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PRONTO

Tras una década Los Vilos retoma construcción de viviendas con tres nuevos proyectos habitacionales

Más de 400 familias serán beneficiadas con los conjuntos Última Esperanza, Altos del Mar y Monte Everest.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Después de más de diez años sin obras de vivienda, Los Vilos vuelve a construir. El ministro de Vivienda y Urbanismo, Carlos Montes, encabezó la ceremonia de inicio de tres proyectos habitacionales que beneficiarán a 424 familias de la comuna, marcando un hito en el avance del Plan de Emergencia Habitacional en la Región de Coquimbo.

Se trata de los conjuntos Última Esperanza (179 viviendas), Altos del Mar (178 viviendas) y Monte Everest (67 viviendas), desarrollos que incorporarán altos estándares de calidad, mejores condiciones habitacionales y una ubicación estratégica dentro del centro urbano.

«Este es un acto lleno de alegría porque muchas personas no creían que este momento llegaría. Estamos construyendo viviendas de mucho mejor estándar que las de años anteriores. Aquí ha habido un rol central del municipio y del equipo del Minvu regional, pero también de las dirigencias y la organización de los comités», señaló el ministro Montes durante la ceremonia.

Los proyectos cuentan con un aporte de cerca de 5.000 millones de pesos por parte del Gobierno Regional, lo que refuerza la alianza entre el Minvu y el GORE para enfrentar el déficit habitacional. «Esperamos que las empresas constructoras cumplan con los plazos, porque las familias no pueden seguir esperando. Como Consejo Regional, seguiremos comprometidos con estas iniciativas», indicó la autoridad regional.

El gobernador Cristóbal Juliá llamó a reducir la burocracia y acelerar los procesos: «Es momento de trabajar sin colores políticos. No podemos permitir que las familias esperen más de una década por una solución habitacional».

En esa misma línea, el delegado presidencial Galo Luna destacó el mandato del Presidente Boric de priorizar la inversión en vivienda: «En la región estamos invirtiendo más de 300.000 millones de pesos en soluciones habitacionales, lo que también ha generado más de 4.000 puestos de trabajo».

El alcalde de Los Vilos, Christian Gross, valoró el impacto del Plan de Emergencia Habitacional en la comuna. «Hoy más de 400 familias ven concretado el sueño de la casa propia. Aún hay muchas esperando, pero ya contamos con un plan claro y ordenado que atiende según los años de espera de cada comité. Esta esperanza que hoy se concreta, es también la esperanza para quienes siguen esperando».

Los proyectos contemplan viviendas unifamiliares y departamentos, con espacios comunes que incluirán áreas verdes, juegos infantiles e iluminación. El diseño y tecnología empleados forman parte del nuevo estándar de construcción impulsado por el Minvu a nivel nacional.

La visita del ministro Montes cerró una gira regional que incluyó la comuna de Coquimbo, donde también se dio inicio a obras del proyecto Maestranza. «Me voy muy satisfecho. Vemos que las cosas se están moviendo en la región y, particularmente, en Los Vilos, con tres proyectos ya en marcha», concluyó.

Con un 76% de avance del Plan de Emergencia Habitacional en la región, la reactivación de la construcción en Los Vilos es un símbolo del compromiso del Estado con las familias que más lo necesitan.

Trump y su nueva era Dorada o el imán inmobiliario en Medio Oriente

Al final, para Trump, cada torre es un espejo y en cada cristal dorado, se refleja a sí mismo.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Donald Trump regresa a Medio Oriente, pero esta vez no como el outsider que incomodaba a los diplomáticos clásicos. Hoy, en su segundo mandato como presidente de Estados Unidos, se mueve con la soltura de quien ha hecho de la política un brazo de su estrategia personal. Y de los negocios, una extensión del poder.

Su gira por Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Omán, envuelta en la retórica de la cooperación energética y la estabilidad regional, arrastra un subtexto más denso: el avance de sus inversiones inmobiliarias en una región que lleva años siendo terreno fértil para su apellido. En los márgenes de las reuniones oficiales y los saludos protocolares, crecen torres, se licitan resorts y se firman convenios con desarrolladoras locales que, más que metros cuadrados, compran marca: la marca Trump.

