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Corretaje digital: el nuevo escenario donde se juegan las oportunidades inmobiliarias

Con más del 90% de los compradores iniciando su búsqueda de vivienda en internet, el corretaje de propiedades enfrenta una transformación estructural que obliga a los agentes a redefinir su rol, incorporando herramientas digitales y nuevas formas de gestión para mantenerse competitivos.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

La forma de buscar vivienda en Chile cambió, y con ello también lo hizo el rol de los corredores de propiedades. Hoy, más del 90% de los compradores inicia su proceso en internet, según datos del Diario Inmobiliario, marcando un giro profundo en la manera en que se conecta la oferta con la demanda.

Este cambio no es menor. Durante años, el corretaje estuvo anclado a la presencia física: oficinas bien ubicadas, redes de contacto tradicionales y un alcance territorial acotado. Sin embargo, ese modelo ha ido cediendo terreno frente a un ecosistema digital que redefine las reglas del negocio.

Para Pablo Quappe, el punto de inflexión ya ocurrió. “Hoy un corredor puede ampliar su presencia en el mercado, acceder a nuevos clientes y ordenar su gestión comercial a través de herramientas digitales. Ya no basta con publicar propiedades: se requiere una presencia constante y estratégica”, señala.

En este nuevo escenario, escalar un negocio inmobiliario no depende necesariamente de una ubicación privilegiada, sino de la capacidad de gestionar información, optimizar tiempos y construir redes de trabajo más amplias. La digitalización ha permitido, en ese sentido, que los agentes operen con mayor flexibilidad y alcance.

Uno de los cambios más relevantes ha sido la incorporación de herramientas basadas en datos. La intuición, que históricamente guiaba muchas decisiones del rubro, hoy convive con tecnologías como la inteligencia artificial y el análisis de comportamiento de usuarios. Estas permiten identificar qué propiedades generan mayor interés, qué canales son más efectivos y cuáles son los tiempos de respuesta que inciden en una venta.

“Esto no reemplaza el criterio del corredor, pero sí lo fortalece. Entrega información que permite anticiparse y tomar decisiones con mayor claridad”, explica Quappe.

En paralelo, la llamada “vitrina virtual” se ha transformado en un elemento central del negocio. Más allá de exhibir propiedades, hoy funciona como un espacio donde se construye reputación. Portales inmobiliarios, redes sociales, sitios web y buscadores se han convertido en los nuevos puntos de contacto, donde la primera impresión ya no ocurre en terreno, sino en pantalla.

Esta transformación también ha impactado la captación de clientes. No solo compradores, sino también propietarios, tienden a preferir corredores con presencia digital sólida y consistente. En un mercado cada vez más competitivo, esa visibilidad dejó de ser una ventaja para convertirse en un requisito.

El desafío, sin embargo, no pasa únicamente por estar en plataformas digitales. Implica un cambio más profundo en la forma de operar. Planificación, seguimiento de oportunidades y uso estratégico de herramientas son hoy parte de un nuevo estándar en la gestión inmobiliaria.

En ese contexto, el corretaje enfrenta una transición que exige equilibrio: mantener la cercanía y la confianza propias del oficio, pero integrando capacidades digitales que permitan responder a un mercado más informado, más exigente y cada vez más conectado.

Quienes logren adaptarse a este nuevo entorno no solo ampliarán su alcance, sino que también estarán mejor preparados para enfrentar un negocio que, más que nunca, se juega en el terreno de lo digital.

De ciudades dormitorio a polos de desarrollo: la transformación que redefine la Cuenca del Llanquihue

El auge inmobiliario, la migración interna y la búsqueda de calidad de vida están impulsando un cambio estructural en la Región de Los Lagos, donde comunas como Puerto Varas, Frutillar y Llanquihue evolucionan hacia ciudades intermedias con creciente autonomía económica y urbana.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Durante la última década, la Región de Los Lagos ha experimentado un profundo cambio en su configuración urbana. Localidades que históricamente operaban como ciudades dormitorio o destinos turísticos estacionales comienzan a consolidarse como centros intermedios con actividad económica propia, mayor autonomía y creciente plusvalía.

El caso más evidente es Puerto Varas. La ciudad dejó atrás su rol de satélite residencial de Puerto Montt para transformarse en un polo urbano donde sus habitantes no solo residen, sino también trabajan. Factores como su entorno natural, la búsqueda de una mejor calidad de vida —acentuada tras la pandemia— y la llegada de nuevos perfiles socioeconómicos han dinamizado su desarrollo.

