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PRONTO

¿Quién es el propietario de la información de un edificio y condominio?

Por: Sergio Jara Rivera, CEO SOMA Holding Group.

Este es otro tema que se encuentra en pañales en nuestro rubro que aún no se encuentra profesionalizado, independiente de la creación de un registro de administradores el cual no tiene una funcionalidad especial ni menos existe un seguimiento de sus asociados.

Muchas veces hemos visto, como administradores, que otros colegas al dejar una comunidad se llevan la información y no la entregan a la comunidad, esto genera un problema no menor además de ser derechamente un delito ya que la comunidad no tiene sus históricos de gastos comunes, de pagos, de gastos, conciliaciones y un largo etcétera y esto genera un problema, es derechamente un daño que se produce a una comunidad el no entregar la información correspondiente.

Hace un par de días con una nueva comunidad con la cual comenzamos a trabajar en el presente mes nos ocurrió esto, la administración anterior pagaba un sistema de Software y al dejar la Comunidad no entregó la información de la comunidad y solicitó un pago de $400.000 mil pesos para la entrega de la misma, conversando con la Presidente de la Comunidad le di el número telefónico del dueño de una de estas empresas, empresa conocida que realiza eventos de administradores, y la respuesta de este dueño de la empresa me sorprendió, le dijo a la Presidente que pagara los $400.000 mil pesos y que él le daría un descuento de 4 meses de no pago de sistema, en circunstancias que lo que debió haber realizado es la entrega de la información para que la comunidad pudiera seguir trabajando, esto, siguiendo la legislación que hoy nos rige; sobre todo cuando se manifestó la intención de seguir trabajando con su sistema, cosa que ahora claramente no sucederá.

Respuestas como esta son las que impulsan al público a decir que este es un rubro poco profesional y que en él hay personas de muy baja moral, poca ética y decencia.

Si revisamos la legislación que rige en nuestro país, la ley 19628 y que está basada en la legislación Europea la titularidad de la información corresponde al edificio o condominio, independiente de quien realice el pago de sistema o Software.

Ahora bien el tema se expone por la falta de ética, profesionalismo y por el desapego de la legislación de parte del dueño de esta empresa, quienes se auto proclaman como referentes del rubro y que actúan de forma poco profesional, anti ética y contra la ley que regula la materia, quienes en la práctica tienen secuestrada la información.

Cabe recordar que la ley 19628 protege al dueño de la información quienes tienen derecho a acceder a ella y a que se gestione esta de manera transparente, cosas que empresas como esta no cumplen perjudicando nuestra labor y al edificio al no poder contar con su información para continuar su trabajo.

Si una persona se niega a entregar tus datos personales, puedes presentar una denuncia ante el SERNAC si se trata de una empresa, o ante el Juzgado de Policía Local si se trata de una infracción a la ley de protección de datos personales. También puedes acudir a la Policía de Investigaciones (PDI) para denunciar la situación, especialmente si se trata de un delito.

Construyendo con integridad. La urgencia del cumplimiento normativo en el sector inmobiliario y de la construcción

Por: Eduardo Ricci Burgos, Abogado de Negocios en COHLERS & PARTNERS

En un ecosistema regulatorio cada vez más exigente en nuestro país, la industria inmobiliaria y de la construcción nacional enfrenta múltiples desafíos legales, operativos y reputacionales. La implementación de un sistema de cumplimiento normativo o de Compliance ya no es exclusiva de grandes empresas ni de sectores financieros muy regulados. Hoy, también es una necesidad estratégica para constructoras e inmobiliarias, cuya exposición a riesgos normativos ha crecido considerablemente.

El marco regulatorio chileno impone diversas obligaciones a las empresas del sector, tales como la Ley General de Urbanismo y Construcciones (LGUC) y su ordenanza, que regulan aspectos técnicos y administrativos del desarrollo de proyectos; la Ley N° 19.300 sobre Bases Generales del Medio Ambiente, que exige evaluaciones de impacto ambiental para ciertos proyectos, la Ley N° 20.393, que establece la responsabilidad penal de las personas jurídicas por delitos como cohecho, lavado de activos, financiamiento del terrorismo, delitos ambientales y delitos de corrupción entre privados; la Ley N° 20.720 sobre reorganización y liquidación de empresas, relevante para evaluar riesgos de insolvencia; y normativas de la Dirección del Trabajo, especialmente en relación a la subcontratación, jornada laboral, condiciones de seguridad y salud en el trabajo (Ley N° 16.744).

Es por ello que la violación de cualquiera de estas normativas puede conllevar multas, pérdida de permisos, paralización de obras e incluso responsabilidades penales para los representantes legales. El riesgo reputacional asociado puede ser aún más grave y de largo plazo.

