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Startups: ¿Por qué son el motor transformador del sector minero?

Por: Macarena López, Directora Ejecutiva de Aster y MBA en Innovación y Emprendimiento

Chile es un país minero por excelencia. Según datos de la Sociedad Chilena de Minería (Sonami), este sector representa más del 10% del Producto Interno Bruto (PIB) de Chile. En este contexto, mantener una posición de liderazgo es fundamental, en el competitivo escenario global, lo que puede solamente ser alcanzado a través de una transformación constante, impulsada desde la innovación.

Innovar en minería ya no es una opción, sino que una necesidad imperiosa, donde la sustentabilidad es protagonista y requiere estar a la altura de este desafío, con soluciones creativas que permitan optimizar procesos y minimizar impactos, tanto económicos como ambientales. Es ahí, donde el ecosistema startup es un aliado estratégico fundamental.

¿Qué tan relevantes son las startups para la minería? La respuesta es que son vitales. La capacidad de desarrollo de soluciones tecnológicas disruptivas, que penetren las estructuras de las compañías en áreas donde estas no pueden prever operaciones más óptimas, es un fenómeno que ha retroalimentado a un ecosistema cada vez más pujante.

La revolución tecnológica que vienen impulsando las startups mineras abarca prácticamente todos los procesos de la cadena de valor, desde la exploración hasta el procesamiento y la gestión ambiental, las nuevas tecnologías están transformando la industria de manera transversal. La sensorización, Internet de las Cosas (IoT), inteligencia artificial, machine learning, big data y los gemelos digitales, son algunas de las herramientas que están revolucionando las operaciones mineras.

Ejemplos hay muchos. Sensores avanzados y modelos 3D están revolucionando el área de exploración, permitiendo visualizar el subsuelo con gran precisión, identificando áreas con alto potencial. Por otra parte, el uso del machine learning para el análisis de grandes volúmenes de datos geológicos está mejorando significativamente la eficiencia exploratoria.

En el área de procesamiento, sensores que monitorean variables como Ph, densidad y temperatura optimizan los procesos metalúrgicos, mientras que, en el mantenimiento de equipos, la sensorización de variables como vibración y temperatura permite implementar planes predictivos que previenen costosas fallas en maquinarias críticas.

Desde nuestro trabajo en Aster y también gracias al impulso desde Escondida | BHP, hemos acelerado 46 startups mineras que ejemplifican este potencial transformador. Esto se ve reflejado en empresas como Smart Mining, que integran IoT con inteligencia artificial para mejorar la eficiencia operacional, demuestran el valor agregado que estas nuevas tecnologías aportan al sector, haciendo su pilotaje en empresas de la envergadura de Escondida | BHP.

Del mismo modo, en el ámbito de la seguridad, Pignus -originaria de Antofagasta- ha desarrollado «Rehaviour», una solución que integra inteligencia artificial y realidad virtual para entrenar conductas preventivas en entornos simulados. Otras empresas locales como Isprotec y Coddi, aportan desde la optimización de celdas de flotación para aumentar la recuperación de cobre, hasta monitoreo y análisis de distintos procesos, mediante inteligencia artificial generativa a través de una sola plataforma.

La diversificación del ecosistema abarca desde servicios digitales operacionales hasta experiencias inmersivas de realidad mixta. Indimin ha logrado expandirse internacionalmente con sus soluciones de analítica avanzada que impactan simultáneamente productividad, seguridad y eficiencia energética, estableciendo operaciones en Perú, México y Colombia. Por su parte, Minverso ha creado el primer metaverso minero mundial, conectando usuarios globalmente en espacios digitales compartidos.

En lo que respecta a procesos productivos, startups como Botiia y Kinamics están revolucionando el monitoreo de correas transportadoras mediante robots IoT que detectan fallas predictivamente. Esta convergencia de inteligencia artificial, realidad virtual y robótica, están demostrando que el futuro de la minería chilena se está escribiendo desde la innovación tecnológica local.

Como aceleradora, nuestro foco es poder vincular a las soluciones con los protagonistas del ecosistema minero, en distintos niveles, para que cada herramienta pueda encontrar su mejor versión, con el acompañamiento necesario y elevando el networking de cara al cumplimiento de sus objetivos y escalando sus negocios.

Mientras más emprendedores tecnológicos enfoquen su creatividad hacia los desafíos mineros, tendremos soluciones cada vez más sofisticadas que complementarán a las tradicionales y nos permitirán mantener nuestras ventajas competitivas a nivel local, y también, ser un polo de soluciones para el sector a nivel internacional.

Arrendar en Santiago y comprar en regiones: el nuevo equilibrio inmobiliario chileno

Por: Gastón Braithwaite, Gerente General de Onewaite

La vivienda en Chile vive una transformación silenciosa pero profunda. Mientras en Santiago los precios de las propiedades se disparan y las opciones de crédito hipotecario se vuelven cada vez más restrictivas, un número creciente de personas ha optado por una estrategia inmobiliaria que rompe con el paradigma tradicional: arrendar donde se quiere vivir y comprar donde se puede invertir.

No es casualidad. Hoy, adquirir una propiedad en comunas como Vitacura, Las Condes o Providencia implica desembolsar cifras que superan con facilidad las 10 mil UF. Y eso, para muchas familias y jóvenes profesionales, simplemente no es viable. ¿La alternativa? Mirar hacia las regiones.

Ciudades como Temuco, Pucón o Villarrica están emergiendo como polos atractivos de inversión inmobiliaria. Por precios que parten en torno a las 2.500 UF, es posible acceder a viviendas bien ubicadas, en entornos naturales privilegiados y con gran potencial de rentabilidad. Un dato no menor si consideramos el auge del turismo y la demanda creciente por arriendos temporales en estos destinos.