“Las bondades geográficas, el efecto pandemia y la búsqueda de una vida más tranquila y segura atrajeron a personas de distintos niveles de ingreso, lo que impulsó la llegada de comercio, servicios y empresas que antes no existían en la zona”, explica Vivian Pinilla, socia y gerenta general de Inmobisur.

Desde el sector inmobiliario coinciden en que esta consolidación ha tenido efectos en toda la cuenca. Enrique Loeser Prieto, gerente comercial de Inmobiliaria Altas Cumbres, sostiene que Puerto Varas se posicionó como una ciudad intermedia autónoma, impulsada por oportunidades laborales en áreas de alta especialización y una calidad de vida que continúa atrayendo nuevos residentes.

Este fenómeno ha comenzado a irradiarse hacia comunas cercanas como Frutillar y Llanquihue, que avanzan en distintas etapas de transformación. En el caso de Frutillar, si bien aún mantiene características de ciudad dormitorio, expertos proyectan que podría consolidarse como un centro urbano con vida propia en un plazo cercano a cinco años.

“La comuna está recibiendo un perfil de residentes e inversionistas similar al de sectores de altos ingresos de Santiago, dispuestos a pagar valores por metro cuadrado comparables a comunas como Las Condes o Vitacura. Esto ha elevado el estándar de los proyectos, pero también ha encarecido la oferta para los habitantes locales”, advierte Pinilla.

Según datos de Inmobisur, el valor del metro cuadrado en Puerto Varas bordea las 90 UF, mientras que en Frutillar alcanza aproximadamente las 110 UF. Más atrás aparece Llanquihue, con un promedio cercano a las 66 UF, posicionándose como el nuevo polo emergente de la zona.

“Se trata de una comuna en una etapa incipiente, pero con alto potencial. Representa una oportunidad para inversionistas que anticipan su desarrollo como futura ciudad dormitorio, especialmente para quienes buscan cercanía con Puerto Varas y Puerto Montt a precios más accesibles”, señala la ejecutiva.

Las proyecciones también apuntan a un fortalecimiento de Llanquihue en el mediano plazo, impulsado por inversiones en infraestructura y conectividad, como el mejoramiento de su costanera, el tren que la conectará con Puerto Montt y la futura Ruta Interlagos.

En paralelo, este proceso ha modificado las expectativas de los habitantes. Hoy, la demanda no solo se centra en ubicación o precio, sino también en proyectos que aporten valor al entorno y resguarden el patrimonio natural.

“Los nuevos residentes buscan desarrollos que integren sostenibilidad como eje central. La industria ha comenzado a responder a esa demanda con propuestas que priorizan el respeto por el entorno y la calidad de vida”, concluye Loeser.

La Derecha se ordena: el respaldo de Chile Vamos y Republicanos que redefine el tablero de la Reconstrucción

El apoyo al Plan de Reconstrucción Nacional no es solo un gesto político. Es una señal de alineamiento en un sector que, hasta hace poco, competía más de lo que cooperaba.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Durante años, la derecha chilena ha sido más un espacio en disputa que un bloque cohesionado. Las diferencias entre Chile Vamos y el Partido Republicano de Chile no solo fueron programáticas, sino también estratégicas: competir o converger, marcar identidad propia o construir mayoría.

Por eso, el respaldo conjunto al Plan de Reconstrucción Nacional impulsado por el gobierno de José Antonio Kast no es un dato menor. Es, en el fondo, una señal de reconfiguración.

Porque en política, los apoyos no siempre hablan del contenido. Muchas veces hablan del momento.

El plan —que contempla cerca de 40 medidas en ámbitos económicos, sociales y regulatorios— busca responder a una doble urgencia: la reconstrucción tras desastres recientes y la reactivación económica en un contexto de estrechez fiscal.
Pero su tramitación no ha estado exenta de tensiones. Desde la oposición se le acusa de mezclar reformas estructurales con medidas de corto plazo, e incluso de esconder una agenda tributaria regresiva.

En ese escenario, el apoyo de sectores que históricamente han tenido roces internos adquiere otro peso.

Desde el mundo republicano, el respaldo ha sido explícito y con sentido de urgencia. Parlamentarios han insistido en la necesidad de avanzar rápido, no solo por la reconstrucción material, sino también por lo que consideran una crisis más amplia —económica e institucional— que requiere respuestas inmediatas.

