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¿Crisis bancaria o nueva forma de operar? 90 sucursales han cerrado en Santiago

El cierre sostenido de oficinas bancarias en la Región Metropolitana abre el debate sobre si la industria enfrenta una contracción estructural o simplemente una profunda reconversión impulsada por la digitalización, el trabajo híbrido y los nuevos hábitos financieros de los clientes.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

La imagen tradicional de ejecutivos atendiendo detrás de mesones, filas de clientes esperando atención y grandes sucursales bancarias en avenidas principales comienza lentamente a desaparecer del paisaje urbano capitalino. Lo que para algunos podría parecer una señal de crisis, para otros responde a una transformación estructural impulsada por la digitalización, el teletrabajo y el cambio en los hábitos de consumo financiero.

De acuerdo con cifras entregadas por la consultora Colliers Chile, cerca de 90 sucursales bancarias han cerrado en la Región Metropolitana entre 2024 y lo que va de 2026, consolidando una tendencia que ya venía acelerándose tras la pandemia.

“A la fecha existen alrededor de 525 sucursales bancarias activas en la capital. Durante 2024 cerraron 41 oficinas, en 2025 alrededor de 35 y en lo que va de 2026 ya han bajado otras 12”, explica Reinaldo Gleisner.

Lejos de responder únicamente a ajustes financieros, el fenómeno estaría relacionado con una redefinición completa del modelo de atención bancaria. Hoy gran parte de las operaciones se realizan desde aplicaciones móviles, plataformas web o ejecutivos remotos, disminuyendo considerablemente la necesidad de acudir físicamente a una sucursal.

La tendencia también dialoga con las nuevas dinámicas laborales. El auge del trabajo híbrido redujo la circulación diaria de personas en sectores corporativos y centros financieros, afectando directamente el flujo tradicional que sostenía muchas oficinas bancarias, especialmente en el centro de Santiago.

En paralelo, las entidades financieras han comenzado a privilegiar formatos más pequeños, automatizados y especializados, dejando atrás grandes espacios de atención presencial. Según el análisis de Colliers, los bancos buscan optimizar recursos, disminuir costos operacionales y ofrecer soluciones más ágiles y digitales.

En este escenario, BancoEstado aparece como la excepción. Entre 2024 y 2026 ha abierto cerca de 20 nuevas sucursales a nivel nacional, varias de ellas en la Región Metropolitana, manteniéndose además como la institución con mayor presencia física en Santiago, con 145 oficinas activas.

Le siguen Banco Santander Chile con 105 sucursales, Banco de Chile con 98 y BCI con 82 unidades.

Pero el cierre de sucursales no solo está cambiando la industria bancaria. También está transformando el mercado inmobiliario comercial. Muchos de estos espacios —ubicados en zonas estratégicas y con superficies promedio cercanas a los 500 metros cuadrados— están siendo reutilizados por centros médicos, cafeterías y tiendas de conveniencia.

Sin embargo, el fenómeno no ocurre de manera uniforme. Las antiguas oficinas emplazadas en el centro de Santiago presentan mayores dificultades para encontrar nuevos arrendatarios debido al aumento de la vacancia y la percepción de inseguridad en algunos sectores del casco histórico.

“La proyección es que esta tendencia se mantendrá y para finales de año muy probablemente las sedes bancarias descenderán de las 500 unidades en la capital”, concluye Reinaldo Gleisner.

Más que una crisis tradicional, el fenómeno parece reflejar el tránsito hacia una banca menos presencial y más tecnológica, donde las sucursales físicas dejan de ser el centro de la operación para transformarse en puntos específicos de asesoría y atención especializada.

Disminuye vacancia de oficinas A+B en Santiago

Mientras el segmento Clase A lidera la absorción, los precios comienzan a mostrar alzas acotadas y se evidencia mayor actividad de arriendo en submercados que se encontraban estancados.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

La vacancia del mercado de oficinas en Santiago sigue consolidando su tendencia a la baja, impulsando un leve aumento en los precios de arriendo en ambos segmentos. De acuerdo con el informe Figures Oficinas Santiago 1T 2026 de la consultora inmobiliaria CBRE, la tasa general (Clase A+B) alcanzó un 9,64%, disminuyendo 120 puntos base en comparación con igual periodo del año anterior, sobre un inventario de 4,9 millones de metros cuadrados de oficinas.

Según explicó la senior research manager de CBRE, Ingrid Hartmann, “la evolución del mercado refleja un proceso de ajuste progresivo, donde la menor incorporación de nueva oferta, junto con una demanda activa y más selectiva, ha permitido absorber de forma sostenida la vacancia acumulada y avanzar hacia niveles más equilibrados“.