Por otro lado, y en los últimos años, han existido múltiples controversias y sanciones en el sector. Por ejemplo, el caso San Pedro de la Paz (2021), donde una constructora fue sancionada por iniciar obras sin permisos de edificación ni calificación ambiental favorable, con millonarias multas impuestas por la SMA y orden de paralización; la investigaciones por colusión en licitaciones públicas de obras, en donde diversas constructoras fueron investigadas por prácticas anticompetitivas y sobornos, generando una pérdida de acceso a contratos estatales; y las denuncias laborales y por seguridad, de empresas que han enfrentado querellas por accidentes fatales en obras, atribuibles a incumplimiento de normativas de seguridad, como lo dispone el artículo 184 del Código del Trabajo, entre otros casos, reflejan que los riesgos no solo son teóricos, ya que pueden afectar gravemente la viabilidad del negocio.

Para lo anterior, un sistema de cumplimiento normativo permite identificar, prevenir y mitigar riesgos legales antes de que se materialicen; así como también promueve una cultura de integridad que mejora la reputación corporativa y facilita relaciones de confianza con autoridades, clientes e inversionistas.

Pero también tiene un valor legal, pues según la Ley N° 20.393, contar con un modelo de prevención de delitos adecuado, implementado y supervisado puede eximir o atenuar la responsabilidad penal de la empresa frente a determinados delitos cometidos por sus trabajadores o ejecutivos.

De ello, se pueden señalar los elementos clave para el sector inmobiliario y de la construcción.

Primeramente, un diagnóstico de riesgos normativos y penales, que permita identificar procesos críticos, como la obtención de permisos, la gestión ambiental, la contratación de subcontratistas o la relación con funcionarios públicos.

La designación de un Encargado de Cumplimiento, idealmente un profesional con autonomía y acceso a la alta dirección. Puede ser el mismo responsable del modelo de prevención de delitos.

Establecer códigos de conducta y políticas internas, que incluyan lineamientos sobre integridad, conflictos de interés, trato con autoridades, licitaciones, relaciones laborales, seguridad y medio ambiente, entre otros aspectos relevantes.

La capacitación constante a todo el personal, especialmente jefaturas, ingenieros de obra y ejecutivos, sobre temas clave como Ley N° 20.393, cohecho, libre competencia, y normativa sectorial.

Establecer canales de denuncia eficaces y seguros, tales como habilitar mecanismos confidenciales (internos o externos) para reportar irregularidades, garantizando protección al denunciante (Ley N° 21.132); y la revisión y auditorías periódicas, es decir, efectuar monitoreos a la eficacia del sistema y ajustarlo ante cambios regulatorios, operacionales o tras detectar brechas.

Para terminar, quisiera formular algunas sugerencias prácticas de implementación. Tales son:

Primero, comienza con una matriz de riesgos legal-regulatorios, identificando normativas aplicables por tipo de proyecto o zona geográfica.

Luego, integra el Compliance con el sistema de gestión de calidad y seguridad en tu empresa, evitando duplicidades y mejorando eficiencia.

A tu turno, formaliza el compromiso de la alta dirección mediante declaraciones públicas y asignación de recursos.

Finalmente, involucra a los contratistas y proveedores, incluyendo cláusulas de cumplimiento en los contratos y realice auditorías aleatorias.

Para concluir, (y ya lo he señalado antes) estimo que el cumplimiento normativo en inmobiliarias y constructoras no es un costo, sino una inversión en sostenibilidad, reputación y continuidad del negocio; ya que nuestra normativa está avanzando hacia estándares más exigentes y las empresas que anticipen esta realidad e implementes sus propios sistemas, serán las mejor posicionadas para liderar el mercado y generar confianza en sus grupos de interés.

Cómo ganar en el mercado inmobiliario en tiempos de Trump

Por: Ferencz Delarze, Socio Fundador Property Partners

El ritmo del crecimiento global está más “Trump céntrico” que nunca. Así podría resumirse el clima económico que estamos viviendo. Con su retorno a la palestra política y económica, Donald Trump no solo ha sido postulado al Premio Nobel de la Paz,  sino que ha encendido nuevamente las alarmas en el comercio mundial con anuncios de aranceles de hasta 50% para importaciones como el cobre, afectando directamente a países productores. A pesar de este contexto incierto, nuestro país ha mostrado una resiliencia inesperada cerrando el primer semestre con mejores resultados económicos de los proyectados.

Hace poco vi el documental de Netflix  «Trump: An American Dream». No soy un fanático del presidente de USA, pero reconozco que su forma de ver el mundo es profundamente inspiradora en su audacia, visión inmobiliaria y confianza en sí mismo, casi desbordante. Por eso, aventuré a hacer el ejercicio de imaginar qué consejos daría Donald Trump a los distintos participantes del mercado inmobiliario chileno en el contexto actual.

El mercado inmobiliario, va saliendo de la mayor crisis que ha tenido el sector en décadas. La que estuvo caracterizada por alta inflación, banca restrictiva, tasas mayores a las que estábamos acostumbrados, ventas estancadas, promesas con desistimientos históricos. Esto generó los elementos perfectos para inmovilizar a compradores y tener a los vendedores aferrados a precios pasados.

Pero toda crisis, por más larga que sea, termina dejando espacio para un nuevo equilibrio. El 2025 llegó con otra energía. En el primer semestre, las promesas de compraventa aumentaron de forma muy relevante un 25% en Property Partners v/s 2024, aunque aún es muy prematuro para hablar de reactivación.

