Docentes y estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales recabarán información in situ sobre sus características y estado de conservación.
Por: Equipo Mercados Inmobiliarios
Recuperar, preservar, visibilizar y difundir los sitios de memoria vinculados a violaciones a los derechos humanos cometidas en la comuna de Viña del Mar durante la dictadura, entre 1973 y 1990, es el propósito fundamental de un proyecto de investigación que inició la Facultad de Ciencias Sociales (Facso) de la Universidad de Valparaíso.
Se trata de una novedosa iniciativa de reconstrucción histórica que incluye procesos participativos destinados a recabar información in situ sobre las características y el estado de conservación de esos lugares, recopilar testimonios de sobrevivientes, familiares de víctimas y actores clave locales, y reunir la diversa documentación que hoy se encuentra dispersa.
Este material será posteriormente sistematizado y alojado en un archivo digital de acceso público, al tiempo que servirá de base para la creación de cápsulas audiovisuales, una guía cartográfica con la ubicación detallada de estos espacios y la edición de un libro.
En paralelo, la propuesta también busca resaltar la labor que la Comisión Chilena de Derechos Humanos (CCHDH) de Viña del Mar ha desempeñado, desde hace cuarenta y ocho años, en favor de la promoción y protección de estos sitios de memoria y del reconocimiento oficial de su valor patrimonial.
El proyecto fue presentado a la comunidad en un acto académico que tuvo lugar en el auditorio de la Escuela de Trabajo Social de la UV, al cual asistieron la vicerrectora de Vinculación con el Medio de esta casa de estudios, Paulina Gundelach; el decano de la Facso, Gonzalo Lira; el director de la Escuela de Trabajo Social, Mauricio Ureta, y la presidenta de la CCHDH de Viña del Mar, Graciela Jiménez, entre otras autoridades, dirigentes y representantes de agrupaciones ciudadanas, políticas y sociales.
Justicia social y educación
La profesora Violeta Flores, investigadora principal y directora del proyecto, explicó que —más que un trabajo académico— esta iniciativa es una intervención urgente en defensa de los derechos humanos, que pone en valor la importancia de recuperar la memoria, como parte de un proceso de justicia social, de reparación simbólica para la comunidad y de educación en contra del negacionismo y a favor de la dignidad de las personas.
En ese sentido, la académica de la Facultad de Ciencias Sociales e integrante del Observatorio de Desigualdades y Políticas Públicas de la Escuela de Trabajo Social de la UV precisó que la propuesta se enfoca tanto en rescatar aquellos lugares que la historia oficial ha negado o se ha tardado en incorporar al patrimonio asociado a violaciones a derechos humanos cometidas en Chile, como en destacar el rol de quienes sostuvieron y sostienen una lucha por la defensa de esos derechos, la democracia y la libertad de expresión.
Por lo anterior, la docente valoró de manera especial que la investigación cuente con el respaldo de la Secretaría Regional Ministerial de Justicia y Derechos Humanos de Valparaíso.
Desarrollo del proyecto
El proyecto de recuperación de los sitios de memoria de Viña del Mar —que se adjudicó fondos del programa de financiamiento institucional UVA 2495 para el fortalecimiento de la vinculación con la comunidad en el territorio— dispone de un plazo de ejecución de cuatro meses y su estructura se sustenta sobre cuatro pilares de desarrollo.
El primero de ellos corresponde al rescate de las narrativas asociadas a esos espacios, acción que implica la realización de entrevistas en profundidad a actores clave locales, sobrevivientes y familiares de víctimas. Estas conversaciones serán grabadas en formato audiovisual y difundidas, más tarde, como cápsulas testimoniales.
“Esta es una manera de preservar los relatos orales y transformar la memoria individual en patrimonio colectivo”, sostuvo Violeta Flores.
El segundo pilar considera la recopilación y digitalización de actas, registros personales, fotografías y audios, entre otras fuentes asociadas a los hechos ocurridos en dichos espacios, ejercicio que culminará en la creación de un archivo de acceso público que será habilitado en la página web de la CCHDH de Viña del Mar.
“Con esto buscamos democratizar el acceso a la verdad y proteger el patrimonio documental frente a la degradación que produce el paso del tiempo”, acotó la directora del proyecto.
