PRONTO

La UF sobre los $40 mil: el nuevo umbral que tensiona el bolsillo de los chilenos

El indicador clave del sistema financiero chileno alcanzó por primera vez en su historia la barrera de los $40.000, impulsado por la inflación. Más que un hito simbólico, su impacto se proyecta directamente en créditos, arriendos y el costo de la vida.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

El alza de la Unidad de Fomento no es una noticia nueva, pero sí lo es el umbral que acaba de cruzar. Por primera vez desde su creación, este indicador superó la barrera de los $40.000, marcando un punto de inflexión en la economía cotidiana de los chilenos.

El fenómeno responde directamente a la inflación. El último Índice de Precios al Consumidor (IPC), que registró una variación mensual de 1,0%, empujó el valor de la UF a niveles históricos, en un contexto donde factores como el alza de combustibles y alimentos han presionado el costo de vida.

Más allá de lo técnico, el impacto es concreto. La UF no es solo un número de referencia: es la base sobre la cual se calculan dividendos hipotecarios, contratos de arriendo, colegiaturas, seguros y una serie de servicios indexados. Cuando sube, lo hace de manera simultánea en distintos frentes del gasto familiar.

Ese efecto acumulativo es el que hoy comienza a sentirse con mayor fuerza. Distintos análisis advierten que el cruce de este umbral marca un antes y un después, ya que la presión deja de ser gradual y pasa a impactar de forma paralela en múltiples compromisos financieros.

El problema no es solo el aumento en sí, sino su sincronía. A diferencia de otros indicadores, la UF actúa como un amplificador: traduce la inflación en alzas concretas y casi inmediatas en obligaciones mensuales, reduciendo el margen de maniobra de los hogares.

En el mercado inmobiliario, por ejemplo, el efecto es doble. No solo suben los dividendos de quienes ya tienen un crédito hipotecario, sino que también se encarece el acceso a nuevas viviendas, en un escenario donde el financiamiento ya es una de las principales barreras de entrada.

Pero el impacto va más allá. Educación, salud y consumo también se ven arrastrados por este indicador, configurando un escenario donde las familias deben priorizar gastos y ajustar sus presupuestos.

La Unidad de Fomento, creada en 1967 como un mecanismo para proteger el valor del dinero frente a la inflación, se ha convertido en uno de los pilares del sistema económico chileno. Su fortaleza —mantener el poder adquisitivo— es también su principal tensión en contextos inflacionarios: todo se ajusta, pero todo se encarece al mismo tiempo.

Así, más que un hito estadístico, el paso sobre los $40.000 refleja una realidad más profunda: una economía donde la inflación no solo se mide, sino que se vive mes a mes en cada pago.

El desafío, hacia adelante, no estará solo en contener el alza, sino en cómo amortiguar su impacto en los hogares, en un escenario donde el costo de vida sigue estrechando los márgenes.

Oficinas en Santiago reduce vacancia y muestra señales de reactivación en el inicio de 2026

La absorción neta superó los 22 mil m² en el primer trimestre, impulsada principalmente por oficinas de menor costo.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

El mercado de oficinas en Santiago inició 2026 con señales de ajuste, en un escenario marcado por una mayor demanda por espacios más eficientes y una reducción sostenida de la vacancia.

Durante el primer trimestre, la absorción neta alcanzó los 22.538 m², superando los niveles observados a inicios de 2025, lo que refleja una reactivación en la ocupación de espacios corporativos.

Uno de los principales cambios del periodo fue el mayor peso de las oficinas Clase B, que concentraron el 73% de la absorción total, impulsadas por valores de renta más competitivos. Esto da cuenta de una mayor preocupación por los costos por parte de las empresas, sin dejar de lado ubicación o funcionalidad.

En paralelo, la vacancia se redujo a 7,7%, marcando su segundo trimestre consecutivo a la baja y mejorando frente al 9,2% registrado en el mismo periodo del año anterior, en línea con un menor ingreso de nueva oferta.

“Se observa un mayor dinamismo en la ocupación de espacios, con empresas priorizando eficiencia y ajustes en sus decisiones inmobiliarias”, señala Alessandro Piffardi, analista de Research & Valuation de JLL Chile.