Consejo de Trump para compradores: “La oportunidad no se espera, se toma.” Si estás esperando que bajen las tasas, podrías inmovilizarte. Con tasas estables y un mayor dinamismo, es mejor actuar ahora…después vendrán muchos a competir por las mismas propiedades.

Las tasas siguen en torno al 4,5%. El acceso al crédito continúa difícil. Las colocaciones hipotecarias se mantienen entre 5.000 y 6.000 mensuales, muy por debajo de los 9.000 o 10.000 prepandemia, y aún más del peak de 2021, cuando hubo meses de hasta 14.000. 

Consejo de Trump para inversionistas: “Si tienes acceso a financiamiento, estás en ventaja Pide más. Espera más. Consigue más.”. Aprovecha que no todos pueden comprar.

El segmento alto fue el primero en activarse, gracias a operaciones al contado; el 2024 ya hablábamos de que este mercado estaba despertando. Luego vino el movimiento de personas “comprimidas” que teniendo la posibilidad de cambio, por acceso a financiamiento o recursos propios, estuvieron esperando que se mejorara el ambiente para hacer un upgrade de su propiedad.  Este perfil ya ha regresado a comprar.

Consejo de Trump para el mercado Exclusivo: “Apunta siempre al penthouse”. En tiempos inciertos, los productos premium siguen teniendo demanda.  En estos tiempos volátiles hay más opciones de conseguir ubicaciones o productos de lujo que en tiempos normales no estarían en el mercado.

La vivienda nueva sigue muy lenta. Los permisos de edificación están en mínimos de tres décadas, y el grueso del sector privado ha optado por vender stock antes de pensar en nuevos desarrollos. 

Consejo de Trump para desarrolladores: “El secreto está en ver el valor donde otros ven problemas”.  Apostar por proyectos únicos y ubicaciones premium.  Buscar disminuir el riesgo de desarrollo, acelerando las reservas en blanco y verde del proyecto seguro es el camino.

Y aún hay ausentes. El segmento sub-35 sigue prácticamente fuera del mercado. Altos pies, sueldos insuficientes y exigencias bancarias los han dejado mirando desde fuera un mercado que, históricamente, también les pertenecía. Esa ausencia se nota en la rotación de propiedades más pequeñas, el primer escalón del ciclo inmobiliario en todas las comunas.

Consejo de Trump para jóvenes: “El primer paso hacia la riqueza es empezar y aprovechar la deuda.” Invertir en propiedades aun cuando no sea directamente la deseada para vivir ayuda a ir capitalizando, en función de su capacidad de crédito.

Por otro lado, los vendedores han comenzado a ajustar sus expectativas de precio. Muchos entienden que los tiempos cambiaron y que los precios del pasado no son necesariamente los del presente. Sin embargo, del lado de los compradores, las ofertas siguen siendo muy agresivas, lo que está dificultando llegar a puerto en muchas negociaciones. Esta desconexión entre lo que unos esperan y otros ofrecen ha llevado a que se pierdan oportunidades valiosas de venta. 

Consejo de Trump para vendedores: “No pierdas una buena venta por no ajustar tu  expectativa.” Una valorización realista, asesoría profesional y disposición a negociar pueden marcar la diferencia entre vender o seguir esperando.

El segundo semestre promete ser intenso. Históricamente es el de mayor volumen de operaciones. Pero esta vez hay un factor nuevo: la elección presidencial. Y como sabemos, la incertidumbre electoral puede enfriar los mercados. Ojalá se resuelva la elección favoreciendo algún candidato pro inversión para en palabras de Trump “Make Chile Great Again”.

Minería de litio: talento, sostenibilidad y una oportunidad para Chile

Por Andrea Ávila, CEO de Randstad para Chile, Argentina y Uruguay

Chile es, desde hace décadas, una tierra de minerales. Pero hoy, nuestro liderazgo en reservas de litio, el 41% del total mundial, según el Servicio Geológico de EE. UU., nos enfrenta a una oportunidad única: ser protagonistas de la revolución energética global. Una revolución que no solo puede cambiar nuestra economía, sino también transformar el empleo, las comunidades y el futuro del país.

La minería del litio ya no es un sector emergente: hoy es uno de los principales motores productivos del país. Solo en marzo, la producción minera creció un 4,7%, impulsada en gran parte por el litio. Con más de 60 proyectos activos, especialmente en Atacama y Antofagasta, la demanda por talento especializado es cada vez mayor.

En Randstad hemos detectado nueve perfiles críticos con alta demanda, entre ellos: ingenieros industriales, electromecánicos, químicos, geólogos, expertos en medio ambiente, seguridad, project managers y técnicos especializados. Este capital humano es clave para construir una minería moderna, segura y sostenible.

Pero este auge viene acompañado de tres grandes desafíos:

1. Sostenibilidad con sentido
El crecimiento no puede ir desligado del respeto por el entorno. Hoy, la ciudadanía exige una minería con estándares globales, que cuide ecosistemas y comunidades. Aquí, los perfiles ambientales, de higiene y seguridad cobran un rol esencial para garantizar operaciones responsables, eficientes y transparentes.

