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La Contraloría tuvo que sancionar a funcionarios del gobierno 

Por: Patricio Herman Pacheco, Fundación Defendamos la ciudad

La Contraloría General de la República instruyó, vía un dictamen, a la Secretaría General de Gobierno, encabezada por la ministra Mara Sedini, iniciar un proceso disciplinario en contra de los funcionarios públicos que intervinieron en las imprudentes y falsas opiniones que se divulgaron con publicidad, en orden a que «el Estado está en quiebra». El objetivo de este infundio era desprestigiar a la administración saliente y en tal dictamen, ese ministerio, como lo expresó la Contraloría, tiene la obligación de ceñirse a los principios de probidad, transparencia y veracidad, así como al deber de entregar información verificada, correcta y oportuna. Después de conocerse este pronunciamiento, en la prensa se han publicado innumerables cartas criticando a la titular de la Contraloría y algunas pocas apoyándola.  

Quien asumió un rol activo en reprochar el mencionado dictamen, fue el diario El Mercurio en su editorial del pasado domingo 3 de mayo de 2026, titulado «Cuestionable dictamen de Contraloría», en el cual, entre otras cosas, publicó que «el pronunciamiento involucra una peligrosa burocratización del lenguaje» (sic), luego asimilando su apreciación a la llamada «permisología», palabra inventada por aquellos empresarios promotores de que sea sumamente laxa la fiscalización de las instituciones públicas a sus proyectos de inversión.   

El mismo día domingo pasado, debido a que este columnista, estaba disconforme con ese editorial, le enviamos una carta muy ponderada, para que así fuera posible su publicación, al director de ese medio, en los siguientes términos: «En razón a que el Estado chileno no está en quiebra, aunque las cifras económicas no son las deseables, aceptando que los lectores de El Mercurio puedan estar en desacuerdo o no con el dictamen de la Contraloría que objetó esa expresión, difundida por la Secretaría General de Gobierno, el lector que suscribe está totalmente de acuerdo con el pronunciamiento vinculante del ente fiscalizador, pues es irresponsable que el propio gobierno emita juicios mendaces. Los particulares, los parlamentarios, los empresarios, los medios de prensa y en general todos, en base a la libertad de expresión existente, podemos decir lo que se nos ocurra, aunque sean tonteras, pero el Poder Ejecutivo, a través de sus ministerios y a todo evento, siempre debe expresar la verdad de los hechos, pues en sentido contrario pierde su credibilidad».  Obviamente esta carta fue censurada. 

Aprovechando la oportunidad, informaremos a continuación sobre una reciente entrevista sostenida con la alcaldesa de Vitacura y como el conflictivo Iván Poduje está de moda, nos referiremos en esta ocasión a él con motivo de dos situaciones determinadas en que ha intervenido, sin que la prensa en general haya dado debida cuenta de las mismas:

1° respecto de su decisión de construir cinco edificios en altura de viviendas de todo tipo, en el terreno de 4 hectáreas, considerado área verde en los instrumentos de regulación urbana, conocido como Parque Cerro Colorado en la comuna de Las Condes, según nos han informado las organizaciones ciudadanas que están en contra de ese proyecto inmobiliario, dicho ministro para justificar su iniciativa comercial, en su visita con periodistas a ese terreno el pasado 20 de abril, protegido por sus guardias pretorianos, aseguró a la prensa que «este sitio eriazo está botado hace más de 40 años (sic), lo cual es un simple embuste, pues este espacio es un vergel muy bien mantenido por la municipalidad de Las Condes.    

2° nos gustó la «parada de carro» de Poduje a los dirigentes locales de Magallanes del Partido Socialista, quienes en calidad de extraños promotores de un especulativo negocio de los socios controladores del Club Hípico de Punta Arenas, el sábado 2 de mayo pasado, le pidieron explicaciones al ministro porque éste rechazó, con sólidos argumentos, la expropiación del terreno de 20 hectáreas del club, en una excesiva suma de dinero. La transacción comercial fue urdida, a fines del gobierno de Boric, con las usuales actividades de lobby de los interesados y con equivocadas, por lo tanto, sospechosas tasaciones. 