En Chile Vamos, en tanto, el apoyo parece moverse en un terreno más pragmático. No necesariamente desde la adhesión total al contenido, sino desde la comprensión de que, sin acuerdos, el plan simplemente no avanza. Y en un Congreso fragmentado, eso equivale a inmovilismo.

Ahí aparece el punto clave.

Porque más que un respaldo ideológico, lo que comienza a dibujarse es una lógica de gobernabilidad. Una especie de pacto tácito donde las diferencias no desaparecen, pero se subordinan a un objetivo mayor: sacar adelante una agenda que el propio oficialismo reconoce como difícil de aprobar.

No es casual. El gobierno no cuenta con mayoría legislativa, y eso obliga a negociar, ceder y, sobre todo, ordenar a su propio sector.

La pregunta es cuánto dura ese orden.

La historia reciente muestra que la convivencia entre ambas derechas ha sido inestable. Desde pactos electorales fallidos hasta disputas programáticas, la relación ha oscilado entre la competencia y la cooperación.

Hoy, sin embargo, el escenario es distinto. Gobernar exige algo que hacer oposición no: disciplina.

Y en ese tránsito, el Plan de Reconstrucción Nacional se convierte en algo más que una iniciativa legislativa. Es una prueba política. Un test de cohesión, de liderazgo y de capacidad de construir mayoría.

Porque al final, el verdadero desafío no está en anunciar planes. Está en aprobarlos.

Y en ese terreno, la unidad —aunque sea circunstancial— puede ser más decisiva que cualquier programa.

Maratué: la ciudad que se aprueba en el papel y se discute en el territorio

El Comité de Ministros dio luz verde a uno de los mayores proyectos habitacionales del país. Pero, como suele ocurrir en Chile, la aprobación técnica no cierra el debate político, social ni ambiental.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Hay proyectos que se construyen en el tiempo. Y otros que, antes de levantar un solo muro, ya dividen a una comunidad. Maratué pertenece a esa segunda categoría.

Esta semana, el Comité de Ministros despejó el último gran obstáculo administrativo y ratificó la viabilidad ambiental del proyecto habitacional que busca levantar más de 14 mil viviendas en Puchuncaví. Una decisión que, en términos formales, pone fin a años de tramitación. Pero que, en la práctica, abre una nueva etapa: la del conflicto en terreno.

Porque si algo demuestra la historia reciente de la planificación urbana en Chile es que aprobar no es lo mismo que legitimar.

Maratué no es un proyecto menor. Se trata de una intervención a gran escala, pensada a 45 años, que proyecta la construcción de hasta 14.180 viviendas, con un desarrollo gradual de unas 300 unidades por año . En el papel, la iniciativa promete equilibrio: un 50% de áreas verdes, integración urbana y un porcentaje relevante de viviendas destinadas a primera residencia .

También promete respuesta. En una región tensionada por el déficit habitacional, la idea de sumar miles de soluciones —incluyendo al menos 2.000 viviendas subsidiadas— aparece como una oportunidad concreta .

Pero el problema nunca ha sido solo la cantidad.

En Puchuncaví, una zona históricamente marcada por conflictos ambientales, la llegada de una “ciudad nueva” no se mide únicamente en viviendas, sino en su impacto acumulado: agua, suelo, ecosistemas, identidad local.

Las objeciones que acompañaron el proyecto —y que llegaron hasta el Comité de Ministros— no eran meramente formales. Hablaban de escasez hídrica, de suelos complejos y de una comunidad que ha aprendido, a la fuerza, a desconfiar de las promesas de desarrollo.

La aprobación, en ese sentido, no borra esas tensiones. Solo las reubica.

Desde el Gobierno, la señal es clara: destrabar inversiones, acelerar decisiones y entregar certezas regulatorias. Maratué, con una inversión cercana a los US$ 2.000 millones, se convierte así en una pieza clave de esa estrategia .

En tiempos donde el crecimiento económico vuelve a instalarse como urgencia, proyectos de esta magnitud son vistos como motores más que como interrogantes.

Pero toda política de aceleración tiene su costo.

El urbanismo —como la política— no ocurre en abstracto. Ocurre en territorios concretos, con memorias, conflictos y límites. Y en lugares como Puchuncaví, esos límites no son teóricos: son visibles, tangibles, acumulativos.

