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Contribuciones y futuro municipal: ¿Cómo afecta la inestabilidad a la plusvalía de tu hogar?

Por: Alison Ramírez, CEO de Avance Inmobiliario

Las contribuciones, son un pilar del financiamiento municipal para servicios públicos esenciales como seguridad, alumbrado y mantención de áreas verdes, entre otros aspectos, su eliminación generaría una incertidumbre significativa en la inversión inmobiliaria.

Una disminución en el financiamiento municipal podría resultar en un deterioro de estos servicios, afectando directamente la plusvalía de los activos.

El mercado inmobiliario se basa en la predictibilidad y la estabilidad a largo plazo. La modificación de un impuesto fundamental como las contribuciones, sin una propuesta de reemplazo clara y robusta, introduce un elemento de riesgo que podría disuadir a los inversionistas, tanto nacionales como extranjeros.

La percepción de un marco regulatorio inestable podría ralentizar nuevos proyectos de desarrollo, impactando negativamente en la creación de empleo y el crecimiento económico.

Desde Avance Inmobiliario creemos que los candidatos presidenciales deben abordar esta discusión con responsabilidad y considerar las consecuencias a largo plazo de sus propuestas. La sostenibilidad del sector inmobiliario y la estabilidad de la inversión dependen de un marco fiscal predecible y de un financiamiento municipal sólido.

Consideramos que cualquier reforma al sistema de contribuciones debe ser parte de un debate amplio que incluya a todos los actores relevantes: municipios y sector privado. Es fundamental buscar soluciones que alivien la carga fiscal de las personas sin comprometer la inversión, la plusvalía de las propiedades y la calidad de vida en nuestras ciudades.

Una nueva era para la gestión de relaves

Por: Gonzalo Sotomayor Jefe de Especialidad Civil, Relaves e Hidráulica en Arcadis

Los depósitos de relaves han sido un histórico pasivo ambiental y de seguridad en la gran minería. Sin embargo, su gestión está comenzando a experimentar una profunda transformación, en línea con un contexto particularmente desafiante para la industria en la era de la crisis climática. 

Se trata de un escenario marcado, por un lado, por los avances en la descarbonización de sus operaciones; y, por otro, a la creciente demanda por minerales críticos para la transición energética. Este último punto implicará trabajar con leyes de mineral cada vez más bajas, lo que inevitablemente aumentará la generación de más toneladas de relaves en los depósitos. 

Los principios del Estándar Global de la Industria para la Gestión de Relaves (GISTM), del año 2020, que establece requisitos para garantizar que los depósitos de relaves se diseñen, operen y cierren de forma segura, son un punto de partida mínimo para las compañías del sector. No obstante, el verdadero cambio no solo vendrá por el cumplimiento de estándares y compromisos regulatorios, sino que también de empezar a aplicar otros conceptos con respecto a los relaves, hablamos de reducir la generación de nuevos relaves, reutilizar los existentes como insumos industriales, y reimaginar la manera en que hacemos minería, con la incorporación de soluciones como la lixiviación in situ, la inteligencia artificial en el monitoreo, el diseño adaptativo y otras nuevas tecnologías que comienzan a emerger en el mercado. 

El avance tecnológico en este ámbito es real. Pero también lo son las barreras: trabas regulatorias que impiden reutilizar relaves, costos operativos que dificultan implementar nuevas tecnologías a gran escala, depósitos antiguos con restricciones técnicas severas, y una cultura de confidencialidad entre compañías que limita la colaboración sectorial. Estos obstáculos estructurales deben ser abordados frontalmente para impulsar ideas con aplicaciones reales. 

Creemos que hay razones para el optimismo. Desde Arcadis Chile, y su equipo de relaves, estamos impulsando prácticas más sostenibles, como el análisis continuo de balances hídricos integrados con escenarios climáticos, diseños seguros, reducción de nuestra huella de carbono interna mediante cambios en logística y desplazamientos. Porque no se trata solo de exigirle a la industria: también debemos liderar con el ejemplo.   

Debemos ser parte de esta transformación con una mirada interdisciplinaria, integrando sostenibilidad, seguridad y valor compartido. 

Hoy, el reto es pasar de la contención al aprovechamiento. Transformar lo que antes veíamos solo como desecho en un insumo estratégico. En la minería actual, los relaves no pueden ser vistos como el final del proceso, sino más bien como el punto de partida de una nueva era: la de una industria sostenible y alineada con los desafíos climáticos y sociales de nuestro tiempo.

Balance inmobiliario de 2025: De luces y sombras

Por: Cristián Martínez, fundador de Crece Inmobiliario

El primer semestre del 2025 tuvimos algunas señales en el mercado inmobiliario que nos hacen pensar en un optimismo moderado, pero a la vez, con la persistencia de desafíos estructurales que requieren de una visión estratégica clara, de cara al segundo semestre y con miras al 2026.