El segmento Clase A lidera esta recuperación, con una vacancia de 9,22%, la más baja de los últimos cinco años. Este desempeño se explica, en parte, por la ausencia de nueva oferta durante el trimestre, pero también por una demanda que se mantiene activa, privilegiando edificios modernos. En este contexto, submercados como Nueva Las Condes y El Golf destacan por sus bajos niveles de disponibilidad -con 5,39% y 6,31% respectivamente-, evidenciando una preferencia sostenida por activos de mayor estándar.

Por su parte, el segmento Clase B se mantiene bajo el umbral del 10% por segundo trimestre consecutivo, cerrando el periodo en 9,96%. A diferencia de la Clase A, este segmento sí registró el ingreso de nueva oferta con la incorporación de un edificio de 7.013 m² en Las Condes, lo que generó un leve aumento de 12 puntos base en su vacancia dado que el inmueble inició su operación disponible, pero con avances en sus negociaciones y se espera que esta vacancia disminuya rápidamente. No obstante, el dinamismo es más evidente en zonas como Vitacura, donde la vacancia Clase B cayó a 7%, su menor nivel en más de seis años, y en Huechuraba, que también mostró una reducción en su disponibilidad.

Desplazamiento geográfico de la demanda

El comportamiento del mercado durante el trimestre evidenció un desplazamiento en los focos de demanda, especialmente en el segmento Clase A. A diferencia de periodos anteriores, donde Las Condes concentraba gran parte de la absorción, en este inicio de año se observó una mayor actividad en submercados como Providencia y Santiago Centro, que captaron operaciones relevantes y dinamizaron su ocupación.

“Este cambio responde, en parte, a una mayor disponibilidad de espacios en estas zonas, pero también a una búsqueda por parte de las empresas de ubicaciones más competitivas en términos de costos, sin renunciar a estándares adecuados. En paralelo, submercados consolidados como El Golf y Nueva Las Condes continúan mostrando bajos niveles de vacancia, lo que limita su disponibilidad inmediata y refuerza su posicionamiento como zonas de alta demanda”, explicó Hartmann.

Precios comienzan a ajustarse al alza

En línea con la disminución sostenida de la vacancia, los precios de arriendo mostraron leves incrementos durante el primer trimestre. En el segmento Clase A, el valor promedio alcanzó 0,49 UF/m², acumulando un alza interanual de 9% mientras que en el segmento Clase B llegó a 0,37 UF/m². Este comportamiento refleja un mercado que comienza a recuperar gradualmente su capacidad de fijación de precios.

Seguros contra sismos: Cerca del 30% edificios en Chile no cuentan con este documento

En Chile, donde la vida en condominios sigue creciendo y concentra a cientos de miles de familias, la protección de los bienes comunes se vuelve un elemento clave para la seguridad y continuidad de la vida en comunidad.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Según la Ley de Copropiedad Inmobiliaria 21.442 el seguro de incendio es obligatorio en condominios, cubriendo daños materiales ante siniestros como incendios. Sin embargo, la cobertura de sismo —clave en un país como Chile— es voluntaria y debe contratarse como adicional.

Esta diferencia ha generado una brecha estructural en la protección de las comunidades. Hoy, un porcentaje importante de los edificios no cuenta con seguro adicional de sismos, pese a que Chile figura en la lista de los países con mayor actividad sísmica del mundo, junto a Indonesia, China, Irán, Turquía y Japón.

Las lecciones del pasado son claras. Tras el terremoto del 27 de febrero de 2010, se evidenció que solo un 24% de las viviendas en las regiones afectadas contaba con cobertura de terremoto, dejando expuestas a numerosas familias a pérdidas significativas.

El impacto económico fue de gran magnitud: las pérdidas generadas por el 27-F fueron equivalentes al 15% del PIB nacional, superando los US$ 30 mil millones. A nivel asegurador, según cifras de la Asociación de Aseguradores de Chile (AACh), a 2017 se habían recibido más de 222 mil denuncias por siniestros asociados, con un total de US$ 6.300 millones en indemnizaciones.

A pesar de estos antecedentes, la cobertura sísmica sigue siendo postergada en muchas comunidades. El crecimiento sostenido de edificios en el país ha ampliado el número de copropiedades expuestas, muchas de las cuales no cuentan con protección adecuada.

A esto se suma un factor crítico: el tiempo. Expertos advierten que Chile podría estar entrando en un nuevo ciclo de alta actividad sísmica. “No necesariamente, pero ojo, en estos temas hay complejidades. No podemos bajar nunca la guardia”, advirtió en un medio de comunicación el geógrafo Marcelo Lagos. Tras citar estudios sobre la recurrencia de grandes terremotos, agregó que “hoy estamos en el margen de que podría ocurrir un gran evento y eso no lo podemos descartar”.

