Domingo 29 de Marzo de 2026
  • UF: $39.841,72
Domingo 29 de Marzo de 2026
  • Dólar: $923,25
Domingo 29 de Marzo de 2026
  • IVP: $41.553,30
Domingo 29 de Marzo de 2026
  • UTM: $69.889,00
Domingo 29 de Marzo de 2026
  • IPC: -0,20%

PRONTO

Sin casa, hinchas ni futuro: la fractura social de los estadios en Chile

En Chile, los estadios de fútbol dejaron de ser espacios públicos para transformarse en símbolos del abandono. Lo que antes eran verdaderas ágoras modernas, puntos de encuentro comunitario y centros de identidad barrial, hoy son estructuras deterioradas, clausuradas o directamente inexistentes. Y el problema no es técnico, es social.

No es solo que falten estadios: falta visión. Falta voluntad política. Falta una política urbana y deportiva que entienda que el estadio no es solo una cancha con graderías. Es un espacio de construcción de ciudadanía, un lugar de cohesión y pertenencia.

Cuando un club no tiene casa propia —como le ocurre hoy a la mayoría en Santiago—, se rompe un vínculo esencial entre el equipo, su comunidad y el entorno urbano.

Santiago, con más de siete millones de habitantes, no puede seguir funcionando como una ciudad que relega el fútbol a un segundo plano, como si se tratara de un entretenimiento prescindible. Hoy, solo tres clubes capitalinos cuentan con estadios habilitados.

El resto vaga de cancha en cancha, desplazando a sus hinchas, desconectando generaciones y forzando a las instituciones a arrendar recintos bajo condiciones cada vez más precarias.

La situación del Estadio Santa Laura, recientemente clausurado por problemas en su superficie de juego, es un síntoma más de esta crisis estructural.

Pero el caso más paradigmático sigue siendo el de Universidad de Chile, uno de los clubes más populares del país, que jamás ha tenido un estadio propio. El sueño de construir uno fue sepultado hace décadas, y con él, la posibilidad de que sus hinchas construyeran un espacio identitario.

Los estadios abandonados o mal gestionados no solo empobrecen al fútbol: empobrecen a la ciudad. Se pierde espacio público, se desvanece la cultura local, se erosiona el tejido social.

En muchas comunas, la falta de un estadio operativo equivale a perder el único punto de encuentro masivo que podía convocar a miles de personas sin distinción de clase, edad o ideología.

Chile necesita una nueva mirada. Una que entienda que el estadio es parte del ecosistema urbano y no una anomalía dentro de él. Que reconozca que invertir en estadios no es malgastar recursos, sino fortalecer la vida comunitaria, generar polos de desarrollo, dar trabajo, atraer turismo y reducir brechas.

Que se puede —y se debe— planificar su integración con el transporte, el comercio y el espacio público.

Mientras no lo hagamos, seguiremos viendo a clubes desplazados, hinchas sin tribunas, comunas sin identidad y ciudades que olvidaron que, muchas veces, el fútbol no era solo un deporte: era lo único que unía.

Chile y el boom de la renta corta: entre la inversión rentable y los desafíos urbanos

Factores como la rentabilidad inmediata, apalancamiento turístico, barrios consolidados y la plusvalía del sur de Chile, han aportado a este negocio.

Por Equipo Mercados Inmobiliarios

El mercado chileno de arriendos temporales vive un auge sin precedentes. Impulsado por plataformas digitales, el turismo pospandemia y una creciente profesionalización del sector, la llamada «renta corta» se ha consolidado como una alternativa de inversión con alta rentabilidad. Santiago, Viña del Mar y La Serena lideran el fenómeno, mientras los expertos advierten sobre los efectos secundarios en la convivencia vecinal y el acceso a la vivienda.

“El crecimiento ha sido explosivo. La renta corta ya no es una tendencia; es una realidad instalada en las grandes ciudades de Chile y los destinos turísticos clave”, señala Cristian Lecaros, CEO de Inversión Fácil, en conversación con MercadoSinmobiliarios.cl.

Según cifras de HOM Group, durante 2024 se registraron más de 4,6 millones de noches reservadas a través de plataformas como Airbnb, un 47% más que el año anterior. La ocupación promedio en Santiago alcanzó el 62%, con picos del 78% durante la temporada de invierno, especialmente en comunas como Las Condes, Providencia y Santiago Centro, donde barrios como Lastarria y Bellas Artes superaron incluso el 80%.