Si miramos los números de período enero-junio, la realidad es compleja, con las ventas de propiedades estancadas en niveles similares a los del mismo período en 2024. Más que una estabilización después de años de caídas, se necesita de un crecimiento mucho más fuerte para reducir el stock acumulado que alcanza las 106 mil unidades aún disponibles.

Lo cierto es que las cifras reflejan un problema que se ha transformado en un círculo vicioso: si se mantienen las unidades dentro del inventario, las inmobiliarias no avanzarán en proyectos nuevos, limitando el dinamismo que necesita el sector.

Este primer semestre las medidas que se implementaron para revertir la situación, han performado de diferentes formas. Por un lado, la reducción de 25 puntos base en la tasa de política monetaria por parte del Banco Central se ve como un alivio, pero sigue siendo insuficiente para generar el impulso requerido. De igual forma, los subsidios habitacionales anunciados por el gobierno apuntan en la dirección correcta, pero enfrentan dos obstáculos fundamentales que continúan limitando el acceso a la vivienda.

Primero, el acceso al crédito. Las familias chilenas siguen teniendo barreras fuertes para obtener financiamiento hipotecario, en un contexto donde el empleo informal ha aumentado y la creación de nuevos puestos permanece estancada. Indicadores recientes confirman esta realidad, sin contratos de trabajo y con instituciones financieras que mantienen criterios altamente restrictivos.

En segundo lugar, los valores de las viviendas, considerando que los precios están expresados en UF, con una presión inflacionaria, mientras que los ingresos de las personas están pesos y no han experimentado un crecimiento proporcional. Esto ha generado una gran brecha de pago con precios de mercado al alza.

Ahora bien, las inmobiliarias han activado estrategias comerciales agresivas, con eventos tipo CyberDay, con lo que han logrado reducir un poco el stock, aunque no ha sido suficiente. Por esto, de cara al segundo semestre, hay que enfocarse en políticas públicas que aborden directamente las barreras de acceso al crédito, facilitando mecanismos que permitan a trabajadores con empleos informales o ingresos variables acceder a financiamiento hipotecario. 

También una estrategia que apunte a incentivar la formalización laboral, para ampliar la base de compradores, así como también generar incentivos que vayan en la línea de impulsar la  formalización laboral. 

En el semestre que se avecina, la coordinación entre políticas públicas, estrategias del sector privado y mejoras en los indicadores laborales, serán puntos clave para generar el dinamismo que tanto necesita esta industria como motor fundamental de la economía.

Desalinización: la llave hídrica de la minería del futuro

Por: Gonzalo Silva León, Gerente Regional de Control de Flujo de Valmet

En un escenario global marcado por la crisis hídrica y la creciente presión regulatoria, la industria minera chilena enfrenta uno de sus mayores retos: asegurar el suministro de agua sin debilitar las fuentes naturales. En este contexto, la desalinización surge no solo como una opción viable, sino como una necesidad estratégica para la sostenibilidad del sector.

Actualmente, cerca del 30% del agua utilizada en el país para la industria proviene del mar, ya sea desalinizada o sin tratar. Este porcentaje está en ascenso y se proyecta que para 2034 alcance al 70%. Este cambio no es casual, sino el resultado de años de innovaciones y búsqueda de la eficiencia, donde empresas tecnológicas han sido actores clave al proveer soluciones que contribuyen a la confiabilidad operativa de estos procesos. 

La ósmosis inversa, que representa el 70% de los procesos de desalación a nivel mundial, lidera este cambio por su alta efectividad en la remoción de sales y metales pesados. No obstante, tecnologías como la nanofiltración conquistan terreno por su menor consumo energético y su capacidad para mejorar la reutilización del recurso, disminuyendo tanto los costos operacionales como la huella hídrica.

Además, la incorporación de sistemas híbridos —como biorreactores de membrana y humedales artificiales— apunta a un enfoque más integral. No se trata solo de desalar, sino de reutilizar el agua en múltiples ciclos, reducir la descarga de efluentes y cumplir con los cada vez más exigentes estándares ambientales.

Según un catastro presentado por la Asociación Chilena de Desalación y Reúso (ACADES) y la Corporación de Bienes de Capital (CBC), los proyectos de desalación y reúso de agua en Chile suman una inversión total estimada de USD 22.159 millones, una cifra que habla por sí sola del rol de esta tecnología. Lejos de ser una solución temporal, la desalinización es ya una pieza estructural del modelo operativo minero del siglo XXI.

