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Boetsch presenta plan de inversiones para 2026-2029 de tres pilares: vivienda social, proyectos de mercado y multifamily

El grupo constructor-inmobiliario concentrará casi el 90% de su plan en proyectos con subsidio habitacional y debutará con un modelo de “multifamily social” en Quilicura. Para 2026 espera iniciar cinco nuevas obras.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Con un fuerte énfasis en integración social, vivienda subsidiada y nuevos formatos habitacionales, Boetsch se prepara para una nueva etapa de crecimiento. La compañía definió un plan de inversión para el período 2026–2029 que combina proyectos de mercado, multifamily, renta comercial y su línea histórica de desarrollo con apoyo estatal.

Según explica Rodrigo Boetsch, gerente general corporativo de la firma, la estrategia se organiza en torno a tres pilares: subsidio e integración social, multifamily y renta comercial, y proyectos de mercado. “Tenemos un plan de inversión muy claro para los próximos años, equilibrado y con foco en impacto social, que nos permite crecer de manera sostenible”, señala.

Integración social y vivienda subsidiada

El principal eje del plan estará concentrado en proyectos con subsidio habitacional, que representarán cerca del 87% de la inversión total. Dentro de este ámbito, la compañía busca consolidarse como un actor relevante en la reducción del déficit habitacional, participando activamente en iniciativas impulsadas por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo.

Boetsch mantiene actualmente cuatro procesos vigentes bajo el programa DS49, con proyectos en las regiones de Los Lagos, Maule y Metropolitana. “Nuestro compromiso histórico con la integración social se refuerza incorporando con decisión el DS49”, afirma el ejecutivo.

A ello se suma un nuevo proyecto de gran escala en Cerrillos cuyo inicio de obras está proyectado para el primer trimestre de 2026. 

En regiones, Antofagasta se ha consolidado como un polo clave para la compañía. Con cerca de una década de presencia en la zona, Boetsch ha desarrollado cinco proyectos de integración social que totalizan cerca de dos mil viviendas. La próxima etapa contempla el desarrollo de Mirador CostaVentura 2, un conjunto de 457 nuevas unidades, en un contexto de alta demanda habitacional.

Multifamily y renta comercial

Otro de los focos estratégicos es el desarrollo del pilar renta residencial, donde la empresa debutará con un innovador modelo de “multifamily social” en la comuna de Quilicura. Se trata de un proyecto que busca llevar este formato, tradicionalmente concentrado en sectores centrales, hacia comunas periféricas con mayor conectividad y renovación urbana.

“Decidimos sacar la renta residencial del eje céntrico y llevarlo a Quilicura, transformándolo en un ‘multifamily social’, muy alineado con nuestra vocación de integración”, explica Boetsch. 

Con esta iniciativa, la firma contará con cuatro proyectos multifamily bajo su administración, ubicados en Isabel Riquelme, Romero, Balmaceda (segunda etapa) -comuna de Santiago- y Quilicura. A ello se suma una cartera de renta comercial, que incluye una placa en el eje Santa Rosa, cercana al Hospital San Borja, un supermercado Unimarc, como parte del proyecto mixto Balmaceda 2.500, y el tradicional boulevard comercial que la firma posee, ubicado en Alameda con Santa Rosa.

Proyectos de mercado

En el segmento de mercado, destaca el proyecto mixto Balmaceda 2.500, frente al Parque de los Reyes, que combina vivienda, comercio de barrio y multifamily. Durante 2026 se proyecta el lanzamiento de su tercera etapa, como continuidad del desarrollo ya en marcha.

Además, la compañía mantiene un proyecto residencial de menor escala en Ñuñoa, concebido como un desarrollo “boutique” de nicho, con 24 departamentos.

Proyección y crecimiento equilibrado

Para 2026, Boetsch espera iniciar cinco nuevas obras, con una inversión anual cercana a los US$ 45 millones. Del total del plan 2026–2029, el 62% se destinará a proyectos con subsidio DS19, el 25% a DS49, mientras que los proyectos de mercado y multifamily representarán un 8% y 4%, respectivamente.

“Boetsch está en un momento muy sólido, retomando con fuerza un plan de inversión equilibrado y con foco social”, concluye Rodrigo Boetsch. “Queremos ser un actor relevante en las licitaciones del Minvu y seguir aportando soluciones concretas al desafío habitacional del país”.

Chile frente a la triple crisis ambiental: Avances, brechas y desafíos urgentes

Por Carlos Saul, gerente general de AyT

Por años, hablar de crisis ambiental parecía una advertencia a futuro. Hoy, el concepto de triple crisis ambiental -cambio climático, contaminación y pérdida de biodiversidad- ya no es una proyección, sino una realidad concreta que afecta la salud, la economía y la calidad de vida de millones de personas. En ese contexto, el reciente Reporte del Estado del Medio Ambiente 2025, presentado por el Ministerio del Medio Ambiente, se convierte en una herramienta clave para evaluar dónde estamos y, sobre todo, qué tan preparados estamos como país para lo que viene.