Rentabilidad inmediata

La promesa de ingresos por encima de la cuota hipotecaria ha hecho que muchos inversionistas opten por destinar sus departamentos a la renta corta en vez de alquilar a largo plazo. En algunas zonas de Santiago, los retornos netos anuales superan el 8%, mientras que en ciudades como Pucón o Viña del Mar se ha observado un incremento del 40% en la demanda de alojamiento temporal durante el verano de 2025.

“Estamos viendo cómo pequeños y medianos inversionistas están entrando al mercado con una mentalidad empresarial. La gestión es clave: ya no basta con publicar el anuncio, hay que preocuparse del servicio, del mantenimiento y de la experiencia del huésped”, apunta Antonio Eyzaguirre, cofundador de la plataforma Welcomy, durante la Expo Renta Corta 2025, donde más de 3.000 asistentes se reunieron para conocer las últimas tendencias del sector.

Luis Conejeros, CEO de Rabbitts Capital, destaca que “la renta corta ha transformado el panorama inmobiliario, especialmente en comunas estratégicas como Santiago Centro, Providencia y Las Condes, donde la ocupación promedio ya supera el 75%. Este modelo no solo ofrece alta rentabilidad para inversionistas, sino también flexibilidad para los viajeros, quienes priorizan experiencias únicas y alojamiento bien ubicado. En Rabbitts Capital, entendemos que este fenómeno es más que una tendencia; es una oportunidad para transformar propiedades en activos altamente rentables”.

Tensiones con la comunidad

Sin embargo, el auge no ha estado exento de tensiones. La proliferación de alojamientos temporales en edificios residenciales ha generado malestar entre los vecinos, sobre todo por el alto flujo de personas y la falta de regulación específica. La Ley de Copropiedad Inmobiliaria, reformada en 2022, permite a las comunidades de propietarios limitar o prohibir los arriendos turísticos en sus edificios, medida que algunos comités de administración ya están aplicando.

“Lo que comenzó como una solución flexible para viajeros se ha convertido en un problema para muchos residentes. Hay edificios donde más del 50% de las unidades son usadas como alojamientos temporales, lo que cambia completamente la dinámica de la comunidad”, comenta Marisol Reyes, administradora de condominios en Santiago.

Además, especialistas advierten sobre el impacto de la renta corta en el mercado de alquiler tradicional. “A medida que más propiedades migran a este modelo, se reduce la oferta para quienes buscan arrendar por años, presionando los precios al alza. En ciudades con déficit habitacional, esto puede agravar aún más el problema”, explica Tomás González, economista urbano de la Universidad Católica.

Mirando al futuro

Las proyecciones para 2025 son optimistas. HOM Group estima que la renta corta generará ingresos por USD 413 millones, lo que representa un crecimiento del 18% respecto al año anterior. El empuje del turismo brasileño, una buena temporada de nieve y eventos internacionales están entre los factores que impulsan la demanda.

No obstante, voces dentro del propio sector piden mayor regulación y estándares comunes. “Necesitamos avanzar hacia una industria más profesionalizada, con reglas claras para todos los actores. El crecimiento debe ser sostenible, tanto para los inversionistas como para las comunidades que habitan estos espacios”, concluye Antonio Eyzaguirre.

En medio de este panorama, Chile se enfrenta al desafío de integrar esta nueva forma de habitar y rentabilizar las ciudades sin sacrificar la convivencia urbana ni el acceso a la vivienda. Un equilibrio difícil pero necesario si se quiere sostener el auge de la renta corta más allá del entusiasmo inicial.

Fin del papeleo: progreso real para el país

Señor Director:

Hoy, hacer filas en notarías, imprimir, fotocopiar y pagar solo para estampar una firma representa una ineficiencia que Chile puede superar. Contamos con la tecnología, el marco normativo y los proveedores certificados para avanzar hacia un ecosistema digital robusto en beneficio de las personas. Aun así, miles siguen destinando tiempo y dinero a trámites presenciales que podrían resolverse en minutos gracias a la firma electrónica avanzada.

