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¿Por qué están más baratos los departamentos con entrega inmediata?

En el panorama actual del mercado inmobiliario chileno, cada vez es más frecuente ver promociones llamativas y precios reducidos en departamentos con entrega inmediata. Lo que en un primer vistazo parece una oportunidad dorada para quienes buscan comprar, también deja entrever una realidad preocupante para las inmobiliarias: el sobrestock de unidades y la urgencia por recuperar liquidez.

Las razones de esta baja en los precios son múltiples, pero todas apuntan a una misma raíz: la presión financiera que enfrentan las constructoras. Mantener departamentos vacíos implica asumir gastos comunes, mantenciones y seguridad, además de congelar el capital invertido. Por eso, cuando se llega a la etapa final de un proyecto y quedan unidades sin vender, la urgencia por cerrar ventas aumenta, y con ella, la disposición a negociar precios.

A diferencia de los departamentos en blanco o en verde —donde el comprador paga un precio más alto a cambio de plazos flexibles para reunir el pie— los inmuebles con entrega inmediata exigen pagos rápidos y una aprobación crediticia inmediata. Este filtro natural reduce la cantidad de potenciales compradores y obliga a las inmobiliarias a competir con descuentos, bonos o promociones que los vuelvan más atractivos.

Pero más allá de lo conveniente que pueda ser para algunos compradores, esta situación debería leerse también como un síntoma del momento que vive el rubro: construcciones que se iniciaron con proyecciones optimistas hoy enfrentan un escenario de incertidumbre económica, alza en las tasas de interés, endurecimiento del crédito hipotecario y una demanda cada vez más cautelosa.

¿Estamos frente a un cambio estructural en la forma de comprar viviendas? ¿O es simplemente un ajuste temporal en un mercado que durante años funcionó con márgenes elevados y poca competencia? Lo cierto es que la baja en los precios de entrega inmediata revela un reacomodo, pero también abre una ventana de oportunidad para quienes estén preparados financieramente para dar el paso.

Hoy, más que nunca, informarse y saber negociar puede marcar la diferencia entre una buena inversión y una decisión apresurada. Porque si algo está claro, es que los ladrillos ya no son tan sólidos como antes.

Mercado inmobiliario chileno: entre la reactivación y la incertidumbre

Luego de años marcados por la desaceleración, la inflación y el encarecimiento del crédito hipotecario, el mercado inmobiliario chileno comienza a mostrar señales de reactivación. Sin embargo, estas señales conviven con una sensación de inestabilidad estructural, donde factores como la baja en la demanda efectiva, el endurecimiento normativo y el costo de la construcción siguen presionando al sector.

Durante el primer trimestre de 2025, diversas consultoras han registrado un aumento en la oferta de proyectos, especialmente en comunas periféricas de la Región Metropolitana como Lampa, Padre Hurtado, Quilicura y Buin. Allí, las inmobiliarias están apostando por unidades más pequeñas, con mayor eficiencia energética y dirigidas a segmentos jóvenes que hoy se enfrentan a un arriendo desbordado. La vivienda en arriendo, de hecho, ha pasado de ser una transición a convertirse en destino para una generación entera.

Pero el problema es más profundo: la brecha entre lo que se construye y lo que las personas pueden pagar sigue siendo inmensa. Aunque los precios han comenzado a moderarse, la baja es insuficiente frente a ingresos familiares estancados y tasas de interés hipotecarias que, si bien han retrocedido levemente, siguen siendo altas para muchas familias.

El mercado también está viendo cómo cambian las prioridades de los compradores. Hoy se valoran más los espacios compartidos, la conexión con el transporte público, la sostenibilidad y la seguridad barrial. Este cambio de enfoque obliga al sector a repensar el tipo de ciudad que está construyendo. ¿Queremos seguir extendiendo el límite urbano o densificar con sentido? La pregunta no es menor.

Por otro lado, la reciente reactivación de políticas públicas como el Subsidio DS1, junto a planes municipales de densificación equilibrada, parecen abrir una ventana para la vivienda social y de clase media, históricamente desplazada de zonas con mejor conectividad. Sin embargo, la tramitación de permisos, los cambios normativos en los Planes Reguladores y la incertidumbre política en torno a la planificación urbana siguen frenando los avances reales.