El 28 de abril pasado, con 2 competentes profesionales, un arquitecto y un abogado, nos reunimos con la alcaldesa de Vitacura, Camila Merino, para expresarle el riesgo latente que significaría aumentar, sin los necesarios resguardos ambientales y territoriales, el crecimiento poblacional en el sector donde se emplaza el cerro Alvarado, en cuyas pendientes ya se han construido edificios en altura con permisos que no se enmarcaron, como era necesario, en las normas urbanas del Plan Regulador Comunal (PRC) de Las Condes, ello por cuanto la comuna de Vitacura se creó el año 1992, escindida de Las Condes, y contó con su primer PRC a fines del año 1999. Recordemos que el cerro Alvarado era área verde en el Plan Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS) de 1994 y por ello los primeros permisos en el cerro, de fechas 1996 y 1998, sin que existiera el PRC de Vitacura, ingeniosamente se cursaron «para parcelas en procesos de loteo, aplicándose el artículo 3° transitorio del PRMS». El cerro Alvarado actualmente no es cerro isla, luego no es área verde, por lo tanto hay «chipe libre» para levantar torres.   

Dados los riesgos que tienen las construcciones emplazadas en laderas, le propusimos a la alcaldesa Merino y a sus funcionarios municipales presentes en la entrevista que, a modo de ensayo, se monitoree la estructura de uno de esos edificios, ya que existen en Chile empresas que supervisan, mediante sensores, el registro de vibraciones, inclinaciones y asentamientos de los mismos en tiempo real y de ahí van a una plataforma web donde los ingenieros los analizan y al detectarse una anomalía, inmediatamente se genera una alerta. 

Todos sabemos que Chile es el país más sísmico del mundo y por ello estimamos que esta tecnología, basada en datos objetivos, con monitoreo permanente y con resultados en pocas horas, se debería utilizar, dejando a un lado las inspecciones visuales. En nuestro país ya se monitorean puentes ferroviarios, hospitales, estanques de combustible, monumentos históricos y edificios corporativos. Sin embargo, no existe hoy una normativa contenida en un cuerpo legal que exija monitoreo continuo en edificios de alta densidad, infraestructura crítica o patrimonio histórico.

En resumen, 1° muy bien «el tirón de orejas» de la Contraloría a los funcionarios díscolos que se desenvuelven en el ministerio que dirige Sedini, 2° El autónomo Poduje continuará ejerciendo como ministro «trabajólico», apareciendo permanente en la prensa como a él le gusta y 3° la alcaldesa Merino tendrá que analizar si acoge nuestra propuesta y aplica la tecnología mencionada en uno de los edificios localizados en el cerro Alvarado. 

La nueva Ley de Copropiedad no eleva el estándar: lo deja al descubierto.

Por: Sergio Jara Rivera, CEO SOMA Holding Group.

La entrada en vigencia de la Ley 21.442 ha sido leída como una modernización necesaria del régimen de copropiedad en Chile. Sin embargo, su efecto más profundo no está en lo que agrega, sino en lo que revela: una distancia significativa entre el estándar que la ley exige y la forma en que muchas comunidades han venido operando.

Durante años, la administración de edificios y condominios se ha sostenido, en demasiados casos, sobre prácticas reactivas, controles débiles y una comprensión parcial de lo que implica gestionar una operación compleja. En ese contexto, la nueva normativa no introduce una disrupción radical; introduce un marco que vuelve visibles esas fragilidades y, sobre todo, más costoso ignorarlas.

El primer punto de quiebre es la figura del administrador. La ley no profesionaliza por decreto, pero sí acota el espacio para la improvisación. Administrar deja de ser una función principalmente coordinativa para transformarse en una responsabilidad que exige control efectivo, criterio operativo y capacidad de ejecución. La diferencia no es semántica: es estructural.

En paralelo, el comité de administración deja de ser una instancia meramente representativa. Con mayores atribuciones vienen también mayores responsabilidades, y con ellas, una exposición concreta frente a decisiones mal ejecutadas o derechamente postergadas. Gobernar una comunidad —porque eso es lo que hoy implica— requiere un nivel de involucramiento que no todos los comités están preparados para asumir.

La transparencia financiera, por su parte, deja de estar en el terreno de las buenas prácticas para instalarse como un mínimo exigible. La trazabilidad de los gastos, la claridad en las rendiciones y el acceso efectivo a la información no son innovaciones; son condiciones básicas que, al volverse obligatorias, comienzan a evidenciar brechas históricas en la gestión.

Algo similar ocurre con los reglamentos de copropiedad. Por años relegados a un rol formal, muchas veces desactualizados o desconectados de la operación diaria, hoy pasan a ser una pieza central de la gobernanza. El problema es que, en un número relevante de comunidades, ese instrumento no está en condiciones de sostener decisiones complejas ni de ordenar la convivencia bajo el nuevo marco legal.

Finalmente, la estructuración de los mecanismos de toma de decisiones —asambleas, quórums, votaciones— reduce la discrecionalidad y eleva la exigencia en la ejecución. Decidir ya no es solo acordar; es hacerlo dentro de un marco que requiere precisión, respaldo y cumplimiento riguroso. Esto tensiona directamente a quienes operan sin procesos claros ni soporte técnico.

