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PRONTO

Minería de litio: talento, sostenibilidad y una oportunidad para Chile

Por Andrea Ávila, CEO de Randstad para Chile, Argentina y Uruguay

Chile es, desde hace décadas, una tierra de minerales. Pero hoy, nuestro liderazgo en reservas de litio, el 41% del total mundial, según el Servicio Geológico de EE. UU., nos enfrenta a una oportunidad única: ser protagonistas de la revolución energética global. Una revolución que no solo puede cambiar nuestra economía, sino también transformar el empleo, las comunidades y el futuro del país.

La minería del litio ya no es un sector emergente: hoy es uno de los principales motores productivos del país. Solo en marzo, la producción minera creció un 4,7%, impulsada en gran parte por el litio. Con más de 60 proyectos activos, especialmente en Atacama y Antofagasta, la demanda por talento especializado es cada vez mayor.

En Randstad hemos detectado nueve perfiles críticos con alta demanda, entre ellos: ingenieros industriales, electromecánicos, químicos, geólogos, expertos en medio ambiente, seguridad, project managers y técnicos especializados. Este capital humano es clave para construir una minería moderna, segura y sostenible.

Pero este auge viene acompañado de tres grandes desafíos:

1. Sostenibilidad con sentido
El crecimiento no puede ir desligado del respeto por el entorno. Hoy, la ciudadanía exige una minería con estándares globales, que cuide ecosistemas y comunidades. Aquí, los perfiles ambientales, de higiene y seguridad cobran un rol esencial para garantizar operaciones responsables, eficientes y transparentes.

2. Talento que evoluciona
Identificar perfiles no basta. La clave está en la formación técnica, el reskilling y la colaboración público-privada. Ya no se trata solo de ingenieros; hoy también necesitamos personas con habilidades digitales, conocimiento en automatización, economía circular y gestión ambiental. El desafío está en anticiparse, formar y atraer ese talento con visión de futuro.

3. Más mujeres, más valor
En 2024, la participación femenina en la gran minería superó el 21%, posicionando a Chile como el segundo país del mundo con mayor presencia de mujeres en esta industria. Es un logro, pero aún existen barreras: baja matrícula en carreras técnicas, sesgos culturales y falta de políticas de conciliación.

La buena noticia es que todos podemos ser parte del cambio. Desde las empresas, generando entornos seguros y oportunidades reales. Desde el mundo educativo, visibilizando referentes y fomentando el interés temprano. Desde las comunidades, promoviendo una mirada inclusiva que valore el talento femenino no como una cuota, sino como motor de transformación.

Una oportunidad que se construye hoy
La coordinación de esfuerzos entre sectores ya contempla iniciativas para fomentar la inversión y ampliar la explotación responsable de más de 20 salares. Si se implementan con visión, se proyecta un crecimiento del 70% en la producción nacional hacia 2030. Este impulso puede diversificar nuestra matriz productiva, sofisticar nuestras cadenas de valor y generar empleo de calidad en regiones que lo necesitan.

En Randstad creemos que el talento es clave para impulsar cualquier transformación. Por eso, fomentar la formación dual, la capacitación técnica y la inclusión de mujeres y jóvenes en la industria es estratégico para consolidar aún más la huella que la minería ha construido hasta aquí como motor del desarrollo económico y el empleo.

Esa huella se pone de manifiesto a partir de los resultados arrojados por el Employer Brand Research 2025, el estudio de marca empleadora más amplio e inclusivo a nivel global, que dio cuenta de la relevancia de que la industria tiene para el talento. La minería se coronó este año como el sector preferido por los trabajadores chilenos, al punto que la empresa más atractiva para trabajar en el país y cinco de las diez mejor valoradas por el talento en chile pertenecen a la industria minera.

El proceso está en marcha. El litio representa una gran oportunidad para crecer con innovación y sostenibilidad. Si ponemos a las personas en el centro, Chile puede liderar la transición energética global. La pregunta no es si podemos hacerlo, sino cómo. Y la respuesta está en el talento, el compromiso y la responsabilidad.

Condominios y seguros: La urgencia de proteger el patrimonio común ante lo inesperado

Más allá de una exigencia legal, asegurar los espacios comunes es una necesidad clave para resguardar la inversión y la estabilidad de quienes viven en copropiedad.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

El incendio que hace unas semanas afectó a un edificio en pleno centro de Santiago no solo dejó viviendas y locales comerciales inhabitables por tiempo indefinido. También reabrió una conversación que suele evadirse en muchas comunidades: ¿Están los condominios realmente preparados para enfrentar una emergencia mayor?

