Por: Eduardo Ricci Burgos, Abogado de Negocios en COHLERS + PARTNERS
Con especial interés leí en meganoticias.cl del día 18 de este mes, que una importante empresa de los seguros lanzó un nuevo crédito hipotecario a 40 años, dirigido especialmente a jóvenes hasta los 39 años, como una respuesta (y solución?) para ampliar las opciones de financiamiento para que más personas accedan a la casa propia, dadas las actuales y todavía altas tasas de interés de los créditos hipotecarios, el aumento de la UF y los requisitos de ahorro y renta exigidos, todo lo que sigue dificultando el acceso a la vivienda propia.
Se señala que este denominado «crédito flexible», costea hasta el 80% del valor de la propiedad, ya sea nueva o usada, con un modelo flexible de pago que se adapta al crecimiento económico de cada persona y permite asimismo, reducir los requisitos de renta en un 10%, otorgando mayor accesibilidad para la compra de una vivienda.
A mayor abundamiento, se establece que los clientes que opten por este crédito tendrán la posibilidad de elegir el monto de su cuota mensual dentro de un rango preestablecido y modificarlo a lo largo del tiempo según sus necesidades sin aplicarse costos extra por pagos anticipados, permitiendo acortar el plazo del crédito sin incurrir en importes adicionales.
Hasta ahora todo bien. Y sin duda, es otra opción de libre elección de los consumidores que dependerá de quien, como para todo, cumpla con los requisitos de dicho financiamiento.
Sin embargo, creo que hay otro análisis un poco más profundo que aún no se ha hecho, pues lamentablemente, esta «opción», permite financiar solo “hasta” el 80%, es decir, el cliente deberá obtener el 20% restante. Si ya juntar el pie del 10% es difícil para la clase media «normal», creo que ahorrar el doble con el mismo propósito será más difícil, sobre todo para el segmento al cual va enfocado. Habrá que ver también los requisitos para poder optar hasta dicho tope, los que me imagino, deberán ser bastante exigentes.
Por otro lado, sería interesante saber o al menos se aclarase si acaso las personas que deseen acceder a dicho crédito deberán ser o no ya clientes de dicha empresa, siendo este, otro más de sus productos vendidos a sus clientes cautivos, o por el contrario, es solo una estrategia de mercadeo para adquirir nuevos clientes y luego, ofrecerles la parrilla de productos por las que si dicha empresa es competitiva.
Ahora bien y con el ánimo de ver el vaso “medio lleno”, se agradecen los esfuerzos focalizados de los privados por tratar de corregir y contrarrestar la crisis que estamos viviendo. Se espera que otros también colaboren y hagan su aporte; lamentablemente, pareciera que son los únicos en hacer esfuerzos para revertir esta situación.
Si bien la oferta de un crédito hipotecario a 40 años amplía el acceso a la vivienda, se sigue sin abordar el problema principal: el alto costo del pie, especialmente para una joven clase media. Para que esta medida tenga un impacto real, se podrían evaluar mecanismos complementarios, como subsidios específicos, seguros que faciliten el financiamiento del pie o incentivos estatales para fomentar el ahorro. Además, sería clave que dicha empresa de seguros y otras instituciones transparenten si esta iniciativa está abierta a todos o es una estrategia para fidelizar clientes, garantizando así mayor equidad en el acceso a la vivienda.