Desde los años noventa, cuando vendió el Hotel Plaza de Nueva York al príncipe saudí Al-Waleed bin Talal para salir del colapso financiero, Trump ha sabido leer el apetito de las monarquías del Golfo por el lujo occidental con sello propio. Hoy, ese olfato se convierte en estrategia de Estado.

La Trump Organization —administrada ahora por sus hijos, Donald Jr. y Eric— ha consolidado alianzas con firmas como Dar Global, el brazo internacional de la gigante Dar Al Arkan, para expandir su presencia con proyectos que incluyen el Trump International Omán, un complejo de golf y residencias de ultra lujo, y una Trump Tower en Yeda, aún en etapa de diseño, pero ya ampliamente publicitada.

Nada es casual. Las imágenes de Trump caminando junto a Mohamed bin Salmán o compartiendo cenas privadas con emires no solo consolidan su política exterior: también revalorizan su marca. La confusión entre lo público y lo privado, que fue una constante en su primer mandato, hoy se presenta como arquitectura de poder.

Oficialmente, el presidente no tiene vínculos directos con los contratos firmados en el Golfo. Pero la marca que decora los proyectos es la misma que figura en sus discursos, su avión y su biografía.

Los críticos denuncian conflictos de interés flagrantes. El regreso de un presidente en funciones con intereses inmobiliarios personales en países con los que negocia armas, energía y alianzas militares, dibuja una escena difícil de justificar desde los estándares éticos convencionales.

Pero Trump nunca ha pretendido ser convencional. Para él, la política es un tablero de intereses —los suyos y los de su país— y Medio Oriente, un campo ideal para hacerlos coincidir.

Los defensores del mandatario ven en esta doble agenda un ejemplo de “diplomacia empresarial” efectiva. La región lo recibe con entusiasmo, no solo por la memoria de su apoyo irrestricto en temas sensibles —como el alineamiento frente a Irán o el silencio ante el caso Khashoggi—, sino porque Trump representa una visión del poder que las élites locales entienden bien: personalista, transaccional, opulenta.

La fórmula de su expansión es simple pero eficaz. A diferencia de los grandes desarrolladores globales, la Trump Organization no construye: licencia. Ofrece el nombre, el diseño, y a veces el relato. Lo demás —el capital, el riesgo y la ejecución— queda en manos de actores locales.

De ahí que el crecimiento de su portafolio internacional no requiera de grandes inversiones, sino de grandes alianzas. En Medio Oriente, ha encontrado ambas.

La gira termina, pero las preguntas permanecen. ¿Dónde termina el presidente y empieza el empresario? ¿Puede un jefe de Estado negociar acuerdos que, en paralelo, potencian sus negocios personales? ¿Qué precedentes deja para futuras administraciones?

Trump, como de costumbre, no responde. Sonríe en las fotos, repite que “América está ganando otra vez” y deja que las torres hablen por él. Porque si algo ha entendido mejor que nadie, es que el poder no siempre se ejerce desde la Casa Blanca. A veces, se proyecta desde una suite en el desierto, con vista al campo de golf y el nombre en dorado sobre la entrada.

Porque al final, para Trump, cada torre es un espejo y en cada cristal dorado, se refleja a sí mismo.

Más que soluciones de envasado: La sostenibilidad como eje central en la industria

Por: Isabela De Marchi, Gerente de Sostenibilidad SIG

En un mundo donde la crisis climática y el agotamiento de recursos naturales son temas urgentes, las empresas tienen la responsabilidad de adoptar modelos de negocio sostenibles. En este contexto, SIG ha demostrado que la sostenibilidad no es solo una estrategia corporativa, sino un compromiso tangible con el futuro del planeta y la sociedad.