Más que una simple transacción financiera, esta tendencia responde a una búsqueda de calidad de vida y sentido de pertenencia. Tener una propiedad en Pucón, por ejemplo, no solo significa una buena inversión: también es la posibilidad de vacacionar, proyectar el retiro o incluso, cambiar radicalmente el ritmo de vida en el mediano plazo.

Empresas como Onewaite, con más de 30 años en el rubro, han sabido interpretar esta necesidad. Sus proyectos en La Araucanía, especialmente en Pucón y Temuco, no solo ofrecen alternativas habitacionales, sino que también integran una mirada sustentable y moderna del desarrollo urbano. Y esto no es menor.

En un contexto donde los criterios ambientales comienzan a ser parte del análisis de inversión, tener una propiedad en una zona con alto valor ecológico y proyectos bien diseñados aumenta el valor percibido y real del inmueble.

Lo interesante de este fenómeno es que no se trata de un éxodo desde la ciudad, sino de una reorganización inteligente de los recursos personales. Las personas siguen viviendo en Santiago —por trabajo, estudio o conveniencia—, pero invierten en lugares donde el retorno es mayor y el entorno más amable.

¿Es esta una solución definitiva a la crisis habitacional en la capital? Probablemente no. Pero sí es una señal clara de que los chilenos están comenzando a mirar más allá del Gran Santiago y a explorar nuevas formas de habitar e invertir.

Quizás el futuro no esté en elegir entre ciudad o naturaleza, sino en saber combinar ambas realidades de forma estratégica y sustentable. Y eso, sin duda, está marcando un nuevo capítulo en la historia del mercado inmobiliario chileno.

Certeza tributaria en riesgo: una preocupación institucional

Por: María José Vidal Olmedo, abogada experta en derecho minero y tributario, y socia de VA – Vidal Abogados.

En días recientes, ha existido una preocupación transversal del mundo profesional y académico frente a la creciente discrecionalidad del Servicio de Impuestos Internos (SII).

Abogados, contadores y profesores universitarios manifestaron su inquietud ante un cambio silencioso pero profundo en la manera en que se están ejerciendo las facultades de fiscalización y recaudación. No se trata de una crítica ideológica ni de una resistencia al control tributario, sino de una advertencia fundada sobre el riesgo que implica debilitar un pilar esencial de todo Estado de Derecho: la certeza jurídica.

La evolución del sistema tributario en Chile ha estado marcada por sucesivas reformas, muchas de ellas diseñadas con un enfoque recaudatorio que ha sacrificado en el camino la simplicidad, la estabilidad y la coherencia normativa. Sin embargo, el problema actual no se limita a la complejidad de las leyes. Lo que está en cuestión es el modo en que la administración tributaria interpreta y aplica esas normas, muchas veces modificando criterios sin mecanismos de participación ni control, o utilizando herramientas tecnológicas sin los resguardos suficientes de transparencia y debido proceso.

En mi experiencia, observo con preocupación los efectos que esta incertidumbre genera en la toma de decisiones estratégicas de las empresas. La tributación es un elemento clave en la evaluación de inversiones, reestructuraciones corporativas, fusiones y adquisiciones. Cuando las reglas cambian sin previo aviso, o cuando las decisiones de la autoridad no siguen un patrón verificable, las organizaciones se ven forzadas a operar en un entorno de riesgo constante. Esto afecta no solo a los grandes contribuyentes, sino también a miles de medianas empresas que buscan expandirse, formalizarse y contribuir al desarrollo económico del país.

Aplicación de  la IA  y tecnología 

El uso de inteligencia artificial, análisis de datos y algoritmos predictivos por parte del SII puede aportar eficiencia, pero debe estar alineado con garantías básicas. Una administración tributaria moderna debe combinar herramientas digitales con criterios objetivos y mecanismos de rendición de cuentas. De lo contrario, la innovación se transforma en opacidad, y la eficiencia en arbitrariedad.

Desde una perspectiva jurídica, el principio de legalidad tributaria exige que todo tributo —y sus elementos esenciales— esté definido en la ley, y que su aplicación se ajuste a parámetros predecibles. La función del SII es aplicar esas normas, no reinterpretarlas a su conveniencia ni alterar los equilibrios que el legislador ha establecido. En este sentido, el control judicial, la actuación colegiada de los tribunales tributarios y aduaneros, y la transparencia en los procesos administrativos son fundamentales para restablecer la confianza del sistema.

Chile necesita avanzar hacia una reforma tributaria que promueva la inversión, la formalización y el cumplimiento. Para ello, la certeza jurídica no es un lujo, sino una necesidad básica. Los contribuyentes no exigen beneficios ni privilegios, sino reglas claras, estables y conocidas con anticipación. La predictibilidad no inhibe la fiscalización; al contrario, la fortalece, porque permite que todas las partes actúen con conocimiento y responsabilidad.

Las señales que emite hoy el sistema tributario son confusas. La falta de claridad debilita no solo el cumplimiento, sino también la legitimidad de las instituciones. Si queremos avanzar hacia un desarrollo económico sostenido, con estándares más altos de gobernanza y responsabilidad fiscal, debemos cuidar con rigor los principios que dan sustento al pacto fiscal. Se debe construir una relación equilibrada entre Estado y contribuyentes. La certeza jurídica no solo protege derechos; también crea valor, impulsa la innovación y favorece decisiones informadas. Sin ella, el crecimiento se vuelve frágil y la justicia tributaria se transforma en una aspiración lejana.

Permisología: la tentación dorada del Estado chileno

Por: Francisco Javier González Cruz, abogado de González, Guzmán y Matthei

Como el legendario Rey Midas, el Estado chileno parece convencido de que todo lo que toca —mediante leyes, decretos o permisos— se convierte automáticamente en oro: orden, desarrollo, seguridad. Cree que su sola intervención garantiza resultados virtuosos. Pero, al igual que el rey que transformaba en metal incluso el pan y el abrazo de su hija, el Estado olvida que no todo puede ni debe ser convertido en oro.