Quizás por eso Maratué genera incomodidad. Porque encarna una tensión más profunda: la que existe entre la necesidad urgente de vivienda y la capacidad real de los territorios para absorber ese crecimiento sin repetir errores del pasado.

Al final, la pregunta no es si Chile necesita proyectos como este. La respuesta parece evidente. La pregunta es otra: bajo qué condiciones, con qué ritmos y con qué grado de participación real.

Porque construir ciudad no es solo sumar casas. Es definir cómo —y para quién— se habita el futuro.

Y eso, ningún comité lo puede resolver por sí solo.

El Olivar: la reconstrucción que no llega y la paciencia que se agota

Entre promesas, cambios de equipos y una institucionalidad tensionada, los damnificados del megaincendio en Viña del Mar vuelven a levantar la voz. No piden explicaciones técnicas: piden certezas.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

En El Olivar el tiempo no avanza igual que en el resto de la ciudad. Allí, donde el fuego arrasó con casas, historias y rutinas, la reconstrucción no solo se mide en metros cuadrados levantados, sino en la capacidad del Estado de cumplir su palabra. Y, según denuncian los propios vecinos, esa deuda sigue abierta.

Ha pasado más de un año desde el megaincendio que marcó a Viña del Mar y Quilpué. Las imágenes de cerros ennegrecidos y familias que lo perdieron todo dieron paso a otra escena, menos visible pero igual de persistente: la espera. Una espera que hoy se transforma en molestia, frustración y desconfianza.

Los damnificados apuntan directamente al ministro de Vivienda, Iván Poduje. No desde la consigna fácil, sino desde la experiencia cotidiana de trámites que no avanzan, obras que no parten y decisiones que, aseguran, cambian sobre la marcha.

“Necesitamos ordenar el Serviu en Valparaíso, no tenemos cabeza en la región”, dicen desde la organización de vecinos. La frase no es solo una crítica administrativa: es el síntoma de una institucionalidad que, a ojos de quienes esperan una solución, no logra coordinarse.

En procesos de reconstrucción, la técnica es clave, pero la confianza lo es aún más. Y ahí es donde, según relatan los afectados, se ha producido una fractura. Cambios en los equipos, salida de profesionales que conocían el terreno y decisiones poco claras han ido erosionando esa relación.

“Sacaron a personas que conocían el proceso de reconstrucción”, acusan. La consecuencia —dicen— no es menor: cada ajuste implica retrocesos, nuevas curvas de aprendizaje y, sobre todo, más tiempo.

El problema no es solo la demora. Es la expectativa generada. Cuando una autoridad anuncia medidas para destrabar procesos, lo que instala no es solo un plan de acción, sino una promesa. Y cuando esa promesa no se concreta, el costo es doble: material y simbólico.

En El Olivar, ese costo se vive en lo cotidiano. En familias que aún no saben cuándo podrán reconstruir, en vecinos que ven cómo los plazos se diluyen y en una comunidad que comienza a mirar con escepticismo cada nuevo anuncio.

El escenario, además, se ha tensionado. Las discusiones entre autoridades y residentes —algunas de ellas públicas— reflejan un vínculo deteriorado. La reconstrucción, que debería ser un proceso de colaboración, se ha convertido en un espacio de fricción.

Pero quizás lo más complejo es que el tiempo, en estos casos, no es neutro. Cada día que pasa sin soluciones concretas no solo retrasa obras: profundiza la sensación de abandono.

Porque reconstruir no es solo levantar viviendas. Es reconstruir confianzas, certezas y vínculos. Y en El Olivar, hoy, eso parece ser lo más difícil de recuperar.

Ampliar el DFL2: el incentivo que busca reactivar la inversión y aliviar el mercado de arriendos

Según Colliers, extender los beneficios tributarios a más de dos viviendas podría dinamizar la inversión privada, aumentar la oferta de arriendo y responder a un cambio estructural en la forma de habitar en Chile.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Chile enfrenta un escenario habitacional complejo, marcado por un déficit creciente, condiciones de financiamiento más restrictivas y una transformación profunda en la composición de los hogares. En ese contexto, la propuesta de ampliar los beneficios del DFL2 —permitiendo su aplicación a más de dos propiedades por persona— aparece como una medida con efectos potencialmente estructurales en el mercado inmobiliario.