SIG ha evolucionado desde una empresa proveedora de soluciones de envasado hasta convertirse en un referente de la sostenibilidad en la industria. Este reconocimiento no es casualidad: el Anuario de Sostenibilidad 2024 de S&P Global destacó a SIG por su enfoque integral, que abarca el clima, los bosques, los recursos y la alimentación.

Esta distinción no solo refuerza su credibilidad en el mercado, sino que también refleja un cambio necesario en la forma en que las empresas operan en el siglo XXI.

La iniciativa «packaging for better»  encapsula esta visión: ofrecer más al planeta de lo que se extrae de él. En un mundo donde el greenwashing es una práctica común, este enfoque genuino y medible se convierte en un modelo a seguir.

La empresa no solo busca reducir su impacto ambiental, sino que trabaja activamente para regenerar recursos y promover un ciclo verdaderamente sostenible en el sector del envasado.

Pero, ¿qué significa realmente liderar en sostenibilidad? Esto implica asumir compromisos concretos en cuatro pilares clave. En el área climática, hemos puesto en marcha estrategias para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, con el objetivo de desarrollar envases con huella de carbono negativa.

En cuanto a los bosques, hemos logrado que el 100% del cartón utilizado en sus productos cuente con certificación FSC, apoyando la restauración y gestión sostenible de más de 650.000 hectáreas.

En términos de recursos, la meta es clara: avanzar hacia un sistema de envase completamente circular, donde los materiales sean 100% renovables o reciclados. Y en el ámbito alimentario, su compromiso es garantizar que las personas tengan acceso a productos más seguros, nutritivos y asequibles, reduciendo al mismo tiempo el desperdicio de alimentos.

El camino hacia una industria verdaderamente sostenible es largo y requiere más que declaraciones de buenas intenciones. SIG ha demostrado que la innovación y el compromiso pueden ir de la mano para transformar los paradigmas de producción y consumo.

La adquisición de Scholle IPN en 2022 es un claro ejemplo de esta estrategia, permitiéndole fortalecer su liderazgo en el desarrollo de soluciones de envasado sustentable como los envases bag-in-box y pouches con baja huella de carbono.

Hoy más que nunca, es fundamental que otras empresas tomen nota de iniciativas como la de SIG y comprendan que la sostenibilidad no es una tendencia pasajera, sino el único camino viable hacia el futuro. En un mercado donde los consumidores son cada vez más exigentes con el impacto ambiental de sus decisiones de compra, apostar por modelos de negocio responsables y sostenibles no es solo una obligación ética, sino una ventaja competitiva.

El liderazgo en sostenibilidad no se trata solo de recibir reconocimientos, sino de impulsar un cambio real en la industria. SIG ha asumido este desafío y ha demostrado que es posible crecer y evolucionar sin comprometer el equilibrio del planeta. Ahora, la pregunta es: ¿cuántas más seguirán su ejemplo?

Alza de gastos comunes tensiona mercado de bodegas en Santiago

En cinco años, el coste promedio ha aumentado casi un 50%. Seguridad, mantención y personal explican el encarecimiento. Arrendatarios e inversores enfrentan un nuevo escenario de incertidumbre.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

El mercado de bodegas en la Región Metropolitana atraviesa un momento de tensión. A la presión que ejerce la demanda y la escasez de suelo industrial bien ubicado, se suma ahora una variable que, hasta hace algunos años, pasaba casi desapercibida: el fuerte incremento de los gastos comunes.

Según datos de la consultora JLL Chile, el valor promedio de estos cobros —que incluyen seguridad, limpieza, mantención de instalaciones y personal— ha crecido un 46% en los últimos cinco años, pasando de 0,015 UF/m² antes de la pandemia a 0,022 UF/m² en la actualidad. Una cifra que comienza a impactar la rentabilidad de los proyectos y las decisiones de inversión.

“La seguridad representa cerca del 40% de los gastos comunes actuales. Su alza responde tanto al aumento en el costo del servicio como a la demanda por estándares más altos: más tecnología, más personal, más control”, explica Felipe Larroulet, director industrial de JLL Chile.