El problema no es la regulación en sí, sino su uso irreflexivo, indiferenciado y desproporcionado. La llamada permisología —ese conjunto extenso y engorroso de trámites previos a iniciar una actividad económica— es el síntoma de un sistema donde la técnica jurídica se aplica sin calibrar sus efectos reales. La abundancia de permisos, certificaciones, pronunciamientos y dictámenes no ha significado más seguridad ni mejor protección del interés público. Por el contrario, se ha traducido, muchas veces, en inmovilismo, incertidumbre y desconfianza.

Pero no hay que confundirse, aquí es donde la técnica jurídica sí importa. Porque una concesión no es una autorización, ni ésta una declaración jurada, ni mucho menos un simple aviso. Cada figura tiene una función, un origen y una lógica distinta. La concesión otorga derechos exclusivos sobre bienes públicos; la autorización condiciona el ejercicio de un derecho privado al cumplimiento de requisitos fundados en el interés general; la declaración jurada se basa en la buena fe del administrado y en la fiscalización posterior. Confundir estas figuras o aplicarlas indiscriminadamente, es como intentar resolver todos los males con una sola fórmula dorada: termina dañando lo que se buscaba proteger.

Como bien explica el profesor Jaime Arancibia, las autorizaciones administrativas son técnicas de policía preventiva, propias de situaciones en que existe un riesgo social difícil de corregir ex post. No se trata de un capricho burocrático, sino de una herramienta legal que busca balancear libertad e interés público. El problema es que en Chile se han utilizado incluso donde no hay riesgo significativo, o se han mantenido pese a que la experiencia demuestra que no aportan valor regulatorio.

Por eso cobra tanta relevancia el Proyecto de Ley Marco de Autorizaciones Sectoriales, actualmente en discusión en el Congreso (Boletín N° 16.566-03). Esta iniciativa introduce principios esenciales como la proporcionalidad, la costo-efectividad, la no discriminación, y plantea la posibilidad de reemplazar algunas autorizaciones por técnicas habilitantes alternativas, como declaraciones juradas o avisos. Es decir, busca que la intensidad del control estatal guarde relación con el riesgo y el impacto real de cada actividad.

Sin embargo, como advierte el Centro de Estudios Públicos en un reciente estudio, el proyecto aún adolece de un enfoque excesivamente sectorial, lo que limita su impacto sistémico. En lugar de una reforma profunda, amenaza con convertirse en un nuevo listado de reglas paralelas. Se necesitan más que ajustes cosméticos: hace falta rediseñar la arquitectura regulatoria, fortalecer capacidades institucionales y formar servidores públicos que comprendan no solo la ley, sino la finalidad detrás de cada técnica jurídica.

El estudio del CEP estima que los costos de la permisología equivalen al 7,3% del PIB nacional. No es menor. Pero más grave aún es lo que no se cuantifica: la desconfianza de los ciudadanos hacia un sistema opaco, la frustración de los emprendedores ante reglas ininteligibles, y el deterioro progresivo de la fe pública en que el Estado es capaz de actuar con inteligencia y justicia.

Volviendo a la historia del Rey Midas, su tragedia no fue pedir demasiado, sino no entender lo que realmente valía. Solo cuando transformó en oro aquello que más amaba —su hija— comprendió que no todo lo que brilla es bueno. Y solo entonces pidió revertir el don que se había vuelto maldición.

El Estado chileno todavía está a tiempo. Puede seguir tocando todo con su dedo regulador creyendo que crea valor, o puede hacer un gesto de humildad institucional: distinguir cuándo intervenir, cómo intervenir y con qué instrumentos jurídicos. La técnica legal bien usada no paraliza; permite. No frena; orienta. No transforma en oro, pero sí puede proteger lo que verdaderamente importa.

Actualización del PRMS: Una oportunidad para superar la crisis inmobiliaria

Por: Sergio Correa Espinosa, Gerente Inmobiliario de Colliers

Santiago ha improvisado su crecimiento por demasiado tiempo. Las decisiones estratégicas sobre cómo expandir la ciudad o densificar sus zonas consolidadas a menudo se han reemplazado por ajustes parciales, presiones locales o restricciones políticas. En este contexto, la decisión del Gobierno Regional Metropolitano de actualizar el Plan Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS) es una noticia esperada y necesaria, pero también una advertencia: no podemos desaprovechar esta oportunidad para planificar con visión de futuro.

El PRMS actual, aprobado en 1994, permitía un crecimiento extenso. Desde entonces, se ha modificado 14 veces; la más relevante fue la Modificación N°100 de 2013, que añadió más de 10.000 hectáreas urbanas. Sin embargo, las condiciones de desarrollo tan exigentes han dejado gran parte de estas hectáreas sin utilizar. Mientras tanto, la Región Metropolitana ha crecido a más de 8 millones de personas, y la presión por soluciones habitacionales es crítica.

El déficit habitacional en Chile supera las 700.000 viviendas, con más de 280.000 en la Región Metropolitana. Esta escasez ha disparado el precio del suelo y los arriendos, duplicando los campamentos en cinco años. Según TECHO-Chile, hay más de 1.300 campamentos con 110.000 familias sin acceso a servicios básicos, muchas en zonas de riesgo. Esto no es una solución, sino un reflejo del fracaso del sistema.

Paralelamente, la aprobación de proyectos habitacionales sufre una crisis de eficiencia. Un permiso de edificación puede tardar entre 12 y 24 meses, extendiéndose por informes sectoriales y observaciones municipales. A esto se suma la lentitud en la actualización de los instrumentos de planificación: 28 de las 34 comunas del Gran Santiago tienen sus Planes Reguladores Comunales (PRC) vencidos o desactualizados, algunos con más de una década de antigüedad.

La desconexión entre el PRMS y los PRC es un desafío mayor. Si el PRMS define criterios metropolitanos, pero los PRC no se alinean, el resultado es un mosaico normativo incoherente. La actualización del PRMS debe ir acompañada de una estrategia de coordinación con los municipios para armonizar los planes comunales en plazos concretos, con apoyo técnico y supervisión regional.