La respuesta, en gran parte de los casos, es preocupante. Aunque la Ley de Copropiedad Inmobiliaria establece la obligación de contratar seguros para las áreas comunes, muchas comunidades no cumplen o lo hacen sin una asesoría adecuada. Y las consecuencias pueden ser devastadoras.

“El seguro de espacios comunes, al igual que el de cada unidad, tiene un objetivo claro: entregar respaldo real cuando ocurre un siniestro. Porque una vez que el incendio ya se declaró o el sismo sacudió la estructura, lo que marque la diferencia será contar con una póliza vigente y correctamente contratada”, sostiene María José Ibarra, directora de la Asociación Gremial de Corredores de Seguros de Chile (ACOSEG).

El riesgo de estar mal asegurado

En la práctica, los espacios comunes de un condominio —ascensores, pasillos, techos, sistemas eléctricos y muros estructurales— pueden representar hasta un 60% del valor total del edificio. Por tanto, no asegurar correctamente estas áreas es, en palabras simples, dejar sin respaldo a gran parte del patrimonio de los copropietarios.

Un error frecuente es contratar pólizas por montos inferiores al valor real del inmueble. Este fenómeno, conocido como infraseguro, puede generar pérdidas significativas. A modo de ejemplo: si el edificio debiera estar asegurado por $160 millones, pero solo se contrata cobertura por la mitad, ante un siniestro de $80 millones, la aseguradora pagará solo la mitad, descontando además los deducibles. En la práctica, eso puede traducirse en un reembolso de apenas $35 millones, dejando al resto de la comunidad con la obligación de cubrir el saldo mediante alzas en los gastos comunes.

Asesoría profesional, una inversión clave

Desde ACOSEG advierten que uno de los principales problemas radica en la contratación de seguros sin asesoría técnica. Muchos comités de administración —o los propios administradores— optan por pólizas genéricas o inadecuadas, sin considerar variables esenciales como el tipo de construcción, el estado de las instalaciones, la ubicación o el valor real de reposición.

Contar con el acompañamiento de un corredor especializado permite, además, evaluar coberturas complementarias que pueden ser clave en momentos críticos.

¿Qué pasa si el edificio queda inhabitable?

El caso del edificio incendiado en Santiago dejó una lección particularmente dura: varias familias no solo perdieron su vivienda, sino también su capacidad de habitarla por un largo periodo. En este contexto, cobra relevancia una cobertura poco difundida pero muy necesaria: la inhabitabilidad.

Este adicional permite, por ejemplo, costear el arriendo de una vivienda temporal mientras se realizan las reparaciones. “En palabras simples, ofrece un salvavidas económico en los días más complejos”, apunta Ibarra.

Más que cumplir la ley, evitar conflictos

No contar con seguros adecuados no solo implica riesgos materiales. También puede abrir la puerta a conflictos internos entre copropietarios, demandas civiles contra los responsables de la administración y divisiones profundas al interior de la comunidad.

“Muchas veces, la diferencia entre una crisis gestionable y una catástrofe vecinal está en una póliza bien estructurada”, dice la directora de ACOSEG. “El seguro colectivo no es solo una obligación legal: es una herramienta de protección que resguarda la armonía, la estabilidad económica y la tranquilidad de todos los vecinos”.

Con un escenario de emergencias urbanas cada vez más frecuentes —desde incendios hasta fallas estructurales o fenómenos naturales—, la prevención no puede seguir postergándose. Porque cuando el desastre ya ocurrió, lo único que queda es enfrentar las consecuencias. Y en ese momento, tener un buen seguro puede marcar toda la diferencia.

FOGAES: Oportunidad histórica para invertir en el Sur con menor dividendo y mayor acceso

Por Gastón Braithwaite, gerente general de Inmobiliaria Onewaite

La reciente licitación de garantías estatales impulsada por el Ministerio de Hacienda representa un punto de inflexión para el acceso a la vivienda en Chile, especialmente en regiones con alto potencial turístico como el sur del país. No estamos hablando sólo de una medida económica: hablamos de una oportunidad histórica para miles de familias y nuevos inversionistas que, hasta ahora, veían una segunda vivienda como un sueño lejano o como una inversión poco alcanzable.