El tercero, en tanto, refiere a la tarea de visibilizar los sitios de memoria y convertirlos en espacios urbanos cotidianos, que además sirvan de aulas abiertas. Su objetivo es recabar información in situ sobre las características y el estado de conservación de esos lugares (de sus placas, memoriales o murales), georreferenciarlos y finalmente incorporarlos en una cartografía cuyo diseño incluirá una ruta o recorrido por la ciudad que estará asociado a otros sitios de memoria existentes en Quillota, Puchuncaví y San Antonio.
El cuarto y último pilar del proyecto comprende la edición de un libro que reunirá los testimonios, documentos y hallazgos de la investigación que constituyan evidencia significativa. Su propósito es servir de legado tangible de esos sitios y de la labor de la CCHDH de Viña del Mar.
“Se imprimirán mil ejemplares de este texto, que distribuiremos gratuitamente en escuelas y bibliotecas públicas, también en organizaciones comunitarias, para asegurarnos de que su contenido tenga un profundo impacto social e intergeneracional”, concluyó Violeta Flores.
Compromiso con la verdad
En el proyecto también participan la profesora y doctora en Estudios Latinoamericanos, Elena Salum, en calidad de coinvestigadora; la destacada archivista nacional María Elena Iduarte, quien tiene a su cargo el manejo de la documentación y la creación de repositorio digital; el licenciado en Trabajo Social de la UV Felipe Saldía, como coordinador de la gestión operativa y logística, y las estudiantes Mikaela Verdejo (Trabajo Social) y Emilia Olivares (Gestión en Turismo y Cultura), quienes colaboran en las tareas y acciones relacionadas con el despliegue en terreno y la sistematización de la información obtenida.
Para la presidenta de la CCHDH de Viña del Mar, Graciela Jiménez, el trabajo de recuperación de los sitios de memoria ubicados en esa comuna que ejecutará la Universidad de Valparaíso está arraigado en el compromiso ético con la verdad y la defensa de los derechos humanos de sus gestoras y, por ello, se erige como un puente sólido entre la academia y el territorio.
Durante el acto de presentación, la dirigenta agradeció a la Facultad de Ciencias Sociales UV y al equipo de investigación que encabezan las profesoras Violeta Flores y Elena Salum por haber impulsado esta propuesta.
“Su experiencia y actuar en estos temas nos brinda confianza en cuanto a que nuestros actos y documentos históricos serán rescatados y difundidos con el cuidado que merecen. Porque estos sitios guardan una riqueza muy grande, que tiene que aprovecharse antes de que sea demasiado tarde. Y gracias a esta iniciativa, ahora tenemos la esperanza y confiamos en que esta historia no se perderá en el olvido, al igual que sus protagonistas, muchos de los cuales ya no están. Este trabajo, y todo lo que pretende hacer, contribuirá decididamente a visibilizar esa geografía del dolor que representan estos lugares”, sentenció Graciela Jiménez.
Su parecer fue compartido por la vicerrectora de Vinculación con el Medio, Paulina Gundelach, y por el decano de la Facso, Gonzalo Lira, quienes coincidieron al afirmar que esta iniciativa es expresión genuina de una política institucional que favorece que las aulas universitarias se abran a la comunidad, para que estudiantes y docentes entren en contacto con la gente, sobre todo en asuntos relacionados con la democracia y los derechos humanos, como ejes del desarrollo y la paz social.
Sitios identificados
En Viña del Mar se han identificado, al menos, trece sitios de memoria vinculados a violaciones a los derechos humanos cometidas entre 1973 y 1990. Entre estos espacios destacan el excuartel de la DINA, ubicado en avenida Agua Santa 980; el excuartel de la CNI, situado en Álvarez 132; la casa de calle Habana 476, que fue utilizada como centro de detención clandestino; la plazoleta de Gómez Carreño, donde operó un retén policial asociado a detenciones; la plaza José Francisco Vergara, como epicentro de manifestaciones históricas en pro de los derechos humanos, y el cementerio de Santa Inés, donde se instaló un memorial de Salvador Allende.
La mayoría de estos espacios carecen de señaléticas o hitos visibles que los hagan identificables y varios han sufrido intervenciones o vandalización. A lo anterior se suma el hecho de que muchos de los documentos e imágenes sobre estos sitios son físicos y están dispersos, en archivos o colecciones privadas.
Esto conlleva el riesgo de que con el paso del tiempo este material se pierda, sobre todo considerando que muchos de los protagonistas y testigos directos de la época han fallecido o ya no se encuentran en condiciones de recordar sucesos que —en algunos casos— ocurrieron hace más de cincuenta años.