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Edificio Apoquindo 2929 se convierte en el cuarto edificio carbono neutral en operaciones en Chile

El activo alcanzó este logro tras implementar una estrategia de medición y mitigación de emisiones liderada por el área de ESG de CBRE.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

CBRE Chile sumó un nuevo hito en su estrategia de sostenibilidad al lograr que el Edificio Apoquindo 2929 alcanzara la carbono neutralidad en sus operaciones, convirtiéndose en el cuarto activo del país en obtener esta certificación exclusivamente a nivel operativo, una condición aún poco extendida en el mercado inmobiliario nacional.

Durante 2024, el edificio registró una huella de carbono total de 548,41 toneladas de CO₂ equivalente, de las cuales un 94% correspondió a emisiones asociadas al consumo energético.

A partir de este diagnóstico, la administración del inmueble definió e implementó una estrategia de mitigación mediante la adquisición de certificados internacionales I-REC, permitiendo neutralizar el impacto derivado del consumo eléctrico.

Gracias a esta medida, las emisiones remanentes se concentraron principalmente en residuos (24,60 tCO₂ eq; 75,30%), combustible (6,34 tCO₂ eq; 19,41%) y consumo de agua (1,73 tCO₂ eq; 5,29%), reflejando una reducción significativa de la huella de carbono total del activo y el cumplimiento del estándar de carbono neutralidad en operaciones.

Este resultado es fruto de una gestión coordinada, que ha liderado el área de ESG de CBRE Chile, la cual acompaña de manera técnica y estratégica a los activos bajo su administración en los procesos de medición, reducción y mitigación de emisiones, alineando la operación inmobiliaria con los objetivos globales de descarbonización.

Actualmente, los cuatro edificios carbono neutrales en operaciones existentes en Chile —Titanium La Portada, Torre Apoquindo, Torre Badajoz y Apoquindo 2929— son gestionados por CBRE, lo que refleja la consolidación de este enfoque dentro de su portafolio de activos corporativos.

Al respecto, el líder de Sostenibilidad y ESG de CBRE Chile, Fabián Fuentealba, señaló que “alcanzar la carbono neutralidad operativa en un edificio es el resultado de un trabajo técnico sostenido, que combina diagnóstico, gestión operativa y validación externa, asegurando transparencia y rigurosidad en todo el proceso”.

Compra en blanco

Por: Mariana Samarotto, Master Business Partner de Capital Inteligente

En el mercado inmobiliario hay un instante casi invisible en el que nacen las grandes oportunidades: cuando los proyectos están en blanco. Es decir, cuando ya cuentan con permiso de edificación, pero las obras aún no comienzan. Es el punto cero de todo desarrollo, el momento en que las inmobiliarias buscan dar el salto desde el papel a la realidad, y los inversionistas atentos pueden anticiparse al ciclo de valorización.

Muchos compradores miran con recelo esta etapa, sobre todo, en tiempos de tasas altas o incertidumbre económica. Sin embargo, ese temor suele nublar una verdad esencial: comprar en blanco no es un salto al vacío, sino una apuesta informada por el tiempo. Es entender que la confianza, bien asesorada, puede transformarse en rentabilidad.

Para que un proyecto inicie su construcción, los bancos exigen a las inmobiliarias alcanzar entre un 20% y un 30% de preventas. Esto las obliga a ofrecer precios de lanzamiento y condiciones muy atractivas. En simple: quien se adelanta compra más barato. No por especulación, sino porque financia el inicio de algo que todavía no existe.

Además, la compra en blanco entrega flexibilidad. Mientras la obra avanza —entre 24 y 36 meses—, el comprador puede pagar el pie en cuotas sin intereses. Hoy incluso existen proyectos que permiten pagarlo en 60 o 72 meses, sumando cuotas post escrituración. En un país donde ahorrar el pie completo es una de las mayores barreras de entrada, esta modalidad abre puertas reales a nuevos propietarios.

También hay un factor de fondo: la plusvalía. A medida que el edificio se levanta, los precios suben por costos de construcción, inflación y valorización del terreno. No es extraño ver diferencias de hasta un 30 % entre el valor inicial y el de entrega. Comprar en blanco, en buen chileno, es subirse al tren antes de que parta.