De acuerdo con el análisis de Colliers, uno de los principales impactos sería la reactivación de la inversión privada en vivienda. Al ampliar los incentivos tributarios —como la exención de impuestos sobre ingresos por arriendo y beneficios en herencias—, la propiedad inmobiliaria se vuelve más competitiva frente a otros instrumentos financieros, especialmente en un escenario de menor liquidez y mayores restricciones crediticias.

En esa línea, Reinaldo Gleisner, vicepresidente de la consultora, advierte que el mercado necesita nuevas fuentes de financiamiento. La salida de capitales, sumada al impacto de los retiros previsionales, ha reducido significativamente la disponibilidad de recursos para créditos hipotecarios de largo plazo. “Incentivar la inversión individual en vivienda es clave para sostener el dinamismo del sector”, sostiene.

Más oferta y presión a la baja en arriendos

Uno de los efectos más inmediatos de la medida sería el aumento en la oferta de viviendas destinadas al arriendo. Esto, según el informe, podría generar un efecto estabilizador —e incluso de contención— en los precios, en un contexto donde cada vez más personas optan por arrendar en lugar de comprar.

Este cambio no es menor. Entre 2002 y 2024, el tamaño promedio de los hogares en Chile disminuyó de 4,0 a 2,8 personas, llegando incluso a promedios cercanos a 2 en comunas densamente urbanas como Santiago. Como resultado, el número de hogares creció un 59%, muy por encima del aumento poblacional (22,2%), lo que ha intensificado la demanda por viviendas más pequeñas, bien ubicadas y con buena conectividad.

En ese escenario, la promoción de unidades de hasta 90 m² —típicamente de 1 o 2 dormitorios— se alinea con una demanda real, donde los hogares destinan en promedio un 25% de sus ingresos al arriendo.

Un nuevo rol para el inversionista minorista

La ampliación del DFL2 también redefine el rol del pequeño inversionista. En un mercado donde la rentabilidad anual por arriendo se sitúa entre 4% y 4,5%, sumada a la plusvalía de largo plazo, la vivienda se consolida como una reserva de valor atractiva.

Este escenario abre la puerta a que más personas —especialmente jóvenes profesionales— ingresen tempranamente al mercado inmobiliario, no necesariamente como propietarios de su vivienda principal, sino como inversionistas. Según Colliers, esto puede transformarse en un “puente financiero” hacia la adquisición futura de una vivienda propia. En síntesis, la ampliación del DFL2 podría tener múltiples efectos:

  • Reactivar la inversión privada en vivienda
  • Compensar la menor participación del financiamiento institucional
  • Aumentar la oferta de arriendos
  • Contribuir a estabilizar precios
  • Facilitar el acceso temprano al mercado inmobiliario

Más allá del incentivo tributario, la medida se perfila como una herramienta de política pública orientada a enfrentar un problema estructural: cómo financiar, construir y distribuir vivienda en un país donde la demanda crece más rápido que la oferta.

Como concluye el informe, no se trata solo de un beneficio, sino de una estrategia para movilizar capital hacia un sector clave para el desarrollo social y urbano del país.

Inversión inmobiliaria corporativa superan los 5,4 millones de UF con fuerte protagonismo de retail

El segmento de oficinas mostró interés en activos de renta en Santiago Centro, apoyado por una vacancia a la baja.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

El mercado de inversión inmobiliaria corporativa en Santiago cerró el segundo semestre de 2025 con transacciones por más de 5,4 millones de UF, en un escenario marcado por mayor selectividad, pero también por señales de recuperación en segmentos clave, según señala el informe Market Beat Inversiones de Cushman & Wakefield, empresa global de servicios inmobiliarios corporativos.

Sobre esto, se destaca que la mayor concentración de participación fue del sector retail con más de 2 millones de UF, seguido por oficinas (UF 1.757.067) e Industrial (UF 1.666.841).

Al respecto, Felipe Riveros, Líder de Brokerage de oficinas de Cushman & Wakefield Chile, explica que este dinamismo responde a una estabilización de las expectativas económicas. “El escenario actual, que proyecta un crecimiento del PIB cercano al 3% para 2026, ha generado condiciones financieras más favorables y mayor claridad para los inversionistas. A pesar de la natural prudencia de un periodo preelectoral, observamos que tanto institucionales como privados están capitalizando la recuperación, especialmente en el retail, que se consolida como el motor de este semestre al ofrecer rápidas absorciones, flujos estables y activos resilientes”.

Respecto al valor promedio por segmento de mercado, el sector retail concentra el mayor con 88,86 UF/M2, seguido por oficinas con 45,17 UF/M2 y luego Industrial con 16,78 UF/M2.