Chile necesita más que cifras de venta. Necesita una visión de ciudad. Y eso implica asumir que el acceso a la vivienda no puede seguir siendo solo un problema del mercado. Es una discusión estructural, donde debe participar el Estado, los municipios, las inmobiliarias y, sobre todo, la ciudadanía.

El momento es ahora. La reactivación del mercado no debe significar repetir los errores del pasado, sino construir ciudades más justas, accesibles y sostenibles. Que la próxima crisis —porque vendrá— nos encuentre con algo más que balances y torres: con comunidad, con visión y con respuestas.

El Deporte como Motor de Vida Urbana

Las grandes ciudades no solo se construyen con edificios y carreteras, sino también con espacios donde sus habitantes puedan desarrollarse plenamente. En este sentido, el impulso de actividades deportivas en distintas comunas es una muestra clara de cómo el deporte contribuye al bienestar social, la salud y la integración comunitaria.

Eventos como la Maratón de Santiago, el Premier Pádel en San Carlos de Apoquindo y el Puma Medio Maratón de Viña del Mar no son solo competiciones de alto nivel; representan instancias en las que la ciudad se convierte en un espacio de encuentro para sus ciudadanos, fomentando la vida activa y el sentido de pertenencia.

La Maratón de Santiago es un claro ejemplo de cómo el deporte se integra a la ciudad. Miles de corredores, desde aficionados hasta atletas de élite, recorren sus calles en un evento que no solo promueve la actividad física, sino que también dinamiza la economía local y fortalece la identidad urbana. La imagen de corredores atravesando hitos icónicos de la capital refuerza la conexión entre el deporte y la ciudad.

Por otro lado, el Premier Pádel en San Carlos de Apoquindo pone a Chile en el mapa de los eventos deportivos internacionales, demostrando que Santiago tiene la infraestructura para albergar torneos de primer nivel. Esta disciplina, en franco crecimiento, ha encontrado en el país una afición cada vez más comprometida, lo que abre oportunidades para el desarrollo de nuevos talentos y para consolidar a Chile como un destino deportivo relevante.

El Puma Medio Maratón de Viña del Mar, en tanto, ofrece un espectáculo que combina el deporte con el paisaje costero, brindando una experiencia única para corredores y espectadores. Su impacto va más allá de la competencia, ya que incentiva el turismo deportivo y promueve el uso de los espacios urbanos en beneficio de la comunidad.

Más allá de la competencia, estas iniciativas demuestran que el deporte es una herramienta clave para mejorar la calidad de vida en las ciudades. La masificación del acceso a la actividad física reduce problemas de salud pública, refuerza la cohesión social y convierte a los espacios urbanos en lugares de encuentro y disfrute colectivo.

El desafío ahora es seguir potenciando políticas públicas que fomenten el acceso a la práctica deportiva, generando más y mejores oportunidades para que los ciudadanos puedan hacer del deporte una parte fundamental de su vida. La ciudad y sus habitantes lo merecen.

La crisis habitacional en Chile y el dilema de los desalojos

La crisis de vivienda en Chile ha alcanzado niveles críticos en los últimos años, con un déficit habitacional que supera las 600.000 unidades y con miles de familias recurriendo a tomas de terreno como última alternativa ante la imposibilidad de acceder a una vivienda digna.

La reciente situación en San Antonio, donde más de 10.000 personas han ocupado el cerro Centinela desde 2019, expone nuevamente la compleja interacción entre el derecho a la propiedad privada, la necesidad de vivienda y la capacidad del Estado para gestionar soluciones efectivas y sostenibles.

El caso de San Antonio es solo un reflejo de una realidad que se replica en distintas regiones del país. El acceso a la vivienda ha sido históricamente difícil para los sectores más vulnerables, y la falta de políticas habitacionales eficaces ha llevado a que la ocupación de terrenos se convierta en una alternativa forzada para miles de chilenos.

Las tomas de terreno han sido tratadas tradicionalmente con desalojos forzosos, una medida que, si bien responde al resguardo de la propiedad privada, genera graves conflictos sociales y humanitarios.

El acuerdo alcanzado recientemente entre el Gobierno, los dueños de los terrenos y la municipalidad de San Antonio, que contempla la creación de una comisión técnica para negociar la venta de los terrenos a los actuales ocupantes, representa un intento de solución que prioriza el diálogo sobre el conflicto.

