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Electrificación global: ¿Por qué Chile sigue pagando una de las cuentas de luz más altas pese a su potencial renovable?

Por: Manuel Eyzaguirre, Gerente General de Kaltemp, empresa chilena con 50 años de experiencia en climatización.

El mundo avanza rápidamente hacia la electrificación de múltiples sectores: transporte, calefacción y producción de calor industrial. Este cambio no es casual. La electrificación trae una serie de beneficios estructurales para las economías modernas. 

En primer lugar, permite reducir el consumo de combustibles fósiles, disminuyendo la contaminación y las emisiones. En segundo lugar, genera un suministro energético más estable, menos expuesto a la volatilidad internacional de precios. Finalmente, permite a los países reducir su dependencia de fuentes externas de energía, como el gas o el petróleo importado.

Tecnologías como los vehículos eléctricos o las bombas de calor dependen directamente de contar con electricidad competitiva para desplegarse de forma masiva.

Chile, al menos desde el punto de vista de recursos naturales, tiene condiciones excepcionales para lograrlo.

Chile: potencia renovable, pero con tarifas altas

Chile cuenta hoy con algunas de las mejores condiciones del mundo para producir energía renovable. La radiación solar del desierto de Atacama y el potencial eólico de diversas zonas del país han permitido una rápida expansión de estas tecnologías.

Esto ha reducido de forma significativa el costo de generar electricidad. Sin embargo, ese beneficio no siempre se refleja en las cuentas finales que pagan hogares y empresas.

De hecho, el debate sobre el precio de la electricidad sigue plenamente vigente. Durante 2026 el país enfrenta nuevos ajustes tarifarios asociados al proceso de normalización de precios eléctricos iniciado tras el congelamiento aplicado durante la pandemia. Entre los cambios considerados para este año se contempla un nuevo aumento promedio cercano al 2% en las cuentas residenciales, lo que para un hogar promedio equivale aproximadamente aunos $800 adicionales mensuales, dependiendo del nivel de consumo.

A esto se suma la discusión sobre un cargo fijo adicional cercano a $1.450 mensuales por hogar durante los próximos cuatro años, destinado a cubrir parte de la deuda acumulada con las empresas distribuidoras durante el periodo de congelamiento tarifario.

El desafío pendiente es asegurar que ese potencial se traduzca en tarifas accesibles, permitiendo que la transición energética beneficie realmente a los consumidores.

La pregunta entonces es inevitable: ¿Por qué Chile sigue rezagado en tarifas eléctricas?

Un sistema tarifario diseñado para otra realidad

Chile ha logrado desarrollar uno de los sistemas más competitivos del mundo en generación renovable. Sin embargo, la estructura tarifaria heredada de décadas anteriores no siempre permite que esas reducciones de costo se transmitan completamente al consumidor final.

La cuenta eléctrica incluye varios componentes, no solo el costo de generar electricidad.

ComponentePeso aproximado
Energía35–45%
Transmisión15–20%
Distribución30–40%
Cargos varios5–10%

Esto significa que aunque el costo de producir electricidad baje, la tarifa final puede seguir aumentando si los costos de redes o cargos regulados crecen.

Mientras tanto, algunos países con matrices energéticas comparables —o incluso con menor penetración renovable— han logrado tarifas finales más bajas, en parte gracias a estructuras tarifarias diferentes o a sistemas de redes con menores cargos.

¿Es posible reducir las tarifas eléctricas?

Modificar un sistema eléctrico es complejo. Las redes requieren inversiones de largo plazo y los contratos regulatorios deben ofrecer estabilidad para atraer capital.

Aún así, diversos expertos coinciden en que existen oportunidades de mejora, entre ellas:

  • Revisar los mecanismos de remuneración de redes eléctricas para reforzar incentivos de eficiencia;
  • Mejorar la planificación de transmisión para reducir congestiones y vertimientos de energía renovable;
  • Avanzar hacia señales tarifarias más dinámicas que reflejen mejor la disponibilidad de energía barata en ciertas horas del día.
  • Por último una idea más disruptiva sería eliminar parte del IVA o cargos regulatorios a la cuenta de luz, los cuales comprenden hasta un 29% de la cuenta de la luz. 

El desafío es encontrar un equilibrio entre estabilidad regulatoria, eficiencia económica y acceso a electricidad competitiva para los consumidores.

Electrificación eficiente: una oportunidad concreta para los hogares

A pesar de los desafíos estructurales del sistema eléctrico, la electrificación ya está generando beneficios concretos para los usuarios que adoptan tecnologías eficientes.

Según expertos del sector de climatización eléctrica eficiente como Kaltemp, la clave no está sólo en el precio de la electricidad, sino también en cómo se utiliza esa energía. La electrificación eficiente permite consumir menos energía para lograr el mismo resultado. Incluso con tarifas más altas, muchas tecnologías eléctricas modernas generan ahorros significativos frente a sistemas tradicionales.

Un ejemplo claro son las bombas de calor para agua caliente sanitaria. Aunque el precio de la electricidad haya aumentado en los últimos años, estos equipos pueden ser hasta un 50% más eficientes que un calefón a gas, lo que permite recuperar la inversión en muchos casos en menos de dos años.

Algo similar ocurre con los calefactores inverter, que pueden reducir el consumo eléctrico en torno a un 30% frente a equipos tradicionales on/off, ofreciendo además calefacción limpia y sin emisiones locales dentro del hogar.

También existen tecnologías como las estufa far infrared, capaces de calefaccionar superficies mayores utilizando la misma potencia eléctrica que estufas convencionales.

Mirando hacia adelante

Construir un sistema eléctrico competitivo que permita masificar la electrificación en Chile no es sencillo. Requiere ajustes regulatorios, planificación de infraestructura y estabilidad para atraer inversión. Sin embargo, existen señales positivas.

La expansión de paneles fotovoltaicos domiciliarios, programas de subsidios para tecnologías eficientes, y el avance constante de nuevas soluciones eléctricas cada vez más accesibles pueden acelerar esta transición.

Experiencias internacionales —como los programas de incentivos a bombas de calor en países como Australia o Europa— muestran que es posible avanzar hacia sistemas energéticos más eficientes y menos contaminantes.

Chile tiene el potencial para hacerlo. El desafío ahora es alinear el sistema eléctrico, la regulación y la tecnología para que la electrificación beneficie realmente a los consumidores.

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23/03/2026 14:27
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