A esto se suma una variable estructural: la eliminación del beneficio tributario que permitía a las constructoras pagar solo el 35 % del IVA. Ese cambio ya encarece los nuevos proyectos, reforzando el valor de invertir temprano, antes de que los ajustes se consoliden en los precios.

Según la Cámara Chilena de la Construcción, en el segundo trimestre las ventas en blanco representaron apenas el 8 % del total, frente al 56 % de entrega inmediata. Es decir, muy pocos están mirando donde hoy se concentra el verdadero potencial.

Durante 2025 solo se han iniciado 21 proyectos de edificios, lo que demuestra una oferta escasa y selectiva. Para 2026 se espera una leve reactivación, pero con precios naturalmente más altos.

En definitiva, el mejor momento para comprar rara vez coincide con la calma del mercado. Las grandes oportunidades aparecen cuando pocos las ven. Y comprar en blanco, con información, asesoría y visión, puede ser la forma más inteligente de convertir la incertidumbre en patrimonio.

Recomiendan alternativas frente a la eventual eliminación del Bono Pie

De no aplicarse medidas compensatorias, el mercado podría avanzar hacia una mayor concentración, señalan desde Capital Inteligente.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Ante la inquietud manifestada por diversos actores del sector inmobiliario, como la Cámara Chilena de la Construcción y la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios ADI, respecto al uso del “bono pie” como una mala práctica y frente a la discusión sobre su eventual eliminación, especialistas consideran imprescindible analizar las implicancias que tendría para el mercado y proponer alternativas que eviten frenar el incipiente proceso de recuperación que hoy comienza a observarse. 

Es importante tener en cuenta que el bono pie es un mecanismo que ha operado por más de 15 años como una herramienta financiera de acceso a la vivienda, ofrecida por algunas inmobiliarias para cubrir parte o la totalidad del pie que se debería pagar al momento de comprar la vivienda.

Según Sandra Jerez, gerente general de Capital Inteligente, “la eliminación del bono pie elevaría significativamente las barreras de entrada, especialmente para los pequeños inversionistas y para los hogares de ingresos medios con baja capacidad de ahorro mensual. La consecuencia directa sería una reducción en la velocidad de ventas y un retroceso en la absorción de stock, que actualmente supera las 100 mil unidades a nivel nacional”.

La experta en inversión inmobiliaria señala que si este mecanismo se retira, el sistema requerirá soluciones sustitutivas que mitiguen el mayor esfuerzo financiero inicial. Por ello, reconoce que “Una alternativa razonable sería reactivar iniciativas como el proyecto Pie Cero, planteado durante la campaña de la ex candidata Evelyn Matthei, orientado a subsidiar parte del pie para jóvenes y primeras adquisiciones”.

Asimismo, Jerez señala “es fundamental que la banca evalúe la reinstalación de financiamiento al 90% del valor de la propiedad y la ampliación de plazos a 40 años en forma transversal. Ambas medidas permitirían reducir el pie exigido y hacer más manejable el dividendo, sin relajar los estándares de riesgo, considerando los actuales valores de tasación y la baja morosidad histórica de créditos hipotecarios”.

Otra vía complementaria que plantea la gerente general de Capital Inteligente, es establecer un nuevo FOGAES, incluso sin subsidio a la tasa, aplicable a propiedades de hasta 5.000 UF. “Esto permitiría aumentar las garantías disponibles para la banca y reducir la percepción de riesgo, replicando el efecto positivo que tuvo el programa previo, el cual facilitó el acceso al crédito y contribuyó a mejorar la rotación de inventario”.

Porque de no implementarse medidas compensatorias, la experta advierte que “el mercado podría avanzar hacia una mayor concentración, en la que los Family Offices y grandes inversionistas capturen una porción creciente de la oferta disponible, desplazando al pequeño inversionista y restringiendo el acceso de la clase media a la construcción de patrimonio. El resultado sería un mercado menos competitivo y con menor capacidad de impulso económico”.