Si bien aún existen desafíos como el costo energético o el impacto ambiental de las salmueras, la innovación está avanzando en paralelo para mitigarlos. Un ejemplo concreto es el aporte de Valmet, a través de su marca Neles™, que en 2024 fue el principal proveedor de válvulas para el proyecto de desalinización de una de las más grandes compañías mineras de Chile. Estas válvulas fueron seleccionadas para el sistema de bombeo de agua desde el nivel del mar hasta los 5.000 metros de altitud, un desafío técnico de gran envergadura que exige equipos de alta confiabilidad, resistencia a la corrosión y cumplimiento de exigencias acústicas y ambientales. La solución de Valmet destaca por su capacidad de adaptación a condiciones extremas, lo que refuerza el papel de la ingeniería de precisión en la construcción de una minería más sostenible.

En suma, la desalinización en la minería no es un lujo ni un plan B. Es la clave para la continuidad operativa de una industria que debe seguir siendo motor económico, sin olvidar que el agua —por muy técnica que sea su gestión— sigue siendo un bien común, y su uso responsable, una obligación ética y ambiental. 

El desequilibrio estructural del mercado inmobiliario chileno

Por: Eduardo Ricci Burgos, Abogado de Negocios en COHLERS & PARTNERS

Nuestro país está cruzando una de las crisis más significativas que enfrenta el sector inmobiliario y de la construcción. Le llaman el “bajón inmobiliario”, el cual se manifiesta en la brecha creciente entre los ingresos de los hogares y el alza sostenida de los precios de las viviendas.

En un artículo del diario El Mercurio de hace un tiempo atrás, se señaló que los valores de las viviendas han subido un 100% desde el año 2010, pero los sueldos tan solo han subido un 31% desde ese mismo año; siendo, a juicio de varios, la verdadera razón del actual problema inmobiliario, consistente en la abismante diferencia entre el crecimiento de los costos (y precios) y el bajo crecimiento de los sueldos. Esta causal estructural va más allá de las coyunturas económicas o regulatorias, pues resulta evidente la pérdida real del poder adquisitivo de las personas frente al creciente costo de acceder a una vivienda (“digna” o no).

Prueba de lo anterior, y conforme a ese mismo informativo, se señaló que en el año 2018, 1.365.000 personas clasificaban con ingresos suficientes para comprar una vivienda, pero en el año 2024, solo 763.000 (44% menos) personas podrían optar a un crédito hipotecario.

La tesis central es inapelable, pues el desfase entre los ingresos y costos ha mermado la capacidad de compra, reduciendo casi a la mitad el universo de personas que pueden acceder hoy a un crédito hipotecario y por ende, acceder a una vivienda (ahora se entiende el superhabit de viviendas en nuestro país); situación que no se vislumbra con un futuro cercano promisorio si además consideramos otros factores actualmente negativos como las tasas de interés hipotecaria, la inflación persistente (especialmente estos últimos 5 años), el casi nulo crecimiento, la todavía permisología excesiva, el encarecimiento de los precios de la construcción y el endurecimiento del crédito; y eso que no he mencionado, exprofeso, que a fin de año tendremos elecciones, para ponerle más “pelos a la sopa”.

Sin embargo, una visión más sistémica de esta crisis podría enriquecer incluso aún más el análisis, incluyendo de esta forma otros elementos que también influyen en la misma, como la creciente concentración del suelo urbanizable, la especulación inmobiliaria o la insuficiencia de políticas públicas de vivienda en sectores medios, tradicionalmente desatendidos por los subsidios y otras ayudas estatales.

Lo paradójico, es que demanda existe, y mucha, y también un amplio stock de viviendas, dos elementos clave que, en una economía sana o “normal” serían suficientes para que la industria inmobiliaria y de la construcción estuviesen en un “boom” o período de bonanza… pero eso no está pasando acá, precisamente porque el precio de las viviendas y las condiciones de los crédito hipotecarios para comprarlas están totalmente desfasados con la realidad de los ingresos de las personas.

Pensar en soluciones de largo plazo que lamentablemente requieren de una serie de medidas que hoy no pueden tomarse ya sea por falta de voluntad política (la nueva ley de subsidio a la tasa hipotecaria es una, pero no resulta suficiente y no resolverá el problema) o porque definitivamente son muy lentas de implementar dado sus daños colaterales aparejados o simplemente porque rayan en lo onírico, como por ejemplo la reducción de los costos de desarrollo y construcción, hacer crecer definitivamente al país y con ellos los sueldos, reducir las tasas de interés hipotecarias a su nivel histórico más bajo, y controlar la inflación a sus mínimos.

Otra solución pasaría por determinar las remuneraciones en UF, pero el riesgo de afectar fuertemente a las empresas, especialmente a las MiPyME’s, es muy alto.

Así, y en lugar de aspirar a grandes soluciones macro, quizás el enfoque más efectivo sería impulsar una serie de medidas coordinadas entre ellas, tácticas e innovadoras, que si bien no van a resolver el problema de raíz, sí pueden mitigar sus efectos y reactivar paulatinamente el acceso a la vivienda en forma rápida, que es lo que se desea al final.