En términos de precios, las oficinas Clase A mantuvieron una tendencia al alza, alcanzando 0,55 UF/m², mientras que las Clase B se estabilizaron en 0,41 UF/m², evidenciando una diferencia en el comportamiento entre segmentos.

Por el lado de la oferta, el ingreso de un nuevo proyecto en Las Condes, de cerca de 7.000 m², fue parcialmente prearrendado, lo que limitó su impacto en la vacancia en un contexto de baja actividad constructiva.

De cara a los próximos años, el mercado proyecta un pipeline cercano a 120.000 m², con alrededor de 40.000 m² previstos para 2026, lo que anticipa un crecimiento moderado y un ajuste gradual de los niveles de ocupación.

Corretaje digital: el nuevo escenario donde se juegan las oportunidades inmobiliarias

Con más del 90% de los compradores iniciando su búsqueda de vivienda en internet, el corretaje de propiedades enfrenta una transformación estructural que obliga a los agentes a redefinir su rol, incorporando herramientas digitales y nuevas formas de gestión para mantenerse competitivos.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

La forma de buscar vivienda en Chile cambió, y con ello también lo hizo el rol de los corredores de propiedades. Hoy, más del 90% de los compradores inicia su proceso en internet, según datos del Diario Inmobiliario, marcando un giro profundo en la manera en que se conecta la oferta con la demanda.

Este cambio no es menor. Durante años, el corretaje estuvo anclado a la presencia física: oficinas bien ubicadas, redes de contacto tradicionales y un alcance territorial acotado. Sin embargo, ese modelo ha ido cediendo terreno frente a un ecosistema digital que redefine las reglas del negocio.

Para Pablo Quappe, el punto de inflexión ya ocurrió. “Hoy un corredor puede ampliar su presencia en el mercado, acceder a nuevos clientes y ordenar su gestión comercial a través de herramientas digitales. Ya no basta con publicar propiedades: se requiere una presencia constante y estratégica”, señala.

En este nuevo escenario, escalar un negocio inmobiliario no depende necesariamente de una ubicación privilegiada, sino de la capacidad de gestionar información, optimizar tiempos y construir redes de trabajo más amplias. La digitalización ha permitido, en ese sentido, que los agentes operen con mayor flexibilidad y alcance.

Uno de los cambios más relevantes ha sido la incorporación de herramientas basadas en datos. La intuición, que históricamente guiaba muchas decisiones del rubro, hoy convive con tecnologías como la inteligencia artificial y el análisis de comportamiento de usuarios. Estas permiten identificar qué propiedades generan mayor interés, qué canales son más efectivos y cuáles son los tiempos de respuesta que inciden en una venta.

“Esto no reemplaza el criterio del corredor, pero sí lo fortalece. Entrega información que permite anticiparse y tomar decisiones con mayor claridad”, explica Quappe.

En paralelo, la llamada “vitrina virtual” se ha transformado en un elemento central del negocio. Más allá de exhibir propiedades, hoy funciona como un espacio donde se construye reputación. Portales inmobiliarios, redes sociales, sitios web y buscadores se han convertido en los nuevos puntos de contacto, donde la primera impresión ya no ocurre en terreno, sino en pantalla.

Esta transformación también ha impactado la captación de clientes. No solo compradores, sino también propietarios, tienden a preferir corredores con presencia digital sólida y consistente. En un mercado cada vez más competitivo, esa visibilidad dejó de ser una ventaja para convertirse en un requisito.

El desafío, sin embargo, no pasa únicamente por estar en plataformas digitales. Implica un cambio más profundo en la forma de operar. Planificación, seguimiento de oportunidades y uso estratégico de herramientas son hoy parte de un nuevo estándar en la gestión inmobiliaria.

En ese contexto, el corretaje enfrenta una transición que exige equilibrio: mantener la cercanía y la confianza propias del oficio, pero integrando capacidades digitales que permitan responder a un mercado más informado, más exigente y cada vez más conectado.