Por ello, llama a que la discusión sobre el bono pie no se centre solo en su eliminación, sino en cómo asegurar que el sistema mantenga mecanismos que preserven el acceso, la profundidad y la dinámica del mercado inmobiliario.

Gestión de talento y productividad en la construcción. Un desafío estratégico

Por: Eduardo Ricci Burgos, abogado de negocios

La construcción en Chile enfrenta un desafío creciente, esto es, la escasez de mano de obra calificada y la presión por aumentar la productividad sin sacrificar calidad ni seguridad. Este escenario convierte la gestión del talento en un elemento estratégico para la competitividad y sostenibilidad de las empresas del rubro.

Durante años, la productividad en la construcción ha sido inferior a otros sectores de la economía, afectada por procesos fragmentados, retrasos, baja especialización y rotación de personal. Sin embargo, en un mercado más exigente y regulado, mejorar la productividad ya no depende solo de maquinaria o tecnología: depende de las personas y de cómo se gestionan.

El capital humano se ha convertido últimamente en el recurso más crítico. Contar con equipos capacitados, motivados y alineados con los objetivos de la empresa es vital para garantizar la ejecución eficiente de los proyectos y la entrega de obras de calidad.

Por otro lado, se debe tener en consideración que invertir en capacitación, programas de retención y desarrollo profesional no es un gasto, es una decisión estratégica que impacta directamente en costos, plazos y satisfacción del cliente.

Por otro lado, la digitalización y la innovación tecnológica juegan un papel clave para mejorar la eficiencia laboral. Herramientas como el BIM, la gestión documental electrónica, el control de avances en tiempo real y la planificación integrada permiten, entre otros aspectos, optimizar tiempos de ejecución y coordinación de equipos, reducir retrabajos y errores en obra, y generar información confiable para la toma de decisiones.

Sin embargo, la tecnología solo alcanza su potencial si se combina con capacitación, liderazgo y cultura de compromiso.

De esta manera, y en un contexto de escasez de mano de obra calificada, la retención del talento es fundamental. Estrategias efectivas en este sentido, incluyen programas de formación continua y certificaciones profesionales, incentivos basados en desempeño y seguridad, y una comunicación transparente sobre objetivos y resultados de la empresa.

Así pues, contar con una fuerza laboral motivada y comprometida no solo aumenta la productividad, sino que también fortalece la reputación corporativa y la confiabilidad frente a clientes e inversionistas.

Por otro lado, la relación entre gestión del talento y productividad es directa, dado que cuanto más eficiente y capacitado es el equipo, más predecibles y rentables son los proyectos. Esto también permite cumplir con plazos y estándares de calidad, reduciendo riesgos contractuales, minimizar desperdicio de materiales y optimizar recursos, y alinear la operación con estándares de sostenibilidad y eficiencia, cada vez más exigidos por autoridades e inversionistas. En otras palabras, la gestión del talento no solo es un tema interno, sino que es también un factor crítico de éxito empresarial y diferenciación competitiva.

Para terminar, cabe señalar que en la construcción chilena actual, la productividad y la calidad de los proyectos dependen de la capacidad de atraer, desarrollar y retener talento calificado. No se trata únicamente de entregar obras, se trata de construir equipos fuertes, eficientes y comprometidos, capaces de sostener la operación y consolidar liderazgo en un sector que demanda innovación, profesionalismo y resiliencia.

Las empresas que comprendan esto y lo integren de manera efectiva a su estrategia general estarán mejor preparadas para enfrentar los desafíos de un mercado más exigente y competitivo.

Es indispensable conocer las leyes en el ámbito de Vivienda y Urbanismo  

Por: Patricio Herman Pacheco, Fundación Defendamos la Ciudad

El sábado 20 de diciembre de 2025 se publicó en el cuerpo B del diario El Mercurio un interesante reportaje titulado “Las fallas de las Inmobiliarias cuyos proyectos caen en la UCI y se ven obligados a un rescate”, en el cual se indica que unos 150 proyectos inmobiliarios están en poder de los bancos, y que éstos deben contratar a terceros para que los concluyan. Al respecto se destaca lo siguiente:

Es sorprendente el nivel de desconocimiento en el mundo inmobiliario y en los bancos, de las exigencias contenidas en las normas urbanísticas aplicables a ese tipo de proyectos. Uno podría pensar que los titulares de los mismos no leen las sentencias de la Corte Suprema, ni los dictámenes de la Contraloría General de la República que se refieren a los errores cometidos.

