Viernes 13 de Marzo de 2026
  • UF: $39.841,72
Viernes 13 de Marzo de 2026
  • Dólar: $909,94
Viernes 13 de Marzo de 2026
  • IVP: $41.518,33
Viernes 13 de Marzo de 2026
  • UTM: $69.889,00
Viernes 13 de Marzo de 2026
  • IPC: -0,20%

PRONTO

El nuevo vecino del Paseo Bulnes

Por: Francisco Vergara, Director Centro Producción del Espacio – Universidad de Las Américas

José Antonio Kast ha anunciado que vivirá en el Palacio de La Moneda, gesto que no ocurre desde Carlos Ibañez del Campo. La decisión, más allá de su dimensión doméstica, inscribe al nuevo Presidente en una genealogía simbólica que merece atención: fue precisamente Manuel Bulnes quien, a mediados del siglo XIX, convirtió a La Moneda en residencia de los gobernantes de Chile.

El eje cívico que lleva su nombre existe, en parte, por ese acto fundacional. Ahora que un mandatario vuelve a dormir donde Bulnes inauguró una costumbre, se activa una pregunta que la ciudad de Santiago arrastra desde hace casi un siglo: ¿se terminará alguna vez de construir el espacio cívico de la nación?

El Paseo Bulnes es una obra históricamente inconclusa. Desde el incipiente proyecto de José Luis Mosquera en 1918, pasando por las propuestas de Karl Brunner, Carlos Vera Mandujano, Juan Martínez, Mario Pérez de Arce y Undurraga Devés Arquitectos, al menos siete proyectos mayores intentaron configurar este eje monumental sin lograrlo. Cada intento quedó truncado.

Algunas crisis económicas, cambios de gobierno o desajustes normativos, impidieron su finalización. A mi interpretación, esta inconclusión es un registro simbólico de los procesos políticos del país.

El Paseo Bulnes y la democracia chilena viven procesos paralelos. Ambos son proyectos que ambicionan un futuro próspero, pero que se instalan desde intenciones políticamente frágiles o tambaleantes. El extremo norte del eje —La Moneda— concentra el poder ejecutivo con solidez arquitectónica; el extremo sur se diluye en abandono, indeterminación y hoy también por el crimen.

Nunca se construyó el contrapeso ciudadano que los proyectos originales contemplaban: ni el Congreso que imaginó Vera Mandujano, ni el Altar de la Patria de Martínez, ni el Ministerio de Educación de Pérez de Arce, ni el Conservatorio de Música de Brunner. El presidencialismo prevaleció en el espacio como prevalece en el régimen político, pero su contrapeso no corrió la misma suerte.

Que el Presidente vuelva a habitar La Moneda subraya esta condición histórica. Un mandatario durmiendo en el palacio refuerza el polo norte del eje, pero nada cambia al sur, donde la ciudad cívica se disuelve. La pregunta que detona la decisión presidencial es si esto llevará consigo la anhelada finalización del eje cívico o si seguirá inconcluso. 

De momento, su condición actual es que el Paseo Bulnes habla de un proyecto de Estado que, como enseña su propia historia, requiere que arquitectos, políticos y ciudadanos converjan en una voluntad común que trascienda los gobiernos de turno. Esto, aún, no ha pasado. Y mientras no ocurra, el espacio cívico seguirá siendo lo que siempre ha sido: una promesa inconclusa, tan elocuente en lo que falta como en lo que existe.

Con edificios bellos y sólidos, junto a vacíos ensordecedores.

Facebook
Twitter
WhatsApp
LinkedIn
13/03/2026 11:33
Viernes 13 de Marzo de 2026
  • UF: $39.841,72
  • Dólar: $909,94
  • IPC: -0,20%
  • UTM: $69.889,00
  • IVP: $41.518,33