Esta herramienta, reconocida legalmente hace más de una década y utilizada a diario, es sinónimo de eficiencia, transparencia y respeto por el tiempo de todos. Cumple con altos estándares de seguridad y permite garantizar identidad, integridad y trazabilidad, de forma accesible y confiable.

Sus beneficios son evidentes: ahorro de costos, mayor productividad, eliminación de barreras geográficas y reducción del uso de papel, lo que también la convierte en un aporte concreto a la sostenibilidad. En la actualidad, la firma digital no es un lujo y mucho menos una tendencia pasajera, por lo que el retraso en su aceptación lleva a cuestionarse los motivos; una reciente investigación de CIPER evidencia resistencias que, más que técnicas, parecen responder a intereses creados.

No podemos seguir validando modalidades anticuadas, que reflejan una resistencia al progreso e impiden la incorporación de tecnologías que democratizan el acceso a servicios. En esta situación sorprende que, teniendo la tecnología, la regulación y la experiencia para avanzar, las principales barreras sigan siendo más culturales que técnicas. La lentitud en la adopción de soluciones digitales no se condice con el nivel de desarrollo y modernización que Chile está en condiciones de alcanzar.

Rodrigo Mortara Gerente General de Despapeliza

La mayor amenaza para el sector inmobiliario en Chile no es el mercado, es la incertidumbre institucional

Por: Eduardo Ricci Burgos, abogado de Negocios en COHLERS+PARTNER

En un contexto marcado por la recuperación económica pospandemia, la estabilización inflacionaria y una creciente demanda habitacional, podría parecer que el sector inmobiliario chileno enfrenta condiciones propicias para retomar el dinamismo. Sin embargo, la principal amenaza que enfrenta en 2025 no es económica, sino institucional: la incertidumbre regulatoria y jurídica, que paraliza decisiones de inversión, encarece los proyectos y genera una profunda desconfianza en el largo plazo.

La actividad inmobiliaria depende estrechamente de reglas claras, estables y predecibles. El desarrollo de un proyecto —desde la adquisición del terreno hasta la entrega de la última unidad— puede tomar varios años y requiere una planificación jurídica, financiera y técnica minuciosa. En este sentido, los cambios normativos abruptos, las demoras en tramitaciones, los vacíos legales y, sobre todo, la falta de criterios unificados en los órganos que intervienen, se han convertido en el principal riesgo del rubro.

Durante los últimos años, y especialmente en 2024, el sector ha debido enfrentar un escenario crecientemente incierto: modificaciones constantes a los planes reguladores comunales, judicialización de permisos de edificación ya otorgados, fallos contradictorios de la Corte Suprema respecto de la interpretación de instrumentos de planificación territorial, y una presión política creciente por parte de municipios y organizaciones sociales para limitar nuevos desarrollos. Todo ello, sumado a procesos de reforma legal inconclusos en materias clave como la Ley General de Urbanismo y Construcciones (LGUC) y la tramitación ambiental.

Esta situación genera un efecto paralizante, pues proyectos que ya contaban con permisos y que se encontraban en etapa de construcción han debido detenerse o ser rediseñados, mientras que nuevas inversiones se mantienen en suspenso ante la posibilidad de que los criterios cambien a mitad del camino. Los inversionistas perciben que los derechos adquiridos ya no están plenamente garantizados, lo que atenta contra el corazón mismo del negocio inmobiliario: la certeza jurídica.

Más grave aún, esta incertidumbre erosiona la confianza ciudadana. La ciudadanía, testigo de proyectos que se detienen, edificios inconclusos o barrios con obras paralizadas, termina percibiendo al desarrollo urbano como caótico y especulativo, cuando en realidad muchas veces se trata de efectos derivados de vacíos institucionales o criterios discrecionales en las autoridades.

Por supuesto, no se trata de defender una desregulación total del mercado. El desarrollo urbano requiere normas claras, sostenibilidad ambiental y respeto por las comunidades. Pero esas reglas deben aplicarse de forma coherente, oportuna y previsible. El problema no es la regulación, sino su inestabilidad.

Si Chile desea resolver su déficit habitacional, dinamizar el empleo en la construcción y atraer inversión privada al desarrollo urbano, debe enfrentar con urgencia esta amenaza. Esto implica avanzar hacia una modernización normativa que unifique criterios, fortalezca la certeza jurídica y evite la captura política del proceso de planificación urbana. De lo contrario, el sector inmobiliario seguirá atrapado en un escenario donde los riesgos no provienen del mercado, sino del propio Estado; y en ese contexto, no habrá reactivación posible.