Gracias a este subsidio a la tasa de interés —dirigido a viviendas nuevas de hasta 4.000 UF— los dividendos de los créditos hipotecarios pueden disminuir hasta en un 10%, con cifras que podrían llegar a los 100 mil pesos mensuales, según las condiciones de compra (pie, años, etc.). Para quienes hemos acompañado a compradores en cada etapa del proceso, este ahorro es significativo: marca la diferencia entre postergar una decisión o concretar con seguridad. En Onewaite ya hemos visto las primeras firmas, y lo más alentador es que los bancos están otorgando este beneficio sin mayores trabas. El sistema está funcionando y, lo más importante, está funcionando rápido.

Esta política pública llega en un momento clave: con la inflación a la baja, una economía más estable y una creciente búsqueda por parte de las personas de espacios que combinen bienestar, naturaleza y rentabilidad. Zonas como Pucón, Temuco, Puerto Varas o Frutillar ya no son solo destinos de vacaciones de temporada alta, sino centros habitacionales emergentes, gracias a fenómenos como el trabajo remoto, el arriendo estudiantil o el turismo de doble temporada.

Desde Onewaite hemos apostado por ese potencial. Nuestros proyectos en Temuco y Pucón parten desde las 2.700 UF, y están diseñados para ofrecer flexibilidad: desde departamentos individuales hasta unidades ideales para arriendo compartido. ¿El objetivo? Democratizar el acceso a propiedades de alto valor en zonas con fuerte demanda y excelente proyección.

La sobredemanda que tuvo esta primera licitación del subsidio hipotecario demuestra que el interés existe. Hay familias, profesionales jóvenes, emprendedores y parejas que están dispuestos a invertir si el sistema les da una oportunidad real. Y hoy, esa oportunidad existe.

La clave está en mirar más allá del corto plazo. Una propiedad bien ubicada en el sur no solo ofrece calidad de vida, también representa una alternativa concreta de inversión inteligente. Ya sea para vivir, para arrendar o para generar ingresos estables a través del turismo, el sur de Chile está dejando de ser un privilegio para transformarse en un espacio de acceso real.

El mercado se está moviendo, y con medidas como esta, el futuro de la vivienda en regiones también.

Cumplimiento normativo en inmobiliarias y constructoras: una necesidad estratégica en Chile

Por: Eduardo Ricci Burgos, abogado de Negocios en COHLERS & PARTNERS

En un entorno regulatorio cada día más complejo y exigente, la industria inmobiliaria y de la construcción chilena enfrenta crecientes desafíos legales, reputacionales y operacionales, por lo que la implementación de un sistema de cumplimiento normativo (Compliance) ya no es una opción voluntaria o limitada a grandes corporaciones, sino una necesidad estratégica para todas las empresas del sector, independiente de su tamaño.

El cumplimiento normativo consiste en establecer políticas, procedimientos y controles que aseguren que una organización actúe conforme a las leyes, reglamentos y estándares aplicables. En el caso de inmobiliarias y constructoras, este marco no solo incluye la normativa urbanística y de edificación, sino también disposiciones ambientales, laborales, tributarias, de libre competencia, de protección al consumidor y, más recientemente, obligaciones derivadas de la Ley N° 20.393 sobre responsabilidad penal de las personas jurídicas.

Así es. Chile ha experimentado en los últimos diez años un fortalecimiento del marco normativo que afecta directamente al rubro inmobiliario y de la construcción. La creciente fiscalización de organismos como el Servicio de Impuestos Internos (SII), la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), la Dirección del Trabajo y los municipios, sumado a una mayor conciencia ciudadana respecto de los impactos sociales y ambientales de los proyectos inmobiliarios, ha incrementado significativamente los riesgos legales y reputacionales para las empresas del sector. La banca hace lo suyo con sus “Basilea” respecto de proyectos de financiamiento que reciben.

Además, la reciente inclusión de nuevos delitos en la Ley N° 20.393, como los delitos ambientales, cohecho entre privados y delitos contra el orden socioeconómico, ha ampliado el espectro de riesgos penales que pueden afectar a las inmobiliarias y constructoras. En este contexto, contar con un modelo de prevención de delitos y un sistema de cumplimiento efectivo resulta fundamental para evitar sanciones que pueden implicar multas millonarias, la pérdida de licencias, la inhabilitación para contratar con el Estado, e incluso la disolución de la persona jurídica.

Efectivamente, un sistema de cumplimiento bien diseñado permite a las empresas no solo prevenir infracciones, sino también generar valor agregado. La integridad corporativa, la transparencia en la gestión de proyectos y el respeto a los derechos de comunidades y trabajadores fortalecen la reputación de la marca y la confianza de inversionistas, clientes y autoridades.