“Estos antecedentes demuestran que no basta con cumplir con lo mínimo exigido por la normativa. En un país como Chile, el riesgo sísmico debe ser considerado como parte esencial de la protección de los condominios”, explica Claudia Escobar, Gerente Comercial de Seguros CCS.

Una cobertura clave que sigue siendo opcional

El adicional de sismo para la propiedad común permite cubrir los daños materiales ocasionados por sismos en bienes comunes, facilitando la reparación o reconstrucción de infraestructura crítica como ascensores, pasillos, estacionamientos y áreas compartidas.

Escobar puntualiza, “Su ausencia puede traducirse en costos millonarios que deben ser asumidos directamente por los copropietarios, afectando la estabilidad financiera de las comunidades y retrasando su recuperación tras una catástrofe. En un edificio en Santiago, tras un sismo no muy elevado, el ascensor de la comunidad sufrió destrozos y su reparación tuvo un costo de reparación de 900 millones de pesos. El adicional de sismo es una cobertura complementaria al seguro de incendio, diseñada para proteger los inmuebles frente a daños estructurales provocados por terremotos. Su contratación requiere la aprobación del comité de copropietarios o de una asamblea, e incorpora un deducible, correspondiente a una suma o porcentaje del monto asegurado”.

Un aspecto poco conocido es que los daños no terminan con el movimiento telúrico. Un sismo puede provocar incendios o fallas críticas —por ejemplo, en ascensores o instalaciones eléctricas— que agravan el impacto inicial. En estos casos, un edificio que cuenta con cobertura adicional de sismo puede enfrentar de mejor manera los costos de reparación o reconstrucción. De lo contrario, la comunidad queda completamente expuesta, debiendo financiar los arreglos con recursos propios.

Incluso, tras un sismo, existe un plazo de varios días en caso de réplicas en el que los daños por incendio pueden ser considerados dentro de la cobertura, lo que refuerza la importancia de contar con una póliza adecuada.

¿Qué ocurre en todo el país?

De acuerdo a los registros de Seguros CCS, la distribución porcentual de la contratación de pólizas con y sin cobertura de sismo a nivel regional, evidencia importantes brechas a lo largo del país. A nivel nacional, un 70,1% de las pólizas incluye cobertura sísmica, mientras que el 29,9% no la contempla1.

En el norte, regiones como Tarapacá y Atacama presentan altos niveles de contratación con sismo, superando el 90%, lo que refleja una mayor conciencia de riesgo. En contraste, hacia la zona centro-sur, la cobertura disminuye de forma relevante, con casos como Ñuble (48%) y Maule (54,8%), donde una proporción significativa de pólizas aún no incorpora esta protección. Por su parte, regiones extremas como Aysén y Magallanes alcanzan niveles de cobertura del 100%, marcando el punto más alto del país.

En conjunto, los datos muestran una adopción desigual de la cobertura sísmica, lo que abre espacio para avanzar en mayor información, educación y acceso a seguros en aquellas zonas donde la penetración aún es baja.

Un llamado urgente a actuar

Desde Seguros CCS enfatizan que la correcta comprensión de las coberturas sigue siendo un desafío. Tras el 27-F, el regulador detectó bajos niveles de conocimiento por parte de los asegurados respecto a sus pólizas, lo que evidencia una brecha que persiste hasta hoy.

En un escenario donde el próximo gran sismo no es una interrogante sino una probabilidad, el llamado es claro: las comunidades no pueden seguir postergando decisiones críticas.

Revisar las pólizas, entender sus alcances y evaluar la incorporación de cobertura de sismo ya no es una medida preventiva opcional, sino una decisión clave para resguardar la seguridad financiera y estructural de los edificios.

Seguros CCS invita a administradores, comités y comunidades a actuar con anticipación y asegurar una protección integral frente a uno de los riesgos más relevantes del país.

Construcción industrializada gana terreno como respuesta al desafío de ciudades más sostenibles

Menor impacto ambiental, mayor eficiencia y mejores estándares de habitabilidad explican el creciente interés por este modelo constructivo, que expertos del sector identifican como clave para enfrentar el déficit habitacional, el cambio climático y las nuevas exigencias normativas.

Por: Comunicado de Prensa

En un contexto marcado por el déficit habitacional, la presión por construir con mayor rapidez y la necesidad de reducir el impacto ambiental de las ciudades, la construcción industrializada comienza a consolidarse como una alternativa estratégica para el desarrollo urbano en Chile. El modelo, que traslada gran parte del proceso constructivo a entornos industriales controlados, mejora la productividad, eleva la calidad de las edificaciones y avanza hacia estándares de mayor sostenibilidad.