El encarecimiento, sin embargo, no se limita a la seguridad. Los costos asociados a mantención, aseo y recursos humanos también han seguido una curva ascendente, alimentada por la inflación y por mayores exigencias operativas.

Hasta hace poco, lo habitual era que estos gastos se cobraran como un porcentaje del arriendo —entre un 10% y un 12% del canon mensual—. Hoy, la tendencia avanza hacia un modelo de cobro en UF por metro cuadrado, lo que otorga mayor claridad sobre el coste, pero expone a los arrendatarios a una presión creciente conforme suben los precios.

Larroulet advierte que el cambio en la estructura de cobros busca ofrecer previsibilidad a los usuarios, pero admite que en un escenario de alzas generalizadas, esa promesa se vuelve difícil de cumplir. “Los arrendatarios enfrentan mayores costos operacionales y los inversionistas ven estrecharse sus márgenes. El modelo está en revisión”, afirma.

En este contexto, emergen nuevas fórmulas. Una de ellas, aún minoritaria, es el cobro de gastos reales “a prorrata”, es decir, traspasar mensualmente los costos operativos proporcionales a la superficie arrendada. Este esquema ofrece transparencia, pero también introduce una mayor volatilidad en el gasto mensual, algo especialmente delicado en un sector que busca estabilidad y control de costes.

Otro factor que suma presión son las contribuciones, que si bien no forman parte del gasto común, impactan de lleno la rentabilidad. Su aumento en los últimos años ha añadido una nueva capa de incertidumbre en un mercado donde las decisiones de inversión se toman a largo plazo.

Pese a que podría pensarse que la ubicación influye en la variabilidad de estos cobros, los datos muestran diferencias mínimas —no superiores al 2%— entre las distintas zonas industriales de la capital chilena. “La ubicación ha dejado de ser una variable determinante en los costos operativos”, afirma Larroulet.

El encarecimiento de los gastos comunes, sumado a la transformación de las prácticas de cobro, configura un nuevo tablero para el sector. “Estamos ante un punto de inflexión. Este escenario obliga a todos los actores a reevaluar estrategias, optimizar procesos y mantenerse informados. No hacerlo puede implicar perder competitividad en un mercado que no da tregua”, concluye el experto.

Chile y el boom de la renta corta: entre la inversión rentable y los desafíos urbanos

Factores como la rentabilidad inmediata, apalancamiento turístico, barrios consolidados y la plusvalía del sur de Chile, han aportado a este negocio.

Por Equipo Mercados Inmobiliarios

El mercado chileno de arriendos temporales vive un auge sin precedentes. Impulsado por plataformas digitales, el turismo pospandemia y una creciente profesionalización del sector, la llamada «renta corta» se ha consolidado como una alternativa de inversión con alta rentabilidad. Santiago, Viña del Mar y La Serena lideran el fenómeno, mientras los expertos advierten sobre los efectos secundarios en la convivencia vecinal y el acceso a la vivienda.

“El crecimiento ha sido explosivo. La renta corta ya no es una tendencia; es una realidad instalada en las grandes ciudades de Chile y los destinos turísticos clave”, señala Cristian Lecaros, CEO de Inversión Fácil, en conversación con MercadoSinmobiliarios.cl.

Según cifras de HOM Group, durante 2024 se registraron más de 4,6 millones de noches reservadas a través de plataformas como Airbnb, un 47% más que el año anterior. La ocupación promedio en Santiago alcanzó el 62%, con picos del 78% durante la temporada de invierno, especialmente en comunas como Las Condes, Providencia y Santiago Centro, donde barrios como Lastarria y Bellas Artes superaron incluso el 80%.

Rentabilidad inmediata

La promesa de ingresos por encima de la cuota hipotecaria ha hecho que muchos inversionistas opten por destinar sus departamentos a la renta corta en vez de alquilar a largo plazo. En algunas zonas de Santiago, los retornos netos anuales superan el 8%, mientras que en ciudades como Pucón o Viña del Mar se ha observado un incremento del 40% en la demanda de alojamiento temporal durante el verano de 2025.