La suspensión temporal del desalojo, originalmente programado para el 27 de febrero, evita una crisis humanitaria inminente, pero también deja en evidencia la falta de una estrategia gubernamental clara para abordar el fenómeno de las tomas de terreno en el país.

Más allá de la crisis inmediata, es crucial analizar las razones estructurales detrás de este fenómeno. Los altos costos del suelo urbano, la especulación inmobiliaria y las barreras de acceso al crédito hipotecario han excluido a miles de familias del mercado formal de la vivienda.

Mientras tanto, el Estado no ha logrado implementar políticas que ofrezcan soluciones habitacionales suficientes, y cuando lo hace, estas suelen tardar años en concretarse. Las políticas actuales, centradas en subsidios y proyectos de integración social, han demostrado ser insuficientes ante la velocidad con la que aumenta la demanda.

Asimismo, el modelo de desalojos forzosos ha demostrado ser una estrategia limitada y, en muchas ocasiones, contraproducente. Si bien la restitución del derecho de propiedad es legítima, desalojar a miles de personas sin una solución alternativa solo perpetúa el problema.

La conformación de cooperativas de vivienda, como se está promoviendo en San Antonio, puede ser una vía para regularizar la tenencia del suelo y avanzar hacia modelos más justos de acceso a la vivienda, pero requiere del respaldo decidido del Estado y de un marco normativo que facilite su desarrollo.

El desafío es claro: Chile necesita un enfoque más integral para enfrentar su crisis habitacional, uno que combine regulación del suelo, financiamiento accesible, incentivos a la construcción de viviendas sociales y una política clara para la regularización de asentamientos.

Mientras esto no ocurra, seguiremos viendo nuevas tomas de terreno y enfrentando conflictos en los que, una vez más, las familias más vulnerables terminan siendo las principales perjudicadas.

Mercado Inmobiliario y Reforma de Pensiones, un vínculo decisivo para el futuro de Chile

El debate sobre la reforma de pensiones en Chile se ha instalado con fuerza en la agenda pública, generando un impacto que trasciende el sistema previsional y alcanza otros sectores fundamentales de la economía, como el mercado inmobiliario.

A medida que avanza la discusión sobre la creación de un nuevo modelo de seguridad social, es imprescindible analizar sus efectos en la inversión inmobiliaria y en el acceso a la vivienda, aspectos clave para la estabilidad y el bienestar de los ciudadanos.

Históricamente, los fondos de pensiones han jugado un rol crucial en la dinamización del mercado inmobiliario. A través de inversiones en instrumentos financieros respaldados por bienes raíces, las AFP han contribuido a la estabilidad del sector, permitiendo el financiamiento de proyectos habitacionales, comerciales y de infraestructura. Sin embargo, las propuestas de reforma que buscan reducir o eliminar la capitalización individual generan incertidumbre sobre el futuro de estas inversiones.

Uno de los principales temores del sector inmobiliario es la posible disminución de los fondos disponibles para financiar créditos hipotecarios y proyectos de construcción. En un país donde el acceso a la vivienda ya es un desafío debido a los altos precios y las restrictivas condiciones crediticias, una reforma mal diseñada podría agravar la crisis habitacional.

Si el financiamiento privado se reduce y el Estado no implementa mecanismos efectivos para suplir esta brecha, el acceso a la vivienda podría volverse aún más complejo, afectando tanto a los compradores como a los inversionistas.

Otro punto de inflexión es la creciente tendencia de los chilenos a utilizar sus ahorros previsionales para financiar la compra de vivienda. Los retiros del 10% durante la pandemia evidenciaron la necesidad de liquidez de muchas familias, pero también impulsaron el alza de precios en el mercado inmobiliario.

En un contexto de reforma estructural, es fundamental evaluar si se permitirán mecanismos que vinculen el ahorro previsional con la adquisición de vivienda sin comprometer la sustentabilidad del sistema de pensiones.

La solución a este dilema no es sencilla, pero pasa por generar un equilibrio entre seguridad social e inversión. Un modelo de pensiones sostenible debe garantizar ingresos dignos para la vejez, pero también debe incentivar la inversión en sectores estratégicos como el inmobiliario, que generan empleo y crecimiento económico.