En un mercado competitivo y en transformación, los stakeholders (especialmente entidades financieras, fondos de inversión y compradores institucionales) valoran cada vez más la existencia de estándares de gobernanza y cumplimiento. Así, una empresa que tiene políticas robustas de integridad y sostenibilidad mejora su posición para acceder a financiamiento, participar en licitaciones o desarrollar alianzas estratégicas.

Para que el sistema de cumplimiento sea efectivo y útil en el sector inmobiliario y de la construcción, debe contar, al menos, con los siguientes elementos:

La evaluación de riesgos normativos y penales, ya que identificar las áreas de mayor exposición legal, como tramitación de permisos, contratación de trabajadores, relación con subcontratistas, compras públicas, entre otras; sirve para prevenir o mitigar riesgos relevantes para el negocio.

Políticas y procedimientos internos, para establecer reglas claras de conducta, mecanismos de control y estándares operativos alineados con las exigencias legales y éticas.

Contar con capacitación continua, para formar trabajadores, ejecutivos y contratistas en materias clave como prevención de delitos, conflicto de interés, seguridad laboral, medio ambiente y normativa urbanística.

Canales de denuncia y protección al denunciante, objeto facilitar la detección temprana de incumplimientos, asegurando confidencialidad y no represalia a quienes informen irregularidades; y

El monitoreo y mejora continua, evaluando periódicamente la efectividad del sistema y adaptarlo a cambios regulatorios, operacionales o de mercado.

De esta manera, las inmobiliarias y constructoras que incorporan el cumplimiento normativo como parte de su estrategia de gestión no solo minimizan riesgos legales, sino que también fortalecen su sostenibilidad, competitividad y legitimidad frente a la sociedad. En un país como Chile, donde los estándares regulatorios seguirán avanzando hacia mayor rigurosidad y fiscalización, contar con un sistema de cumplimiento normativo ya no es solo una buena práctica: es una necesidad.

A un año del apagón en Chile: el llamado urgente a prepararnos en casa

Por: Manuel Eyzaguirre, gerente general de Kaltemp

En agosto de 2024, más de 7.000 hogares estuvieron sin luz durante semanas tras un fuerte temporal. Fue una situación que remeció a miles de familias en el centro-sur del país, dejando en evidencia lo frágiles que aún somos frente a eventos climáticos extremos. A un año de esa emergencia, como país seguimos hablando de resiliencia, pero ¿estamos tomando acción concreta para mejorar nuestra preparación en el ámbito más inmediato: el hogar?

Desde Kaltemp, con 50 años de experiencia en climatización, lo vemos con claridad. A medida que los fenómenos meteorológicos se intensifican y la red eléctrica se ve cada vez más exigida, contar con sistemas de respaldo como generadores y soluciones de climatización eficiente dejó de ser un lujo para convertirse en una necesidad básica.

La comodidad del hogar no se trata sólo de confort: hablamos de salud, seguridad y bienestar. Una casa sin energía durante días puede afectar a personas electrodependientes, deteriorar alimentos, dificultar el teletrabajo o interrumpir la educación de los niños. No se trata de alarmismo, sino de planificación.

Hoy, muchas familias nos preguntan qué pueden hacer para prepararse mejor. La respuesta comienza por entender que invertir en autonomía energética —como generadores eléctricos, sistemas híbridos o climatización eficiente— es parte de una cultura de anticipación. Así como aseguramos nuestras viviendas frente a un sismo o instalamos cerraduras para protegernos del delito, debemos incorporar la gestión energética como parte de nuestra rutina doméstica.

La tecnología existe, y es cada vez más accesible. El desafío es cultural: necesitamos pasar del “ojalá no me pase” al “estoy preparado si ocurre”. Como empresa, seguiremos promoviendo soluciones que ayuden a las familias a enfrentar un futuro donde la incertidumbre climática es una constante.

Porque la resiliencia comienza en casa.

El desequilibrio estructural del mercado inmobiliario chileno

Por: Eduardo Ricci Burgos, abogado de Negocios en COHLERS & PARTNERS

No cabe duda de que actualmente, nuestro país está cruzando una de las crisis más significativas que enfrenta el sector inmobiliario y de la construcción. Le llaman el “bajón inmobiliario” que se manifiesta en la brecha creciente entre los ingresos de los hogares y el alza sostenida de los precios de las viviendas.