“Estamos viendo cómo pequeños y medianos inversionistas están entrando al mercado con una mentalidad empresarial. La gestión es clave: ya no basta con publicar el anuncio, hay que preocuparse del servicio, del mantenimiento y de la experiencia del huésped”, apunta Antonio Eyzaguirre, cofundador de la plataforma Welcomy, durante la Expo Renta Corta 2025, donde más de 3.000 asistentes se reunieron para conocer las últimas tendencias del sector.

Luis Conejeros, CEO de Rabbitts Capital, destaca que “la renta corta ha transformado el panorama inmobiliario, especialmente en comunas estratégicas como Santiago Centro, Providencia y Las Condes, donde la ocupación promedio ya supera el 75%. Este modelo no solo ofrece alta rentabilidad para inversionistas, sino también flexibilidad para los viajeros, quienes priorizan experiencias únicas y alojamiento bien ubicado. En Rabbitts Capital, entendemos que este fenómeno es más que una tendencia; es una oportunidad para transformar propiedades en activos altamente rentables”.

Tensiones con la comunidad

Sin embargo, el auge no ha estado exento de tensiones. La proliferación de alojamientos temporales en edificios residenciales ha generado malestar entre los vecinos, sobre todo por el alto flujo de personas y la falta de regulación específica. La Ley de Copropiedad Inmobiliaria, reformada en 2022, permite a las comunidades de propietarios limitar o prohibir los arriendos turísticos en sus edificios, medida que algunos comités de administración ya están aplicando.

“Lo que comenzó como una solución flexible para viajeros se ha convertido en un problema para muchos residentes. Hay edificios donde más del 50% de las unidades son usadas como alojamientos temporales, lo que cambia completamente la dinámica de la comunidad”, comenta Marisol Reyes, administradora de condominios en Santiago.

Además, especialistas advierten sobre el impacto de la renta corta en el mercado de alquiler tradicional. “A medida que más propiedades migran a este modelo, se reduce la oferta para quienes buscan arrendar por años, presionando los precios al alza. En ciudades con déficit habitacional, esto puede agravar aún más el problema”, explica Tomás González, economista urbano de la Universidad Católica.

Mirando al futuro

Las proyecciones para 2025 son optimistas. HOM Group estima que la renta corta generará ingresos por USD 413 millones, lo que representa un crecimiento del 18% respecto al año anterior. El empuje del turismo brasileño, una buena temporada de nieve y eventos internacionales están entre los factores que impulsan la demanda.

No obstante, voces dentro del propio sector piden mayor regulación y estándares comunes. “Necesitamos avanzar hacia una industria más profesionalizada, con reglas claras para todos los actores. El crecimiento debe ser sostenible, tanto para los inversionistas como para las comunidades que habitan estos espacios”, concluye Antonio Eyzaguirre.

En medio de este panorama, Chile se enfrenta al desafío de integrar esta nueva forma de habitar y rentabilizar las ciudades sin sacrificar la convivencia urbana ni el acceso a la vivienda. Un equilibrio difícil pero necesario si se quiere sostener el auge de la renta corta más allá del entusiasmo inicial.

Fin del papeleo: progreso real para el país

Señor Director:

Hoy, hacer filas en notarías, imprimir, fotocopiar y pagar solo para estampar una firma representa una ineficiencia que Chile puede superar. Contamos con la tecnología, el marco normativo y los proveedores certificados para avanzar hacia un ecosistema digital robusto en beneficio de las personas. Aun así, miles siguen destinando tiempo y dinero a trámites presenciales que podrían resolverse en minutos gracias a la firma electrónica avanzada.

Esta herramienta, reconocida legalmente hace más de una década y utilizada a diario, es sinónimo de eficiencia, transparencia y respeto por el tiempo de todos. Cumple con altos estándares de seguridad y permite garantizar identidad, integridad y trazabilidad, de forma accesible y confiable.

