Según el director de Oficinas de JLL, Jorge Araos, mejoras en iluminación natural, mejor calidad de aire interno, espacios amplios de conversación y áreas comunes más atractivas, son otros de los valores más buscados por las empresas.
Por: Equipo Mercados Inmobiliarios
La calidad y competitividad de un edificio ya no depende únicamente de su diseño arquitectónico o de su ubicación. Hoy, elementos como la eficiencia, la sostenibilidad y la experiencia de los usuarios se han transformado en factores decisivos para el aumento de valorización en el tiempo.
Elementos que antes se consideraban secundarios, hoy son requisitos básicos para arrendatarios y compradores. Por ejemplo, la certificación de sustentabilidad se ha convertido en un factor fundamental a la hora de evaluar un edificio, al igual que su nivel de conectividad y la disponibilidad de servicios complementarios como bicicleteros, zona de cargas para vehículos eléctricos y zonas de deporte.
Por otra parte, para oficinas habilitadas, se buscan espacios más integradores para fomentar las relaciones entre los equipos de trabajo, tales como cafeterías atrayentes, espacios de reunión cómodos o salas grandes de arriendo por horas.
En esta línea, la tecnología (IA) y la sostenibilidad se han convertido en diferenciadores clave para el mercado inmobiliario. De acuerdo a cifras de JLL, los edificios que incorporan estos criterios pueden aumentar entre un 2% y 17% su valorización, además de atraer entre un 8% y 35% a mejores arrendatarios y sobre todo, elevar sus rentas entre un 9% y 18%.
“Incluso el uso de nuevas tecnologías en los edificios permiten optimizar los espacios de trabajo, haciendo que sean más agradables para los colaboradores de una empresa y esto, a su vez, impacta directamente en el rendimiento. Además, el uso de diferentes innovaciones permiten una mayor eficiencia en la distribución de espacios, pero también energética, traduciéndose en grandes ahorros”, señaló el director de Oficinas de JLL, Jorge Araos.
Finalmente, la ubicación y la conectividad con el transporte público y comercios, siguen siendo un factor determinante. Estos elementos no solo facilitan el acceso de los colaboradores, mejorando su experiencia, sino que también resultan clave para atraer a grandes empresas.
En conjunto, se consolidan como pilares fundamentales para proyectar edificios competitivos y preparados para los desafíos del futuro.