La construcción industrializada se basa en la fabricación de componentes bajo condiciones estandarizadas, con altos niveles de precisión y control de calidad, que luego se ensamblan en obra. Este sistema reduce plazos, optimiza el uso de materiales y disminuye la generación de residuos, además de mejorar el desempeño térmico y acústico de viviendas y edificaciones.

“La industrialización permite responder de mejor manera a los desafíos actuales de la construcción, porque combina eficiencia, calidad y sostenibilidad. No se trata solo de construir más rápido, sino de construir mejor y con una mirada de largo plazo”, explica Antonio Sabugal, gerente general de Volcán y presidente del Comité de Industriales de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC).

El ejecutivo advierte que el sector enfrenta un escenario cada vez más exigente, marcado por el cambio climático, eventos extremos y una mayor presión regulatoria. “Por eso lo concreto es acelerar la industrialización, que este enfoque no quede encapsulado en un piloto o en un proyecto aislado; debe ser mucho más transversal y que impacte a todos los actores de la cadena: mandantes, diseñadores, proveedores, constructoras y efectivamente, a todos los equipos y a todos los que están en el ecosistema de la construcción”, precisa.

Frente al reto, empresas del rubro han reforzado su apuesta por soluciones industrializadas. Es el caso de Volcán, compañía chilena con 110 años de trayectoria, especializada en sistemas de construcción liviano-seca; su portafolio incluye soluciones para muros, cielos, fachadas y aislación térmica y acústica, orientadas a proyectos habitacionales, industriales y de infraestructura pública.

Durante los últimos años, Volcán, empresa perteneciente al Grupo Matte, ha impulsado una expansión de sus líneas de negocio, creando un área específica de soluciones industrializadas, con el objetivo de aportar mayor eficiencia, calidad constructiva y mejor desempeño ambiental a los proyectos. “El país necesita elevar el estándar de habitabilidad, y eso requiere cambiar la forma en que diseñamos y ejecutamos la construcción. La industrialización permite planificar mejor, reducir errores y generar valor real para las personas”, afirma Sabugal.

Este enfoque cobra especial relevancia ante la entrada en vigencia de nuevas exigencias en reglamentación térmica, que obligarán a las constructoras a utilizar productos con mayores niveles de aislación. Para la industria, este cambio representa una oportunidad para acelerar la adopción de soluciones con mayor valor agregado, capaces de mejorar el confort interior y reducir el consumo energético de las edificaciones.

“A ello se suma el desafío de avanzar hacia una construcción más sostenible y circular. En este ámbito, la industrialización facilita la optimización de procesos productivos, la reducción del consumo de agua y energía, y una menor huella de carbono, aspectos clave para el desarrollo de ciudades más resilientes”, apunta el ejecutivo.

Eliminación de contribuciones a la primera vivienda en adultos mayores reduciría hasta $33 mil millones la recaudación habitacional

Un estudio realizado por la proptech Propiteq y la consultora Transsa, analizó el impacto que tendría el proyecto de eliminación de contribuciones a la primera vivienda de adultos mayores en Chile, que actualmente representan cerca del 30% de la recaudación anual.

Por: Comunicado de Prensa

Actualmente, en Chile existen cerca de seis millones de viviendas, de las cuales más del 77% no paga contribuciones. Esto implica que la recaudación se concentra en un universo acotado de aproximadamente 1,38 millones de propiedades, que generan alrededor de $245 mil millones. De este total, cerca del 30% pertenecen a adultos mayores, las cuales contribuyen $73.892 millones.

Un estudio conjunto de la consultoría Transsa y la startup Propiteq detectó que una eliminación de contribuciones a la primera vivienda en mayores de 65 años, podría reducir en un 45% la recaudación habitacional, equivalente $33.020 millones, y por ende afectar uno de los pilares del financiamiento municipal.

De acuerdo a la data, de las 180.088 propiedades pertenecientes a adultos mayores que tienen una vivienda principal y pagan contribuciones, se concentran en comunas como Las Condes (18.799), Viña del Mar (9.929), Ñuñoa (8.884), Providencia (8.876) y La Florida (6.583), entre otras.

“Veinte de las 326 comunas a nivel nacional concentran el 58% de propiedades pertenecientes a mayores de 65 años. Estas son comunas urbanas consolidadas, donde las propiedades llevan décadas en manos de los mismos dueños; con personas que compraron su vivienda hace 30 o 40 años”, explicó el subgerente de Datos y Estudios Inmobiliarios de Transsa y Propiteq, Esteban Jara.