La primera propuesta, consiste en el diseño de mecanismos que permitan a dos o más personas (familiares, amigos, parejas no formalizadas) postular a un crédito conjunto, con reglas claras de copropiedad; lo que permitiría ampliar el universo de la demanda susceptible de crédito, sin que con ello se aumente el riesgo bancario por insolvencia del deudor.

Otra propuesta, pasaría porque el Estado disponga de terrenos fiscales en arriendo a largo plazo para proyectos habitacionales mixtos, o promueva figuras de usufructo habitacional en terrenos privados no utilizados, a cambio de incentivos tributarios reales, no transitorios o limitados.

Una tercera propuesta, consiste en el rediseño del sistema de subsidios estatales que permitiera atender a quienes no califican para subsidios sociales pero tampoco pueden financiar una vivienda sin ayuda. Es decir, una versión “2.0” del DS1, como figura especial y focalizada a la clase media de dicho subsidio. Esta política, aplicada con éxito (obviamente) en países como Canadá y Australia, podría adaptarse al contexto chileno.

Otra propuesta, vendría siendo la necesaria industrialización de la construcción y digitalización de la permisología, a través de incentivos a procesos constructivos industrializados (prefabricados, modulares, etc.) y digitalizar por completo la cadena de permisos de edificación, reduciendo así plazos, costos e incertidumbres para los desarrolladores y generando externalidades positivas hacia los precios.

Finalmente, sugiero incorporar en las políticas públicas y en las decisiones financieras, un indicador nacional de acceso a la vivienda (similar al índice de accesibilidad urbana utilizado en algunas ciudades europeas), lo que permitiría orientar y focalizar adecuadamente los esfuerzos públicos y privados, los subsidios, los desarrollos y las inversiones en vivienda y en infraestructura urbana.

Para terminar, este bajón inmobiliario o crisis inmobiliaria, como ha sido nombrado, contrario a lo que se podría pensar, no es solo un problema de mercado, es una alerta social y una oportunidad política, ya que lo que está en juego es la capacidad de las personas de proyectar su vida en un entorno urbano accesible y equitativo.

Esta crisis, aunque estructural, pero bien manejada puede abrir el paso a una reinvención del modelo habitacional chileno, con más innovación, colaboración público-privada, y una visión que ponga al habitante (y no solo al comprador) en el centro de la política urbana.

La casta política muda ante cierto tipo de corrupción

Por: Patricio Herman Pacheco, Fundación Defendamos la Ciudad

El comando político de Jara criticó que el mediático empresario Juan Sutil, quién ya se considera un rock star al anunciar por la prensa que «ya tomó la decisión de con quien se sacará la foto» (sic), haya ingresado a la primera línea de la candidatura de Matthei.

Otro empresario, mejor dicho inversionista, Nicolás Ibáñez, millonario heredero de los antiguos supermercados Almac, ya les rayó la cancha a los 3 candidatos de derecha, al expresarles públicamente y con sentido imperativo, teniéndose presente su calidad de admirador de Pinochet, que no habrá dinero para sus campañas si no proceden como él desea.  

Las encuestas indican actualmente que entre Jara y Kast está la pelea para llegar a la final, pero todo puede suceder el próximo domingo 16 de noviembre, pues los nombres de Parici y Enríquez-Ominami se observan que van «por los palos.

Pero, tal como están las cosas, sin que nadie me lo haya consultado, como conocedor y crítico de nuestra endeble institucionalidad, deberé abstenerme de ir al lugar de votación, pues salga quien salga elegido como presidente (a) el despelote se mantendrá sin variaciones, pues los que ejercen el poder político, de extremo a extremo, son simples amanuenses de quienes disfrutan del poder económico.   

Nuestros dichos en columnas de opinión y en entrevistas en medios no capturados por la élite, nunca desmentidos, están avalados por el silencio cómplice de todos aquellos que viven a sus anchas con los suculentos ingresos que reciben mensualmente del erario nacional y como un brutal ejemplo de ello, tenemos el caso del empresario de la construcción, José Miguel Martabit, quien edificó su mansión de 3.600 m2 en el borde del lago Villarrica, sin el permiso de edificación correspondiente.

Este osado hombre de negocios disponía de una autorización administrativa del director de obras municipales (DOM) de Pucón para construir una casa-habitación de un poco más de 200 m2, pero como no se conformó con una vivienda tan chica, conocedor de la frecuente impunidad en boga, construyó los 3.600 m2. Por tal elemental motivo existen innumerables «observaciones» y multas cursadas por ese funcionario municipal y dada la amistosa relación del empresario con el Seremi Minvu de La Araucanía, éste funcionario de gobierno tuvo la patudez de ordenar al DOM de Pucón que cursara el permiso para así regularizar la situación que incomodaba al particular.