Este desalineamiento también subutiliza la inversión pública en infraestructura. El Estado ha invertido en Metro, hospitales, autopistas y parques, pero muchos de estos proyectos están rodeados de zonas con regulaciones obsoletas o restricciones de densidad. Esto desaprovecha una inversión multimillonaria que podría revitalizar barrios y acercar servicios esenciales a más familias.

Todo esto crea un círculo vicioso. La falta de suelo urbano bien ubicado empuja a las familias a la periferia o la informalidad. Las normas desactualizadas restringen el desarrollo de proyectos en zonas consolidadas, y la permisología, con su exceso de trámites y falta de plazos perentorios, desincentiva la inversión privada, encarece los proyectos y retrasa la entrega de viviendas. El resultado es que se construye menos, más lento y más caro.

La actualización del PRMS es una oportunidad para romper este círculo. No basta con ampliar límites urbanos o corregir zonificaciones; se requiere una planificación moderna que articule desarrollo con acceso a servicios, conectividad, sostenibilidad ambiental y equidad territorial. Es crucial revisar la estructura normativa de las zonas condicionadas, eliminar trabas y establecer reglas claras para nuevos barrios. Si el estándar actual demora los proyectos cinco años, el estándar está mal diseñado.

Santiago no necesita crecer más, sino crecer mejor. Para eso, la actualización del PRMS debe ser una política de Estado, no una bandera de una autoridad circunstancial. El urbanismo es una herramienta para ordenar el desarrollo, corregir desigualdades, generar oportunidades y responder con urgencia al drama habitacional.

Si el nuevo PRMS es eficaz, transparente y coordinado, avanzaremos hacia una ciudad más justa, integrada y resiliente, activando un potente motor para la inversión, el empleo y el crecimiento económico sostenible de la región.

Con Dorothy Pérez, como contralora, habría exigido que un proyecto inmobiliario en Vitacura respetara la ley    

Por: Patricio Herman Pacheco, Fundación Defendamos la ciudad

Con motivo de la fiscalización realizada por la Contraloría, bajo la mano conductora de Dorothy Pérez, se han podido conocer las trampas de las licencias médicas utilizadas por miles de funcionarios públicos, razón por la cual, para demostrar que años atrás no existía un riguroso apego a la ley en dicha Contraloría, a continuación describimos un caso muy indecoroso que goza de absoluta impunidad, generado en la dictadura cívico-militar y materializado en plena democracia dentro de la comuna de Vitacura.   

Pues bien, en el año 1988, después del plebiscito que perdió el gobierno militar, se desafectaron 5 hectáreas fiscales del área verde riberana al río Mapocho, sector oriente de Santiago, que formaban parte del proyectado Parque Las Américas y para ello se publicó en el Diario Oficial un Plan Seccional, con normas urbanísticas acotadas que admitían solo la construcción de viviendas de hasta 2 pisos y en ciertos sectores minoritarios edificios con alturas máximas de 4 pisos.

Antes del término de la dictadura, el Ministerio de Bienes Nacionales, le vendió directamente a la recién conformada “Inmobiliaria Parque Las Américas Limitada” ese extenso predio, ahora en calidad de urbano, denominado Lote 2-C, localizado en aquella época en la comuna de Las Condes. Esa operación pública-privada fue autorizada por el decreto supremo N° 886 del 14 de noviembre de 1989, “por orden del general de Ejército y presidente de la República Augusto Pinochet Ugarte”. Como el negocio entre las partes ya estaba acordado, en dicho decreto se estipuló que la empresa compradora se debía regir por el aludido Plan Seccional Parque Las Américas para construir su proyecto inmobiliario.

Dicho terreno de 50.327 m2 está ubicado, según la transferencia, entre las calles Isabel Montt, Narciso Goycolea, sitio municipal y avenida Parque Las Américas, territorio que actualmente forma parte de la comuna de Vitacura y el 30 de enero de 1990, pocos días antes de que asumiera el gobierno democrático de Patricio Aylwin, se firma la escritura de compraventa entre el Fisco de Chile y la señalada inmobiliaria en la notaría de Raúl Undurraga, fijándose un precio de UF 81.566 que la compradora paga al contado y enseguida se inscribió en el Conservador de Bienes Raíces de Santiago, dejándose establecido que el amplio terreno está exento de pagar el impuesto territorial (sic).

La Inmobiliaria Parque Las Américas posteriormente vende el terreno al Fondo de Inversión Cimenta que, en el año 1998, obtiene de parte de la Dirección de Obras Municipales (DOM) de Vitacura el permiso de edificación N° 202 por 18 torres habitacionales de entre 13 y 25 pisos de altura, por lo tanto, vulnerándose abiertamente las restringidas normas urbanísticas del mencionado Plan Seccional. Los vecinos perjudicados por las ilegales características del permiso de edificación, tomaron contacto con este columnista, con el entonces diputado y arquitecto Patricio Hales y con la arquitecta Israela Rosenblum para que analizáramos la situación. 

Llegamos a la conclusión que ese acto administrativo municipal era contrario a derecho y por ello se hicieron las denuncias de rigor ante la Seremi de Vivienda y Urbanismo, instancia del gobierno central quien, confirmando la ilegalidad, emitió un oficio dirigido al DOM de Vitacura, expresándole que “procediera en consecuencia” y como el funcionario municipal no quiso entender aquello, se posibilitó que la inmobiliaria iniciara las obras de los mega edificios. 

Ante esta desobediencia, tal Seremi del Minvu, en su oficio N° 359 del año 2000, le solicita a la Contraloría que disponga la sustanciación de un sumario administrativo con el objeto de que se investigue la situación derivada del otorgamiento, por parte de la DOM de Vitacura, del permiso de edificación N° 202, de 1998 y en paralelo los vecinos aledaños al proyecto llevaron el caso a la misma Contraloría, cuyo titular era don Arturo Aylwin, a quien ya le había solicitado una entrevista un lobbysta para «analizar la controversia», pero como dicho contralor conocía muy bien las presiones que ejercen los lobbystas, sanamente prefirió no inmiscuirse en la situación, pidiéndole al subcontralor Jorge Reyes que resolviera la materia.