Desde la mirada de quienes trabajamos en medición, monitoreo y análisis ambiental, el reporte ofrece luces claras sobre avances relevantes, pero también deja en evidencia brechas estructurales que requieren atención urgente si Chile quiere enfrentar esta crisis con bases técnicas sólidas y decisiones oportunas.

Uno de los avances más concretos se observa en materia de descontaminación atmosférica. Según se destaca en el reporte, hoy el país cuenta con 21 Planes de Prevención y Descontaminación Atmosférica (PPDA) vigentes en 13 regiones, lo que representa un esfuerzo sostenido del Estado por abordar uno de los principales problemas ambientales de Chile. Estos planes impactan directamente a cerca de 12 millones de personas, una cifra que da cuenta de la magnitud del desafío y de la relevancia de estas políticas públicas.

A ello se suma la existencia de nueve normas primarias de calidad del aire actualmente vigentes, que permiten establecer umbrales claros de protección para la salud de la población. Desde el punto de vista técnico, contar con normas medibles es fundamental, porque lo que no se mide, no se gestiona. Y en este sentido, Chile ha avanzado en fortalecer su marco regulatorio y su red de monitoreo.

Sin embargo, sería un error interpretar estos avances como una tarea concluida. La contaminación atmosférica sigue siendo uno de los problemas ambientales más complejos del país, precisamente por su impacto directo en la salud pública. Enfermedades respiratorias, cardiovasculares y muertes prematuras continúan asociadas a episodios críticos de mala calidad del aire.

Aquí emerge uno de los grandes desafíos pendientes, la calidad y oportunidad de la información ambiental. No basta con medir; es indispensable mejorar la cobertura territorial, la mantención de los equipos, la interoperabilidad de los datos y su uso efectivo en la toma de decisiones. La medición ambiental debe ser vista no solo como un requisito normativo, sino como una herramienta estratégica para anticipar riesgos, evaluar políticas y proteger a la población.

A esto se suma la necesidad de integrar la medición ambiental con otras dimensiones de la triple crisis. El cambio climático intensifica episodios de contaminación y afecta ecosistemas ya degradados, mientras que la pérdida de biodiversidad reduce la capacidad natural de los territorios para adaptarse. En ese escenario, los sistemas de monitoreo deben evolucionar hacia enfoques más integrales, que conecten aire, agua, suelo, clima y biodiversidad.

De cara a los próximos años, el desafío para Chile no es solamente avanzar en nuevas normas o planes, sino cerrar las brechas entre medición, gestión y acción. Esto implica invertir en tecnología, fortalecer capacidades técnicas a nivel regional, mayor transparencia en la información y asegurar que los datos ambientales se traduzcan en decisiones oportunas y políticas públicas efectivas y eficientes.

Medir mejor, interpretar mejor y actuar a tiempo es una urgencia ambiental, sanitaria y social que definirá la resiliencia de nuestro país en las próximas décadas.

Copec y Fundamenta bajo la lupa: casos urbanísticos llegan a la Corte Suprema y la Contraloría

El presidente de la Fundación Defendamos la Ciudad, Patricio Herman, cuestiona decisiones judiciales y administrativas en dos emblemáticos conflictos del sector Vivienda y Urbanismo, advirtiendo graves impactos para el interés público y la planificación urbana.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Dos controversias de alto impacto para la planificación urbana y la probidad administrativa mantienen en alerta a organizaciones ciudadanas y especialistas. Se trata, por una parte, del proceso de expropiación del terreno que ocupaba una estación de servicio Copec en el sector El Golf, en Las Condes, hoy en manos de la Corte Suprema; y por otra, del polémico permiso de edificación otorgado a la inmobiliaria Fundamenta para levantar cuatro torres de gran altura en Ñuñoa, caso que se encuentra en análisis de la Contraloría General de la República.

En el primer caso, Patricio Herman, presidente de la Fundación Defendamos la Ciudad, recordó que el terreno expropiado —afectado desde hace décadas por utilidad pública— fue tasado inicialmente en más de $4.200 millones por peritos del MOP, cifra que la empresa Copec consideró insuficiente, argumentando que el predio tenía aptitud inmobiliaria para construir una torre de hasta 15 pisos. “Resulta al menos curioso que Copec alegue ahora una capacidad edificatoria que nunca ejerció, pese a haber explotado comercialmente el terreno durante años”, señaló Herman.