Ante este eficaz lobby del privado el alcalde de Pucón, Sebastián Álvarez, está recurriendo a la Contraloría General de la República para que haga imperar la ley. Dicho sea de paso, la mayoría de las casas construidas en la orilla de ese lago, conforme a un anterior análisis del ente fiscalizador, se encontraban en situación irregular, lo que acontece en todas partes del país. Afortunadamente, desde hace algunos años, la dirección de avaluaciones del Servicio de Impuestos Internos (SII) dispone de drones para detectar las viviendas construidas y aunque no estén recibidas por los municipios, ni tampoco inscriptas en los Conservadores de Bienes Raíces, igual se cursan los pagos de las contribuciones a sus poseedores.  

Pues bien, con la arquitecta Cynthia Ross, ex funcionaria del Minvu, el jueves 07/08/2025 teníamos agendada una entrevista a las 15.30 horas con la alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín, para insistirle nuevamente que debía recurrir al Consejo de Defensa del Estado (CDE) para que el ex alcalde Joaquín Lavín respondiera ante la Justicia por la inexcusable negligencia cometida por él, en orden a asumir un rol que no le correspondía, «error» consciente o inconsciente, que le significó a esa municipalidad pagarle graciosamente US$ 10 millones a la Inmobiliaria Nueva El Golf SpA. A la alcaldesa San Martín se le olvidó asistir a la audiencia o bien no pudo estar presente por tener otro compromiso más interesante, razón por la cual nos recibieron la abogada Alicia De la Cruz y el abogado Jorge Gutiérrez, directora jurídica y profesional experto en litigios, respectivamente.

En la aludida cita, la abogada De la Cruz nos informó que tanto ella como la alcaldesa San Martín, se habían reunido recientemente con Raúl Letelier, presidente del CDE, para tratar este burlesco desaguisado, más otros dos imputables a administraciones anteriores, expresándonos que el municipio, a través de sus abogados externos, iniciará acciones judiciales en «contra de quienes resulten responsables», ante lo cual se le respondió inmediatamente que así no se iba a llegar a ningún lado.

Se le explicó a la competente abogada que el deber de dicho municipio es perseguir la responsabilidad del único responsable en el perjuicio monetario y que solo un Fiscal del Ministerio Público tiene las herramientas idóneas para conocer las motivaciones que tuvo Lavín para equivocarse y por ende beneficiar al privado. 

Ya para reírse, hay un Programa para el Mejoramiento de la Gestión, PMG, originado en la Ley N° 19.803, del año 2002, cuyo objetivo es asignarles bonos extraordinarios mensuales a los funcionarios municipales de planta y a contrata que ejecutan correctamente sus trabajos, dineros que están afectos a las imposiciones e impuestos de quienes los reciben. Naturalmente todos los alcaldes, concejales y el resto de los funcionarios, debido a que cumplen «rigurosamente» ese PMG, se hacen acreedores a este sustancioso incentivo, aumentando así en un alto porcentaje sus elevadas remuneraciones, el que se une a la labor de las horas extraordinarias, determinadas por ellos mismos. 

Como observamos, la casta política se las arregla ingeniosamente para disponer de sustanciosos sueldos que nunca podrán recibir si se desempeñan en el sector privado y por ello felicitamos al vecino de Las Condes, Lorenzo Opazo, quien por su calidad de contador auditor, en conocimiento de algunos arreglines en esa municipalidad, se vio en la necesidad de denunciarlos el 24/07/2025 en la Contraloría General de la República.

Bodegas 2025: más oferta, menos excusas 

Por: Tracy Dunstan, Commercial Executive en AlmaSur y Procentro

En 2021 el e-commerce era como un adolescente con doble espresso: hiperactivo, demandante y ocupando todo lo que encontraba libre.

Las bodegas eran el nuevo oro logístico, la vacancia una leyenda urbana, y los arriendos subían más rápido que la inflación. Corte a 2025: bajó la cafeína. Hoy el mercado respira, conversa y, por fin, permite negociar sin que te miren con cara de “estás soñando”.

La vacancia volvió a niveles sanos, y el segmento Flex dejó atrás la urgencia. Se acabó el “no hay”; empieza el “¿qué me mejoras?”. Bienvenidos a la era en que manda el Excel, no el clic.

El reacomodo tiene lógica. La demanda online ya no crece a doble dígito, varios operadores devolvieron metrajes sobredimensionados que arrendaron con fe pospandémica, y el pipeline que se prometió en tiempos de euforia… se siguió construyendo igual. Resultado: más oferta, precios contenidos y un mercado que, por fin, permite elegir con cabeza fría. Las decisiones ya no se toman con urgencia: se toman con estrategia y eso cambia todo!.