Pues bien, los funcionarios de la Contraloría que investigaron la denuncia detectaron 5 causales de ilegalidades, pero la segunda autoridad del ente fiscalizador, Jorge Reyes, en su dictamen N° 44.492 del 20 de noviembre de 2.000, optó por ignorar las ilegalidades cometidas porque, según él, aplicar la ley “podría comprometer la responsabilidad civil extracontractual del órgano administrativo que emitió el acto irregular, pues dicho actuar por ser viciado y ocasionar un daño, configuraría una especie de mal funcionamiento del servicio que haría procedente el pago de una indemnización”. 

Debido al tipo de respuesta contenida en dicho dictamen, 41 vecinos de la comuna de Vitacura, quienes se sentían afectados en sus derechos urbanos por la irrupción de esas invasivas 18 torres habitacionales, interpusieron con los abogados Pedro Bosch y Cristián Bulnes, 2 recursos de protección en contra del subcontralor Reyes, porque éste actuando como Contralor General subrogante, en su dictamen N° 44.492 del año 2.000, se negó a anular o revocar el permiso de edificación N° 202/98.

Transcurrió el tiempo y el 13 de abril de 2007, cuando la mayoría de los edificios ilegales estaban construidos, la Corte de Apelaciones de Santiago, le da la razón al subcontralor, manifestando entre otras cosas, que no siempre las infracciones al principio de juridicidad acarrean la nulidad del acto, concluyendo que las “irregularidades”, sin reconocer que eran graves ilegalidades, solo pueden ser investigadas y determinadas en un procedimiento sumarial y de esta manera, desestimó los recursos de los vecinos.

La Corte Suprema validó esa sentencia, considerando la «buena fe» del privado, y por ende también el dictamen N° 44.492 del año 2.000 de la Contraloría, motivo por el cual recomendamos a los lectores interesados que revisen este inicuo dictamen en la web del ente fiscalizador. Copia del mismo se lo entregamos, años después, en una reunión sostenida con el contralor Ramiro Mendoza, a quien le reiteramos que el aludido Plan Seccional permitía para el terreno desafectado solamente la construcción de casas de 2 pisos y algunos edificios de 4 pisos y que era inaceptable que el permiso cursado por el insubordinado DOM de Vitacura considerara torres habitacionales de entre 13, 15, 16 y 25 pisos. El compungido Mendoza, sin tener explicación alguna, nos contestó que el caso estaba prescrito. 

En conclusión, por lo relatado, estamos convencidos de que si Dorothy Pérez hubiera ejercido en aquella época el cargo de contralora, los avispados ejecutivos del Fondo de Inversión Cimenta, en su amplio predio urbano de Vitacura, solo habrían construido los proyectos permitidos en el Plan Seccional, luego respetándose las densidades bajas y medias del mismo. De ello se desprende que, si el Estado desea evitar la repetición de este tipo de hechos, tendrá que entregarle mayores recursos a la Contraloría para aumentar su fuerza de trabajo.

Nuevo subsidio a la tasa hipotecaria. ¿Es una solución real para el negocio inmobiliario?

Por: Eduardo Ricci Burgos, Abogado de Negocios en COHLER & PARTNER

El Congreso aprobó hace poco y finalmente, la iniciativa que buscaba reactivar el alicaído mercado inmobiliario chileno mediante un subsidio directo a las tasas hipotecarias.

Esta medida, próxima a convertirse en ley, pretende facilitar el acceso a la vivienda propia y reactivar el sector inmobiliario y de la construcción, afectados por un estancamiento en las ventas y un aumento del stock de viviendas disponibles, representando en consecuencia un cambio significativo en la política habitacional del país y generando expectativas sobre su capacidad para resolver la crisis que atraviesa el sector.

La futura ley crea un subsidio estatal de hasta 60 puntos base (0,6 puntos porcentuales) sobre la tasa de interés de créditos hipotecarios para la compra de viviendas nuevas cuyo valor no supere las 4.000 UF, entregándose de manera conjunta con una nueva garantía estatal, que cubre hasta el 60% del valor de la vivienda y tiene una duración equivalente a la mitad del plazo del crédito, con un máximo de 15 años y un mínimo de 5 años.

Esta ayuda está dirigida principalmente a personas naturales que buscan adquirir su primera vivienda, que han visto postergado el acceso a la propiedad debido al aumento de los precios y a la subida sostenida de las tasas de interés  en los últimos años.

También se estima otorgaría un total de 50.000 subsidios, de los cuales 5.000 estarían reservados para la adquisición de primeras viviendas de hasta 3.000 UF, en el marco del Plan de Emergencia Habitacional; además, 6.000 subsidios adicionales que estarían destinados a personas que cumpliesen con requisitos específicos del MINVU.

Eso sí, el beneficio solo es aplicable para viviendas nuevas y no estaría disponible para promesas de compraventa firmadas antes del 31 de diciembre de 2024, ni para créditos hipotecarios novados.

Para hablar en simple y en chileno, este beneficio contempla una reducción de varios puntos porcentuales en la tasa de interés hipotecaria, aplicable durante los primeros años del crédito, lo que se traduce en cuotas mensuales significativamente menores para los beneficiarios y el subsidio operaría como un complemento directo del Estado al pago de intereses, aliviando de esta manera la carga financiera de las familias sin comprometer la rentabilidad de las instituciones financieras.

No cabe duda de que este proyecto de ley representa un avance importante en la política habitacional chilena, al abordar dos desafíos clave: el acceso a la vivienda para la clase media y la reactivación del sector inmobiliario y de la construcción.