2. Talento que evoluciona
Identificar perfiles no basta. La clave está en la formación técnica, el reskilling y la colaboración público-privada. Ya no se trata solo de ingenieros; hoy también necesitamos personas con habilidades digitales, conocimiento en automatización, economía circular y gestión ambiental. El desafío está en anticiparse, formar y atraer ese talento con visión de futuro.

3. Más mujeres, más valor
En 2024, la participación femenina en la gran minería superó el 21%, posicionando a Chile como el segundo país del mundo con mayor presencia de mujeres en esta industria. Es un logro, pero aún existen barreras: baja matrícula en carreras técnicas, sesgos culturales y falta de políticas de conciliación.

La buena noticia es que todos podemos ser parte del cambio. Desde las empresas, generando entornos seguros y oportunidades reales. Desde el mundo educativo, visibilizando referentes y fomentando el interés temprano. Desde las comunidades, promoviendo una mirada inclusiva que valore el talento femenino no como una cuota, sino como motor de transformación.

Una oportunidad que se construye hoy
La coordinación de esfuerzos entre sectores ya contempla iniciativas para fomentar la inversión y ampliar la explotación responsable de más de 20 salares. Si se implementan con visión, se proyecta un crecimiento del 70% en la producción nacional hacia 2030. Este impulso puede diversificar nuestra matriz productiva, sofisticar nuestras cadenas de valor y generar empleo de calidad en regiones que lo necesitan.

En Randstad creemos que el talento es clave para impulsar cualquier transformación. Por eso, fomentar la formación dual, la capacitación técnica y la inclusión de mujeres y jóvenes en la industria es estratégico para consolidar aún más la huella que la minería ha construido hasta aquí como motor del desarrollo económico y el empleo.

Esa huella se pone de manifiesto a partir de los resultados arrojados por el Employer Brand Research 2025, el estudio de marca empleadora más amplio e inclusivo a nivel global, que dio cuenta de la relevancia de que la industria tiene para el talento. La minería se coronó este año como el sector preferido por los trabajadores chilenos, al punto que la empresa más atractiva para trabajar en el país y cinco de las diez mejor valoradas por el talento en chile pertenecen a la industria minera.

El proceso está en marcha. El litio representa una gran oportunidad para crecer con innovación y sostenibilidad. Si ponemos a las personas en el centro, Chile puede liderar la transición energética global. La pregunta no es si podemos hacerlo, sino cómo. Y la respuesta está en el talento, el compromiso y la responsabilidad.

FOGAES: Oportunidad histórica para invertir en el Sur con menor dividendo y mayor acceso

Por Gastón Braithwaite, gerente general de Inmobiliaria Onewaite

La reciente licitación de garantías estatales impulsada por el Ministerio de Hacienda representa un punto de inflexión para el acceso a la vivienda en Chile, especialmente en regiones con alto potencial turístico como el sur del país. No estamos hablando sólo de una medida económica: hablamos de una oportunidad histórica para miles de familias y nuevos inversionistas que, hasta ahora, veían una segunda vivienda como un sueño lejano o como una inversión poco alcanzable.

Gracias a este subsidio a la tasa de interés —dirigido a viviendas nuevas de hasta 4.000 UF— los dividendos de los créditos hipotecarios pueden disminuir hasta en un 10%, con cifras que podrían llegar a los 100 mil pesos mensuales, según las condiciones de compra (pie, años, etc.). Para quienes hemos acompañado a compradores en cada etapa del proceso, este ahorro es significativo: marca la diferencia entre postergar una decisión o concretar con seguridad. En Onewaite ya hemos visto las primeras firmas, y lo más alentador es que los bancos están otorgando este beneficio sin mayores trabas. El sistema está funcionando y, lo más importante, está funcionando rápido.

Esta política pública llega en un momento clave: con la inflación a la baja, una economía más estable y una creciente búsqueda por parte de las personas de espacios que combinen bienestar, naturaleza y rentabilidad. Zonas como Pucón, Temuco, Puerto Varas o Frutillar ya no son solo destinos de vacaciones de temporada alta, sino centros habitacionales emergentes, gracias a fenómenos como el trabajo remoto, el arriendo estudiantil o el turismo de doble temporada.

Desde Onewaite hemos apostado por ese potencial. Nuestros proyectos en Temuco y Pucón parten desde las 2.700 UF, y están diseñados para ofrecer flexibilidad: desde departamentos individuales hasta unidades ideales para arriendo compartido. ¿El objetivo? Democratizar el acceso a propiedades de alto valor en zonas con fuerte demanda y excelente proyección.

La sobredemanda que tuvo esta primera licitación del subsidio hipotecario demuestra que el interés existe. Hay familias, profesionales jóvenes, emprendedores y parejas que están dispuestos a invertir si el sistema les da una oportunidad real. Y hoy, esa oportunidad existe.