El dirigente enfatizó que el predio estaba claramente afecto a utilidad pública, situación acreditada mediante el Certificado de Informaciones Previas (CIP) emitido por la Dirección de Obras Municipales de Las Condes, documento administrativo vinculante. “Aquí el Consejo de Defensa del Estado actuó correctamente, defendiendo el interés fiscal y recordando que no se puede valorar un terreno como si fuera edificable cuando la normativa lo destina a vialidad y transporte público”, afirmó. Pese a ello, el 5 de enero de 2026 la Corte Suprema validó la indemnización fijada por los tasadores, decisión que, según Herman, “confunde una conciliación económica con la correcta aplicación del derecho urbanístico”.

Respecto del segundo caso, Herman apuntó directamente a la inmobiliaria Fundamenta y al permiso otorgado para construir cuatro torres de 32 pisos en el ex estadio Manuel Plaza de Ñuñoa. El proyecto fue aprobado un día antes de que entrara en vigencia una modificación al Plan Regulador Comunal que reducía drásticamente la altura permitida. “Se aprovechó una ventana normativa para consolidar derechos adquiridos mediante un simple anteproyecto, una práctica conocida pero profundamente cuestionable desde el punto de vista del interés urbano”, sostuvo.

La principal controversia, explicó Herman, radica en el Estudio de Conos de Sombra presentado por la inmobiliaria, el cual —según especialistas— no se ajustaría a lo establecido en la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones. “El estudio no proyectó las sombras desde la altura máxima permitida de continuidad, lo que alteró artificialmente la comparación y permitió validar un proyecto sobredimensionado”, afirmó. Pese a las denuncias presentadas desde 2024 y las gestiones realizadas ante la Contraloría, hasta ahora no existe un pronunciamiento definitivo del ente fiscalizador.

Finalmente, el presidente de Defendamos la Ciudad valoró el reciente convenio firmado entre el Servicio de Impuestos Internos y el Consejo de Defensa del Estado para el intercambio de información. “Esperamos que esta coordinación fortalezca el rol del Estado y evite que operaciones inmobiliarias o expropiaciones se resuelvan en desmedro del interés público”, concluyó Herman, insistiendo en la necesidad de mayor rigor técnico y transparencia en decisiones que marcan el desarrollo de las ciudades.

Seguro contra incendios: la cobertura clave para resguardar el patrimonio inmobiliario en Chile

El avance del fuego en el sur del país reabre el debate sobre la real protección de las viviendas frente a catástrofes. Qué cubren los seguros, en qué fijarse al contratar una póliza y por qué revisar hoy las cláusulas puede marcar la diferencia mañana.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

La magnitud de los incendios forestales que han afectado al sur de Chile —potenciados por fuertes vientos y condiciones climáticas extremas— no solo ha dejado miles de damnificados, sino que también ha instalado una pregunta urgente: ¿están realmente protegidas las viviendas frente a este tipo de siniestros? En un país cada vez más expuesto a eventos extremos, el seguro contra incendios se vuelve una herramienta clave para resguardar el patrimonio inmobiliario.

En muchos casos, las viviendas cuentan con pólizas asociadas a créditos hipotecarios, las que incluyen coberturas frente a incendios. Sin embargo, no todas protegen de la misma forma. Algunas consideran solo el inmueble, otras incluyen el terreno y, en ciertos casos, también el mobiliario, electrodomésticos y daños derivados, como afectación de instalaciones eléctricas o servicios básicos. Conocer en detalle qué cubre el contrato es fundamental para evitar sorpresas al momento de activar el seguro.

Según explica Daniela Henríquez, abogada y manager de REMAX Cumbre, en los últimos años se ha registrado un aumento tanto en el precio de los seguros por desastres naturales como en las primas asociadas a estas coberturas. “Hoy es indispensable cotizar con distintas compañías y analizar quién ofrece el mejor equilibrio entre costo y protección real”, advierte. Las tarifas, agrega, dependen directamente del alcance de la cobertura: desde daños estructurales hasta el deterioro de instalaciones y bienes al interior de la vivienda.

El contexto urbano también juega un rol relevante. El crecimiento de la población y la expansión de las ciudades hacia zonas rurales o forestales ha incrementado la exposición al riesgo. Por eso, al momento de comprar una propiedad, la experta recomienda evaluar factores como la cercanía a zonas boscosas, la presencia de viento constante, la pendiente del terreno, la acumulación de basura en sectores aledaños y la disponibilidad de agua ante una emergencia. “No es solo la casa, es el entorno lo que puede marcar la diferencia frente a un incendio”, sostiene.

En caso de que la aseguradora no responda oportunamente o la póliza no cubra los daños sufridos, existen alternativas legales. Los afectados pueden optar por demandas individuales o colectivas ante la Superintendencia de Valores y Seguros, buscando una compensación por las pérdidas. No obstante, la prevención sigue siendo la mejor estrategia.