La reducción de la tasa de interés y la garantía estatal podrían facilitar el acceso a créditos hipotecarios y disminuir la carga financiera de las familias, lo que es especialmente importante en un contexto de altas tasas de interés y precios elevados de la vivienda

En este mismo sentido, el subsidio a la tasa hipotecaria representa una intervención directa y focalizada que ataca uno de los principales obstáculos para el acceso a la vivienda: el costo del financiamiento.

Al reducir las cuotas mensuales, la medida puede efectivamente ampliar el universo de familias capaces de acceder al crédito hipotecario, reactivando así la demanda.

Sin embargo, es importante señalar que esta ley no es “la” solución a todos los problemas actuales del negocio inmobiliario y de la construcción, pues no resuelve todos los problemas estructurales del mercado inmobiliario, ya que todavía existen limitaciones importantes que podrían reducir su eficacia.

Primeramente, porque el subsidio solo beneficiaría a quienes pueden acceder a un crédito hipotecario, excluyendo a quienes no califican por bajos ingresos o falta de capacidad de ahorro. Luego, el cupo limitado de beneficiarios significa que solo una fracción de la demanda potencial será atendida, manteniendo una gran parte del mercado en estado de letargo.

En complemento, la medida es temporal, focalizada y con un cupo limitado de beneficiarios anuales, por lo que su impacto dependerá de la capacidad del Estado para asegurar que los beneficios lleguen a quienes más lo necesitan; y, finalmente, si no se aborda simultáneamente el problema de la disponibilidad de suelo urbanizado y los altos costos de construcción, el subsidio podría traducirse principalmente en un aumento de precios.

Ahora, y por otro lado, esta ley también podría tener un efecto positivo en la reactivación del sector construcción, al reducir el stock de viviendas disponibles y permitir que las empresas vuelvan a invertir en nuevos proyectos, generando empleo y dinamizando la economía, especialmente en las zonas donde el stock de viviendas es alto y ellas se encuentran sin vender aún.

Sin embargo y para poder maximizar su impacto, sería recomendable complementarla con otras medidas de política económica que favorezcan la estabilidad financiera e iniciativas que faciliten el acceso a suelo urbanizado, así como de la simplificación de los procesos de permisos de construcción y la promoción de la innovación en técnicas constructivas que reduzcan costos.

De esta manera, y si bien el nuevo subsidio representa una señal positiva de apoyo gubernamental al sector, su éxito en la reactivación sostenible del mercado inmobiliario dependerá de su adecuada y rápida integración dentro de una estrategia integral y más amplia de política habitacional que aborde de manera completa y coherente todos los desafíos estructurales que enfrenta la industria inmobiliaria y de la construcción, así como del establecimiento de otras regulaciones que promuevan un mercado más justo y accesible.

Google subió la apuesta en IA: ¿Está tu Inmobiliaria preparada para capitalizar la nueva generación de Inteligencia Empresarial?

Por Eduardo Rojas Verdugo, CEO de Emuna

Si la semana pasada nos dejó algo claro, es que la Inteligencia Artificial no solo llegó para quedarse, sino que su ritmo de evolución y, crucialmente, de democratización, se está acelerando de forma exponencial.

Los recientes anuncios de Google, que muchos ya catalogan como un nuevo punto de inflexión, han puesto sobre la mesa herramientas y capacidades de IA que antes parecían reservadas para gigantes tecnológicos, ahora al alcance de empresas de todos los tamaños, incluidas, por supuesto, las del sector inmobiliario chileno.

Estamos hablando de un salto cualitativo: de IAs que realizan tareas aisladas, a ecosistemas de inteligencia interconectados, más intuitivos y, sobre todo, más adaptables a las necesidades específicas de cada negocio. La pregunta ya no es si la IA transformará el Real Estate, sino cómo y cuán rápido aquellas inmobiliarias que sepan leer el panorama podrán capitalizar esta nueva ola para no solo optimizar, sino para redefinir la experiencia de sus clientes y su propia competitividad.

1. Los «Superpoderes» que Google desbloquea para las empresas (y tu Inmobiliaria)

Sin entrar en jerga técnica excesiva, los avances que estamos presenciando (inspirados en las recientes demostraciones de Google y la tendencia general del mercado) apuntan a tres grandes capacidades que cualquier inmobiliaria debería estar mirando con lupa:

  • Hiper-Personalización a escala: Imagina poder comunicarte con cientos o miles de leads y clientes potenciales con mensajes que se sientan únicos para cada uno, basados en sus interacciones previas, sus búsquedas, e incluso el tono de sus consultas. Las nuevas generaciones de IA permiten analizar y generar lenguaje con una naturalidad y un contexto que abren la puerta a un marketing y una atención al cliente radicalmente más efectivos.
  • Automatización Inteligente (de Verdad): Más allá de los chatbots básicos. Estamos hablando de la capacidad de automatizar flujos de trabajo complejos: desde la calificación avanzada de leads basada en múltiples variables, la generación de borradores de respuestas a correos electrónicos complejos, la programación inteligente de seguimientos, hasta el análisis de documentos legales o la creación de descripciones de propiedades optimizadas para SEO y conversión.
  • Extracción de Insights Profundos de tus Propios Datos: Muchas inmobiliarias están sentadas sobre una mina de oro de datos (CRM, interacciones pasadas, comportamiento en la web) que no saben cómo explotar. Las nuevas herramientas de IA facilitan el análisis de estos datos para identificar patrones, predecir tendencias de mercado, entender mejor el «customer journey» y tomar decisiones estratégicas basadas en evidencia, no solo en intuición.

2. Traduciendo la vanguardia tecnológica a la cancha inmobiliaria Chilena

Muy bien, suena impresionante, pero ¿cómo se aterriza esto en el día a día de una inmobiliaria en Santiago, Viña del Mar o Concepción?