Sobre lo anterior, en la plataforma Linkedin he leído las enseñanzas respecto de las normas urbanísticas impartidas por el abogado, Rodrigo Andreucci, quien defiende con singular maestría a inmobiliarias y bancos.

Ese abogado, desde hace años, advierte los problemas a los bancos e inmobiliarias, como por ejemplo en los actuales casos de la copropiedad inmobiliaria, conforme la Ley N° 21.442, en el proyecto Hotel Sheraton San Cristóbal en la comuna de Providencia, Fundamenta Plaza Egaña en la comuna de Ñuñoa o en las invalidaciones a innumerables proyectos inmobiliarios en la comuna de Iquique, por no respetar las restricciones establecidas en el Plan Intercomunal Tarapacá respecto de las zonas de riesgo de inundación en los sectores en los cuales se tramitaron los respectivos permisos de edificación, ver link 

Dictámenes de Contraloría sobre la Ley N° 21.442 de Copropiedad Inmobiliaria

El reportaje de El Mercurio, como esta columna de opinión en Mercados Inmobiliarios, no se habrían publicado si los abogados y arquitectos revisores independiente que asesoraron a las reseñadas actividades comerciales hubieran tenido conocimiento del artículo 48° inciso 1 de la mencionada ley 21.442 y por lo tanto, a esta fecha, no existirían 150 proyectos constructivos en la UCI de los Bancos.

Innovación tecnológica en obra. Del BIM a la construcción modular

Por: Eduardo Ricci Burgos, abogado de negocios

El sector de la construcción está en un punto de inflexión. La presión por reducir costos, mejorar plazos, garantizar calidad y cumplir estándares regulatorios ha impulsado la adopción de tecnologías innovadoras, desde la modelación BIM hasta la construcción modular. Estas herramientas ya no son opcionales: son estratégicas para mantener competitividad y sostenibilidad en el negocio.

Durante décadas, la gestión de proyectos se basó en experiencias pasadas, planillas y coordinación presencial. Hoy, el sector demanda procesos más precisos, trazables y colaborativos, donde la tecnología se convierte en un habilitador de decisiones eficientes y anticipadas.

El Building Information Modeling (BIM) permite integrar diseño, planificación, construcción y operación en un modelo digital centralizado pues reduce errores de diseño y retrabajos, facilita la coordinación entre arquitectos, ingenieros, contratistas y proveedores; y permite simular escenarios de costos, tiempos y riesgos antes de iniciar la obra

En un mercado donde los márgenes son estrechos y los plazos críticos, el BIM se traduce en eficiencia operativa y reducción de costos, convirtiéndose en una herramienta estratégica para constructoras y desarrolladores.

La construcción modular ha emergido como una alternativa para optimizar tiempo y recursos, especialmente en proyectos de vivienda social, oficinas y edificaciones corporativas, dado que permite prefabricar elementos bajo estándares controlados, reduce la exposición a riesgos climáticos y retrasos en obra, y acelera la entrega sin comprometer calidad ni cumplimiento normativo.

Además, este enfoque facilita economías de escala y un menor impacto ambiental, alineándose con tendencias de sostenibilidad y eficiencia energética.

Sin embargo, más allá del BIM o la construcción modular, la innovación tecnológica en obra implica digitalizar todos los procesos, tales como por ejemplo: el control de avances, el seguimiento de proveedores, la gestión documental y el monitoreo de la seguridad laboral.

Por ello, la digitalización permite visualizar información en tiempo real, detectar desviaciones, anticipar riesgos y tomar decisiones basadas en datos confiables; ya que en un mercado donde la eficiencia y la transparencia son valoradas por clientes, inversionistas y autoridades, esta capacidad se traduce en ventaja competitiva.