En un artículo del diario El Mercurio de hace no mucho atrás, se señaló que los valores de las viviendas han subido un 100% desde el año 2010, pero los sueldos tan solo han subido un 31% desde ese mismo año; siendo, a juicio de varios, esta es la verdad razón del actual problema inmobiliario, consistente en la abismante diferencia entre el crecimiento de los costos (y precios) y el bajo crecimiento de los sueldos. Esta causal estructural va más allá de las coyunturas económicas o regulatorias, pues resulta evidente la pérdida real del poder adquisitivo de las personas frente al creciente costo de acceder a una vivienda (“digna” o no).

Prueba de lo anterior, y conforme a ese mismo informativo, se señaló que en el año 2018, 1.365.000 personas clasificaban con ingresos suficientes para comprar una vivienda, pero en el año 2024, solo 763.000 (44% menos) personas podrían optar a un crédito hipotecario.

La tesis central es inapelable, pues el desfase entre los ingresos y costos ha mermado la capacidad de compra, reduciendo casi a la mitad el universo de personas que pueden acceder hoy a un crédito hipotecario y por ende, acceder a una vivienda (ahora se entiende el superhabit de viviendas en nuestro país); situación que no se vislumbra con un futuro cercano promisorio si además consideramos otros factores actualmente negativos como las tasas de interés hipotecaria, la inflación persistente (especialmente estos últimos 5 años), el casi nulo crecimiento, la todavía permisología excesiva, el encarecimiento de los precios de la construcción y el endurecimiento del crédito; y eso que no he mencionado, exprofeso, que a fin de año tendremos elecciones, para ponerle más “pelos a la sopa”.

Sin embargo, una visión más sistémica de esta crisis podría enriquecer incluso aún más el análisis, incluyendo de esta forma otros elementos que también influyen en la misma, como la creciente concentración del suelo urbanizable, la especulación inmobiliaria o la insuficiencia de políticas públicas de vivienda en sectores medios, tradicionalmente desatendidos por los subsidios y otras ayudas estatales.

Lo paradójico, es que demanda existe, y mucha, y también un amplio stock de viviendas, dos elementos clave que, en una economía sana o “normal” serían suficientes para que la industria inmobiliaria y de la construcción estuviesen en un “boom” o período de bonanza… pero eso no está pasando acá, precisamente porque el precio de las viviendas y las condiciones de los crédito hipotecarios para comprarlas están totalmente desfasados con la realidad de los ingresos de las personas.

Pensar en soluciones de largo plazo que lamentablemente requieren de una serie de medidas que hoy no pueden tomarse ya sea por falta de voluntad política (la nueva ley de subsidio a la tasa hipotecaria es una, pero no resulta suficiente y no resolverá el problema) o porque definitivamente son muy lentas de implementar dado sus daños colaterales aparejados o simplemente porque rayan en lo onírico, como por ejemplo la reducción de los costos de desarrollo y construcción, hacer crecer definitivamente al país y con ellos los sueldos, reducir las tasas de interés hipotecarias a su nivel histórico más bajo, y controlar la inflación a sus mínimos. Otra solución pasaría por determinar las remuneraciones en UF, pero el riesgo de afectar fuertemente a las empresas, especialmente a las MiPyME’s, es muy alto.

Así, y en lugar de aspirar a grandes soluciones macro, quizás el enfoque más efectivo sería impulsar una serie de medidas coordinadas entre ellas, tácticas e innovadoras, que si bien no van a resolver el problema de raíz, sí pueden mitigar sus efectos y reactivar paulatinamente el acceso a la vivienda en forma rápida, que es lo que se desea al final.

La primera propuesta, consiste en el diseño de mecanismos que permitan a dos o más personas (familiares, amigos, parejas no formalizadas) postular a un crédito conjunto, con reglas claras de copropiedad; lo que permitiría ampliar el universo de la demanda susceptible de crédito, sin que con ello se aumente el riesgo bancario por insolvencia del deudor.

Otra propuesta, pasaría porque el Estado disponga de terrenos fiscales en arriendo a largo plazo para proyectos habitacionales mixtos, o promueva figuras de usufructo habitacional en terrenos privados no utilizados, a cambio de incentivos tributarios reales, no transitorios o limitados.

Una tercera propuesta, consiste en el rediseño del sistema de subsidios estatales que permitiera atender a quienes no califican para subsidios sociales pero tampoco pueden financiar una vivienda sin ayuda. Es decir, una versión “2.0” del DS1, como figura especial y focalizada a la clase media de dicho subsidio. Esta política, aplicada con éxito (obviamente) en países como Canadá y Australia, podría adaptarse al contexto chileno.

