablemente más breves que los observados bajo el solo impulso regulatorio.

Sin embargo, este crecimiento también pone en evidencia desafíos estructurales. La instalación de puntos de carga, si bien ha crecido, sigue siendo insuficiente y presenta una fuerte concentración territorial. A ello se suman barreras asociadas al costo inicial de los vehículos y la limitada existencia de incentivos directos al usuario, factores que han sido clave en experiencias internacionales. Asimismo, el marco institucional aún muestra rezagos frente a la velocidad del mercado. Pese a ello, la electromovilidad ha dejado de ser una promesa futura para convertirse en una respuesta concreta a las condiciones económicas del presente.

06/05/2026 12:32