  • Para el Gerente Comercial: Significa poder anticipar qué prospectos tienen mayor probabilidad de cierre, optimizar la asignación de leads al equipo, y tener dashboards con proyecciones mucho más precisas.
  • Para el Equipo de Ventas: Implica liberarse de tareas repetitivas y de bajo valor para concentrarse en construir relaciones y cerrar negocios, armados con información detallada sobre cada prospecto y con asistentes IA que les preparan el terreno.
  • Para el Área de Marketing: Es la posibilidad de crear campañas ultra-segmentadas, contenido que resuene de verdad con cada perfil de cliente, y medir el ROI de cada acción con una granularidad sin precedentes.
  • Para la Experiencia del Cliente: Se traduce en respuestas más rápidas y pertinentes 24/7, información consistente a través de todos los canales, y una sensación de ser verdaderamente entendido y valorado por la inmobiliaria.

3. El Desafío: De la Herramienta genial a la estrategia ganadora

Aquí viene la parte crucial. Tener acceso a estas potentes herramientas de IA, como las que Google y otros están democratizando, es solo el primer paso. El verdadero desafío –y la oportunidad– para las inmobiliarias chilenas radica en integrarlas con una estrategia clara y un profundo conocimiento del negocio local.

Una IA, por muy avanzada que sea, necesita ser «entrenada» o, al menos, «guiada» con los datos correctos y los objetivos precisos de TU inmobiliaria. Necesita entender las particularidades del mercado chileno, los matices de tus clientes y la propuesta de valor única de tus proyectos.

Además, no podemos olvidar el factor humano. Estos avances no buscan reemplazar el talento y la experiencia de los profesionales inmobiliarios, sino aumentarlos. La IA se convierte en un copiloto excepcional, pero el piloto sigue siendo el humano, con su empatía, su capacidad de negociación y su visión estratégica.

4. Pasos para que tu Inmobiliaria no se quede mirando la revolución desde la galería

  • Educación Continua: Fomenta una cultura de curiosidad y aprendizaje sobre estas nuevas tecnologías en tu equipo. Necesitas mucha velocidad de aprendizaje.
  • Diagnóstico Interno: Identifica qué procesos de tu inmobiliaria se beneficiarían más de la IA (¿atención al cliente, calificación de leads, marketing de contenidos, análisis de datos?). 
  • Empieza pequeño, piensa en grande: No necesitas transformar todo de la noche a la mañana. Elige un proyecto piloto para experimentar y medir resultados.
  • Busca Asesoría Especializada (si es necesario): Si te sientes abrumado, apóyate en expertos que entiendan tanto de IA como del sector inmobiliario para guiar tu implementación.
  • Foco en el ROI: Cada implementación de IA debe tener un objetivo de negocio claro y medible.

Los recientes avances en IA, impulsados por líderes como Google, no son una tendencia pasajera; son el nuevo estándar de cómo se harán los negocios. Para el sector inmobiliario chileno, esto representa una oportunidad histórica para innovar, para ser más eficientes y, sobre todo, para entregar un valor sin precedentes a los clientes.

Las inmobiliarias que hoy decidan explorar, experimentar y adoptar estratégicamente estas nuevas herramientas de inteligencia artificial no solo estarán preparándose para el futuro, estarán construyéndolo activamente y posicionándose para liderar el mercado. La tecnología ya está aquí; la decisión de usarla para transformar tu negocio es tuya.

Si los autos son ahora computadoras, ¿por qué los data centers siguen siendo edificios?

Por: Martin Olsen, VP de Estrategia y Planificación Global de Productos Vertiv

Nos hemos acostumbrado a llamar «computadoras» a cosas que, hasta hace poco, eran solo objetos cotidianos. El mejor ejemplo: los automóviles. Con más líneas de código que un avión de combate y, en algunos casos, más silicio que acero, los autos modernos son verdaderas computadoras sobre ruedas.

Y no están solos: refrigeradores inteligentes, relojes, termostatos y hasta lavadoras han dado el salto digital. La tecnología ya no está solo en nuestras manos, está en todas partes, transformando lo cotidiano en inteligente.

Paradójicamente, en plena era digital, seguimos sin reconocer el verdadero valor de los espacios que hacen posible nuestra conectividad. Los data centers —el corazón silencioso del mundo digital— suelen ser percibidos de manera reduccionista: para unos, simples bienes raíces; para otros, solo infraestructura de TI.

Esta visión fragmentada ignora que los data centers no son solo edificios ni solo computadoras, sino ecosistemas integrados y estratégicos donde convergen tecnología, infraestructura y visión de futuro. Es momento de repensar su valor y darles el lugar que merecen en la conversación sobre innovación y transformación digital.

El Data center como una unidad de cómputo

Aquí es donde la IA —y especialmente la computación acelerada— se convierte en un punto de inflexión. La explosión de cargas de trabajo, impulsadas por modelos con billones de parámetros y clústeres de GPU que consumen más de 100 kW por rack, está rompiendo los esquemas tradicionales.

Jensen Huang, CEO de NVIDIA, ha argumentado que el data center es ahora una unidad de cómputo con una evolución convincente: Chip → Servidor → Rack → Fila → Sala → Data Center. Cada capa es una máquina más integrada y optimizada, no un conjunto suelto de piezas.

En tanto, 451 Research y otros expertos han ido un paso más allá: nos invitan a dejar de ver al data center como un simple edificio y empezar a entenderlo como lo que realmente es: una máquina y no un edificio. La próxima gran unidad de cómputo. Y como toda máquina, debe tener planos precisos, tolerancias bien definidas y métricas claras de rendimiento. No se improvisa, se diseña, se mide, se optimiza, se replica. Porque solo aquello que puede medirse, puede mejorarse, y solo lo que se diseña con intención, puede escalar con impacto.