Sus beneficios son evidentes: ahorro de costos, mayor productividad, eliminación de barreras geográficas y reducción del uso de papel, lo que también la convierte en un aporte concreto a la sostenibilidad. En la actualidad, la firma digital no es un lujo y mucho menos una tendencia pasajera, por lo que el retraso en su aceptación lleva a cuestionarse los motivos; una reciente investigación de CIPER evidencia resistencias que, más que técnicas, parecen responder a intereses creados.

No podemos seguir validando modalidades anticuadas, que reflejan una resistencia al progreso e impiden la incorporación de tecnologías que democratizan el acceso a servicios. En esta situación sorprende que, teniendo la tecnología, la regulación y la experiencia para avanzar, las principales barreras sigan siendo más culturales que técnicas. La lentitud en la adopción de soluciones digitales no se condice con el nivel de desarrollo y modernización que Chile está en condiciones de alcanzar.

Rodrigo Mortara Gerente General de Despapeliza

La mayor amenaza para el sector inmobiliario en Chile no es el mercado, es la incertidumbre institucional

Por: Eduardo Ricci Burgos, abogado de Negocios en COHLERS+PARTNER

En un contexto marcado por la recuperación económica pospandemia, la estabilización inflacionaria y una creciente demanda habitacional, podría parecer que el sector inmobiliario chileno enfrenta condiciones propicias para retomar el dinamismo. Sin embargo, la principal amenaza que enfrenta en 2025 no es económica, sino institucional: la incertidumbre regulatoria y jurídica, que paraliza decisiones de inversión, encarece los proyectos y genera una profunda desconfianza en el largo plazo.

La actividad inmobiliaria depende estrechamente de reglas claras, estables y predecibles. El desarrollo de un proyecto —desde la adquisición del terreno hasta la entrega de la última unidad— puede tomar varios años y requiere una planificación jurídica, financiera y técnica minuciosa. En este sentido, los cambios normativos abruptos, las demoras en tramitaciones, los vacíos legales y, sobre todo, la falta de criterios unificados en los órganos que intervienen, se han convertido en el principal riesgo del rubro.

Durante los últimos años, y especialmente en 2024, el sector ha debido enfrentar un escenario crecientemente incierto: modificaciones constantes a los planes reguladores comunales, judicialización de permisos de edificación ya otorgados, fallos contradictorios de la Corte Suprema respecto de la interpretación de instrumentos de planificación territorial, y una presión política creciente por parte de municipios y organizaciones sociales para limitar nuevos desarrollos. Todo ello, sumado a procesos de reforma legal inconclusos en materias clave como la Ley General de Urbanismo y Construcciones (LGUC) y la tramitación ambiental.

Esta situación genera un efecto paralizante, pues proyectos que ya contaban con permisos y que se encontraban en etapa de construcción han debido detenerse o ser rediseñados, mientras que nuevas inversiones se mantienen en suspenso ante la posibilidad de que los criterios cambien a mitad del camino. Los inversionistas perciben que los derechos adquiridos ya no están plenamente garantizados, lo que atenta contra el corazón mismo del negocio inmobiliario: la certeza jurídica.

Más grave aún, esta incertidumbre erosiona la confianza ciudadana. La ciudadanía, testigo de proyectos que se detienen, edificios inconclusos o barrios con obras paralizadas, termina percibiendo al desarrollo urbano como caótico y especulativo, cuando en realidad muchas veces se trata de efectos derivados de vacíos institucionales o criterios discrecionales en las autoridades.

Por supuesto, no se trata de defender una desregulación total del mercado. El desarrollo urbano requiere normas claras, sostenibilidad ambiental y respeto por las comunidades. Pero esas reglas deben aplicarse de forma coherente, oportuna y previsible. El problema no es la regulación, sino su inestabilidad.