El futuro del mercado inmobiliario en Chile dependerá en gran medida de cómo se diseñe la reforma previsional. Si se logran implementar mecanismos de inversión eficientes y se mantiene un flujo de financiamiento estable, el sector podrá seguir desarrollándose sin afectar el derecho de los ciudadanos a una jubilación digna.

El desafío está en manos de las autoridades, quienes deberán tomar decisiones que no solo respondan a la coyuntura política, sino que también aseguren un desarrollo económico sostenible para las próximas décadas.

Reforma de Pensiones y su Impacto en el Mercado Inmobiliario

La discusión sobre la reforma de pensiones en Chile ha generado intensos debates sobre su financiamiento, la administración de los fondos y los efectos que tendrá en la calidad de vida de los jubilados. Sin embargo, un aspecto que merece mayor atención es cómo este cambio estructural impactará en el mercado inmobiliario, un sector que ha sido históricamente un refugio de inversión para los ahorros previsionales de los chilenos.

Uno de los efectos más inmediatos de la reforma será la alteración en las estrategias de inversión de las AFP y de los cotizantes individuales. Actualmente, un porcentaje significativo de los ahorros previsionales se destina a inversiones en instrumentos financieros ligados al sector inmobiliario, como fondos de inversión en bienes raíces, bonos de empresas constructoras y sociedades de rentas inmobiliarias. Una modificación en la administración de estos fondos podría afectar el flujo de capital disponible para el desarrollo de proyectos habitacionales y comerciales, generando cambios en la oferta y en los costos de financiamiento del sector.

A nivel individual, el retiro anticipado de fondos previsionales o cambios en la propiedad de los ahorros podría modificar la demanda por viviendas. Durante los retiros del 10% de los fondos previsionales en 2020 y 2021, una parte de estos recursos se utilizó para pagar dividendos hipotecarios o adquirir viviendas, lo que impactó directamente en la dinámica del mercado. En este sentido, una reforma que limite el acceso a los fondos individuales podría reducir la capacidad de compra de muchos chilenos, afectando la demanda inmobiliaria y, en consecuencia, los precios de las propiedades.

Por otro lado, si la reforma logra garantizar mejores pensiones a futuro, podría generar un efecto positivo en la planificación financiera de los ciudadanos. Una mayor estabilidad en los ingresos de los jubilados permitiría mejorar el acceso a créditos hipotecarios y estimular la inversión en propiedades destinadas al arriendo, un segmento en constante crecimiento. Esto es especialmente relevante considerando que el arriendo se ha consolidado como una alternativa cada vez más utilizada ante el encarecimiento de la vivienda propia.

El mercado inmobiliario es uno de los pilares de la economía chilena y cualquier cambio en el sistema de pensiones debe evaluar con profundidad sus repercusiones en este sector. La clave estará en encontrar un equilibrio que permita fortalecer las jubilaciones sin debilitar la inversión y el acceso a la vivienda.

La incertidumbre en torno a la reforma ya está generando cautela entre inversionistas y compradores, lo que subraya la necesidad de un debate informado y con visión de largo plazo.

Las Salinas: Un Proyecto Inmobiliario de vanguardia del Grupo Angelini

En el dinámico panorama inmobiliario de Chile, un nombre ha surgido con fuerza: Las Salinas. Este innovador proyecto, impulsado por el Grupo Angelini, se perfila como una de las apuestas más destacadas en el desarrollo de espacios habitacionales en el país, ofreciendo no solo calidad de vida, sino también un enfoque sostenible y visionario.

Las Salinas no es solo un proyecto inmobiliario; es una apuesta por la creación de un entorno que respire identidad y comunidad. Ubicada en una de las zonas más exclusivas y tranquilas de la región, Las Salinas busca ofrecer a sus habitantes un equilibrio perfecto entre accesibilidad, confort y un entorno natural incomparable. La ubicación estratégica permite disfrutar de lo mejor de ambos mundos: la proximidad a las comodidades urbanas y la serenidad que proporciona la cercanía a la naturaleza.