La dramática expansión del entrenamiento de IA por parte de grandes proveedores de servicios en la nube y LLM ha comenzado a cambiar las cosas y ha propiciado un aumento en la densidad de potencia de los racks, lo que finalmente ha hecho más convincentes los argumentos basados en la física a favor de la refrigeración líquida (donde la TI y la tecnología térmica están estrechamente integradas). También se está innovando en el suministro y la distribución de energía para una mayor integración con la TI.

La convergencia TI/TO

Vertiv ha estado específicamente liderando esta convergencia de Tecnologías de la Información (TI) y Tecnologías de operación (TO) en varios frentes, incluso a través de sus estrechas asociaciones tecnológicas con fabricantes de chips, tales como NVIDIA. Recientemente, Vertiv presentó el concepto del Data Center como la siguiente unidad de computación, en una sesión conjunta con la firma de analistas IDC. Los atributos centrales de esa idea incluyen:

Integración precisa: Un centro de datos moderno se parece cada vez más a una placa de circuito impreso: una integración inteligente y precisa de energía, refrigeración y servicios de TI que logra hasta un 20 % más de eficiencia energética, 30 % más de aprovechamiento del espacio, una implementación 50% más rápida y una reducción del 25 % en el costo total de propiedad.

Gestión dinámica: Otro elemento clave de este enfoque es su capacidad para gestionar cargas de trabajo dinámicas con precisión milimétrica. Es como un equipo de pits en una carrera: todo está perfectamente sincronizado para recargar y cambiar neumáticos en el momento justo. Demasiado, y se desperdician recursos; muy poco, y se pierde la competencia. Así funcionan las GPU modernas, anticipando la demanda de energía y refrigeración para optimizar cada segundo de operación.

En últimas fechas, Vertiv lanzó una arquitectura de referencia completa de 7MW de la plataforma NVIDIA GB200 NVL72, desarrollada conjuntamente con NVIDIA. Esta arquitectura acelera la implementación de la plataforma NVIDIA GB200 NVL72 refrigerada por líquido a escala de rack y admite hasta 132kW por rack. Vertiv continúa su estrecha colaboración con NVIDIA en infraestructura de IA de próxima generación, incluidas las nuevas plataformas GPU presentadas.

Ante esto, surge una propuesta disruptiva: dejar de ver los data centers como infraestructura y reconocerlos como unidades de cómputo. Existe, incluso, la propuesta para clasificar los centros de datos optimizados para IA como Fábricas de IA e incluso los sitios de hiperescala como Gigafábricas de IA. Es un giro radical en la narrativa: seguimos llamándolos «edificios», pero ahora son espacios diseñados para fabricar IA a escala.

NVIDIA también está trabajando con Vertiv y otros para cumplir con las futuras Fábricas de IA a través de tecnología avanzada de gemelos digitales – Omniverse Blueprint Avanza el Diseño y Simulación de Fábricas de IA – y el uso potencial de agentes de IA para ir más allá de la promesa de Gestión de Infraestructura de Data centers (DCIM) de hace casi una década.

La convergencia es inevitable

El camino hacia los data centers autónomos comienza a parecerse al de los autos autónomos: más largo de lo esperado, pero con un considerable avance. La infraestructura se está volviendo inteligente, y el data center está evolucionando de edificio a máquina.

Ya sea que los llamemos edificios, fábricas o computadoras, con el tiempo se convertirán en semántica. Lo importante es reconocer en qué se han convertido: sistemas inteligentes e interconectados, diseñados para ofrecer IA a gran escala. 

Aniversario edificio Titanium: 15 años siendo un símbolo en el mercado de oficinas

Por: Jorge Araos, Director de Oficinas JLL Chile

Cuando la Torre Titanium fue inaugurada en mayo de 2010, no solo marcó un hito por sus 194 metros de altura al convertirse en el edificio más alto de Chile, de ese entonces, con 52 pisos, sino que también destacó de forma significativa en el paisaje urbano de Santiago. Se consolidó como un símbolo de modernidad. 

Hoy, más allá de su imponente presencia, la Torre Titanium La Portada nos recuerda que la arquitectura y los edificios evolucionan en conjunto con la sociedad a medida que pasa el tiempo.

Quince años después, este gran edificio diseñado por Abraham Senerman sigue siendo mucho más que un ícono estético de esta gran ciudad, sino que también es una pieza clave en la historia del mercado de oficinas chileno.

Esto debido a que fue el primer edificio en Sudamérica en obtener la certificación LEED Gold en Core & Shell, anticipando una discusión sobre sustentabilidad que hoy domina la conversación en la industria. Incorporó disipadores de energía sísmica, con sus destacados “equis” estructurales, que aún lo posicionan como referente de ingeniería en un país altamente sísmico, como lo es Chile.

Este gran edificio rápidamente captó el interés de compañías que valoran la eficiencia y una imagen corporativa sólida. A solo un año de su inauguración, ya contaba con el 100% de sus pisos arrendados por cerca de 20 empresas. 

Su ubicación en el corazón de Las Condes, coronando la avenida Isidora Goyenechea, no fue un accidente, sino una hecho mucho más importante: Santiago ya no se pensaba sólo en torno a sus calles patrimoniales, sino en torno a ejes de negocios integrados globalmente. Titanium consolidó esa visión, por lo que estos 15 años ha sido la casa de empresas multinacionales, bancos, firmas de abogados y empresas de tecnología, todo esto porque desde sus inicios ofreció algo que pocos edificios en ese entonces tenían: planta libre, flexibilidad de uso, eficiencia energética y una calidad de espacios excepcional.

En un contexto donde el mercado de oficinas enfrenta desafíos por la transformación del trabajo y la búsqueda de espacios híbridos, Titanium La Portada mantiene su atractivo. No por nostalgia, sino porque su diseño le permite evolucionar y adaptarse a las sociedades actuales, con tecnología, diseño e innovación, por lo que da cuenta, que desde un inicio fue creado para acompañar las necesidades de las empresas en cada una de sus etapas, durante estos 15 años de historia. 

14/03/2026 10:27
Sábado 14 de Marzo de 2026
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