Retail: flujo estable y activos operativos

El segmento retail lideró el semestre impulsado por adquisiciones de activos existentes en etapas estabilizadas en cuanto a operación y renta, como strip centers, power centers, supermercados y estaciones de servicio. La preferencia se concentró en zonas con demanda estructural consolidada y en zonas de alta densidad y exposición comercial, condiciones propias para garantizar  estabilidad y generación de flujo continuo.

Industrial: alternativa defensiva con demanda logística persistente

El mercado industrial mantuvo su solidez, particularmente en submercados consolidados como Quilicura, Colina y Lampa. La demanda se concentró en conjuntos de bodegas stand alone y terrenos para desarrollo logístico.

La composición de las transacciones refleja una demanda que privilegia operación, accesibilidad y eficiencia, con interés tanto por activos listos para uso inmediato como por suelo para proyectos que acompañen la expansión logística.

“En términos de lectura, el segmento continúa posicionándose como una alternativa de carácter más defensivo, donde la profundidad de demanda y la calidad del producto tienden a sostener la inversión incluso en periodos de mayor selectividad”, explica Riveros. 

Oficinas: renovado interés en Santiago Centro

Si bien suele ser la comuna de Las Condes la que generalmente lidera estos registros, durante el periodo de análisis ocupó un rol más secundario, con operaciones de compraventas por porciones de copropiedades y no así por activos completos. 

En este contexto, es Santiago Centro el submercado que más destacó, con la venta del edificio actualmente ocupado por la PDI en calle Agustinas, un hito que no solo dinamizó el sector, sino que reactivó el apetito por activos corporativos consolidados en el casco histórico de la ciudad. “Esta tendencia se vio reforzada por la demanda sostenida de entidades estatales, que continúan consolidándose como el principal actor para fortalecer los niveles de ocupación en la zona central”, agregó Riveros. 

Multifamily proyecta reactivación para 2026

Durante el segundo semestre de 2025 el segmento multifamily no registró transacciones de activos mostrando una señal clara de ralentización en lo que en recientes períodos fue un “boom” de inversión. 

No obstante, las perspectivas para 2026 anticipan que la curva de crecimiento repunte al alza, impulsado por condiciones de financiamiento más favorables y la probada estabilidad operacional del mercado de arriendo residencial. 

De cara a 2026, el mercado de oficinas seguirá mostrando selectividad, con una demanda más activa por activos bien ubicados y estabilizados, impulsados por empresas que buscan ubicarse en edificios o espacios recientemente entregados.

En el mercado industrial, se anticipa continuidad en la absorción de espacios de alto estándar, especialmente en mercados consolidados; en el mercado de retail, interés sostenido por formatos de renta estable como strip centers con tiendas ancla y un mix equilibrado de servicios.

El mercado de Multifamily, en tanto, podría recuperar dinamismo en la medida que mejoren las condiciones de financiamiento y se consolide la estabilidad macroeconómica.

Polémica por reconstrucción en El Olivar: Minvu anuncia investigación y vecinos defienden elección de constructora

Gobierno advierte posibles incumplimientos en la reconstrucción, pero vecinos contradicen el diagnóstico oficial y respaldan a la constructora.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Una nueva controversia se abrió en medio del proceso de reconstrucción en el sector El Olivar, en Viña del Mar, luego que el ministro de Vivienda, Iván Poduje, anunciara una investigación por el lento avance de las obras y eventuales irregularidades.

La autoridad, tras realizar visitas a terreno, aseguró haber detectado faenas con escaso movimiento, presencia reducida de trabajadores y posibles incumplimientos por parte de las empresas a cargo. En ese contexto, advirtió que se evaluarán sanciones e incluso la posibilidad de impulsar una comisión investigadora en el Congreso.

“Vamos a tomar las medidas más duras que sean necesarias”, afirmó el titular del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, señalando que el proceso será revisado por instancias internas de la cartera.

Vecinos descartan irregularidades

Sin embargo, desde el propio sector surgieron versiones que contradicen el diagnóstico del Ejecutivo. Vecinos de El Olivar aseguraron que la empresa cuestionada fue elegida por ellos mismos, descartando que haya existido una imposición.

“Nosotros elegimos a esta constructora”, indicaron, destacando mejoras en las viviendas proyectadas en comparación con las anteriores.