La Ley 21.442 no viene a resolver los problemas de la copropiedad. Viene a hacerlos evidentes y, en ese proceso, a elevar el costo de seguir operando como si nada hubiera cambiado.

El desafío, por tanto, no es normativo, es operacional. No se trata de conocer la ley, sino de tener la capacidad real de sostener lo que la ley exige: control, estructura, transparencia y ejecución.

En el corto plazo, esto generará una diferenciación clara. Por un lado, comunidades que ajusten su forma de gestionar y logren adaptarse al nuevo estándar. Por otro, aquellas que, sin las herramientas ni la estructura adecuada, comenzarán a tensionarse progresivamente en su operación cotidiana.

La diferencia entre ambas no estará en el texto de la ley, sino en la capacidad de aplicarla. Y esa, hoy, es la verdadera línea divisoria en la copropiedad en Chile.

Construcción industrializada gana terreno como respuesta al desafío de ciudades más sostenibles

Menor impacto ambiental, mayor eficiencia y mejores estándares de habitabilidad explican el creciente interés por este modelo constructivo, que expertos del sector identifican como clave para enfrentar el déficit habitacional, el cambio climático y las nuevas exigencias normativas.

Por: Comunicado de Prensa

En un contexto marcado por el déficit habitacional, la presión por construir con mayor rapidez y la necesidad de reducir el impacto ambiental de las ciudades, la construcción industrializada comienza a consolidarse como una alternativa estratégica para el desarrollo urbano en Chile. El modelo, que traslada gran parte del proceso constructivo a entornos industriales controlados, mejora la productividad, eleva la calidad de las edificaciones y avanza hacia estándares de mayor sostenibilidad.

La construcción industrializada se basa en la fabricación de componentes bajo condiciones estandarizadas, con altos niveles de precisión y control de calidad, que luego se ensamblan en obra. Este sistema reduce plazos, optimiza el uso de materiales y disminuye la generación de residuos, además de mejorar el desempeño térmico y acústico de viviendas y edificaciones.

“La industrialización permite responder de mejor manera a los desafíos actuales de la construcción, porque combina eficiencia, calidad y sostenibilidad. No se trata solo de construir más rápido, sino de construir mejor y con una mirada de largo plazo”, explica Antonio Sabugal, gerente general de Volcán y presidente del Comité de Industriales de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC).

El ejecutivo advierte que el sector enfrenta un escenario cada vez más exigente, marcado por el cambio climático, eventos extremos y una mayor presión regulatoria. “Por eso lo concreto es acelerar la industrialización, que este enfoque no quede encapsulado en un piloto o en un proyecto aislado; debe ser mucho más transversal y que impacte a todos los actores de la cadena: mandantes, diseñadores, proveedores, constructoras y efectivamente, a todos los equipos y a todos los que están en el ecosistema de la construcción”, precisa.

Frente al reto, empresas del rubro han reforzado su apuesta por soluciones industrializadas. Es el caso de Volcán, compañía chilena con 110 años de trayectoria, especializada en sistemas de construcción liviano-seca; su portafolio incluye soluciones para muros, cielos, fachadas y aislación térmica y acústica, orientadas a proyectos habitacionales, industriales y de infraestructura pública.

Durante los últimos años, Volcán, empresa perteneciente al Grupo Matte, ha impulsado una expansión de sus líneas de negocio, creando un área específica de soluciones industrializadas, con el objetivo de aportar mayor eficiencia, calidad constructiva y mejor desempeño ambiental a los proyectos. “El país necesita elevar el estándar de habitabilidad, y eso requiere cambiar la forma en que diseñamos y ejecutamos la construcción. La industrialización permite planificar mejor, reducir errores y generar valor real para las personas”, afirma Sabugal.

Este enfoque cobra especial relevancia ante la entrada en vigencia de nuevas exigencias en reglamentación térmica, que obligarán a las constructoras a utilizar productos con mayores niveles de aislación. Para la industria, este cambio representa una oportunidad para acelerar la adopción de soluciones con mayor valor agregado, capaces de mejorar el confort interior y reducir el consumo energético de las edificaciones.

“A ello se suma el desafío de avanzar hacia una construcción más sostenible y circular. En este ámbito, la industrialización facilita la optimización de procesos productivos, la reducción del consumo de agua y energía, y una menor huella de carbono, aspectos clave para el desarrollo de ciudades más resilientes”, apunta el ejecutivo.

04/05/2026 22:48