Naturalmente, la adopción de tecnología en la construcción no es solo un desafío técnico, es un reto cultural y estratégico, pues requiere, entre otras cosas, capacitar al personal en nuevas metodologías y herramientas; rediseñar procesos y roles para integrar tecnología de manera efectiva; e impulsar un liderazgo que promueva la innovación y colaboración entre equipos multidisciplinarios.

De este modo, las empresas que logran integrar tecnología de manera holística fortalecen su resiliencia, reducen riesgos y proyectan una imagen de profesionalismo y confiabilidad ante todos los actores del mercado.

Para concluir cabe señalar que la innovación tecnológica en obra ya no es un diferencial: es un requisito estratégico para la competitividad y sostenibilidad de los proyectos en nuestro país. El BIM, la construcción modular y la digitalización integral no solo optimizan costos y tiempos, sino que fortalecen la trazabilidad, la transparencia y la capacidad de respuesta frente a imprevistos.

Es por ello que quienes adopten estas herramientas de manera estructurada estarán mejor posicionados para enfrentar un mercado cada vez más exigente, entregar proyectos de calidad y consolidar su liderazgo en un sector en transformación constante.

La oferta de renta corta en Chile registra un alza de 28,5% a nivel regional

Según el último informe trimestral analizado por Hom Group, nuestro país se posicionó como uno de los más dinámicos y resilientes de América Latina. Esto generaría una oportunidad para potenciar la imagen de Chile como un destino seguro, sustentable y de alta calidad. 

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

El mercado de renta corta en América Latina continúa mostrando dinamismo durante 2025 y Chile se encuentra entre los más altos de la región. Según el último informe de Hom Group, este año la oferta creció un 28,5%, uno de los más altos junto a Brasil y Uruguay. 

Sin embargo, nuestro país mostró una leve baja en la tasa de ocupación promedio, al igual que la mayoría de los países de la región. Eso sí, Argentina lideró con un 50% de ocupación, mientras que Colombia mantuvo estabilidad pese al aumento de la oferta.

“Estamos confiados porque el desempeño del mercado chileno de renta corta en 2025 ha demostrado ser uno de los más dinámicos de América Latina. Nuestro país combina estabilidad económica, gestión profesional en expansión y una oferta diversificada que lo posiciona con ventaja frente a mercados vecinos”, comenta Cristián Waidele, CEO de HOM Group.

Respecto a las tarifas promedio, Uruguay encabezó el ranking regional, seguido por Chile, Colombia y Brasil. En tanto, Chile, Ecuador y Perú destacaron por su estabilidad y por aplicar estrategias de precios que según los datos del informe, equilibraron competitividad y calidad, evidenciando un crecimiento en el mercado de renta corta. 

A nivel de ingresos, las ganancias de la región aumentaron de forma significativa, con Brasil como principal generador, seguido por Colombia y Argentina. En el caso de Chile, registró un crecimiento cercano al 26%, consolidándose como el cuarto mercado más relevante de América Latina. 

“Este desempeño refleja tanto la recuperación sostenida del turismo regional como la eficiencia operativa del modelo chileno, que continúa fortaleciendo la rentabilidad del segmento. Creemos que es una oportunidad para fortalecer alianzas con países limítrofes y generar rutas multidestino que amplíen la estadía promedio de los visitantes”, agregó el ejecutivo.

Por último, el informe además destacó que este año el mercado chileno de renta corta a nivel latinoamericano, se posicionó como uno de los más dinámicos y resilientes de la región. Según el análisis, esto genera una oportunidad para potenciar la imagen de Chile como un destino seguro, sustentable y de alta calidad, lo que permite asumir desafíos para enfrentar mercados como Brasil, Colombia y Argentina, con mayor volumen y penetración internacional.

Los datos, además, concluyen que la combinación de estabilidad económica, gestión profesional y oferta diversificada permite a Chile mantener un ritmo de crecimiento sólido con miras al liderazgo regional.