En esa línea, atribuyeron la polémica a un “malentendido” y señalaron que intentaron explicar su postura directamente a la autoridad durante su visita.

Empresa apunta a confusión

Desde la firma a cargo de las obras también descartaron irregularidades y señalaron que la situación responde a una confusión. Según indicaron, han cumplido con los procedimientos establecidos y participaron en instancias de revisión junto a equipos técnicos.

Estas reuniones, detallaron desde el ámbito técnico, abordaron aspectos como el avance de obras, contratos, marcos financieros y garantías.

Pese a la controversia, hasta ahora no se han entregado cifras oficiales detalladas sobre el estado de avance de la reconstrucción ni sobre eventuales sanciones, lo que mantiene abiertas las dudas respecto del proceso.

El caso se da en el contexto de la reconstrucción tras el megaincendio que afectó a la zona, uno de los procesos habitacionales más relevantes en la región.

De esta forma, mientras el Gobierno apunta a eventuales responsabilidades, desde el territorio defienden el proceso, en un escenario marcado por versiones contrapuestas y a la espera de los resultados de la investigación anunciada.

Megatomas en Chile superan las 200 mil hectáreas: 75% de los terrenos son fiscales

El estudio advierte la magnitud de las ocupaciones irregulares en el país, donde la mayoría de los terrenos corresponde al Estado, evidenciando desafíos urgentes en materia de gestión territorial, control y recuperación de suelos fiscales.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Un reciente estudio de la oficina de urbanismo Atisba Monitor reveló la magnitud de las megatomas en Chile, evidenciando un escenario complejo para la gestión territorial del Estado. Según la investigación, las 34 mayores ocupaciones irregulares del país abarcan más de 200 mil hectáreas, de las cuales un 75% corresponde a terrenos fiscales.

El informe adquiere especial relevancia en un contexto donde el Gobierno ha manifestado la urgencia de recuperar estos espacios y darles un uso legal y público. En esa línea, la ministra de Bienes Nacionales, Catalina Parot, aseguró que actualmente se está desarrollando un catastro actualizado de los inmuebles fiscales con ocupación irregular.

“Estamos actualizando los antecedentes sobre terrenos e inmuebles fiscales con ocupación irregular, para determinar su situación jurídica y el grado de control efectivo del Estado”, señaló la autoridad. Asimismo, indicó que ya se han iniciado reuniones con distintas organizaciones y actores territoriales con el objetivo de abordar el problema y avanzar en soluciones concretas.

Una vez finalizada esta etapa, el Ministerio proyecta iniciar acciones judiciales para recuperar los terrenos, en coordinación con los organismos correspondientes.

Desde Atisba Monitor, su directora ejecutiva, Caroline Iribarne, explicó que la alta proporción de terrenos fiscales en estas ocupaciones responde, en parte, a la amplia disponibilidad de suelo estatal.

“En su minuto, el déficit habitacional y la presión migratoria llevaron a que muchas personas buscaran soluciones informales vía usurpaciones”, afirmó.

En cuanto a los desafíos que enfrenta el Estado, Iribarne advirtió que no se trata únicamente de atribuciones legales, sino de capacidades operativas y tecnológicas. En ese sentido, planteó la necesidad de desarrollar catastros georreferenciados apoyados en imágenes satelitales, que permitan monitorear en tiempo real las modificaciones en el uso del suelo.

“Hay un desafío tecnológico importante en el resguardo de estos terrenos”, puntualizó.

Respecto a los plazos, la experta estimó que un catastro completo podría realizarse en aproximadamente seis meses. Sin embargo, advirtió que los procesos de recuperación serán más extensos, debido a la consolidación de algunas tomas y a la presencia de redes delictuales en ciertos sectores.

Casos como los registrados en Antofagasta, Cerrillos o en el camino a Melipilla evidencian la complejidad del fenómeno. “Intervenir estos territorios requiere desactivar redes delictuales, de lo contrario pueden generarse situaciones de violencia, como ya ocurrió en San Antonio”, concluyó.

Escasez de bodegas en Santiago presiona precios al alza: vacancia toca mínimos históricos frente a sus pares regionales

La capital mantuvo una actividad estable durante 2025, con una vacancia cercana al 0%, debido a la limitada disponibilidad de espacios bien localizados y una rápida absorción de la nueva oferta.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Mientras las principales economías de Latinoamérica atraviesan un periodo de crecimiento moderado y condiciones financieras restrictivas, el mercado logístico de Santiago se posiciona como el que tuvo más baja disponibilidad en la región. 