Otra propuesta, vendría siendo la necesaria industrialización de la construcción y digitalización de la permisología, a través de incentivos a procesos constructivos industrializados (prefabricados, modulares, etc.) y digitalizar por completo la cadena de permisos de edificación, reduciendo así plazos, costos e incertidumbres para los desarrolladores y generando externalidades positivas hacia los precios.

Finalmente, sugiero incorporar en las políticas públicas y en las decisiones financieras, un indicador nacional de acceso a la vivienda (similar al índice de accesibilidad urbana utilizado en algunas ciudades europeas), lo que permitiría orientar y focalizar adecuadamente los esfuerzos públicos y privados, los subsidios, los desarrollos y las inversiones en vivienda y en infraestructura urbana.

Para terminar, este bajón inmobiliario o crisis inmobiliaria, como ha sido nombrado, contrario a lo que se podría pensar, no es solo un problema de mercado, es una alerta social y una oportunidad política, ya que lo que está en juego es la capacidad de las personas de proyectar su vida en un entorno urbano accesible y equitativo. Esta crisis, aunque estructural, pero bien manejada puede abrir el paso a una reinvención del modelo habitacional chileno, con más innovación, colaboración público-privada, y una visión que ponga al habitante (y no solo al comprador) en el centro de la política urbana.

Baja en solicitudes de hipotecarios: Cuando las oportunidades se desvanecen

Por: Priscila Salamanca, Gerente Comercial de Crece Inmobiliario

Una reciente publicación en medios revela una realidad impactante: durante el primer trimestre de 2025 las solicitudes de preaprobaciones hipotecarias cayeron 35,2% respecto al mismo período del año anterior, completando en total solamente 4.075 requerimientos, según el último informe de Enlace Inmobiliario, plataforma que consolida ofertas de portales para la búsqueda y financiamiento de viviendas. Peor aún, las mujeres tienen menos tasa de aprobación que los hombres, a pesar de ser mejores pagadoras que el género masculino.

El 2024 las señales eran alentadoras, con las medidas adoptadas por los bancos de flexibilizar sus políticas crediticias y reducciones de tasas, respondiendo a las bajas del Banco Central. En este contexto, más instituciones financieras comenzaron a ofrecer financiamientos hasta un 90% del valor propiedad y plazos hasta 30 años, incluso 40 años. No obstante, este optimismo parece haber decaído considerablemente.

El tema radica en que a pesar de la estabilidad en la política monetaria, las instituciones financieras han ido endureciendo nuevamente sus criterios de riesgo. Estos “ofertones” mencionados fueron desapareciendo, acortando los plazos y con tasas en incremento, inclusive, desde las mutuarias, quienes anteriormente entraron de forma agresiva al mercado con tasas bajo el 5%.

Esto ha generado un círculo vicioso, donde a menor acceso al financiamiento, más se reduce la demanda habitacional, debilitando un sector que representa aproximadamente 6% del PIB nacional. Las consecuencias de esto abarcan más allá del mercado inmobiliario, impactando en empleos, inversión y dinamismo económico en general, producto de las industrias adyacentes a este sector que también se ven comprometidas.

Asimismo, la brecha de género preocupa bastante, considerando que las mujeres enfrentan mayores dificultades para acceder al crédito hipotecario, situación que podría vincularse tanto a diferencias salariales persistentes como a nuevas restricciones por profesión y tramos de renta implementadas por algunos bancos.

¿Qué hacer en este escenario? Las coordinaciones deben darse entre el sector público y el privado, donde, si bien, el lanzamiento de subsidios representa pasos en la dirección correcta, siguen siendo medidas insuficientes. Es imperioso que las autoridades financieras establezcan marcos regulatorios que incentiven el crédito responsable sin generar restricciones excesivas.

La estabilidad y predictibilidad en las políticas crediticias resultan esenciales para la confianza del consumidor y la planificación familiar de largo plazo, factores que impactan en la economía futura. El acceso a la vivienda propia constituye un pilar fundamental del bienestar familiar y la estabilidad social.

Si esta tendencia no se revierte, Chile podría estancarse, con efectos que van desde una menor movilidad social, profundización del déficit habitacional y pérdida de competitividad económica. 