Productividad en el sector creció un 8% entre 2020 y 2025: los datos que dejó el Índice de Productividad Laboral de la Construcción en edificación en altura (IPLC)

El pasado jueves 4 de diciembre, la Comisión de Productividad de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) y CDT, presentaron los resultados del IPLC, donde también destacaron cifras como la disminución de un 7% en la generación de residuos durante el mismo periodo.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

La productividad es uno de los aspectos más importantes en el sector construcción y por eso, un asunto de constante interés. Mejorar en ese aspecto, resultaría en un gran beneficio, no solo para la industria, sino también para el desarrollo del país, la sostenibilidad de las empresas y todos los actores del sector.

Con ese objetivo en mente, el pasado jueves 4 de diciembre, se presentó el Índice de Productividad Laboral de la Construcción para edificación en altura (IPLC), una herramienta desarrollada por el Observatorio de Productividad, iniciativa de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) junto a CDT, con el apoyo de Contruye2025.

“Este índice va a ser una herramienta central en la medición de nuestro desempeño como Cámara y en cómo incidimos para que la productividad en nuestra industria de verdad cambie y nos permita ser mejores empresas y que nos vaya mejor en términos de resultados”, señaló Claudio Cerda, vicepresidente de la CChC.

En la misma línea, Francisco Costabal, presidente de Construye2025, expresó que el aporte de este índice es lo que la industria necesita. “El dato mata cualquier atisbo de insinuación. El dato es dato y en base a eso podemos hacer análisis, ver si un programa fue efectivo o no, si seguir con industrialización, con contratos colaborativos, con capacitaciones. Y sí, seguimos, porque los datos están mostrando que estamos mejorando”, señaló.

Medir es fundamental: las cifras que entregó el IPLC

El Índice de productividad laboral, es una herramienta desarrollada por el Observatorio de Productividad, iniciativa que según explicaron Guido Sepúlveda, presidente de la Comisión de Productividad CChC y Janen Calle, Líder de Productividad de CDT, está enfocada en generar conocimiento, que permita identificar oportunidades de mejora en la productividad de la construcción, a través de la recopilación y análisis de datos e información sobre el desempeño productivo.

El IPLC, utilizó como base la metodología desarrollada por Matrix Consulting en su estudio: “Impulsar la productividad de la industria de la Construcción en Chile a estándares mundiales” del 2020. “Estuvimos trabajando en esto por más de seis meses. Fue un trabajo complejo pero muy gratificante cuando empezamos a ver resultados y a ver que el interés de las empresas aumentaba”, señaló Leonardo Caamaño, coordinador de Proyectos de CDT.

Los datos levantados para esta medición incluyeron: el índice de productividad (m²/persona-día), desviación de plazos (%), desviación de costo (%), generación de residuos (m³/m²), uso de métodos modernos de construcción (MMC) y de metodología BIM.

Para el Índice se levantaron datos de proyectos terminados en el año 2023 y 2024, de una altura de cuatro o más pisos, ubicados dentro del territorio nacional. La muestra estuvo compuesta por 74 proyectos de 25 empresas (correspondientes en un 85% a proyectos de la zona centro), los que tenían una altura promedio de 13 pisos y una superficie promedio de 16.123 m².

En cuanto a los resultados del IPLC, se obtuvo un número de productividad de 0,26 m²/ persona – día, como resultado promedio de todas las obras que participaron en este levantamiento.

En referencia a residuos, los escombros generados fueron de 0,25 m² construido, lo que representa en promedio un 9% del volumen construido de un edificio tipo de 13 pisos.

El índice también abordó el uso de tecnologías, donde mostró que las obras que implementaron MMC (un 71% de la muestra), obtuvieron en promedio un m²/persona-día de 0,27 mientras que las que no lo hacen, obtienen un 0,22. Eso es alrededor de un 23% más de productividad en obras que implementan métodos modernos de construcción. En el caso de BIM, las obras que lo implementaron en al menos una de las etapas del proyecto, obtienen un m²/persona-día de 0,29, mientras que las que no lo implementan, un 0,24.

¿Cómo se comparan estos resultados con los del estudio de 2020?

En la medición de Matrix, el m²/persona-día fue de un 0,24, mientras que en el IPLC de 2025, alcanzó un 0,26. Esto significa que la productividad laboral aumentó un 8% en cinco años. Por su parte, la generación de residuos se redujo en un 7% (0,27 a 0,25).