“Al momento de activar un seguro, es clave registrar todos los daños con el mayor detalle posible, anotando fechas, horas y respaldando con fotografías y videos”, recomienda Henríquez. Esta información permite a la aseguradora evaluar correctamente la cobertura y agilizar el proceso. En tiempos donde el fuego se ha convertido en una amenaza recurrente, revisar hoy las cláusulas del seguro puede ser la decisión que proteja años de esfuerzo y ahorro.

Catastro Colliers: “Daños por incendios recientes en la zona centro sur del país se estiman en USD 300.000.000”

Los siniestros que han azotado a buena parte del sur de Chile, generan pérdidas importantes para una industria que aún espera su repunte.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

De acuerdo a un catastro realizado por la consultora Colliers, la emergencia climática que afecta a la zona centro sur del país con más de 26.000 has quemadas producto de incendios forestales ha cobrado la vida de 19 personas y provocado grandes pérdidas materiales, en infraestructura y en suelos productivos, obligando a las autoridades a decretar Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe por calamidad pública en las regiones de Ñuble y del Biobío. incluyendo toques de queda y alerta roja en diversas comunas de estas 2 regiones, como también en algunas comunas de la Araucanía.

“Estos incendios arrojan una estimación preliminar de pérdidas por unos USD 300.000.000,considerando has forestales arrasadas, costos asociados al combate de los incendios, costos asociados a reconstrucción de viviendas y pérdidas en el sector turístico”, señalaRodrigo Gil, Gerente del Área de Campos Agrícolas de Colliers.

El ejecutivo explica que, de acuerdo al ultima balance entregado por Senapred, en Biobío se contabilizan aproximadamente 18.500 has con incendios activos, en Ñuble 5.920 has y en la Región de la Araucanía 749 has. Además, en la RM, en Tiltil, se combate un incendio que ha afectado cerca de 1.540 has y en O’Higgins se combate un incendio de 10 has en San Fernando.

“Las comunas más afectadas son Penco que ha debido lamentar la muerte de 14 personas y daños graves en vivienda e infraestructura y las comunas de Tomé, Laja, Florida, Concepción, Quillón, Bulnes y Ránquil, en las que se han registrado hasta ahora un total de 5 personas fallecidas y daños importantes a vivienda e infraestructura. Se cuenta hasta el cierre de esta nota con cerca de 325 viviendas destruidas, 1.140 viviendas en evaluación y más de 2.100 personas damnificadas y/o albergadas”.

“Además de las pérdidas de vidas y materiales, daños relevantes afectan de manera directa a coberturas vegetacionales que van desde terrenos de uso agrícola hasta bosques nativos, pasando por plantaciones forestales y zonas de matorrales, muestran una pérdida ecológica y de biodiversidad muy importante. Entre los sectores productivos más afectados por los incendios, de manera preliminar, se encuentra en primer lugar el sector Forestal, específicamente en zonas que están entre el valle central y la costa como es el caso de Penco o Tomé y en que humedades relativas bajas inferiores al 30%, altas temperaturas sobre los 30°C y ráfagas de viento sobre 30 km/hora han creado condiciones ideales para la propagación de incendios. También el sector Turismo que se encuentra en su época de mayor ingreso por visita de visitantes en vacaciones, se verá afectado por importantes pérdidas en alojamiento en hoteles, visitas a parques nacionales, balnearios y restaurantes”, concluye Rodrigo Gil.

Marketing inmobiliario en guerra: cuando bajar el precio ya no alcanza

Por: Luis Cancino Verdejo, experto en marketing

El mercado inmobiliario vive uno de los escenarios más complejos de los últimos años. Sobreoferta, clientes más informados, acceso limitado al crédito y una competencia feroz que ha empujado a muchas marcas a una lógica conocida, pero peligrosa: competir solo por precio y ubicación.

Desde mi experiencia trabajando estrategias de marketing inmobiliario, veo con preocupación cómo proyectos bien concebidos terminan debilitando su valor por entrar en una carrera de descuentos que no construye marca ni confianza. Porque cuando todo se parece y todo se rebaja, el diferencial desaparece.

La pregunta es inevitable:

¿de verdad el precio es lo que define hoy la decisión de compra?

Creo que no. Y el mercado lo está demostrando.

Hoy, tanto inversionistas como quienes buscan su primera vivienda no están tomando decisiones a la ligera. Comparan, investigan, desconfían de las promesas vacías y valoran cada vez más la experiencia, la transparencia y la cercanía. Ya no basta con mostrar un render atractivo o una UF “imperdible”.

En este contexto, el marketing inmobiliario que funciona no es el más agresivo, sino el más estratégico.

Hablar de experiencia no es una tendencia; es una necesidad. Experiencia es cómo explicamos el proyecto, cómo acompañamos el proceso de decisión y cómo generamos confianza antes de pedir una reserva. Es entender que para una familia, comprar su primera vivienda es una de las decisiones más importantes de su vida, y que para un inversionista, cada número debe tener respaldo y proyección real.