Reto de Innovación BIM: desafío busca adopción de esta herramienta en pymes

La iniciativa busca fomentar la incorporación de la metodología BIM (Building Information Modeling) en pequeñas y medianas empresas (PYMEs) del sector vivienda, ya sean inmobiliarias o constructoras.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Este miércoles 7 de mayo se realizó el primer webinar informativo del Reto BIM, una iniciativa impulsada por Construir Innovando, la Cámara Chilena de la Construcción, CChC y la CDT, cuyo objetivo es acompañar a pequeñas y medianas empresas del sector vivienda, tanto inmobiliarias como constructoras, en su transición hacia una adopción más sólida y avanzada de metodologías BIM. 

“Nos pone muy contentos estar impulsando un nuevo reto que sigue contribuyendo a transformar la industria. El Reto BIM -con su lema: “gestiona con BIM, construye con impacto”- está al alero de la Hoja de Ruta BIM, iniciativa que busca lograr el 70% de adopción de BIM al 2028 en Chile”, señaló Eduardo Hernández, subgerente de Innovación de la CChC.

Los retos de innovación son una metodología del Construir Innovando, plataforma que tiene la CChC para impulsar la innovación colaborativa y abierta. “Aquí están los Mapas de Innovación, Construir Innovando Ventures y los Retos, donde hemos podido abordar distintas dinámicas para resolver problemáticas fuera de las capacidades que tiene la industria y que no puede resolver por sí sola”, indicó Hernández.

El webinar, fue impartido por el Centro Tecnológico para la Innovación en la Construcción (CTEC), quienes serán los encargados de la ejecución de este desafío, y fueron quienes presentaron los detalles del programa y los requisitos necesarios para postular al mismo.

¿Qué es el Reto BIM?

Según explicó Allan Ubilla, jefe de proyectos de CTEC, el Reto BIM es una iniciativa, en la que su principal objetivo es demostrar, a través de este reto de innovación abierta, que la baja adopción BIM en PYMEs estaría vinculada a las condiciones de acceso a tecnologías y resistencia al cambio. Todo ello, en el contexto del déficit habitacional. Así, se busca a través de SDI BIM simplificadas, transferir e instalar capacidades metodológicas de implementación BIM.

Este concurso está orientado a aquellas PYMEs que aún no han incorporado esta herramienta en sus procesos o que tengan un bajo nivel de implementación BIM, proponiendo un camino evolutivo desde la coordinación tradicional en 2D y la actual implementación de BIM en 3D, hacia un enfoque más avanzado de la gestión integral de la información o lo denominado en inglés, el Better Information Management (BIM).

Durante el webinar, Ubilla señaló que el reto se va a enfocar en proyectos habitacionales DS49 de micro radicación. “Se van a abordar también desde el punto de vista de las SDI BIM simplificadas de tal forma que a través del reto vayamos promoviendo la estandarización y los requerimientos BIM de programas habitacionales y con esto aportar en estandarizar procesos, mejorar la gestión de la información para la toma de decisiones basadas en datos y con ello, mejorar la productividad”, explicó. 

Si quieres participar e inscribirte en el Reto BIM, y/o conocer más detalles sobre esta iniciativa, puedes encontrar toda la información en: https://innovacion.cchc.cl/retos/reto-bim. Ingresa aquí para revivir el webinar informativo.

Privacidad en altura: la nueva tendencia de la arquitectura habitacional en Chile

Inspirada en las características más valoradas de una casa essta propuesta busca reinventar la vida en departamentos.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

La forma de vivir está cambiando y con ello también la manera de diseñar los espacios. En un contexto donde la densificación urbana ha obligado a mirar hacia arriba, una nueva tendencia arquitectónica comienza a tomar fuerza en Chile: la “privacidad en altura”.

Inspirada en las características más valoradas de una casa —como la amplitud, la intimidad y la independencia— esta propuesta busca reinventar la experiencia de vivir en departamentos, y ya está siendo adoptada por algunas de las principales inmobiliarias del país.