En un momento donde la conciencia ambiental es más crucial que nunca, Las Salinas se distingue por su enfoque sostenible. El Grupo Angelini, conocido por su compromiso con la excelencia, ha integrado prácticas de construcción verde, utilizando materiales de bajo impacto ambiental y sistemas energéticos eficientes. El proyecto no solo busca satisfacer las necesidades de los residentes, sino también contribuir a la preservación del entorno, creando espacios verdes y fomentando una convivencia armónica con el medioambiente.

Diseño y funcionalidad: el corazón del proyecto

El diseño de Las Salinas es una de sus características más sobresalientes. Cada detalle ha sido pensado para optimizar el confort y la funcionalidad, con viviendas que van desde departamentos modernos hasta casas unifamiliares de lujo. Los espacios amplios y luminosos, combinados con una arquitectura contemporánea, ofrecen una experiencia residencial única.

Además, el proyecto integra una serie de amenidades que apuntan a mejorar la calidad de vida de los residentes, desde áreas comunes de recreación hasta instalaciones deportivas y zonas verdes para el esparcimiento familiar. El Grupo Angelini ha logrado combinar perfectamente lo mejor de la urbanización moderna con la tranquilidad de la naturaleza, creando un lugar ideal para vivir, trabajar y descansar.

Compromiso con la comunidad

El proyecto Las Salinas no solo se limita a ofrecer propiedades de lujo, sino que busca fortalecer la comunidad en la que se inserta. A través de diversas iniciativas sociales y culturales, el Grupo Angelini se compromete a fomentar la integración y el bienestar de los habitantes de la zona. Así, Las Salinas se posiciona no solo como un proyecto inmobiliario, sino como un nuevo referente de urbanismo responsable y de desarrollo integral.

Las Salinas representa mucho más que un simple desarrollo inmobiliario; es la materialización de un sueño en el que se combinan la innovación, la sostenibilidad y el compromiso social. Con el respaldo y la experiencia del Grupo Angelini, este proyecto se perfila como un referente dentro del panorama inmobiliario nacional, ofreciendo a las futuras generaciones un lugar para vivir con calidad, comodidad y respeto por el medio ambiente.

La venta fallida de la casa de Allende: entre la controversia y la historia

El intento de vender la histórica casa del expresidente Salvador Allende, ubicada en la comuna de Providencia, ha desatado una tormenta política y mediática que exponen tensiones no solo ideológicas, sino también legales y patrimoniales. Lo que pudo haber sido una simple transacción inmobiliaria se ha convertido en un debate sobre memoria histórica, manejo administrativo y el legado de un líder que marcó un hito en la política chilena.

La propiedad, declarada Monumento Nacional en 2005, fue puesta a la venta en medio de una compleja trama de herencias y disputas familiares. Sin embargo, lo que encendió las alarmas fue el aparente incumplimiento de los procedimientos legales que rigen los bienes patrimoniales. La oposición ha alzado la voz, acusando una «falta de respeto a la memoria histórica» ​​y cuestionando la permisividad en torno a los intentos de comercializar un inmueble que guarda un profundo simbolismo para el país.

Desde el marco legal, la Ley de Monumentos Nacionales establece restricciones claras respecto a las modificaciones, uso y venta de propiedades con esta categoría. La ley exige autorización previa del Consejo de Monumentos Nacionales para cualquier tipo de intervención. En este caso, las críticas apuntan a una posible negligencia en la aplicación de estos procedimientos, lo que reaviva el debate sobre cómo proteger de manera efectiva el patrimonio histórico de Chile frente a intereses económicos o particulares.

La figura de Salvador Allende sigue generando pasiones y divisiones en la sociedad chilena. Para algunos, esta casa representa un símbolo tangible de los valores e ideales que impulsaron su gobierno. Para otros, el manejo de la propiedad pone en evidencia las contradicciones y tensiones en torno al uso de bienes históricos. En un país donde la memoria histórica es un campo de disputa, la fallida venta de la casa no es solo un tema inmobiliario: es un recordatorio de las luchas pendientes para reconciliar pasado y presente.

Este episodio deja preguntas importantes. ¿Se están respetando las normativas que protegen los bienes patrimoniales? ¿Qué responsabilidad tienen las autoridades y los particulares en preservar el legado histórico? Más allá de las controversias políticas, este caso debe ser una oportunidad para fortalecer los mecanismos que resguarden nuestra memoria colectiva y para recordar que el patrimonio histórico no solo pertenece a una familia o a un sector político, sino a todo un país.