Otro punto clave —y muchas veces subestimado— es la cercanía. En un entorno digital saturado de automatización, la cercanía se ha transformado en un activo competitivo. Las marcas que escuchan, educan y comunican con honestidad logran algo mucho más valioso que un lead: logran credibilidad.

También creo que es momento de hablar de ética. La presión por vender rápido ha llevado a malas prácticas que dañan al sector completo: urgencias artificiales, promesas poco claras o expectativas que no se cumplen. Eso puede generar cierres a corto plazo, pero destruye reputación, recomendaciones y valor de marca.

El marketing inmobiliario efectivo no puede estar separado de la ética. Al contrario, debe apoyarse en ella.

Hoy necesitamos mirar el mercado con altura de mira, dejar de reaccionar por ansiedad y comenzar a construir estrategias coherentes, humanas y sostenibles. Estrategias que respondan a preguntas clave:

¿Qué historia cuenta este proyecto?

¿A quién le habla realmente?

¿Qué problema soluciona más allá del precio?

En tiempos de guerra de precios y ubicaciones similares, la verdadera batalla no se libra en la UF. Se libra en la mente y en la confianza del cliente.

Porque al final del día, no vendemos metros cuadrados.

Acompañamos decisiones que marcan vidas y patrimonios.

Y eso exige estrategia, experiencia y responsabilidad.

Subsidio a la tasa hipotecaria: Una política pública que reactiva al país y que podría seguir creciendo

Por: Luis Felipe Braithwaite, director General de Onewaite Desarrollos Inmobiliarios

Hay decisiones de política pública que, más que cifras, generan un cambio de ánimo. Ese parece ser el caso del subsidio a la tasa hipotecaria impulsado este año, una herramienta que, silenciosamente al inicio, terminó convirtiéndose en uno de los mecanismos más efectivos para reactivar un mercado inmobiliario que llevaba meses tensionado por el aumento en los costos, la caída en la demanda y un stock que comenzaba a poner contra las cuerdas a empresas y trabajadores del sector.

Cabe destacar que, este beneficio equivale a una rebaja de 60 puntos base por operación, para 50.000 unidades. Además, se establece una garantía estatal de 50% por la mitad del plazo del crédito.

El impacto del subsidio a la tasa hipotecaria permitió destrabar compras que estaban detenidas, dinamizó la búsqueda de vivienda y volvió a mover una cadena productiva que arrastra empleo, inversión y actividad económica. No sólo hablamos de ventas, se trata de recuperar confianza en los rubros de construcción e inmobiliario.

Las cifras así lo reflejan, hasta fines de octubre de este año, el sistema financiero había recibido 33.798 solicitudes de créditos, con 17.926 de estas aprobadas y 12.123 en evaluación. En este escenario,  múltiples actores del sistema financiero e inmobiliario reconocen que, por primera vez en mucho tiempo, se observa una absorción significativa del stock disponible. Especialmente en el segmento bajo las 4.000 UF -el target de este beneficio- el movimiento prácticamente se duplicó. Esto no sólo alivia a las inmobiliarias; también impulsa nuevas obras, reanima la contratación de trabajadores y aporta dinamismo a comunas que habían visto paralizados sus proyectos.

Es en este contexto donde vuelve a surgir la posibilidad de ampliar el subsidio a viviendas sobre las 4.000 UF; como “una posibilidad abierta” lo calificó el ministro de Vivienda y Urbanismo, Carlos Montes. Y aunque la discusión debe ser seria, responsable y considerar el costo fiscal, no se puede perder de vista la señal que este beneficio ya generó: Cuando el Estado y el mercado alinean incentivos, la economía responde como un impulso directo a la reactivación nacional.

Por supuesto, existen matices. Algunos expertos plantean que extender el subsidio podría desincentivar la urgencia de compra y enlentecer un impulso que hoy está en pleno desarrollo. Otros, en cambio, ven en la ampliación una oportunidad para abordar el stock que aún queda pendiente, especialmente en viviendas cuyo valor supera el actual límite del beneficio. Ambas miradas son válidas y muestran que el debate no es simplemente técnico, sino estratégico.

Lo que sí parece evidente es que esta política pública demuestra resultados que van más allá de las expectativas iniciales. En un contexto económico donde cada punto de inversión cuenta, apoyar la adquisición de viviendas tiene un efecto multiplicador innegable, mueve a la banca, a las constructoras, a las pymes proveedoras, al empleo y a miles de familias que vuelven a ver viable un proyecto de vida propio.

Hoy la posibilidad de ampliar el subsidio está sobre la mesa. Más que apresurar una decisión, el desafío es mantener y consolidar este impulso virtuoso. Porque cuando se reactiva el mercado inmobiliario, no sólo se venden propiedades, se reactiva la economía y el sueño de miles de familias en Chile.

