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Recomiendan alternativas frente a la eventual eliminación del Bono Pie

De no aplicarse medidas compensatorias, el mercado podría avanzar hacia una mayor concentración, señalan desde Capital Inteligente.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Ante la inquietud manifestada por diversos actores del sector inmobiliario, como la Cámara Chilena de la Construcción y la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios ADI, respecto al uso del “bono pie” como una mala práctica y frente a la discusión sobre su eventual eliminación, especialistas consideran imprescindible analizar las implicancias que tendría para el mercado y proponer alternativas que eviten frenar el incipiente proceso de recuperación que hoy comienza a observarse. 

Es importante tener en cuenta que el bono pie es un mecanismo que ha operado por más de 15 años como una herramienta financiera de acceso a la vivienda, ofrecida por algunas inmobiliarias para cubrir parte o la totalidad del pie que se debería pagar al momento de comprar la vivienda.

Según Sandra Jerez, gerente general de Capital Inteligente, “la eliminación del bono pie elevaría significativamente las barreras de entrada, especialmente para los pequeños inversionistas y para los hogares de ingresos medios con baja capacidad de ahorro mensual. La consecuencia directa sería una reducción en la velocidad de ventas y un retroceso en la absorción de stock, que actualmente supera las 100 mil unidades a nivel nacional”.

La experta en inversión inmobiliaria señala que si este mecanismo se retira, el sistema requerirá soluciones sustitutivas que mitiguen el mayor esfuerzo financiero inicial. Por ello, reconoce que “Una alternativa razonable sería reactivar iniciativas como el proyecto Pie Cero, planteado durante la campaña de la ex candidata Evelyn Matthei, orientado a subsidiar parte del pie para jóvenes y primeras adquisiciones”.

Asimismo, Jerez señala “es fundamental que la banca evalúe la reinstalación de financiamiento al 90% del valor de la propiedad y la ampliación de plazos a 40 años en forma transversal. Ambas medidas permitirían reducir el pie exigido y hacer más manejable el dividendo, sin relajar los estándares de riesgo, considerando los actuales valores de tasación y la baja morosidad histórica de créditos hipotecarios”.

Otra vía complementaria que plantea la gerente general de Capital Inteligente, es establecer un nuevo FOGAES, incluso sin subsidio a la tasa, aplicable a propiedades de hasta 5.000 UF. “Esto permitiría aumentar las garantías disponibles para la banca y reducir la percepción de riesgo, replicando el efecto positivo que tuvo el programa previo, el cual facilitó el acceso al crédito y contribuyó a mejorar la rotación de inventario”.

Porque de no implementarse medidas compensatorias, la experta advierte que “el mercado podría avanzar hacia una mayor concentración, en la que los Family Offices y grandes inversionistas capturen una porción creciente de la oferta disponible, desplazando al pequeño inversionista y restringiendo el acceso de la clase media a la construcción de patrimonio. El resultado sería un mercado menos competitivo y con menor capacidad de impulso económico”.

Por ello, llama a que la discusión sobre el bono pie no se centre solo en su eliminación, sino en cómo asegurar que el sistema mantenga mecanismos que preserven el acceso, la profundidad y la dinámica del mercado inmobiliario.

“Bono pie”: la trampa silenciosa que está inflando el mercado inmobiliario

Por: Matías Echeverría, CEO y fundador de HousePricing.

Propiedades infladas, triste pero real. Los bancos lo saben y lo permiten porque no es ilegal, pero al revisarlo en detalle nos damos cuenta que tampoco es tan correcto. Porque eso es efectivamente lo que ocurre con una de las prácticas que ha entrado con fuerza en el mercado inmobiliario: el bono pie.

Hemos analizado decenas de departamentos en Santiago, especialmente en el segmento bajo las 2.500 UF. ¿Y qué encontramos? Un patrón inquietante: proyectos con bonos pie del 10% al 20% cuyos precios superan incluso el rango máximo de estimación de mercado según los datos de HousePricing. En otras palabras, una inflación notoria al mirar los números fríamente.

Por ejemplo, tomemos un caso real de una propiedad cuyo valor es de 2.200 UF y tiene una estimación promedio en HousePricing de 2.250 UF con un máximo de 2.350 UF, pero nos encontramos que la misma propiedad tiene un valor con bono pie de 2.600 UF.

¿El resultado? Una propiedad con “bono” termina vendiéndose por sobre su valor máximo. Si revisamos en detalle lo que ocurrió es que el banco recibe una tasación “formal” que valida ese precio inflado, financia el 90% sin cuestionar nada.

El gran perdedor es el comprador porque se enfrenta al sobreendeudamiento y a una inflación artificial de precios, especialmente en segmentos bajos. Asimismo, se enfrenta a un sistema hipotecario que se sostiene sobre tasaciones que no detectan las distorsiones. 

El famoso bono pie suena como ayuda, pero es un canto de sirena que perjudica al comprador que se siente atraído por una atractiva oferta del tipo: “No necesitas poner pie, te regalamos un bono del 10%”.

Pero la letra chica dice otra cosa: el precio de la propiedad se infla para cubrir ese supuesto beneficio. Así, cuando el banco financia el 90% del valor publicado, en realidad estás comprando sin pie… pero pagando un crédito por el 100% del valor real.

Es cierto que no se pone el  pie, pero la persona se endeuda por un valor inflado. A eso se suma que el dividendo mensual sube, el mercado se distorsiona y todos miran hacia otro lado.

¿Por qué ocurre esto? Hay dos razones principales: una, los bancos aceptan a ciegas cualquier tasación “formal”, sin validación de datos y la otra es que se usan tasaciones manuales vulnerables al fraude, donde los comparables se ajustan “mágicamente” para coincidir con el precio publicado.

Si realmente queremos un sistema saludable y confiable es el momento de que los actores como inmobiliarias y banca comiencen a mejorar las prácticas, no se trata de hacer beneficencia, se trata de que un mercado crece sano y de mejor forma cuando no se perjudica a uno de sus actores más relevantes: el comprador.

16/04/2026 23:23