Mirando el Mercado Inmobiliario en 2025

El mercado inmobiliario chileno enfrenta un año decisivo en 2025, marcado por retos estructurales y oportunidades derivadas de las tendencias globales y locales. Tras un periodo de contracción caracterizado por la baja inversión, el aumento del desempleo en el sector de la construcción y el endurecimiento de las condiciones de financiamiento, el sector está llamado a reinventarse y adaptarse a un contexto económico y social cambiante.

Según diversos analistas, el acceso al crédito hipotecario seguirá siendo un obstáculo importante. La reducción de las tasas de interés por parte del Banco Central podría ser un catalizador clave para aliviar esta situación, pero no será suficiente si no se acompaña de una mayor flexibilidad y apertura por parte de las instituciones financieras. Esto es esencial para reactivar la demanda y facilitar el acceso a la vivienda, especialmente en un contexto de incertidumbre económica.

Otro desafío importante está relacionado con la oferta limitada de proyectos inmobiliarios, una situación que se ha agravado por los problemas en las direcciones de obras municipales y la quiebra de varias empresas constructoras. Estas dificultades no solo afectan la capacidad de generar nuevas soluciones habitacionales, sino que también incrementan los costos para los consumidores finales.

A pesar de estos retos, hay señales alentadoras en el horizonte. La digitalización y la adopción de tecnologías avanzadas están transformando la forma en que opera el sector. Desde la implementación de plataformas de venta y arriendo en línea hasta la inversión inmobiliaria tokenizada, que permite a pequeños inversionistas participar en grandes proyectos mediante blockchain, el mercado está evolucionando hacia modelos más accesibles y eficientes.

La sostenibilidad también se posiciona como una tendencia clave. La creciente demanda por viviendas y edificios con certificaciones verdes, eficiencia energética y diseños que se adapten al cambio climático no solo responde a las preferencias de los consumidores más conscientes, sino también a una necesidad global de reducir la huella ambiental del sector inmobiliario.

El gobierno tiene un rol fundamental en este escenario. Además de implementar políticas públicas que promuevan la construcción de viviendas asequibles, es crucial que las autoridades trabajen para agilizar los procesos burocráticos y fomentar la confianza en el sector. Esto incluye mejorar la coordinación entre las diferentes entidades involucradas en la aprobación y regulación de proyectos inmobiliarios.

En este contexto, 2025 podría convertirse en un año de inflexión. Si el mercado logra superar los obstáculos actuales y capitalizar las oportunidades emergentes, no solo se podrán reactivar las inversiones y mejorar el acceso a la vivienda, sino también contribuirá a la construcción de ciudades más sostenibles, inclusivas y resilientes. Es un desafío que requiere la colaboración de todos los actores involucrados: gobiernos, empresas, inversores y consumidores.

El mercado inmobiliario chileno tiene el potencial de ser un motor de desarrollo económico y social, pero para ello es imprescindible que cada uno asuma su rol con responsabilidad y visión de futuro. 2025 no solo será un año para sortear dificultades, sino también una oportunidad única para sentar las bases de un sector más fuerte, ágil y alineado con los desafíos del siglo XXI.

Un llamado a los Bancos para mejorar los Créditos Hipotecarios en Chile

Por: Renato Herrera Lagos, fundador y editor de Mercados Inmobiliarios

En Chile, la vivienda propia no es solo un sueño, sino también una forma de seguridad y estabilidad para millas de familias. Sin embargo, en los últimos años, el acceso al crédito hipotecario se ha convertido en un desafío cada vez mayor.

Las altas tasas de interés, las crecientes exigencias de ahorro previo y la inestabilidad económica han creado un escenario donde el anhelo de la casa propia parece más lejano que nunca.

El problema no solo afecta a los individuos, sino también al desarrollo económico del país. Si queremos construir una sociedad más inclusiva y con igualdad de oportunidades, es fundamental que los bancos jueguen un rol más activo en facilitar este acceso, ajustándose a la realidad de las familias chilenas.