No obstante, opto por una mirada positiva: sí bien la cantidad de solicitudes de preaprobaciones bajaron, el porcentaje de aprobaciones entre quienes solicitaron, aumentó, por lo cual, podría ser que las personas que han solicitado crédito hipotecario lo han hecho más informados y, por otro lado, el segundo semestre representa una oportunidad para corregir el rumbo, en cuanto a que un mayor número de personas espera que se concreten anuncios del Gobierno respecto a incentivos al financiamiento hipotecario y, del mismo modo, también las decisiones electorales de este año, podrían influir significativamente en las expectativas de mercado.

Crece el interés por jubilarse en España y Portugal, destinos destacados para una jubilación dorada

Ambos países ofrecen programas de residencia atractivos y han sido reconocidos internacionalmente por su calidad de vida, clima favorable y sistemas de salud accesibles.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Cada vez más chilenos están considerando establecer su residencia en el extranjero durante la etapa de jubilación, y dos destinos europeos destacan por su creciente popularidad: España y Portugal. Ambos países no solo ofrecen programas de residencia atractivos, sino que también han sido reconocidos internacionalmente por su calidad de vida, clima favorable y sistemas de salud accesibles.

Según el Índice Global de Jubilación 2025 de International Living, Portugal y España se encuentran entre los diez mejores países para jubilarse, ocupando el segundo y quinto lugar respectivamente. Este ranking evalúa factores como el costo de vida, atención médica, clima y facilidad de integración cultural.

En cuanto a las opciones de residencia, España ofrece la Visa de Residencia No Lucrativa, que permite a los jubilados vivir en el país sin necesidad de trabajar, siempre que demuestren solvencia económica. Con un mínimo de 28.000 euros en los últimos 12 meses, los solicitantes pueden establecerse en España, con la posibilidad de optar por la nacionalidad española tras solo dos años, una ventaja significativa para los chilenos.

Portugal, por su parte, ofrece la Visa D7, conocida como la «visa para rentistas». Este visado está diseñado para personas con ingresos pasivos, lo que lo convierte en una opción ideal para los jubilados que quieran disfrutar de la tranquilidad y belleza de este país. Con requisitos menos exigentes que en España, quienes demuestren ingresos pasivos de aproximadamente 820 euros al mes pueden obtener la residencia y, eventualmente, la nacionalidad portuguesa.

Caterina Utili, Managing Director de Aim Global, señala: «El retiro es una etapa de la vida que trae consigo una nueva serie de decisiones, y cada vez más chilenos están mirando hacia el extranjero en busca de mejores opciones para disfrutar de sus años dorados. Portugal y España ofrecen un equilibrio entre bienestar, accesibilidad y oportunidades para aquellos que buscan un retiro más pleno».

Aunque no se dispone de cifras exactas sobre el número de chilenos que han optado por jubilarse en estos países en 2024, la tendencia indica un creciente interés en la región sur de Chile, donde factores como el clima templado, la riqueza cultural y la calidad de vida son especialmente valorados.

Para aquellos que están considerando pasar su jubilación en el extranjero, Portugal y España ofrecen no solo un nuevo estilo de vida, sino la posibilidad de establecerse en países que valoran la tranquilidad y el bienestar de sus residentes.

MetLife Chile impulsa innovador proyecto inmobiliario en Providencia con oficinas corporativas Clase A

El desarrollo combina altos estándares técnicos, certificación ambiental y soluciones funcionales pensadas para las nuevas dinámicas laborales.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

En un contexto marcado por una creciente necesidad de entornos de trabajo modernos, eficientes y sostenibles, MetLife dio un nuevo paso en su estrategia de inversión urbana con el lanzamiento del edificio Almirante Pastene: un moderno espacio ubicado en el corazón de Providencia.

“En MetLife creemos firmemente que construir bienestar también significa invertir en ciudades más resilientes, eficientes y conectadas. Este nuevo desarrollo no solo responde a la demanda por oficinas de alto estándar, sino que también es una muestra concreta de nuestra confianza en el desarrollo del país y en la capacidad del mercado inmobiliario chileno de seguir creciendo con visión de futuro”, afirmó Carolina Pérez Mackenna, Gerente Estructuración y Portafolio Inmobiliario de MetLife Chile.

El nuevo edificio contará con 19 pisos, ocho ascensores, certificación LEED Gold, climatización independiente (sistema VRV), camarines, bicicleteros, estacionamientos para autos eléctricos, terrazas con kitchenette y un robusto sistema de seguridad. Su ubicación, a pasos del Metro Manuel Montt y con excelente conectividad a través de las avenidas Providencia y Andrés Bello.