Machalí irrumpe en el mercado de oficinas y consolida un nuevo polo corporativo fuera de Santiago

Con más de 20 mil m² desarrollados y una ocupación de un 90%, la comuna irrumpe como polo emergente de espacios corporativos, en un contexto de reactivación gradual del sector a nivel nacional.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Machalí se presenta como un nuevo mercado de oficinas en la zona centro del país, impulsado por un sostenido crecimiento urbano y una demanda que no había sido atendida hasta ahora. En un escenario donde el sector inmobiliario corporativo muestra señales de estabilización tras la pandemia, la comuna destaca con más de 20.000 metros cuadrados construidos y un 90% de ocupación, consolidándose como un polo emergente fuera de los centros tradicionales.

Este fenómeno ocurre mientras el mercado de oficinas cerró 2025 con indicadores de reactivación, como mayor dinamismo en la demanda, absorción neta positiva y estabilidad en los valores de arriendo. Tras años de ajustes asociados al teletrabajo y a la incertidumbre económica, distintos submercados recuperan tracción, especialmente aquellos que ofrecen eficiencia de costos, buena localización y estándares adecuados a las nuevas necesidades corporativas.

En ese contexto, Machalí mostró un comportamiento diferenciado. “Detectamos una demanda insatisfecha, especialmente de profesionales independientes y del área de la salud, que requerían espacios formales, bien ubicados y funcionales. A partir de ese diagnóstico desarrollamos el Parque Empresarial Machalí, que hoy cuenta con más de 20.000 m² de oficinas y una ocupación que alcanza el 90%”, explica Joaquín Muñoz, gerente general de la inmobiliaria Castellani & Muñoz.

A diferencia de otras ciudades donde el segmento de oficinas ya estaba consolidado, la comuna no disponía de una oferta estructurada en este ámbito. La respuesta del mercado ha sido inmediata y ha llevado a la inmobiliaria a proyectar una segunda etapa del desarrollo, que considera incluso la incorporación de infraestructura de salud, en línea con el crecimiento demográfico y las nuevas necesidades del territorio.

El avance de Machalí como polo de oficinas se inserta en un proceso urbano más amplio. Su ubicación estratégica y su cercanía con Rancagua han favorecido la configuración de un nuevo centro urbano, que integra vivienda, comercio, servicios y actividad empresarial, atrayendo a públicos diversos.

“En los últimos años, Machalí ha experimentado una transformación económica y urbana muy relevante, con un aumento sostenido de la actividad comercial, de servicios y de inversión inmobiliaria. Ese dinamismo ha ido configurando un nuevo centro urbano, capaz de absorber funciones que antes se concentraban exclusivamente en Rancagua o Santiago”, añade Muñoz.

El perfil de quienes utilizan estas oficinas corresponde principalmente a profesionales y familias de los segmentos ABC1, C2 y C3, tanto de Machalí como de Rancagua, lo que refuerza la tendencia a descentralizar servicios y acercarlos a los lugares donde las personas viven y trabajan.

¿Qué medidas debería tomar el nuevo Gobierno para reducir el déficit de viviendas?

Desde el rubro señalan que generan un impulso más rápido y eficiente en la actividad de la construcción y el empleo, es la clave para reducir las cifras.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

De acuerdo a un análisis de Colliers, tras 5 años de parálisis provocado por el estallido social y la pandemia, el mercado inmobiliario comenzó a mostrar algunos signos de reactivación durante 2025, preparando el camino hacia un cambio de ciclo que se vislumbra a partir de este 2026. ¿Cuáles serán los desafíos que deberá enfrentar el próximo Gobierno?

“Actualmente existe una parálisis profunda en la construcción de viviendas. Para reactivar la actividad, el nuevo Gobierno debe avanzar en dos frentes simultáneos: reducir el stock de viviendas terminadas que no se han logrado vender y generar condiciones para que se puedan iniciar nuevos proyectos ajustados a la demanda real y al poder adquisitivo de los hogares”, explica Reinaldo Gleisner, Vicepresidente de Colliers.

Según el experto, las medidas más efectivas adoptadas en los últimos años para liberar recursos inmovilizados en viviendas terminadas han sido el subsidio a la tasa y la garantía FOGAES. “Ambas han dinamizado de manera concreta las ventas y deberían mantenerse por un período más prolongado, ampliando su alcance tras una evaluación rigurosa de sus resultados. Estos instrumentos también deben apoyar el inicio de nuevos proyectos privados, que son los que generan un impulso más rápido y eficiente en la actividad de la construcción y el empleo, en comparación con la vivienda de interés público”.