ComunasPropiedades Adultos MayoresParticipación (%)
Las Condes18.79936,8
Lo Barnechea3.93529,6
Vitacura5.97439,1
Ñuñoa8.88419,7
Providencia8.87632,5
Colina1.10710,2
Viña del Mar9.92941,4
La Reina3.97435,2
La Florida6.58322,9

Fuente: Transsa y Propiteq

“Este no es solo un debate técnico. Tiene un componente social importante, porque una parte relevante de quienes hoy pagan contribuciones son adultos mayores propietarios de su vivienda principal”, concluye Jara.

Un impacto a las comunas de menores recursos

Si bien la medida puede presentarse como un beneficio en las condiciones de vida de este sector etario, independiente del nivel socioeconómico del lugar donde se vive, el estudio advierte que la caída en la recaudación afectaría directamente al Fondo Común Municipal, mecanismo clave para la redistribución de recursos entre comunas. Una reducción no solo impacta a los municipios con mayor recaudación, sino que disminuye el tamaño total del fondo, afectando a comunas con menor base tributaria propia.

“El impacto del proyecto no es solo local. Al reducirse el Fondo Común Municipal, se afecta el financiamiento del sistema municipal completo, incluyendo comunas que dependen en mayor medida de estos recursos”, comenta Felipe Respaldiza, CEO de Propiteq.

Aunque el debate actual se ha centrado en adultos mayores, el estudio advierte que el mayor impacto fiscal se produciría en un escenario de extensión del beneficio.

Los efectos de ampliar a la “universalidad”

Tal como fue anunciado previamente, el proyecto pretende aumentar la cobertura del beneficio no solo a adultos mayores, sino que de forma gradual eliminar completamente el impuesto territorial a la primera vivienda, lo cual presentaría un mayor impacto fiscal. En este escenario ampliado el efecto deja de ser acotado y pasa a ser estructural.

“Según nuestros modelos, en escenarios más agresivos, la eliminación de contribuciones a la primera vivienda podría reducir hasta en un 57% la recaudación habitacional, lo que tendría un efecto directo en los recursos disponibles para los municipios”, explica Jara. En un escenario más conservador, con una reducción del 43%, el impacto sería equivalente a más de $106 mil millones.

El análisis además muestra que la mayor parte de la recaudación que se perdería no proviene de propiedades de alto valor. Más del 50% del impacto se concentra en viviendas que pagan menos de $300 mil trimestrales en contribuciones, tramo que agrupa a la mayor cantidad de propiedades del país. Se trata, en su mayoría, de casas y departamentos de valor medio, asociados a viviendas principales y no a activos inmobiliarios de alto estándar.

“Existe la percepción de que las contribuciones afectan principalmente a propietarios de alto patrimonio, pero los datos muestran que la mayor pérdida de recaudación proviene de viviendas de valor medio, donde vive la familia propietaria”, explica Respaldiza.

Si bien la Región Metropolitana concentra el 68,5% de la pérdida de recaudación ($72.892 millones) en el caso de que el proyecto llegue a la universalidad, la caída de recaudación en regiones se concentra especialmente en capitales regionales y comunas urbanas consolidadas, donde se localiza gran parte del stock habitacional. El efecto, por tanto, es transversal al sistema urbano y no exclusivo de un segmento específico del territorio.

Aunque la medida puede tener un componente social relevante en el caso de adultos mayores, su extensión a otros grupos podría transformar de manera estructural el sistema de financiamiento municipal.

Inteligencia Artificial redefine la gestión de oficinas: eficiencia operativa, ahorro energético y nuevos estándares laborales

Un análisis advierte que la incorporación de inteligencia artificial en edificios corporativos está transformando la administración de espacios, reduciendo costos y alineando las oficinas con nuevas formas de trabajo más flexibles y colaborativas.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

La inteligencia artificial (IA) está acelerando su incorporación en el mundo corporativo, dejando de ser una herramienta experimental para convertirse en un componente central en la gestión de oficinas. Así lo plantea un informe del área de Project Management de Colliers, que identifica un uso creciente de sistemas inteligentes orientados a optimizar el funcionamiento de los espacios laborales.

Uno de los principales avances se observa en la gestión del uso de oficinas. A través de sensores y software especializado, las empresas pueden monitorear en tiempo real la ocupación de escritorios, salas de reuniones y áreas comunes. Esta información permite rediseñar los espacios en función de la demanda efectiva, evitando subutilización y mejorando la eficiencia operativa.

“Los sistemas permiten entender cómo se usan realmente los espacios y, con esos datos, reorganizar la oficina para aprovecharla mejor”, explica Francisca Guerra, consultora del área.