La gestión y arriendo del edificio estará a cargo de CBRE, empresa líder en servicios inmobiliarios corporativos, que integrará a Almirante Pastene a sus portafolios de Asset y Property Management. Su entrega está prevista para este año, en un sector que se caracteriza por contar con una baja disponibilidad de espacios de alto estándar y una escasa incorporación de nuevas edificaciones. 

Según datos de CBRE, la vacancia en oficinas Clase A en Santiago cerró 2024 en 9,98%, la cifra más baja desde 2020, y descendió a 9,91% en el primer trimestre de 2025, reflejando una preferencia del mercado por lugares modernos, eficientes y bien ubicados.

“Este proyecto es una excelente noticia para el mercado. No solo aporta un nuevo estándar en oficinas Clase A, sino que también responde a una demanda concreta de espacios de alto nivel, en un entorno con muy baja vacancia y escaso ingreso de nuevos proyectos. Desde CBRE seguiremos impulsando el desarrollo y la gestión profesionalizada de edificios como Almirante Pastene, que aportan dinamismo y valor al sector”, señaló Andrés Mordoh, director de Advisory & Transaction Services de CBRE.

Con opciones de arriendo que van desde 143 m² hasta 2.356 m², el edificio Almirante Pastene tiene entre sus beneficios el contar con un solo propietario, lo que entrega importantes ventajas tanto para quienes lo administran como para quienes lo utilizan. Esta modalidad permite una gestión más eficiente y ordenada de los espacios comunes, garantiza estándares homogéneos de mantención y seguridad, y simplifica la relación con los arrendatarios al contar con un solo interlocutor. Además, facilita la toma de decisiones estratégicas sobre el inmueble, asegurando estabilidad, continuidad y una experiencia superior para quienes desarrollan allí sus actividades.

CBRE lidera la sostenibilidad inmobiliaria al gestionar el 100% de los edificios carbono neutrales en Chile

Liderado por el equipo de ESG de la consultora inmobiliaria, consideró aspectos claves, tales como: consumo energético, agua, combustibles y residuos, además de mecanismos internacionales de compensación.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

La consultora inmobiliaria CBRE celebró un nuevo hito en materia de sostenibilidad, al consolidarse como la empresa responsable de la gestión de los tres únicos edificios que actualmente han alcanzado la carbononeutralidad en su operación en Chile: Titanium La Portada, Torre Apoquindo y Torre Badajoz. 

Este hito representa un avance significativo en la incorporación de criterios ambientales en el sector inmobiliario corporativo, aportando al cumplimiento de los compromisos climáticos del país y estableciendo un estándar más exigente en eficiencia y responsabilidad operativa.

Durante 2024, el equipo de Sostenibilidad y ESG de CBRE lideró un programa de medición de huella de carbono en Torre Apoquindo y Torre Badajoz, con el objetivo de cuantificar las emisiones generadas por la operación continua de ambos edificios. El análisis incluyó variables como consumo energético y de agua, uso de combustibles, recambio de gases refrigerantes, generación de residuos y reciclaje.

Al respecto, el jefe de Sostenibilidad y ESG de CBRE, Fabián Fuentealba, explicó que “este proceso permitió identificar de forma detallada el impacto ambiental de cada edificio, lo que facilitó la toma de decisiones para implementar medidas concretas de reducción y compensación”.

Una vez completada la etapa de cuantificación, se desarrollaron planes de reducción en conjunto con los equipos de operación de los edificios, y se adquirieron certificados I-REC para mitigar las emisiones derivadas del consumo eléctrico. Las emisiones residuales fueron compensadas mediante la compra de créditos de carbono emitidos por Naciones Unidas, específicamente del proyecto Taebaek Wind Park (Hasami Samcheok), por un total de 48 toneladas de CO₂ equivalente para Torre Apoquindo, y 49 toneladas para Torre Badajoz.

Este proceso permitió que ambos edificios alcanzaran la carbononeutralidad en su operación, sumándose al edificio Titanium La Portada, también administrado por CBRE, y convirtiendo a la compañía en responsable del 100% de los edificios con esta certificación en Chile.

Fuentealba agregó que “la carbononeutralidad no se logra con una acción puntual, sino que es el resultado de una gestión sostenida y rigurosa. Este hito refuerza nuestro compromiso con prácticas responsables y con el desarrollo de un mercado inmobiliario más consciente y resiliente”.

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