Hoy, quienes ocupan metros tienen espacio para afinar lápiz. Las nuevas entregas se concentran en Santiago poniente y norponiente, donde confluyen disponibilidad, conectividad y lógica logística. El norte, en tanto, mantiene atractivo por accesos y anillos clave. Pero ya no basta con mirar el mapa: también importa el tipo de activo. No es lo mismo un centro core que un Flex bien diseñado, y esa diferencia empieza a pesar. El Flex, con mayor holgura, permite subir especificaciones sin subir el ticket. Altura útil, dock levelers, sistemas contra incendios, iluminación eficiente y patios que de verdad soporten un 3PL en temporada alta: todo eso hoy está disponible, pero solo para quien sabe pedir.

Desde lo financiero, el enfoque también cambió. Ya no basta con saber cuánto cuesta el arriendo. Hoy, la conversación gira en torno al costo total de ocupación: base más OPEX, más logística interna, más tiempos muertos. En la mesa de negociación, vuelven a escena variables que muchos habían olvidado: escaladores en UF, meses de gracia, allowances para adecuaciones, cláusulas de salida razonables, y SLA que bajen del PowerPoint al mundo real. Quien conoce bien su demanda y su estacionalidad compra métricas, no metros.

El inversionista también tiene que ajustar el libreto. Ya no vale la tesis de “todo sube, da lo mismo”. 2025 exige curaduría: ubicación con barreras de entrada, contratos que alineen incentivos, activos con especificaciones que aguanten el ciclo, y una comunidad de arrendatarios que reduzca el riesgo de vacancia larga. El Flex abre oportunidades, sí, pero también exige disciplina: accesos, estándar técnico, visibilidad y operadores que compartan un mismo lenguaje logístico. Esto ya no se trata de arrendar una caja. Es construir un ecosistema que funcione.

Ciudad Empresarial merece una mención aparte. Muchos aún la encasillan como zona de oficinas premium, pero para ciertas operaciones de distribución urbana tiene un valor last mile que no se puede ignorar. No reemplaza a los hubs periféricos: los complementa. En un Santiago donde el tiempo vale más que los metros, ese último salto logístico puede definir un contrato.

Y si hay una pregunta incómoda que puede guiar buenas decisiones este año, es esta: si tu operación partiera desde cero hoy, ¿seguirías en la misma ubicación, con el mismo layout y las mismas condiciones? Si la respuesta es “no sé”, es hora de modelar escenarios. Reubicación, consolidación, subarriendo de excedentes, automatización liviana, rediseño de flujos. 2025 premia a quien hace ese ejercicio a tiempo. El resto seguirá pagando caro por metros mal usados.

El 2021 fue adrenalina,  2025 es oficio. Y en este nuevo ciclo, quien lea bien los submercados, negocie con cabeza fría y entienda el costo total por pedido —no por bodega— va a capturar valor en un mercado que, por fin, volvió a tener competencia real. Y con ella, opciones de verdad.

La inversión que impulsa la transformación de las compras públicas en Latinoamérica

Por: Ramiro Hevia, Co-Founder de LicitaLAB

En el mundo del emprendimiento tecnológico, hay momentos clave que definen el rumbo de una compañía. Para LicitaLAB, ese momento llegó con el cierre de nuestra reciente ronda de inversión por USD $450 mil, liderada por Magical e Imagine Ventures.

Más allá de las cifras, esta inyección de capital representa un voto de confianza en nuestra visión: transformar el mercado de las compras públicas en Latinoamérica mediante inteligencia artificial.

Desde que fundamos LicitaLAB, nuestro propósito ha sido claro: simplificar y optimizar la manera en que las empresas interactúan con el Estado. Hoy, más de 1.500 clientes en Chile y Perú utilizan nuestra plataforma para encontrar oportunidades, analizar licitaciones y gestionar procesos que antes consumían días, en cuestión de minutos.

Esta experiencia nos ha enseñado que la eficiencia en la venta al Estado no solo mejora la competitividad empresarial, sino que también fortalece el ecosistema público-privado.

El apoyo de Magical ha sido determinante. No se trata únicamente de capital, sino de contar con un socio estratégico que entiende los desafíos de escalar una startup y que aporta una mirada experta para impulsar nuestro crecimiento regional.

Gracias a este respaldo, hemos podido robustecer LIA, nuestra inteligencia artificial, que ya está reduciendo en un 50% el tiempo de análisis documental para nuestros clientes y ayudándolos a mejorar su efectividad de adjudicación en un 70%.

Este capital también nos permitió concretar un proyecto que me llena de orgullo: el primer HUB de Compras Públicas de Latinoamérica, en Providencia.

Un espacio físico y digital,  donde proveedores, expertos y actores del sector pueden reunirse para innovar, intercambiar experiencias y encontrar nuevas soluciones para hacer más eficientes los procesos de venta al Estado.

Si bien hoy estamos concentrados en consolidar nuestra presencia en Perú, ya miramos hacia nuevos mercados, como el colombiano, con el objetivo de seguir generando impacto en la región.