A ello se suma la automatización en la reserva de salas, donde plataformas digitales gestionan agendas, evitan conflictos de horarios y reducen la existencia de espacios vacíos, uno de los problemas recurrentes en oficinas híbridas.

Ahorro energético y sostenibilidad

Otro eje relevante es la eficiencia energética. El uso de sistemas inteligentes integrados permite ajustar automáticamente variables como iluminación, calefacción o aire acondicionado en función de la ocupación real de los espacios.

Este tipo de soluciones no solo reduce costos operativos, sino que también responde a una creciente presión por cumplir estándares ambientales. En esa línea, la implementación de IA facilita el acceso a certificaciones como LEED o WELL, cada vez más valoradas por el mercado corporativo.

Mantenimiento predictivo y continuidad operativa

El informe también destaca avances en mantenimiento y seguridad. Sistemas basados en IA pueden detectar anomalías en ascensores, equipos eléctricos o sistemas de climatización antes de que se conviertan en fallas críticas, permitiendo intervenciones preventivas.

En este ámbito, los sistemas de gestión de edificios —conocidos como BMS (Building Management System)— han evolucionado hacia plataformas inteligentes que integran múltiples variables operativas, mejorando la resiliencia de la infraestructura, especialmente en activos industriales o de alta complejidad.

Desde la consultora señalan que las empresas están priorizando soluciones concretas y de rápida implementación, como sistemas de agendamiento de salas, instalación de cabinas acústicas (booth) para trabajo individual y sensores de movimiento para optimizar el uso de iluminación.

Sin embargo, el avance de estas tecnologías también implica desafíos. La inversión inicial en infraestructura y la gestión de datos —particularmente en materia de privacidad— son factores críticos que las organizaciones deben abordar.

Con todo, la tendencia es clara. La inteligencia artificial no solo está modificando la forma en que se trabaja, sino también cómo se diseñan, administran y proyectan los espacios laborales. En ese proceso, la oficina deja de ser un espacio estático para transformarse en un entorno dinámico, adaptable y cada vez más eficiente.

La UF sobre los $40 mil: el nuevo umbral que tensiona el bolsillo de los chilenos

El indicador clave del sistema financiero chileno alcanzó por primera vez en su historia la barrera de los $40.000, impulsado por la inflación. Más que un hito simbólico, su impacto se proyecta directamente en créditos, arriendos y el costo de la vida.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

El alza de la Unidad de Fomento no es una noticia nueva, pero sí lo es el umbral que acaba de cruzar. Por primera vez desde su creación, este indicador superó la barrera de los $40.000, marcando un punto de inflexión en la economía cotidiana de los chilenos.

El fenómeno responde directamente a la inflación. El último Índice de Precios al Consumidor (IPC), que registró una variación mensual de 1,0%, empujó el valor de la UF a niveles históricos, en un contexto donde factores como el alza de combustibles y alimentos han presionado el costo de vida.

Más allá de lo técnico, el impacto es concreto. La UF no es solo un número de referencia: es la base sobre la cual se calculan dividendos hipotecarios, contratos de arriendo, colegiaturas, seguros y una serie de servicios indexados. Cuando sube, lo hace de manera simultánea en distintos frentes del gasto familiar.

Ese efecto acumulativo es el que hoy comienza a sentirse con mayor fuerza. Distintos análisis advierten que el cruce de este umbral marca un antes y un después, ya que la presión deja de ser gradual y pasa a impactar de forma paralela en múltiples compromisos financieros.

El problema no es solo el aumento en sí, sino su sincronía. A diferencia de otros indicadores, la UF actúa como un amplificador: traduce la inflación en alzas concretas y casi inmediatas en obligaciones mensuales, reduciendo el margen de maniobra de los hogares.

En el mercado inmobiliario, por ejemplo, el efecto es doble. No solo suben los dividendos de quienes ya tienen un crédito hipotecario, sino que también se encarece el acceso a nuevas viviendas, en un escenario donde el financiamiento ya es una de las principales barreras de entrada.

Pero el impacto va más allá. Educación, salud y consumo también se ven arrastrados por este indicador, configurando un escenario donde las familias deben priorizar gastos y ajustar sus presupuestos.

La Unidad de Fomento, creada en 1967 como un mecanismo para proteger el valor del dinero frente a la inflación, se ha convertido en uno de los pilares del sistema económico chileno. Su fortaleza —mantener el poder adquisitivo— es también su principal tensión en contextos inflacionarios: todo se ajusta, pero todo se encarece al mismo tiempo.

Así, más que un hito estadístico, el paso sobre los $40.000 refleja una realidad más profunda: una economía donde la inflación no solo se mide, sino que se vive mes a mes en cada pago.