Quienes logren adaptarse a este nuevo entorno no solo ampliarán su alcance, sino que también estarán mejor preparados para enfrentar un negocio que, más que nunca, se juega en el terreno de lo digital.

¿Cómo impactará la eliminación del IVA al acceso a la vivienda?

Por: Yuval Ben Haym, director general REMAX Chile

La propuesta del Presidente José Antonio Kast de establecer una exención transitoria del IVA para viviendas nuevas por 12 meses vuelve a instalar un debate recurrente en la economía chilena: cómo reactivar el sector inmobiliario sin distorsionar el mercado ni generar efectos indeseados en el corto plazo.

A primera vista, la medida apunta en la dirección correcta. La industria de la construcción atraviesa uno de sus momentos más complejos en décadas, enfrentada a una combinación de factores adversos: aumento de costos, menor dinamismo en la demanda, condiciones crediticias más exigentes y un evidente sobrestock de viviendas, especialmente en proyectos en blanco y en verde. En ese contexto, cualquier incentivo que busque destrabar la venta y reactivar la inversión aparece no solo como pertinente, sino urgente.

El diagnóstico es compartido por actores del mercado como Yuval Ben Haym, quien advierte que el verdadero objetivo de esta política no es únicamente facilitar la compra de viviendas, sino reactivar un ecosistema económico mucho más amplio. La construcción, en Chile, no es un sector aislado: es un motor que arrastra empleo, financiamiento, consumo y desarrollo urbano. Si se mueve la aguja en este ámbito, el impacto se siente en toda la economía.

Sin embargo, asumir que la eliminación del IVA se traducirá automáticamente en una baja de precios es, en el mejor de los casos, ingenuo. La experiencia previa —como la aplicada en 2015— muestra que estos incentivos tienden más bien a dinamizar la demanda que a reducir significativamente los valores finales. En otras palabras, el beneficio no siempre se traspasa de forma directa al comprador, sino que muchas veces se diluye en la lógica de mercado, donde oferta y demanda terminan ajustando los precios.

El punto más delicado, sin embargo, no está en el largo plazo, sino en el corto. La sola discusión de esta medida —que aún debe pasar por el Congreso— podría generar un efecto de “pausa” en los consumidores. ¿Para qué comprar hoy si mañana podría ser más conveniente? Esta incertidumbre, en un mercado ya debilitado, puede profundizar la desaceleración antes de que cualquier beneficio se materialice.

A esto se suma un problema estructural que la medida no aborda: el acceso al financiamiento. Hoy, el principal freno para la compra de viviendas no es el precio ni siquiera la tasa de interés, sino la capacidad de las personas para reunir el pie exigido por la banca. Mientras ese cuello de botella no se resuelva, cualquier incentivo a la oferta tendrá un impacto limitado en la demanda real.

Por otro lado, la eventual reactivación del sector podría generar un efecto en cadena. Si algunas inmobiliarias comienzan a ofrecer condiciones más atractivas, la competencia podría empujar al resto del mercado a hacer lo mismo. Lo mismo ocurre con la banca, que históricamente ha encontrado en los créditos hipotecarios uno de sus negocios más estables, especialmente en un sistema indexado a la UF que mitiga los riesgos inflacionarios.

En ese escenario, la exención del IVA aparece como una pieza más dentro de un engranaje mucho mayor. No es una solución mágica, pero sí un instrumento que, bien implementado, podría contribuir a reactivar un sector clave para la economía chilena.

La pregunta de fondo es si el país está dispuesto a ir más allá de medidas transitorias y abordar los problemas estructurales del acceso a la vivienda. Porque mientras el foco siga puesto únicamente en estimular la oferta, sin resolver las barreras de entrada para los compradores, cualquier reactivación será parcial y, probablemente, temporal.

En definitiva, la propuesta abre una oportunidad, pero también evidencia una tensión: la necesidad de actuar rápido frente a una industria en crisis, sin perder de vista que las soluciones de fondo requieren algo más que incentivos puntuales. Requieren una visión integral del mercado de la vivienda, donde oferta, demanda y financiamiento avancen en la misma dirección.

21/04/2026 14:54