Siena Inmobiliaria, con más de 60 años de trayectoria, ha sido una de las pioneras en interpretar esta evolución. Tras realizar un completo estudio de mercado, detectaron que las personas buscan espacios más amplios, proyectos de baja densidad, vistas despejadas y, sobre todo, mayor privacidad y desconexión del ruido urbano y de los vecinos.

Este diagnóstico dio origen al innovador proyecto Altavista San Damián, que recientemente inició obras en el sector de San Carlos de Apoquindo, en Las Condes, con un 30% de las unidades vendidas en blanco.

El proyecto encarna fielmente este nuevo enfoque: un edificio de solo cuatro pisos, diseñado con vacíos estructurales entre departamentos para evitar el contacto directo y mejorar la aislación.

Además, cuenta con ventanas y terrazas orientadas estratégicamente para no enfrentarse con otras unidades, entregando vistas despejadas hacia el entorno natural, que es parte central de esta arquitectura sensible al contexto.

En lo técnico, destaca el uso de materiales de alto estándar que refuerzan el confort y el silencio, como el piso Silent Walk que reduce hasta 21 decibeles de ruido, y ventanas termopanel Low-E, que aíslan tanto térmica como acústicamente, además de proteger contra rayos UV.

Este modelo habitacional —que prioriza el bienestar, el entorno y la experiencia del habitar— se alinea con lo que muchos urbanistas llaman «una arquitectura a escala humana», y representa un giro en la forma de abordar el desarrollo inmobiliario: ya no se trata solo de construir más, sino de construir mejor.

Con superficies desde 124 hasta 140 m² más terrazas de gran tamaño, todas las unidades mantienen un estándar DFL2 y están pensadas para quienes desean la calidad de vida de una casa, pero en altura.

“La respuesta del mercado ha sido clara. La gente quiere volver a vivir con espacio, en tranquilidad, y sin sacrificar conectividad ni servicios. Es una tendencia que llegó para quedarse”, concluye Ana María del Río, gerente Comercial de Siena.

¿Por qué están más baratos los departamentos con entrega inmediata?

En el panorama actual del mercado inmobiliario chileno, cada vez es más frecuente ver promociones llamativas y precios reducidos en departamentos con entrega inmediata. Lo que en un primer vistazo parece una oportunidad dorada para quienes buscan comprar, también deja entrever una realidad preocupante para las inmobiliarias: el sobrestock de unidades y la urgencia por recuperar liquidez.

Las razones de esta baja en los precios son múltiples, pero todas apuntan a una misma raíz: la presión financiera que enfrentan las constructoras. Mantener departamentos vacíos implica asumir gastos comunes, mantenciones y seguridad, además de congelar el capital invertido. Por eso, cuando se llega a la etapa final de un proyecto y quedan unidades sin vender, la urgencia por cerrar ventas aumenta, y con ella, la disposición a negociar precios.

A diferencia de los departamentos en blanco o en verde —donde el comprador paga un precio más alto a cambio de plazos flexibles para reunir el pie— los inmuebles con entrega inmediata exigen pagos rápidos y una aprobación crediticia inmediata. Este filtro natural reduce la cantidad de potenciales compradores y obliga a las inmobiliarias a competir con descuentos, bonos o promociones que los vuelvan más atractivos.

Pero más allá de lo conveniente que pueda ser para algunos compradores, esta situación debería leerse también como un síntoma del momento que vive el rubro: construcciones que se iniciaron con proyecciones optimistas hoy enfrentan un escenario de incertidumbre económica, alza en las tasas de interés, endurecimiento del crédito hipotecario y una demanda cada vez más cautelosa.

¿Estamos frente a un cambio estructural en la forma de comprar viviendas? ¿O es simplemente un ajuste temporal en un mercado que durante años funcionó con márgenes elevados y poca competencia? Lo cierto es que la baja en los precios de entrega inmediata revela un reacomodo, pero también abre una ventana de oportunidad para quienes estén preparados financieramente para dar el paso.

Hoy, más que nunca, informarse y saber negociar puede marcar la diferencia entre una buena inversión y una decisión apresurada. Porque si algo está claro, es que los ladrillos ya no son tan sólidos como antes.

Resurgimiento del sector inmobiliario argentino: ¿Fórmula Milei comienza a dar frutos?