La clave está en mirar más allá del corto plazo. Una propiedad bien ubicada en el sur no solo ofrece calidad de vida, también representa una alternativa concreta de inversión inteligente. Ya sea para vivir, para arrendar o para generar ingresos estables a través del turismo, el sur de Chile está dejando de ser un privilegio para transformarse en un espacio de acceso real.

El mercado se está moviendo, y con medidas como esta, el futuro de la vivienda en regiones también.

Cumplimiento normativo en inmobiliarias y constructoras: una necesidad estratégica en Chile

Por: Eduardo Ricci Burgos, abogado de Negocios en COHLERS & PARTNERS

En un entorno regulatorio cada día más complejo y exigente, la industria inmobiliaria y de la construcción chilena enfrenta crecientes desafíos legales, reputacionales y operacionales, por lo que la implementación de un sistema de cumplimiento normativo (Compliance) ya no es una opción voluntaria o limitada a grandes corporaciones, sino una necesidad estratégica para todas las empresas del sector, independiente de su tamaño.

El cumplimiento normativo consiste en establecer políticas, procedimientos y controles que aseguren que una organización actúe conforme a las leyes, reglamentos y estándares aplicables. En el caso de inmobiliarias y constructoras, este marco no solo incluye la normativa urbanística y de edificación, sino también disposiciones ambientales, laborales, tributarias, de libre competencia, de protección al consumidor y, más recientemente, obligaciones derivadas de la Ley N° 20.393 sobre responsabilidad penal de las personas jurídicas.

Así es. Chile ha experimentado en los últimos diez años un fortalecimiento del marco normativo que afecta directamente al rubro inmobiliario y de la construcción. La creciente fiscalización de organismos como el Servicio de Impuestos Internos (SII), la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), la Dirección del Trabajo y los municipios, sumado a una mayor conciencia ciudadana respecto de los impactos sociales y ambientales de los proyectos inmobiliarios, ha incrementado significativamente los riesgos legales y reputacionales para las empresas del sector. La banca hace lo suyo con sus “Basilea” respecto de proyectos de financiamiento que reciben.

Además, la reciente inclusión de nuevos delitos en la Ley N° 20.393, como los delitos ambientales, cohecho entre privados y delitos contra el orden socioeconómico, ha ampliado el espectro de riesgos penales que pueden afectar a las inmobiliarias y constructoras. En este contexto, contar con un modelo de prevención de delitos y un sistema de cumplimiento efectivo resulta fundamental para evitar sanciones que pueden implicar multas millonarias, la pérdida de licencias, la inhabilitación para contratar con el Estado, e incluso la disolución de la persona jurídica.

Efectivamente, un sistema de cumplimiento bien diseñado permite a las empresas no solo prevenir infracciones, sino también generar valor agregado. La integridad corporativa, la transparencia en la gestión de proyectos y el respeto a los derechos de comunidades y trabajadores fortalecen la reputación de la marca y la confianza de inversionistas, clientes y autoridades.

En un mercado competitivo y en transformación, los stakeholders (especialmente entidades financieras, fondos de inversión y compradores institucionales) valoran cada vez más la existencia de estándares de gobernanza y cumplimiento. Así, una empresa que tiene políticas robustas de integridad y sostenibilidad mejora su posición para acceder a financiamiento, participar en licitaciones o desarrollar alianzas estratégicas.

Para que el sistema de cumplimiento sea efectivo y útil en el sector inmobiliario y de la construcción, debe contar, al menos, con los siguientes elementos:

La evaluación de riesgos normativos y penales, ya que identificar las áreas de mayor exposición legal, como tramitación de permisos, contratación de trabajadores, relación con subcontratistas, compras públicas, entre otras; sirve para prevenir o mitigar riesgos relevantes para el negocio.

Políticas y procedimientos internos, para establecer reglas claras de conducta, mecanismos de control y estándares operativos alineados con las exigencias legales y éticas.

Contar con capacitación continua, para formar trabajadores, ejecutivos y contratistas en materias clave como prevención de delitos, conflicto de interés, seguridad laboral, medio ambiente y normativa urbanística.

Canales de denuncia y protección al denunciante, objeto facilitar la detección temprana de incumplimientos, asegurando confidencialidad y no represalia a quienes informen irregularidades; y

El monitoreo y mejora continua, evaluando periódicamente la efectividad del sistema y adaptarlo a cambios regulatorios, operacionales o de mercado.

De esta manera, las inmobiliarias y constructoras que incorporan el cumplimiento normativo como parte de su estrategia de gestión no solo minimizan riesgos legales, sino que también fortalecen su sostenibilidad, competitividad y legitimidad frente a la sociedad. En un país como Chile, donde los estándares regulatorios seguirán avanzando hacia mayor rigurosidad y fiscalización, contar con un sistema de cumplimiento normativo ya no es solo una buena práctica: es una necesidad.

A un año del apagón en Chile: el llamado urgente a prepararnos en casa

Por: Manuel Eyzaguirre, gerente general de Kaltemp

En agosto de 2024, más de 7.000 hogares estuvieron sin luz durante semanas tras un fuerte temporal. Fue una situación que remeció a miles de familias en el centro-sur del país, dejando en evidencia lo frágiles que aún somos frente a eventos climáticos extremos. A un año de esa emergencia, como país seguimos hablando de resiliencia, pero ¿estamos tomando acción concreta para mejorar nuestra preparación en el ámbito más inmediato: el hogar?