El análisis destaca que “un tema central es resolver la normativa de densidad, medida urgente e ineludible para reactivar la construcción. En las comunas más demandadas —aquellas con mejor infraestructura y conectividad— las reglas actuales obligan a desarrollar viviendas de entre 80 y 100 m², cuando alrededor del 70% de la demanda real se concentra en viviendas de 30 a 35 m². Esta brecha es resultado del profundo cambio social que vive el país y el mundo, con hogares mayoritariamente de 1 o 2 integrantes, y del aumento sostenido en los precios de la vivienda, las tasas de interés y la restricción de ingresos de las familias. La normativa vigente inhibe la construcción y debe ser corregida para permitir viviendas acordes a la demanda actual”.

“También es imprescindible aumentar la disponibilidad de suelo urbano bien conectado. Todas las ciudades cuentan con áreas con infraestructura pública de alto nivel —vías estructurantes, redes de transporte y metro— que permanecen subutilizadas. Dado el alto costo fiscal de construir y operar estos sistemas, su uso debe maximizarse permitiendo densidades compatibles con la inversión ya realizada”.

Gleisner afirma que “las modificaciones necesarias de las normativas de: densidad habitacional y liberar suelo urbano de alta conectividad, no requieren grandes reformas legales: son medidas administrativas de implementación relativamente simple.

En paralelo, es urgente mejorar el sistema de permisos y autorizaciones municipales. La nueva Ley de Autorizaciones Sectoriales introdujo las Técnicas Habilitantes Alternativas (THA), un mecanismo que transfiere responsabilidad a profesionales calificados y permite que las Direcciones de Obras Municipales se concentren en el resguardo de la normativa urbanística. En materia de cálculo estructural —uno de los aspectos más complejos de la construcción — Chile ya opera con un sistema de profesionales responsables y revisores independientes. Extender este criterio a otras áreas puede reducir plazos hoy medidos en años y meses a procesos de semanas o días. Un reglamento bien diseñado de la nueva ley permitiría destrabar buena parte de los cuellos de botella”.

El estudio señala que “en los últimos 15 años se han dictado más de 150 reglamentos con nuevas exigencias, cada una contribuyendo a encarecer, aun marginalmente, el costo de construir. Se requiere una revisión inteligente que conserve sólo aquellas normas cuyo beneficio sea claramente superior a su costo. El foco debe volver a estar en garantizar viviendas adecuadas, no en acumular requisitos”.

Según Colliers, “a más largo plazo, es necesario potenciar la vivienda como instrumento de ahorro para personas y hogares. Aunque su rentabilidad no compita con la de instrumentos financieros, la vivienda puede ser un vehículo de acumulación de capital, si se reduce o elimina el impuesto a las rentas de arriendo y se exime del impuesto a la herencia. En un país con bajo ahorro, la vivienda debe recuperar su rol tradicional como reserva patrimonial”.

“Asimismo, la política de vivienda de interés público requiere una revisión profunda. El Censo registra 6,6 millones de hogares, mientras que el Registro Social de Hogares (RSH) informa casi 9.1 millones. Incluso considerando las 500 mil viviendas con hacinamiento, existe una brecha de cerca de 2 millones de hogares creados administrativamente por los incentivos del RSH. A ello se suma que, mientras el Censo muestra hogares promedio de 2,8 integrantes (y 2,1 en comunas densas como Santiago), el RSH declara que el 51% de los hogares es unipersonal, frente al 21% real. En este contexto, el Estado continúa entregando viviendas de 50 m² para cinco integrantes, lo que revela una desconexión profunda entre la demanda efectiva y el diseño de los programas”, subraya Gleisner.

El experto explica que “el sistema actual de focalización ha fomentado una intensa cultura del subterfugio: ocultar ingresos y dividir artificialmente los hogares para disminuir el ingreso real per cápita y facilitar el acceso a subsidios. Esta división virtual de los núcleos familiares permite una clasificación en los segmentos de mayor vulnerabilidad, logrando un acceso más expedito a los beneficios e incluso, en ciertos casos, la obtención de dos subsidios destinados a un solo hogar real”.

De acuerdo al ejecutivo, frente a esta cultura de incentivos perversos, la política pública debe enfocarse en promover la formalización de los ingresos, el ahorro constante del hogar y el acceso al crédito hipotecario. Es fundamental impulsar la formalización de las personas.

El esfuerzo demostrado por el hogar en el ahorro metódico y el servicio regular de una deuda, por pequeña que sea, debe ser premiado con subsidios de progreso. Estos subsidios pueden complementarse de manera eficaz con instrumentos como el FOGAES (Fondo de Garantía para Pequeños y Medianos Inversionistas), potenciando la bancarización.

Es primera prioridad, eliminar la absurda restricción de superficie mínima de 50 m2 a 58 m2. Esta superficie no es representativa de los requerimientos de los hogares. Eliminar esta absurda restricción va a mejorar sustancialmente la cobertura de los programas del MINVU: abarataría las viviendas en más del 35%, multiplicaría la libre elección de los programas de DS01 y DS 52 Leasing Habitacional y generaría nuevos conjuntos habitacionales.

