Por: Rolando Cáceres, Fundador y creador de IBUILDER
La industria de la construcción en Chile atraviesa uno de sus periodos más desafiantes. La caída del 11,1% en su producto y el retroceso del empleo en el sector reflejan un panorama complejo, donde la volatilidad de costos y la escasez de mano de obra amenazan la sostenibilidad de muchas empresas. En este contexto, la rentabilidad de los proyectos no es solo una cuestión de buenos presupuestos, sino de estrategias de gestión eficaces y del uso inteligente de la tecnología.
Uno de los principales errores que enfrentan las constructoras es la falta de control y planificación, ya que la ejecución sin supervisión adecuada conlleva sobrecostos y atrasos que pueden hacer inviable un proyecto.
Para evitar esto, se deben considerar tres pilares fundamentales: la gestión de la mano de obra, el control y seguimiento y la alineación de funciones con incentivos claros.
La selección y el monitoreo de colaboradores no son un detalle menor, sino una pieza clave en la eficiencia de un proyecto. Un equipo bien gestionado permite corregir desviaciones a tiempo y evitar errores caros.
De igual manera, un control riguroso de las obras permite mantener la disciplina operacional y reducir imprevistos. Finalmente, eliminar la burocracia excesiva en el trabajo en terreno y motivar a los equipos con incentivos alineados a resultados concretos puede marcar la diferencia entre una obra rentable y un fracaso financiero.
La tecnología juega un rol crucial en este proceso. La automatización y el análisis de datos en tiempo real permiten tomar decisiones oportunas, optimizando los recursos y reduciendo costos innecesarios. La digitalización no es un lujo, sino una necesidad para mantenerse a flote en un sector que exige rapidez, precisión y eficiencia.
Las constructoras que no implementen estas estrategias están destinadas a enfrentar dificultades crecientes. La industria debe avanzar hacia un modelo más actualizado y resiliente, donde la planificación, la tecnología y la optimización de recursos sean la base de la rentabilidad. Solo así podrá superar la crisis y transformarse en un sector más sostenible y competitivo a largo plazo.