Cristián Martínez, fundador de Crece Inmobiliario.

Tras años apagado, el mercado inmobiliario argentino está experimentando un despertar. Las cifras son evidentes, y es que según la consultora económica Empiria, los bancos colocarán aproximadamente USD $3.000 millones en créditos hipotecarios durante 2025, representando un impresionante aumento del 260% respecto al año anterior. Re/Max Holdings Inc. pronostica una explosión en la demanda de viviendas tras la reintroducción efectiva de estos préstamos. 

Las cifras mencionadas, aunque muy modestas en comparación con otros mercados más estables, como el chileno, son dignas de observar y de analizar, considerando el difícil momento que lleva pasando la nación vecina. 

Pero, ¿Qué es lo que ha cambiado? Lo cierto es que la política económica del presidente Javier Milei, donde ha establecido reglas claras y certidumbre, elementos fundamentales para cualquier mercado de capitales a largo plazo, está en proceso de saneamiento de la economía. Esta obsesión, está generando confianza tanto entre los argentinos como entre los inversores internacionales.

Hace apenas unos años, tener un crédito hipotecario en Argentina era impensado, dadas las tasas del 80% y 90% que manejaban los bancos, producto de una inflación constante, lo que hacía imposible poder proyectar el costo del dinero más allá de unos meses. La volatilidad extrema hacía inviable cualquier planificación a largo plazo.

Las restricciones en política monetaria implementadas por el gobierno actual, han logrado contener parcialmente la inflación con una tendencia positiva, aunque aún no a los niveles de estabilidad del vecindario. Eso sí, esta estabilización impulsa la llegada de desarrolladores inmobiliarios nuevamente al mercado argentino, así como también de otros inversores, propiciando un ecosistema virtuoso.

Es verdad que 5.000 ventas de viviendas hipotecarias en Buenos Aires durante 2024 -el triple respecto al año anterior- puede parecer una cifra pequeña, pero hay que verla en su justa medida, por lo que indicadores como ese, deben ser celebrados, como una señal del renacimiento inmobiliario que podría expandirse durante los próximos años, incluso, de manera exponencial.

El futuro del mercado inmobiliario argentino dependerá de la continuidad de estas políticas económicas. Si se mantiene el control inflacionario y se profundiza la certidumbre jurídica y económica, podríamos presenciar una transformación radical del panorama hipotecario, con tasas más amigables permitirían tanto a familias como a inversores endeudarse con confianza, generando simultáneamente mayor demanda y oferta inmobiliaria.

Argentina nos recuerda que la estabilidad macroeconómica y la certidumbre, son los cimientos fundamentales sobre los que se construye cualquier mercado inmobiliario saludable.

Enfriamiento inmobiliario: Ventas caen y oferta de proyectos nuevos a niveles de 2006

Con solo 24 nuevos desarrollos ingresados al mercado y una fuerte caída en la venta de viviendas, el primer trimestre de 2025 se convierte en uno de los más débiles en casi dos décadas.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

El mercado inmobiliario del Gran Santiago sigue atravesando un ciclo complejo y prolongado de desaceleración. Según el último informe de NielsenIQ powered by GfK Intelligence, durante el primer trimestre de este año se registró una caída de -13,5% en las unidades vendidas en comparación al mismo periodo de 2024, lo que confirma la tendencia a la baja que arrastra el sector desde hace más de dos años.

Uno de los datos más elocuentes del informe es la escasa incorporación de nuevos proyectos. Apenas 24 iniciativas ingresaron al mercado entre enero y marzo, la cifra más baja desde 2006. En total, la oferta disponible —sumando unidades con entrega inmediata, en verde y en blanco— alcanzó las 40.096 unidades, lo que representa una caída de -10,8% respecto al primer trimestre de 2024 y -3,9% en relación al trimestre anterior.

La venta de casas ha sido la más golpeada: se colocaron solo 340 unidades de las 3.897 disponibles, lo que implica un retroceso de -29% respecto al año anterior. Si bien al comparar con el trimestre anterior hay un leve repunte (2,1%), la tendencia general es claramente negativa. Esta escasa absorción también se ve reflejada en la baja incorporación de nueva oferta (-2% en comparación con el último trimestre de 2024).