Pero, ¿Cuáles son los retos actuales del sistema hipotecario e Chile? Sabemos que la pregunta es amplia ya que, en los últimos años, los cambios macroeconómicos han provocado un encarecimiento de los créditos hipotecarios en Chile.

Según expertos, el aumento de las tasas de interés, impulsado por el alza de la inflación y las políticas monetarias restrictivas, ha elevado los costos de financiamiento para las familias. A esto se suma el aumento de los precios de las viviendas, particularmente en áreas urbanas como Santiago, donde los valores superan las capacidades de ahorro de la mayoría de las familias jóvenes.

Por otro lado, los bancos han endurecido las condiciones de acceso, exigiendo un mayor pie inicial, usualmente entre el 20% y 30% del valor de la propiedad. Para muchas personas, este ahorro inicial representa un obstáculo casi infranqueable. Según informes recientes, un porcentaje importante de los chilenos tarda más de 10 años en reunir el monto necesario para acceder a un crédito hipotecario.

Respecto a las acciones que los bancos pueden implementar para impulsar el desarrollo de nuevos inversionistas, ante este panorama, las instituciones financieras tienen la oportunidad —y la responsabilidad— de reformular sus políticas y productos para adaptarse a las necesidades reales del mercado.

Como Mercados Inmobiliarios, presentamos algunas medidas concretas que podrían marcar la diferencia:

Reducir las Barreras de Entrada: Los bancos podrían ofrecer productos hipotecarios que financien un porcentaje mayor del valor de la vivienda, como el 90% o incluso el 95%, para reducir la carga del pie inicial. Aunque esto implicaría un mayor riesgo para las instituciones, mecanismos como seguros de crédito hipotecario podrían mitigar esta exposición.

Promover tasas de interés mixtas o más competitivas: Implementar esquemas de tasas mixtas, donde el cliente comienza con una tasa fija por un período inicial y luego pase a una tasa variable, puede otorgar estabilidad en los primeros años, cuando las familias enfrentan mayores gastos asociados al inicio de una hipoteca.

Incorporar Soluciones Flexibles para Grupos Específicos: Crear productos personalizados para segmentos como jóvenes profesionales, emprendedores o familias monoparentales. Esto incluiría considerar ingresos variables o permitir el uso de subsidios estatales como parte del pastel.

Ampliar los Plazos de Pago: Actualmente, los plazos de financiamiento suelen ser de 20 a 30 años. Extender estos términos a 35 o incluso 40 años, como se hace en otros países, podría reducir considerablemente el monto de las cuotas mensuales, haciéndolas más grandes.

Fomentar el arriendo con opción de compra: Este modelo, ampliamente utilizado en países europeos, permite que las familias arrienden una vivienda mientras destinan parte del pago mensual a la futura compra de la propiedad. Es una solución ideal para quienes no cuentan con el pie inicial necesario.

El Rol del Estado en la Colaboración con los Bancos

Aunque los bancos tienen un rol crucial, no pueden actuar solos. Es necesario que el Estado colabore con las instituciones financieras para generar un entorno más favorable. Entre las medidas que podrían implementarse destacan ampliar los programas de subsidios habitacionales para cubrir un porcentaje mayor del pie inicial, establecer un fondo de garantía estatal que reduzca el riesgo de los bancos al otorgar créditos a familias con menor capacidad de ahorro y promover un marco regulatorio que fomente la competencia entre bancos, obligándolos a ofrecer mejores condiciones para los consumidores.

Finalmente, los bancos deben entender que facilitar el acceso a la vivienda no es solo una oportunidad de negocio, sino también una forma de contribuir al desarrollo social y económico de Chile. Cada vivienda financiada no solo representa un cliente satisfecho, sino también una familia que ha logrado estabilidad, seguridad y esperanza para el futuro.

El compromiso no debe quedarse en el discurso. Los bancos tienen las herramientas, el conocimiento y los recursos para ser agentes de cambio en un momento donde muchas familias ven el acceso a la vivienda como un sueño inalcanzable. Es hora de actuar con valentía, innovación y, sobre todo, con la humanidad.

En un país donde la desigualdad sigue siendo un desafío, el acceso a la vivienda no puede ser un privilegio. Es un derecho que debe estar al alcance de todos, y los bancos tienen un papel fundamental en hacerlo realidad.

01/01/2026 08:19
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