Según el  informe MarketBeat de América Latina de Cushman & Wakefield, -que considera los mercados logísticos Clase A de la región, es decir, aquellos inmuebles de alta calidad que cuenta con andenes de carga con desnivel, mayor seguridad y estándares contra incendio- al cierre del segundo semestre de 2025, la capital de Chile registró una vacancia de 0,2% , la cifra más baja entre los mercados analizados en Sudamérica.

Rosario Meneses, coordinadora de Sudamérica de Cushman & Wakefield, explica que, en el caso de Santiago, “los metros cuadrados que se desocuparon durante el año 2024, se usaron rápidamente y todo lo que entró al mercado, ingresó pre arrendado, lo que contribuyó a mantener una vacancia baja”. Por otro lado, la experta indica que “se desarrollaron algunos metros cuadrados especulativos en ubicaciones muy estratégicas que también se absorbieron rápido, pese a un alza en los precios de arriendo”. 

Otros mercados con menor vacancia fueron Bogotá (1,3%) y Ciudad de México (2,3%), reflejando una escasez estructural de producto nuevo bien localizado y una rápida absorción de la nueva oferta.

Cabe destacar que la  disponibilidad casi nula en Santiago -que cuenta con un inventario de 356 m²por cada 1.000 habitantes- contrasta significativamente con ciudades como Buenos Aires (5,8%), Lima (9,0%) y Río de Janeiro (14,3%). En estos casos la vacancia se concentró en mercados secundarios, mientras los proyectos nuevos continuaron mostrando buenas velocidades de absorción. 

“En conjunto, la vacancia regional de 5,7% se mantuvo alineada con un mercado logístico sano, con diferencias explicadas por la etapa del ciclo y la calidad de la oferta”, agregó Meneses.

En este escenario el mercado logístico se consolidó como un sector defensivo y estructural, apoyado en la necesidad de  abastecimiento, distribución y última milla, con un desempeño menos dependiente del ciclo económico que otros segmentos inmobiliarios.

Variación en los precios de arriendo

En cuanto a los valores de arriendo, el precio promedio de la región llegó a 6,89 USD/m2, aumentando 17% respecto al promedio del año anterior. Por otro lado, hubo mercados que se mantuvieron estables pese a las presiones al alza, gracias a una combinación de baja vacancia, demanda activa por espacios nuevos y una oferta limitada de productos bien localizados.

Bogotá (USD 7,43/m2/mes), Buenos Aires (USD 7,2/m2/mes), Santiago (USD 6,4/m2/mes y Lima (USD 6,5/m2/mes), destacan como mercados donde los precios se mantuvieron firmes, sostenidos por la escasez de oferta nueva y una absorción constante en ubicaciones estratégicas. Ciudad de México, por su parte, se posicionó como el mercado con los precios más altos de la región, con  10,8 USD/m2/mes en espacios clase A. 

“En conjunto el comportamiento de los precios confirma un escenario de solidez del mercado logístico regional, donde los activos nuevos y bien ubicados continúan capturando la atención frente al resto de la oferta”, según Meneses.

Durante 2025 la absorción positiva de bodegas en Latinoamérica alcanzó 3,3 millones de m2, registrando un crecimiento interanual de 5,5%, lo que evidencia una fase de recuperación moderada de la demanda, tras la contracción observada en 2024. 

El desempeño fue heterogéneo por ciudad. En Sao Paulo la absorción fue de 1.59 millones de m2, superior a la Ciudad de México. Esta última aumentó en un 86% interanualmente. Santiago, por su parte, mantuvo un nivel de absorción más acotado, que el año anterior, consistente con una oferta limitada.

Perspectivas 

Tras el cierre de 2025, los proyectos en construcción disminuyen interanualmente en la mayoría de los mercados de la región, con excepción de Buenos Aires donde la actividad crece en un 53%. Por otro lado, Santiago y Lima mantienen su activa demanda, lo que mantendrá la vacancia estable en los próximos períodos. 

Respecto a Ciudad de México y Sao Paulo, registran una actividad de arriendo superior al nuevo inventario, lo que los reafirma como mercados con una demanda estructuralmente sólida y explica la magnitud del pipeline en desarrollo. Por su parte, Río de Janeiro y Bogotá viven una evolución gradual entre arriendo, inventario y construcción alineada al ritmo actual del mercado.

27/05/2026 18:29