Nuestra meta no es solo crecer como empresa, sino ser un motor de cambio en la forma en que se hacen negocios con el Estado, aprovechando al máximo el potencial de la inteligencia artificial y la colaboración entre el sector público y privado.

La inversión que acabamos de recibir no es el punto de llegada, sino un punto de partida. Nos confirma que vamos por el camino correcto y nos obliga a redoblar el compromiso con nuestros clientes, nuestro equipo y con la misión que nos mueve: que vender al Estado en Latinoamérica sea un proceso más justo, eficiente y accesible para todos.

Proyecto de Ley que pretende la eliminación parcial de la UF. Legislación “made in Chile”.

Por: Eduardo Ricci Burgos, Abogado de Negocios en COHLERS & PARTNERS

Especial impacto está generando el Proyecto de Ley, impulsado por parlamentarios, que busca prohibir el uso de la UF en cobros esenciales como arriendos, créditos hipotecarios, educación, salud, colegios, entre otros. Si bien se justifica como una medida de alivio para las familias afectadas por la inflación, su implementación tiene efectos estructurales profundos, especialmente en el mercado inmobiliario y financiero.

En principio, no soy especialmente amigo de la UF, pero si creo en la necesidad de una unidad que mantenga “actualizado” el real valor adquisitivo del dinero para las operaciones comerciales; por lo que la UF, es el clásico amigo que a nadie le gusta, pero que es necesario para que la fiesta se realice bien y salgan todos felices (unos más que otros, es cierto)

Lamentablemente, este proyecto, si prospera, veo varios impactos negativos generales, tales como: el desincentivo al crédito hipotecario, ya que la UF permite que las instituciones financieras mantengan el valor real de los créditos a largo plazo. Su eliminación elevaría el riesgo de inflación para los prestamistas. Por otro lado, ya lo advirtió el ministro de Hacienda, Mario Marcel, que esto podría significar un “terremoto para los créditos hipotecarios”, haciendo que los bancos suban las tasas o incluso reemplacen la UF con préstamos en dólares, más volátiles y regresivos para los hogares.

Asimismo, produciría un impacto en el Mercado de Capitales de relevancia, pues se reduciría la inversión institucional en instrumentos asociados a la UF, debilitando el financiamiento a largo plazo afectando el desarrollo de este mercado y provocando una mayor incertidumbre económica.

Además, generaría sdistorsiones financieras y fiscales importantes, dado que eliminar la UF parcialmente provocaría asimetrías, dificultando la fijación de precios y contratos, pero también podría haber efectos negativos en impuestos y cotizaciones sociales, dado que muchos mecanismos usan la UF como referencia de actualización.

Como la industria inmobiliaria y de la construcción es especialmente sensible en nuestra economía, también veo especiales e importantes impactos en ellas, en caso de prosperar esta Proyecto de Ley.

En primer lugar, creo que habría una gran incertidumbre para desarrolladores y compradores, quienes sin la UF, los precios de venta podrían fijarse en pesos nominales, lo que expondría tanto a compradores como a empresas al riesgo inflacionario; pero además, se dificultarían los mecanismos de financiamiento y preventa, ralentizando aún más (y ahora con justa razón) la actividad constructiva, reduciendo oferta y empleo.

Por otra parte, se generaría con esta medida un mayor costo para proyectos a largo plazo, pues los proyectos inmobiliarios, que toman años en completarse, así como su venta en blanco o verde, necesitan certidumbre financiera; y es precisamente la UF la que les permite mantener el poder adquisitivo del retorno esperado. En caso de no haber, habría que proyectar la inflación a “x” años, lo que aumentaría en al menos un 10-12% más el valor de venta de cada unidad. Sin considerar que además, los bancos ya no prestaría a 30-25-20 años… En suma, sin este instrumento, podría producirse un encarecimiento del financiamiento y una mayor selectividad en la aprobación de proyectos.

A ver, los que creemos que el Poder Legislativo en principio, sabe lo que hace, tendemos a pensar en qué de bueno tendría este Proyecto, y así, en principio, lo positivo de eliminar la UF, es que permitiría que en el corto plazo, podría aliviar la carga de familias endeudadas en UF frente a un contexto de inflación alta; y, de paso, también podría fomentar el debate sobre transparencia de precios y la excesiva “ufización” de bienes y servicios no financieros. Porque es interesante: hoy muchas cosas se compran o venden en UF, pero las remuneraciones es de las pocas cosas que sigue fijada en pesos. Adicionalmente, podría ser una oportunidad para avanzar hacia sistemas mixtos o alternativos de indexación que consideren el IPC pero con mayores mecanismos de protección al consumidor.