Desde Kaltemp, con 50 años de experiencia en climatización, lo vemos con claridad. A medida que los fenómenos meteorológicos se intensifican y la red eléctrica se ve cada vez más exigida, contar con sistemas de respaldo como generadores y soluciones de climatización eficiente dejó de ser un lujo para convertirse en una necesidad básica.

La comodidad del hogar no se trata sólo de confort: hablamos de salud, seguridad y bienestar. Una casa sin energía durante días puede afectar a personas electrodependientes, deteriorar alimentos, dificultar el teletrabajo o interrumpir la educación de los niños. No se trata de alarmismo, sino de planificación.

Hoy, muchas familias nos preguntan qué pueden hacer para prepararse mejor. La respuesta comienza por entender que invertir en autonomía energética —como generadores eléctricos, sistemas híbridos o climatización eficiente— es parte de una cultura de anticipación. Así como aseguramos nuestras viviendas frente a un sismo o instalamos cerraduras para protegernos del delito, debemos incorporar la gestión energética como parte de nuestra rutina doméstica.

La tecnología existe, y es cada vez más accesible. El desafío es cultural: necesitamos pasar del “ojalá no me pase” al “estoy preparado si ocurre”. Como empresa, seguiremos promoviendo soluciones que ayuden a las familias a enfrentar un futuro donde la incertidumbre climática es una constante.

Porque la resiliencia comienza en casa.

El desequilibrio estructural del mercado inmobiliario chileno

Por: Eduardo Ricci Burgos, abogado de Negocios en COHLERS & PARTNERS

No cabe duda de que actualmente, nuestro país está cruzando una de las crisis más significativas que enfrenta el sector inmobiliario y de la construcción. Le llaman el “bajón inmobiliario” que se manifiesta en la brecha creciente entre los ingresos de los hogares y el alza sostenida de los precios de las viviendas.

En un artículo del diario El Mercurio de hace no mucho atrás, se señaló que los valores de las viviendas han subido un 100% desde el año 2010, pero los sueldos tan solo han subido un 31% desde ese mismo año; siendo, a juicio de varios, esta es la verdad razón del actual problema inmobiliario, consistente en la abismante diferencia entre el crecimiento de los costos (y precios) y el bajo crecimiento de los sueldos. Esta causal estructural va más allá de las coyunturas económicas o regulatorias, pues resulta evidente la pérdida real del poder adquisitivo de las personas frente al creciente costo de acceder a una vivienda (“digna” o no).

Prueba de lo anterior, y conforme a ese mismo informativo, se señaló que en el año 2018, 1.365.000 personas clasificaban con ingresos suficientes para comprar una vivienda, pero en el año 2024, solo 763.000 (44% menos) personas podrían optar a un crédito hipotecario.

La tesis central es inapelable, pues el desfase entre los ingresos y costos ha mermado la capacidad de compra, reduciendo casi a la mitad el universo de personas que pueden acceder hoy a un crédito hipotecario y por ende, acceder a una vivienda (ahora se entiende el superhabit de viviendas en nuestro país); situación que no se vislumbra con un futuro cercano promisorio si además consideramos otros factores actualmente negativos como las tasas de interés hipotecaria, la inflación persistente (especialmente estos últimos 5 años), el casi nulo crecimiento, la todavía permisología excesiva, el encarecimiento de los precios de la construcción y el endurecimiento del crédito; y eso que no he mencionado, exprofeso, que a fin de año tendremos elecciones, para ponerle más “pelos a la sopa”.

Sin embargo, una visión más sistémica de esta crisis podría enriquecer incluso aún más el análisis, incluyendo de esta forma otros elementos que también influyen en la misma, como la creciente concentración del suelo urbanizable, la especulación inmobiliaria o la insuficiencia de políticas públicas de vivienda en sectores medios, tradicionalmente desatendidos por los subsidios y otras ayudas estatales.

Lo paradójico, es que demanda existe, y mucha, y también un amplio stock de viviendas, dos elementos clave que, en una economía sana o “normal” serían suficientes para que la industria inmobiliaria y de la construcción estuviesen en un “boom” o período de bonanza… pero eso no está pasando acá, precisamente porque el precio de las viviendas y las condiciones de los crédito hipotecarios para comprarlas están totalmente desfasados con la realidad de los ingresos de las personas.

Pensar en soluciones de largo plazo que lamentablemente requieren de una serie de medidas que hoy no pueden tomarse ya sea por falta de voluntad política (la nueva ley de subsidio a la tasa hipotecaria es una, pero no resulta suficiente y no resolverá el problema) o porque definitivamente son muy lentas de implementar dado sus daños colaterales aparejados o simplemente porque rayan en lo onírico, como por ejemplo la reducción de los costos de desarrollo y construcción, hacer crecer definitivamente al país y con ellos los sueldos, reducir las tasas de interés hipotecarias a su nivel histórico más bajo, y controlar la inflación a sus mínimos. Otra solución pasaría por determinar las remuneraciones en UF, pero el riesgo de afectar fuertemente a las empresas, especialmente a las MiPyME’s, es muy alto.