“Los programas de subsidio habitacional deben enfatizar la libertad de elección de las personas, reconociendo el valor del mérito. El hábito del ahorro y la disciplina financiera constituyen un elemento fundamental en el progreso y la superación de las personas. Esto es diametralmente opuesto a la cultura del subterfugio y la falta de honestidad que, si bien no ha sido abiertamente promovida, ha sido al menos tolerada”.

Desde Colliers destacan que “la reactivación de la vivienda depende primero de contar con normas claras, regulaciones razonables y permisos eficientes. Mucho más que del gasto público, lo decisivo es crear condiciones para que el sector privado pueda volver a invertir, construir y dinamizar la economía. Hoy las tareas son evidentes: habilitar la construcción de viviendas ajustadas a la nueva realidad social y económica, y restablecer un entorno que permita al sector privado retomar su rol como motor de inversión, empleo y desarrollo urbano”.

Seguridad en bodegas: cuando la prevención deja de ser un check y pasa a ser estrategia

Por: Tracy Dunstan, Gerente Comercial Procentro

Los incendios recientes en recintos industriales y centros de bodegaje volvieron a instalar una pregunta incómoda en la industria logística. De esas que nadie responde en voz alta, pero que todos se hacen después del segundo café…estamos realmente preparados para una emergencia… o simplemente somos muy buenos cumpliendo checklists?

Porque una cosa es el impacto inmediato del siniestro (sirenas, titulares, protocolos activados) y otra muy distinta es el día después. Operaciones detenidas, clientes inquietos, contratos bajo revisión y cadenas de suministro completas tensionadas. Ahí es cuando la seguridad deja de ser un requisito administrativo y pasa a convertirse en una decisión estratégica. De esas que no se notan cuando están bien, pero se extrañan brutalmente cuando faltan.

Durante años, la lógica fue simple (y bastante cómoda): cumplir la normativa mínima y seguir operando. Hoy, ese enfoque quedó corto… Muy corto. El estándar del mercado ya no se define por lo que dice el reglamento, sino por la capacidad real de un centro para prevenir, contener y responder. No reaccionar cuando ya es tarde. Anticiparse cuando todavía hay margen.

El primer punto crítico es el acceso. Ese tema que suele verse como “operativo” hoy es una variable de riesgo en toda regla. Flujos desordenados, accesos lentos o controles poco claros no solo afectan la eficiencia: aumentan la exposición. Y en logística, exposición es una palabra que siempre termina apareciendo en la planilla de costos, aunque nadie la haya presupuestado.

Luego está la vigilancia. Presencia humana en terreno, monitoreo visual continuo y control perimetral dejaron de ser un plus para convertirse en el mínimo esperable. En seguridad, el tiempo no es un detalle técnico: es la diferencia entre un evento contenido y una crisis que escala. Llegar antes cambia todo, incluso el tono de las llamadas.

Pero donde hoy está puesto el verdadero foco es en la prevención y contención de incendios. Redes húmedas operativas, sistemas de detección temprana y una correcta compartimentación de espacios dejaron de ser temas reservados a memorias técnicas. Hoy son criterios decisivos al momento de elegir dónde operar. La pregunta ya no es solo si un centro puede incendiarse (porque puede!!!), sino qué tan rápido deja de ser un problema mayor.

Aquí el diseño de las bodegas juega un rol central. Divisiones cortafuego de alto estándar, estructuras de hormigón y sistemas integrados de alerta permiten ganar tiempo, contener la propagación y facilitar una respuesta efectiva. En una industria donde cada minuto cuenta, estos elementos no son lujos ni sobreingeniería: son infraestructura crítica.

Y aquí viene el detalle que suele pasarse por alto. No todos los centros son iguales, aunque desde fuera se vean bastante parecidos. Vale la pena (mucho) leer el reglamento interno, entender cómo se gestionan las emergencias y, sobre todo, saber quiénes son tus vecinos. Porque no es lo mismo compartir recinto con operaciones compatibles que con actividades que elevan el riesgo sin que nadie lo tenga realmente mapeado. La convivencia logística también es parte de la seguridad, aunque no aparezca en el brochure.

La mirada del mercado cambió. Hoy no basta con un buen precio o una ubicación atractiva. Se evalúa cómo se comporta un recinto frente a un evento real, si puede aislar el riesgo y si permite seguir operando sin transformar una emergencia puntual en un efecto dominó que termine afectando a todo el ecosistema.

La tendencia es clara. En un escenario de mayor exigencia y tolerancia cero al error, la seguridad dejó de ser un costo adicional y pasó a ser un factor estructural de decisión. En logística, invertir en prevención ya no es una señal de exceso. Es, simplemente, la condición mínima para operar con resiliencia… y no descubrir demasiado tarde que el problema no estaba dentro de tu bodega, sino al lado.

16/02/2026 15:59
Lunes 16 de Febrero de 2026
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