Si Chile desea resolver su déficit habitacional, dinamizar el empleo en la construcción y atraer inversión privada al desarrollo urbano, debe enfrentar con urgencia esta amenaza. Esto implica avanzar hacia una modernización normativa que unifique criterios, fortalezca la certeza jurídica y evite la captura política del proceso de planificación urbana. De lo contrario, el sector inmobiliario seguirá atrapado en un escenario donde los riesgos no provienen del mercado, sino del propio Estado; y en ese contexto, no habrá reactivación posible.

Privacidad en altura: la nueva tendencia de la arquitectura habitacional en Chile

Inspirada en las características más valoradas de una casa essta propuesta busca reinventar la vida en departamentos.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

La forma de vivir está cambiando y con ello también la manera de diseñar los espacios. En un contexto donde la densificación urbana ha obligado a mirar hacia arriba, una nueva tendencia arquitectónica comienza a tomar fuerza en Chile: la “privacidad en altura”.

Inspirada en las características más valoradas de una casa —como la amplitud, la intimidad y la independencia— esta propuesta busca reinventar la experiencia de vivir en departamentos, y ya está siendo adoptada por algunas de las principales inmobiliarias del país.

Siena Inmobiliaria, con más de 60 años de trayectoria, ha sido una de las pioneras en interpretar esta evolución. Tras realizar un completo estudio de mercado, detectaron que las personas buscan espacios más amplios, proyectos de baja densidad, vistas despejadas y, sobre todo, mayor privacidad y desconexión del ruido urbano y de los vecinos.

Este diagnóstico dio origen al innovador proyecto Altavista San Damián, que recientemente inició obras en el sector de San Carlos de Apoquindo, en Las Condes, con un 30% de las unidades vendidas en blanco.

El proyecto encarna fielmente este nuevo enfoque: un edificio de solo cuatro pisos, diseñado con vacíos estructurales entre departamentos para evitar el contacto directo y mejorar la aislación.

Además, cuenta con ventanas y terrazas orientadas estratégicamente para no enfrentarse con otras unidades, entregando vistas despejadas hacia el entorno natural, que es parte central de esta arquitectura sensible al contexto.

En lo técnico, destaca el uso de materiales de alto estándar que refuerzan el confort y el silencio, como el piso Silent Walk que reduce hasta 21 decibeles de ruido, y ventanas termopanel Low-E, que aíslan tanto térmica como acústicamente, además de proteger contra rayos UV.

Este modelo habitacional —que prioriza el bienestar, el entorno y la experiencia del habitar— se alinea con lo que muchos urbanistas llaman «una arquitectura a escala humana», y representa un giro en la forma de abordar el desarrollo inmobiliario: ya no se trata solo de construir más, sino de construir mejor.

Con superficies desde 124 hasta 140 m² más terrazas de gran tamaño, todas las unidades mantienen un estándar DFL2 y están pensadas para quienes desean la calidad de vida de una casa, pero en altura.

“La respuesta del mercado ha sido clara. La gente quiere volver a vivir con espacio, en tranquilidad, y sin sacrificar conectividad ni servicios. Es una tendencia que llegó para quedarse”, concluye Ana María del Río, gerente Comercial de Siena.

¿Por qué están más baratos los departamentos con entrega inmediata?

En el panorama actual del mercado inmobiliario chileno, cada vez es más frecuente ver promociones llamativas y precios reducidos en departamentos con entrega inmediata. Lo que en un primer vistazo parece una oportunidad dorada para quienes buscan comprar, también deja entrever una realidad preocupante para las inmobiliarias: el sobrestock de unidades y la urgencia por recuperar liquidez.

Las razones de esta baja en los precios son múltiples, pero todas apuntan a una misma raíz: la presión financiera que enfrentan las constructoras. Mantener departamentos vacíos implica asumir gastos comunes, mantenciones y seguridad, además de congelar el capital invertido. Por eso, cuando se llega a la etapa final de un proyecto y quedan unidades sin vender, la urgencia por cerrar ventas aumenta, y con ella, la disposición a negociar precios.

