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¿Crisis bancaria o nueva forma de operar? 90 sucursales han cerrado en Santiago

El cierre sostenido de oficinas bancarias en la Región Metropolitana abre el debate sobre si la industria enfrenta una contracción estructural o simplemente una profunda reconversión impulsada por la digitalización, el trabajo híbrido y los nuevos hábitos financieros de los clientes.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

La imagen tradicional de ejecutivos atendiendo detrás de mesones, filas de clientes esperando atención y grandes sucursales bancarias en avenidas principales comienza lentamente a desaparecer del paisaje urbano capitalino. Lo que para algunos podría parecer una señal de crisis, para otros responde a una transformación estructural impulsada por la digitalización, el teletrabajo y el cambio en los hábitos de consumo financiero.

De acuerdo con cifras entregadas por la consultora Colliers Chile, cerca de 90 sucursales bancarias han cerrado en la Región Metropolitana entre 2024 y lo que va de 2026, consolidando una tendencia que ya venía acelerándose tras la pandemia.

“A la fecha existen alrededor de 525 sucursales bancarias activas en la capital. Durante 2024 cerraron 41 oficinas, en 2025 alrededor de 35 y en lo que va de 2026 ya han bajado otras 12”, explica Reinaldo Gleisner.

Lejos de responder únicamente a ajustes financieros, el fenómeno estaría relacionado con una redefinición completa del modelo de atención bancaria. Hoy gran parte de las operaciones se realizan desde aplicaciones móviles, plataformas web o ejecutivos remotos, disminuyendo considerablemente la necesidad de acudir físicamente a una sucursal.

La tendencia también dialoga con las nuevas dinámicas laborales. El auge del trabajo híbrido redujo la circulación diaria de personas en sectores corporativos y centros financieros, afectando directamente el flujo tradicional que sostenía muchas oficinas bancarias, especialmente en el centro de Santiago.

En paralelo, las entidades financieras han comenzado a privilegiar formatos más pequeños, automatizados y especializados, dejando atrás grandes espacios de atención presencial. Según el análisis de Colliers, los bancos buscan optimizar recursos, disminuir costos operacionales y ofrecer soluciones más ágiles y digitales.

En este escenario, BancoEstado aparece como la excepción. Entre 2024 y 2026 ha abierto cerca de 20 nuevas sucursales a nivel nacional, varias de ellas en la Región Metropolitana, manteniéndose además como la institución con mayor presencia física en Santiago, con 145 oficinas activas.

Le siguen Banco Santander Chile con 105 sucursales, Banco de Chile con 98 y BCI con 82 unidades.

Pero el cierre de sucursales no solo está cambiando la industria bancaria. También está transformando el mercado inmobiliario comercial. Muchos de estos espacios —ubicados en zonas estratégicas y con superficies promedio cercanas a los 500 metros cuadrados— están siendo reutilizados por centros médicos, cafeterías y tiendas de conveniencia.

Sin embargo, el fenómeno no ocurre de manera uniforme. Las antiguas oficinas emplazadas en el centro de Santiago presentan mayores dificultades para encontrar nuevos arrendatarios debido al aumento de la vacancia y la percepción de inseguridad en algunos sectores del casco histórico.

“La proyección es que esta tendencia se mantendrá y para finales de año muy probablemente las sedes bancarias descenderán de las 500 unidades en la capital”, concluye Reinaldo Gleisner.

Más que una crisis tradicional, el fenómeno parece reflejar el tránsito hacia una banca menos presencial y más tecnológica, donde las sucursales físicas dejan de ser el centro de la operación para transformarse en puntos específicos de asesoría y atención especializada.

07/05/2026 17:21