El desafío, hacia adelante, no estará solo en contener el alza, sino en cómo amortiguar su impacto en los hogares, en un escenario donde el costo de vida sigue estrechando los márgenes.

Oficinas en Santiago reduce vacancia y muestra señales de reactivación en el inicio de 2026

La absorción neta superó los 22 mil m² en el primer trimestre, impulsada principalmente por oficinas de menor costo.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

El mercado de oficinas en Santiago inició 2026 con señales de ajuste, en un escenario marcado por una mayor demanda por espacios más eficientes y una reducción sostenida de la vacancia.

Durante el primer trimestre, la absorción neta alcanzó los 22.538 m², superando los niveles observados a inicios de 2025, lo que refleja una reactivación en la ocupación de espacios corporativos.

Uno de los principales cambios del periodo fue el mayor peso de las oficinas Clase B, que concentraron el 73% de la absorción total, impulsadas por valores de renta más competitivos. Esto da cuenta de una mayor preocupación por los costos por parte de las empresas, sin dejar de lado ubicación o funcionalidad.

En paralelo, la vacancia se redujo a 7,7%, marcando su segundo trimestre consecutivo a la baja y mejorando frente al 9,2% registrado en el mismo periodo del año anterior, en línea con un menor ingreso de nueva oferta.

“Se observa un mayor dinamismo en la ocupación de espacios, con empresas priorizando eficiencia y ajustes en sus decisiones inmobiliarias”, señala Alessandro Piffardi, analista de Research & Valuation de JLL Chile.

En términos de precios, las oficinas Clase A mantuvieron una tendencia al alza, alcanzando 0,55 UF/m², mientras que las Clase B se estabilizaron en 0,41 UF/m², evidenciando una diferencia en el comportamiento entre segmentos.

Por el lado de la oferta, el ingreso de un nuevo proyecto en Las Condes, de cerca de 7.000 m², fue parcialmente prearrendado, lo que limitó su impacto en la vacancia en un contexto de baja actividad constructiva.

De cara a los próximos años, el mercado proyecta un pipeline cercano a 120.000 m², con alrededor de 40.000 m² previstos para 2026, lo que anticipa un crecimiento moderado y un ajuste gradual de los niveles de ocupación.

Corretaje digital: el nuevo escenario donde se juegan las oportunidades inmobiliarias

Con más del 90% de los compradores iniciando su búsqueda de vivienda en internet, el corretaje de propiedades enfrenta una transformación estructural que obliga a los agentes a redefinir su rol, incorporando herramientas digitales y nuevas formas de gestión para mantenerse competitivos.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

La forma de buscar vivienda en Chile cambió, y con ello también lo hizo el rol de los corredores de propiedades. Hoy, más del 90% de los compradores inicia su proceso en internet, según datos del Diario Inmobiliario, marcando un giro profundo en la manera en que se conecta la oferta con la demanda.

Este cambio no es menor. Durante años, el corretaje estuvo anclado a la presencia física: oficinas bien ubicadas, redes de contacto tradicionales y un alcance territorial acotado. Sin embargo, ese modelo ha ido cediendo terreno frente a un ecosistema digital que redefine las reglas del negocio.

Para Pablo Quappe, el punto de inflexión ya ocurrió. “Hoy un corredor puede ampliar su presencia en el mercado, acceder a nuevos clientes y ordenar su gestión comercial a través de herramientas digitales. Ya no basta con publicar propiedades: se requiere una presencia constante y estratégica”, señala.

En este nuevo escenario, escalar un negocio inmobiliario no depende necesariamente de una ubicación privilegiada, sino de la capacidad de gestionar información, optimizar tiempos y construir redes de trabajo más amplias. La digitalización ha permitido, en ese sentido, que los agentes operen con mayor flexibilidad y alcance.

Uno de los cambios más relevantes ha sido la incorporación de herramientas basadas en datos. La intuición, que históricamente guiaba muchas decisiones del rubro, hoy convive con tecnologías como la inteligencia artificial y el análisis de comportamiento de usuarios. Estas permiten identificar qué propiedades generan mayor interés, qué canales son más efectivos y cuáles son los tiempos de respuesta que inciden en una venta.

“Esto no reemplaza el criterio del corredor, pero sí lo fortalece. Entrega información que permite anticiparse y tomar decisiones con mayor claridad”, explica Quappe.

En paralelo, la llamada “vitrina virtual” se ha transformado en un elemento central del negocio. Más allá de exhibir propiedades, hoy funciona como un espacio donde se construye reputación. Portales inmobiliarios, redes sociales, sitios web y buscadores se han convertido en los nuevos puntos de contacto, donde la primera impresión ya no ocurre en terreno, sino en pantalla.