A diferencia de los departamentos en blanco o en verde —donde el comprador paga un precio más alto a cambio de plazos flexibles para reunir el pie— los inmuebles con entrega inmediata exigen pagos rápidos y una aprobación crediticia inmediata. Este filtro natural reduce la cantidad de potenciales compradores y obliga a las inmobiliarias a competir con descuentos, bonos o promociones que los vuelvan más atractivos.

Pero más allá de lo conveniente que pueda ser para algunos compradores, esta situación debería leerse también como un síntoma del momento que vive el rubro: construcciones que se iniciaron con proyecciones optimistas hoy enfrentan un escenario de incertidumbre económica, alza en las tasas de interés, endurecimiento del crédito hipotecario y una demanda cada vez más cautelosa.

¿Estamos frente a un cambio estructural en la forma de comprar viviendas? ¿O es simplemente un ajuste temporal en un mercado que durante años funcionó con márgenes elevados y poca competencia? Lo cierto es que la baja en los precios de entrega inmediata revela un reacomodo, pero también abre una ventana de oportunidad para quienes estén preparados financieramente para dar el paso.

Hoy, más que nunca, informarse y saber negociar puede marcar la diferencia entre una buena inversión y una decisión apresurada. Porque si algo está claro, es que los ladrillos ya no son tan sólidos como antes.

Resurgimiento del sector inmobiliario argentino: ¿Fórmula Milei comienza a dar frutos?

Cristián Martínez, fundador de Crece Inmobiliario.

Tras años apagado, el mercado inmobiliario argentino está experimentando un despertar. Las cifras son evidentes, y es que según la consultora económica Empiria, los bancos colocarán aproximadamente USD $3.000 millones en créditos hipotecarios durante 2025, representando un impresionante aumento del 260% respecto al año anterior. Re/Max Holdings Inc. pronostica una explosión en la demanda de viviendas tras la reintroducción efectiva de estos préstamos. 

Las cifras mencionadas, aunque muy modestas en comparación con otros mercados más estables, como el chileno, son dignas de observar y de analizar, considerando el difícil momento que lleva pasando la nación vecina. 

Pero, ¿Qué es lo que ha cambiado? Lo cierto es que la política económica del presidente Javier Milei, donde ha establecido reglas claras y certidumbre, elementos fundamentales para cualquier mercado de capitales a largo plazo, está en proceso de saneamiento de la economía. Esta obsesión, está generando confianza tanto entre los argentinos como entre los inversores internacionales.

Hace apenas unos años, tener un crédito hipotecario en Argentina era impensado, dadas las tasas del 80% y 90% que manejaban los bancos, producto de una inflación constante, lo que hacía imposible poder proyectar el costo del dinero más allá de unos meses. La volatilidad extrema hacía inviable cualquier planificación a largo plazo.

Las restricciones en política monetaria implementadas por el gobierno actual, han logrado contener parcialmente la inflación con una tendencia positiva, aunque aún no a los niveles de estabilidad del vecindario. Eso sí, esta estabilización impulsa la llegada de desarrolladores inmobiliarios nuevamente al mercado argentino, así como también de otros inversores, propiciando un ecosistema virtuoso.

Es verdad que 5.000 ventas de viviendas hipotecarias en Buenos Aires durante 2024 -el triple respecto al año anterior- puede parecer una cifra pequeña, pero hay que verla en su justa medida, por lo que indicadores como ese, deben ser celebrados, como una señal del renacimiento inmobiliario que podría expandirse durante los próximos años, incluso, de manera exponencial.

El futuro del mercado inmobiliario argentino dependerá de la continuidad de estas políticas económicas. Si se mantiene el control inflacionario y se profundiza la certidumbre jurídica y económica, podríamos presenciar una transformación radical del panorama hipotecario, con tasas más amigables permitirían tanto a familias como a inversores endeudarse con confianza, generando simultáneamente mayor demanda y oferta inmobiliaria.

Argentina nos recuerda que la estabilidad macroeconómica y la certidumbre, son los cimientos fundamentales sobre los que se construye cualquier mercado inmobiliario saludable.

14/03/2026 19:28
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