Para concluir, quiero decir que eliminar la UF sin rediseñar el sistema financiero es como quitar los cimientos a una casa que aún está en construcción: es riesgoso, especialmente en un país con inflación volátil y necesidad de financiamiento a largo plazo. En este sentido, creo que más que eliminar la UF, Chile necesita modernizar su sistema de indexación: integrar mecanismos híbridos que protejan a consumidores sin paralizar el crédito y la inversión.

Además de lo anterior, el mercado inmobiliario no solo construye viviendas, construye confianza, por lo que quitar la UF sin un sistema sustitutivo robusto puede socavar esa confianza e incrementar la informalidad o dolarización de la economía.

Así, una reforma de esta magnitud exige mirada sistémica, gradual y técnica. La reacción emocional frente a la UF por su vinculación con la inflación no puede ni debe nublar el análisis profundo de sus beneficios como herramienta de estabilidad macrofinanciera. Es por ello que innovar no es destruir lo existente, sino evolucionarlo o permitir que evolucione; quizás el camino sea diseñar una “UF social” o la “UF de la construcción” con topes de actualización o mecanismos automáticos de alivio frente a crisis. 

Perfiles de los inversionistas inmobiliarios que compran en el sur de Chile: jóvenes, familias y una vida entre naturaleza y rentabilidad

Por:Gastón Braithwaite, Gerente General de  Onewaite Desarrollos Inmobiliarios

El sur de Chile, y especialmente destinos como Pucón y Temuco, está viviendo una transformación en su mercado inmobiliario impulsada por una nueva ola de inversionistas: jóvenes profesionales, parejas con hijos y personas que buscan un cambio de vida.

A diferencia de lo que ocurría hace algunos años, ya no se trata solo de comprar una segunda vivienda para vacaciones, sino de una estrategia más integral, donde el bienestar personal se combina con una visión de rentabilidad a largo plazo.

Muchos de estos nuevos propietarios optan por un modelo mixto: utilizan sus departamentos durante dos o tres semanas al año y el resto del tiempo los arriendan de forma diaria, generando ingresos y maximizando el retorno de su inversión. Otros, en cambio, están tomando decisiones más radicales: venden sus propiedades en Santiago y se trasladan al sur, en busca de una mejor calidad de vida, menor estrés y conexión con la naturaleza.

Desde Inmobiliaria Onewaite, con presencia en Pucón y Temuco, hemos sido testigo de este fenómeno, ofreciendo departamentos desde las 2.700 UF que, además de conectar a sus propietarios con los principales atractivos del sur, entregan rentabilidades superiores a las que ofrece hoy el mercado inmobiliario en Santiago. En Pucón, la alta ocupación turística impulsa la demanda por arriendos temporales, mientras que, en Temuco, el crecimiento universitario genera una demanda estable por parte de estudiantes.

Estamos viendo un cambio muy interesante en el perfil del inversionista: son personas conectadas, estratégicas, que valoran el entorno natural tanto como la rentabilidad de su inversión. Buscan propiedades que les permitan vivir o vacacionar con calidad, pero también generar ingresos. El sur de Chile se está consolidando como un destino ideal para este nuevo tipo de propietario.

Algunos de los perfiles que encontramos son parejas jóvenes, por lo general, profesionales entre 30 y 40 años que buscan diversificar su inversión y, al mismo tiempo, tener un espacio propio para descansar; teniendo como motivación usar la propiedad algunas semanas al año y arrendarla el resto del tiempo para generar ingresos. Valoran la flexibilidad, el diseño moderno y la cercanía con la naturaleza.

Padres de Estudiantes, una inversión familiar que busca comprar departamentos en ciudades universitarias como Temuco, donde sus hijos estudian. Esto les permite reducir costos de arriendo, asegurar un espacio y, al finalizar la carrera, conservar el inmueble como inversión o renta fija.

También encontramos un perfil de buscadores de cambio de vida, personas o familias que deciden dejar las grandes ciudades (como Santiago) en busca de tranquilidad, menor estrés y conexión con el entorno. Estas personas tienden a vender su casa en zonas urbanas para mudarse al sur y establecerse de forma definitiva, priorizando calidad de vida y comunidad.

Por otra parte, están los inversionistas estratégicos, compradores que ven el sur como una oportunidad de negocio por su alto flujo turístico y el crecimiento urbano. Buscan obtener una rentabilidad superior a la del mercado tradicional, arrendando por temporada alta o durante todo el año, según ubicación.

Finalmente, los propietarios híbridos, son inversionistas que combinan uso personal y comercial del inmueble; vacacionar en la propiedad durante ciertas fechas del año y arrendarla el resto del tiempo mediante plataformas digitales, optimizando así su inversión.

El auge de este modelo refleja una tendencia más amplia: las personas no solo buscan dónde vivir o invertir, sino también cómo vivir. Y en ese sentido, el sur de Chile ofrece una combinación difícil de igualar: entorno natural, comunidad, conectividad y rentabilidad.

12/03/2026 14:25
Jueves 12 de Marzo de 2026
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