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El Orfanato Gremial: Por qué la administración de condominios navega a la deriva frente al MINVU.

Por: Sergio Jara Rivera CEO SOMA Holding Group.

​La reciente publicación de la Circular Ordinaria N° 011 del MINVU y las asfixiantes exigencias operativas de su plataforma digital han dejado al descubierto una verdad incómoda: los administradores de condominios en Chile están completamente huérfanos de una representación seria, transversal y creíble.

​Hoy, el rubro se enfrenta a un escenario regulatorio inédito bajo la Ley N° 21.442. La autoridad excede sus funciones imponiendo cargas públicas ilegales —como obligar a los profesionales a digitar condominios desde cero para suplir las falencias de los sistemas del Estado—. Frente a este atropello técnico, la gran masa de administradores independientes mira con total desconfianza a las asociaciones existentes.

​La razón del escepticismo es concreta: las cúpulas de los gremios actuales participaron activamente en las mesas de discusión y tramitación de la presente ley, pero el resultado de esa gestión fue el fracaso absoluto. No lograron mitigar las cargas burocráticas, no defendieron las especificidades del ejercicio profesional y permitieron la creación de un sistema que ignora la realidad del condominio chileno.

​Tras esta nula efectividad, muchas de estas organizaciones se replegaron sobre sí mismas, transformándose en estructuras herméticas dedicadas a defender agendas particulares y privilegios de unos pocos. Quienes llevan tiempo en la profesión conocen perfectamente a los nombres detrás de estas cúpulas y han sido testigos de actuares profundamente reñidos con la ética, donde los intereses personales y el compadrazgo sepultaron cualquier atisbo de meritocracia técnica. Esta falta de moralidad interna ha provocado que la gran mayoría de los administradores con experiencia opte por restarse, negándoles a estas asociaciones toda legitimidad.

​Esta crisis de representatividad tiene un costo altísimo. Al no contar con una institución validada, con espaldas éticas y peso profesional ante los ojos de la autoridad, el MINVU legisla y dicta instrucciones desde un escritorio, sin interlocutores válidos que defiendan al administrador de a pie. El resultado está a la vista: un rubro fragmentado donde los independientes deben agruparse de forma espontánea y orgánica para levantar reclamos.

​La administración inmobiliaria ya no es un oficio de buena voluntad, sino una actividad de alta responsabilidad civil y legal. Mientras no surja una nueva institucionalidad gremial genuina, liderada por técnicos transparentes y alejada de los liderazgos desgastados y cuestionados de siempre, los administradores seguirán pagando los platos rotos de una burocracia estatal que los utiliza como digitadores gratuitos.

01/06/2026 23:26