Así, y en lugar de aspirar a grandes soluciones macro, quizás el enfoque más efectivo sería impulsar una serie de medidas coordinadas entre ellas, tácticas e innovadoras, que si bien no van a resolver el problema de raíz, sí pueden mitigar sus efectos y reactivar paulatinamente el acceso a la vivienda en forma rápida, que es lo que se desea al final.

La primera propuesta, consiste en el diseño de mecanismos que permitan a dos o más personas (familiares, amigos, parejas no formalizadas) postular a un crédito conjunto, con reglas claras de copropiedad; lo que permitiría ampliar el universo de la demanda susceptible de crédito, sin que con ello se aumente el riesgo bancario por insolvencia del deudor.

Otra propuesta, pasaría porque el Estado disponga de terrenos fiscales en arriendo a largo plazo para proyectos habitacionales mixtos, o promueva figuras de usufructo habitacional en terrenos privados no utilizados, a cambio de incentivos tributarios reales, no transitorios o limitados.

Una tercera propuesta, consiste en el rediseño del sistema de subsidios estatales que permitiera atender a quienes no califican para subsidios sociales pero tampoco pueden financiar una vivienda sin ayuda. Es decir, una versión “2.0” del DS1, como figura especial y focalizada a la clase media de dicho subsidio. Esta política, aplicada con éxito (obviamente) en países como Canadá y Australia, podría adaptarse al contexto chileno.

Otra propuesta, vendría siendo la necesaria industrialización de la construcción y digitalización de la permisología, a través de incentivos a procesos constructivos industrializados (prefabricados, modulares, etc.) y digitalizar por completo la cadena de permisos de edificación, reduciendo así plazos, costos e incertidumbres para los desarrolladores y generando externalidades positivas hacia los precios.

Finalmente, sugiero incorporar en las políticas públicas y en las decisiones financieras, un indicador nacional de acceso a la vivienda (similar al índice de accesibilidad urbana utilizado en algunas ciudades europeas), lo que permitiría orientar y focalizar adecuadamente los esfuerzos públicos y privados, los subsidios, los desarrollos y las inversiones en vivienda y en infraestructura urbana.

Para terminar, este bajón inmobiliario o crisis inmobiliaria, como ha sido nombrado, contrario a lo que se podría pensar, no es solo un problema de mercado, es una alerta social y una oportunidad política, ya que lo que está en juego es la capacidad de las personas de proyectar su vida en un entorno urbano accesible y equitativo. Esta crisis, aunque estructural, pero bien manejada puede abrir el paso a una reinvención del modelo habitacional chileno, con más innovación, colaboración público-privada, y una visión que ponga al habitante (y no solo al comprador) en el centro de la política urbana.

Baja en solicitudes de hipotecarios: Cuando las oportunidades se desvanecen

Por: Priscila Salamanca, Gerente Comercial de Crece Inmobiliario

Una reciente publicación en medios revela una realidad impactante: durante el primer trimestre de 2025 las solicitudes de preaprobaciones hipotecarias cayeron 35,2% respecto al mismo período del año anterior, completando en total solamente 4.075 requerimientos, según el último informe de Enlace Inmobiliario, plataforma que consolida ofertas de portales para la búsqueda y financiamiento de viviendas. Peor aún, las mujeres tienen menos tasa de aprobación que los hombres, a pesar de ser mejores pagadoras que el género masculino.

El 2024 las señales eran alentadoras, con las medidas adoptadas por los bancos de flexibilizar sus políticas crediticias y reducciones de tasas, respondiendo a las bajas del Banco Central. En este contexto, más instituciones financieras comenzaron a ofrecer financiamientos hasta un 90% del valor propiedad y plazos hasta 30 años, incluso 40 años. No obstante, este optimismo parece haber decaído considerablemente.

El tema radica en que a pesar de la estabilidad en la política monetaria, las instituciones financieras han ido endureciendo nuevamente sus criterios de riesgo. Estos “ofertones” mencionados fueron desapareciendo, acortando los plazos y con tasas en incremento, inclusive, desde las mutuarias, quienes anteriormente entraron de forma agresiva al mercado con tasas bajo el 5%.

Esto ha generado un círculo vicioso, donde a menor acceso al financiamiento, más se reduce la demanda habitacional, debilitando un sector que representa aproximadamente 6% del PIB nacional. Las consecuencias de esto abarcan más allá del mercado inmobiliario, impactando en empleos, inversión y dinamismo económico en general, producto de las industrias adyacentes a este sector que también se ven comprometidas.

Asimismo, la brecha de género preocupa bastante, considerando que las mujeres enfrentan mayores dificultades para acceder al crédito hipotecario, situación que podría vincularse tanto a diferencias salariales persistentes como a nuevas restricciones por profesión y tramos de renta implementadas por algunos bancos.

