Por: Rudighert Schalchli, Business Owner de ICONSTRUYE.
La industria de la construcción ha avanzado con fuerza en digitalizar el control de obra, el abastecimiento y la planificación de proyectos. Sin embargo, la gestión financiera sigue operando, en muchos casos, con lógicas manuales que contrastan con la complejidad y el volumen de recursos que mueve el sector. En una industria intensiva en capital, este rezago no es solo operativo, es estratégico.
El Open Banking no debe entenderse como una tecnología disruptiva, sino como un cambio de paradigma. Y es que parte de una premisa simple: los datos financieros pertenecen al usuario y este debe poder compartirlos, de forma segura y autorizada, con los sistemas que estime convenientes. Aplicado a la construcción, esto permite conectar directamente bancos con plataformas de gestión, eliminando procesos mecánicos y reduciendo riesgos.
Hoy, muchas constructoras aún destinan equipos completos a descargar saldos bancarios, consolidarlos en Excel y generar reportes que, cuando llegan a gerencia, ya están desactualizados. Lo mismo ocurre con los pagos de nómina y proveedores, que suelen gestionarse mediante archivos o planillas cargadas manualmente al banco. Estos procesos no solo son ineficientes, sino que abren brechas relevantes de seguridad y fraude por alteraciones de último minuto.
El modelo Open Banking permite revertir este escenario. La visibilidad inmediata de saldos y flujos facilita la planificación de liquidez, la inversión de excedentes de corto plazo y la priorización de pagos críticos cuya demora puede paralizar una obra. También fortalece la seguridad transaccional al eliminar la intervención humana en la carga de datos y mejora la gestión de cobranza e ingresos inmobiliarios.
Pero las barreras existen. Hay resistencias institucionales, falta de estándares técnicos y temores laborales asociados a la automatización. Lo cierto es que confundir optimización operativa con perder control es un error, se trata de liberar a los equipos de tareas repetitivas para enfocarlos en análisis, planificación y control.
La construcción ya entendió el valor de digitalizar la obra. El desafío pendiente es hacer lo mismo con la caja. En un sector donde cada día cuenta, la información financiera en tiempo real dejó de ser un lujo y pasó a ser una necesidad.