En el caso de los departamentos, se vendieron 3.825 unidades, desde una oferta total de 36.199. La disminución también es significativa: -11,8% menos que el primer trimestre del año pasado y -5,2% en comparación con el último trimestre de 2024. La mayor parte de esta oferta se concentra en comunas como Santiago, Ñuñoa y La Florida, que representan el 52% del total.

La variable precios, en tanto, ha comenzado a ceder. En promedio, los departamentos se cotizan en 83,3 UF por metro cuadrado, mientras que las casas bajan levemente a 78,4 UF/m². Son descensos acotados, pero que reflejan una tendencia ya instalada: la necesidad de ajustar precios frente a una demanda contenida por factores estructurales como el encarecimiento del crédito, la incertidumbre regulatoria y el estancamiento económico.

El estudio también da cuenta de una caída de -9,6% en MUF (Miles de UF) respecto del primer trimestre de 2024, lo que indica que no solo se venden menos unidades, sino que el valor total del mercado también se contrae. La brecha entre oferta y demanda sigue ampliándose, y el escaso dinamismo del sector comienza a evidenciar un riesgo mayor: el rezago en la reactivación de un motor clave para la economía urbana y el empleo.

Reinaldo Gleisner, vicepresidente Colliers: “Es urgente actualizar la normativa urbana vigente”

El ejecutivo plantea que en la actualidad, la ciudad diseñada para personas que ya no existen, no desean vivir de tal manera y buscan otro tipo de realidades.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

En Santiago, hay una ciudad que se diseñó para cuatro personas por hogar. Pero esa ciudad ya no existe. Según el último Censo, la capital chilena está habitada, en promedio, por 2,4 personas por vivienda.

En el caso del municipio de Santiago Centro, casi la mitad de los hogares (41%) son unipersonales. Es decir, gente que vive sola, que habita departamentos chicos, que no tiene hijos o que ya los vio partir. Esta transformación silenciosa, pero sostenida, ha ido modelando un nuevo paisaje urbano. Lo insólito es que la normativa que regula la forma en que construimos nuestras ciudades sigue atada a una demografía que ya no nos representa.

La advertencia la hace Colliers, una de las principales consultoras inmobiliarias del país. “La planificación urbana requiere de una urgente actualización para terminar con la brecha que mantiene con la realidad demográfica”, dice Reinaldo Gleisner, su vicepresidente.

A su juicio, el mercado inmobiliario hace rato viene adaptándose a las nuevas formas de habitar: viviendas más pequeñas, eficientes y funcionales. Sin embargo, las reglas del juego siguen considerando una densidad rígida —cuatro personas por hogar— que encarece los proyectos, traba el desarrollo y multiplica las barreras de entrada al acceso a la vivienda.

Gleisner es enfático: se puede vivir bien en 30 metros cuadrados si uno vive solo. O en 40 m² si se trata de una pareja. Incluso 50 metros bastan para un hogar de dos adultos que requieran dos habitaciones. Pero la normativa impide que esta lógica se masifique. ¿La razón?

Una visión urbanística anclada en el miedo al hacinamiento, al mal diseño y a la especulación. Temores comprensibles, pero mal abordados: en lugar de fiscalizar la calidad del diseño o promover espacios comunes funcionales, se prohíbe construir viviendas de menor superficie. Como si el tamaño fuera siempre el problema.

Y eso en un contexto crítico: con los costos de construcción por las nubes y tasas de interés aún en niveles históricos, reducir la superficie construida no es una estrategia de precarización, sino de eficiencia. Más aún si se considera que la ciudad ha hecho una inversión millonaria en transporte público que permitiría —como nunca antes— fomentar una densificación bien planificada. ¿Qué sentido tiene prohibir densificar donde hay metro, servicios y conectividad?

La respuesta, quizás, está en la ausencia de voluntad para asumir que el rol de las normas no debe ser dirigir cómo deben vivir las personas, sino ofrecer marcos flexibles y creativos para que ellas puedan elegir. La rigidez normativa no solo ralentiza la inversión: también nos condena a habitar una ciudad que ya no se parece a quienes la viven.

29/03/2026 05:22
Domingo 29 de Marzo de 2026
  • UF: $39.841,72
  • Dólar: $923,25
  • IPC: -0,20%
  • UTM: $69.889,00
  • IVP: $41.553,30