¿Qué hacer en este escenario? Las coordinaciones deben darse entre el sector público y el privado, donde, si bien, el lanzamiento de subsidios representa pasos en la dirección correcta, siguen siendo medidas insuficientes. Es imperioso que las autoridades financieras establezcan marcos regulatorios que incentiven el crédito responsable sin generar restricciones excesivas.

La estabilidad y predictibilidad en las políticas crediticias resultan esenciales para la confianza del consumidor y la planificación familiar de largo plazo, factores que impactan en la economía futura. El acceso a la vivienda propia constituye un pilar fundamental del bienestar familiar y la estabilidad social.

Si esta tendencia no se revierte, Chile podría estancarse, con efectos que van desde una menor movilidad social, profundización del déficit habitacional y pérdida de competitividad económica. 

No obstante, opto por una mirada positiva: sí bien la cantidad de solicitudes de preaprobaciones bajaron, el porcentaje de aprobaciones entre quienes solicitaron, aumentó, por lo cual, podría ser que las personas que han solicitado crédito hipotecario lo han hecho más informados y, por otro lado, el segundo semestre representa una oportunidad para corregir el rumbo, en cuanto a que un mayor número de personas espera que se concreten anuncios del Gobierno respecto a incentivos al financiamiento hipotecario y, del mismo modo, también las decisiones electorales de este año, podrían influir significativamente en las expectativas de mercado.

Nuevas tendencias en ventas Inmobiliarias. Auge de departamentos y desafíos para las casas.

Por: Eduardo Ricci Burgos, Abogado de Negocios en COHLERS & PARTNERS

En el panorama inmobiliario chileno de este año 2025, se observa una importante y marcada preferencia por la adquisición de departamentos en detrimento de las casas. Este fenómeno, respaldado por datos de diversas fuentes del sector, plantea grandes interrogantes sobre las causas de este desequilibrio y las posibles soluciones para equilibrar la balanza.

Es evidente y así ha quedado demostrado que existe una clara preferencia por los departamentos versus las casas. Esta inclinación hacia los primeros se debe a múltiples factores. Entre ellos, se puede señalar como factores clave, que los departamentos suelen tener precios más accesibles que las casas, lo que facilita financieramente su adquisición, especialmente en un contexto de restricciones crediticias y su seguridad.

A lo anterior, debe sumarse el hecho que la mayoría de los departamentos se ubican en zonas urbanas con fácil acceso a servicios, transporte y empleo, lo que les da una ubicación estratégica que los hace atractivos para diversos segmentos de la población.

Adicionalmente, y según datos de TOCTOC, en 2024, el 49,7% de los departamentos disponibles estaban listos para entrega inmediata, frente al 51,8% de las casas. Esta disponibilidad u oferta inmediata es un factor decisivo para muchos compradores.​

Por su parte, el segmento de casas enfrenta varios desafíos u obstáculos, tales como por ejemplo el hecho de que el costo de las casas ha aumentado significativamente, en parte debido al alza en el valor del suelo y a regulaciones urbanas restrictivas; el hecho de que las normativas urbanas actuales favorecen la construcción de viviendas de mayor tamaño, mientras que la demanda se inclina hacia unidades más pequeñas y asequibles.; y, por último muchas casas nuevas se construyen en zonas periféricas de las ciudades, alejadas de centros urbanos y servicios, lo que disminuye su atractivo para potenciales compradores.​​

En este contexto para abordar este desequilibrio en el mercado, se proponen varias estrategias.

En primer lugar, se sugiere efectuar una revisión de la normativa urbana, adaptando las regulaciones para permitir la construcción de viviendas más pequeñas y densas en zonas urbanas, respondiendo a la demanda real del mercado.

A lo anterior, se debe agregar el incentivo a la construcción de casas asequibles, mediante la implementación de políticas reales y claras que fomenten la construcción de casas en zonas con alta demanda, ofreciendo subsidios o beneficios fiscales a desarrolladores.​

Asimismo, se propone la promoción de proyectos mixtos que fomenten desarrollos que integren departamentos y casas, ofreciendo diversidad de opciones habitacionales en una misma ubicación.​

Adicionalmente, siempre será necesaria la innovación en diseño y construcción, mediante la adopción de modelos como el «Habitat on Demand», que permiten a los compradores personalizar sus viviendas, aumentando su atractivo y valor percibido.​

Finalmente, se sugiere la mejora en infraestructura y servicios, esto es, invertir en el desarrollo de infraestructura y servicios en zonas periféricas para hacerlas más atractivas para la construcción y adquisición de casas.​

A modo de conclusión, no cabe duda de que nuestro mercado inmobiliario enfrenta el desafío de equilibrar la creciente demanda de departamentos con la necesidad de revitalizar el segmento de casas. Mediante la implementación de políticas adecuadas, incentivos y enfoques innovadores en diseño y construcción, es posible lograr un mercado más equilibrado y accesible para todos los segmentos de la población. Además, crecer hacia arriba, no significa necesariamente crecer mejor.

14/03/2026 05:57
Sábado 14 de Marzo de 2026
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