Esta transformación también ha impactado la captación de clientes. No solo compradores, sino también propietarios, tienden a preferir corredores con presencia digital sólida y consistente. En un mercado cada vez más competitivo, esa visibilidad dejó de ser una ventaja para convertirse en un requisito.

El desafío, sin embargo, no pasa únicamente por estar en plataformas digitales. Implica un cambio más profundo en la forma de operar. Planificación, seguimiento de oportunidades y uso estratégico de herramientas son hoy parte de un nuevo estándar en la gestión inmobiliaria.

En ese contexto, el corretaje enfrenta una transición que exige equilibrio: mantener la cercanía y la confianza propias del oficio, pero integrando capacidades digitales que permitan responder a un mercado más informado, más exigente y cada vez más conectado.

Quienes logren adaptarse a este nuevo entorno no solo ampliarán su alcance, sino que también estarán mejor preparados para enfrentar un negocio que, más que nunca, se juega en el terreno de lo digital.

De ciudades dormitorio a polos de desarrollo: la transformación que redefine la Cuenca del Llanquihue

El auge inmobiliario, la migración interna y la búsqueda de calidad de vida están impulsando un cambio estructural en la Región de Los Lagos, donde comunas como Puerto Varas, Frutillar y Llanquihue evolucionan hacia ciudades intermedias con creciente autonomía económica y urbana.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Durante la última década, la Región de Los Lagos ha experimentado un profundo cambio en su configuración urbana. Localidades que históricamente operaban como ciudades dormitorio o destinos turísticos estacionales comienzan a consolidarse como centros intermedios con actividad económica propia, mayor autonomía y creciente plusvalía.

El caso más evidente es Puerto Varas. La ciudad dejó atrás su rol de satélite residencial de Puerto Montt para transformarse en un polo urbano donde sus habitantes no solo residen, sino también trabajan. Factores como su entorno natural, la búsqueda de una mejor calidad de vida —acentuada tras la pandemia— y la llegada de nuevos perfiles socioeconómicos han dinamizado su desarrollo.

“Las bondades geográficas, el efecto pandemia y la búsqueda de una vida más tranquila y segura atrajeron a personas de distintos niveles de ingreso, lo que impulsó la llegada de comercio, servicios y empresas que antes no existían en la zona”, explica Vivian Pinilla, socia y gerenta general de Inmobisur.

Desde el sector inmobiliario coinciden en que esta consolidación ha tenido efectos en toda la cuenca. Enrique Loeser Prieto, gerente comercial de Inmobiliaria Altas Cumbres, sostiene que Puerto Varas se posicionó como una ciudad intermedia autónoma, impulsada por oportunidades laborales en áreas de alta especialización y una calidad de vida que continúa atrayendo nuevos residentes.

Este fenómeno ha comenzado a irradiarse hacia comunas cercanas como Frutillar y Llanquihue, que avanzan en distintas etapas de transformación. En el caso de Frutillar, si bien aún mantiene características de ciudad dormitorio, expertos proyectan que podría consolidarse como un centro urbano con vida propia en un plazo cercano a cinco años.

“La comuna está recibiendo un perfil de residentes e inversionistas similar al de sectores de altos ingresos de Santiago, dispuestos a pagar valores por metro cuadrado comparables a comunas como Las Condes o Vitacura. Esto ha elevado el estándar de los proyectos, pero también ha encarecido la oferta para los habitantes locales”, advierte Pinilla.

Según datos de Inmobisur, el valor del metro cuadrado en Puerto Varas bordea las 90 UF, mientras que en Frutillar alcanza aproximadamente las 110 UF. Más atrás aparece Llanquihue, con un promedio cercano a las 66 UF, posicionándose como el nuevo polo emergente de la zona.

“Se trata de una comuna en una etapa incipiente, pero con alto potencial. Representa una oportunidad para inversionistas que anticipan su desarrollo como futura ciudad dormitorio, especialmente para quienes buscan cercanía con Puerto Varas y Puerto Montt a precios más accesibles”, señala la ejecutiva.

Las proyecciones también apuntan a un fortalecimiento de Llanquihue en el mediano plazo, impulsado por inversiones en infraestructura y conectividad, como el mejoramiento de su costanera, el tren que la conectará con Puerto Montt y la futura Ruta Interlagos.

En paralelo, este proceso ha modificado las expectativas de los habitantes. Hoy, la demanda no solo se centra en ubicación o precio, sino también en proyectos que aporten valor al entorno y resguarden el patrimonio natural.

“Los nuevos residentes buscan desarrollos que integren sostenibilidad como eje central. La industria ha comenzado a responder a esa demanda con propuestas que priorizan el respeto por el entorno y la calidad de vida”, concluye Loeser.

08/05/2026 14:40