Cabe destacar que las empresas que ya habían sido parte de la medición anterior (7 empresas, con 28 proyectos en total) aumentaron su productividad en un 17% (0,24 m²/persona-día en 2020 a 0,28 m²/persona-día en la segunda medición en 2025). “El resultado de haberse medido por segunda vez muestra mejoras claras en plazos, costos y residuos. Lo que se mide se mejora”, señaló Caamaño.

Para conocer en mayor profundidad los resultados del estudio del IPLC, puedes visitar el Dashboard público AQUÍhttps://lookerstudio.google.com/reporting/99c1b8d6-f6a6-40d5-91f3-01808be6e7d6/page/p_hrzsme8eyd  

Manual para la medición y análisis de indicadores de productividad laboral en la construcción

Adicionalmente al IPLC, también se presentó este documento cuyo propósito es estandarizar el levantamiento de datos de productividad en obra y mantener una guía práctica para obtener indicadores precisos y útiles. “El objetivo de esta herramienta es poder estandarizar el levantamiento y crear un lenguaje común entre nosotros y así permitir que tomemos mejoras en cuanto a planificación, optimización de recursos, a evaluar y comparar nuestro propio desempeño y también, tomar decisiones informadas”, señaló Javiera Gómez, profesional de proyectos de CDT.

El alcance del Manual está directamente relacionado con el estudio presentado de IPLC por lo que cuenta con los mismos indicadores, que encontrarán en sus distintos capítulos: índice de productividad (m²/persona-día), desviación de plazos (%), desviación de costo (%), generación de residuos (m³/m²), uso de MMC y de metodología BIM.

Puedes descargar el documento y conocer más detalles sobre el Manual, aquí: https://www.cdt.cl/bibliotecatecnica/manual-para-la-medicion-y-analisis-de-indicadores-de-productividad-laboral-de-la-construccion

Confianza y reputación. Los nuevos cimientos del negocio inmobiliario

Por: Eduardo Ricci Burgos, abogado de negocios

Durante décadas, el negocio inmobiliario en nuestro país se sostuvo sobre dos pilares: el acceso al crédito y el crecimiento sostenido de la demanda. Sin embargo, el escenario actual caracterizado por una desaceleración económica, consumidores más cautos y un escrutinio público más intenso, ha cambiado las reglas del juego.

Hoy, la confianza y la reputación corporativa se han convertido en los verdaderos cimientos sobre los que se construye la sostenibilidad del negocio, pues en un mercado más competitivo, donde la decisión de compra o inversión se analiza con mayor detalle, las empresas que no inspiren confianza pierden no solo ventas, sino también legitimidad. La marca ya no es solo un logotipo o una promesa publicitaria, es el reflejo tangible de la credibilidad y coherencia que una organización demuestra en cada interacción.

El comprador chileno actual es más informado, exigente y sensible a los riesgos. No solo compara precios y ubicaciones sino que también investiga antecedentes de la empresa, busca reseñas o comentarios de clientes, analiza postventa y evalúa la solidez financiera del proyecto.

En este contexto, la transparencia se transforma en un activo estratégico del negocio. Las empresas que comunican con claridad sus procesos, precios, avances y compromisos generan una relación distinta con sus clientes, esto es, una relación basada en información y no en expectativas. Por el contrario, la falta de claridad, los atrasos injustificados o los conflictos postventa pueden erosionar rápidamente la confianza y afectar el valor de marca acumulado durante años.

La reputación no se genera con campañas de marketing, sino con coherencia y cumplimiento. En el sector inmobiliario, eso significa cumplir con plazos, estándares de calidad y compromisos contractuales, incluso en escenarios adversos.

De este modo, las empresas que actúan con responsabilidad frente a sus clientes y comunidades logran algo más valioso que una buena imagen, construyen capital reputacional. Ese intangible se traduce en mayor fidelidad, mejores alianzas y acceso preferente a financiamiento o proyectos públicos.

En un entorno regulatorio más estricto, donde se exige mayor trazabilidad y rendición de cuentas, la gobernanza corporativa y el cumplimiento normativo se vuelven herramientas clave para sostener la confianza. Por ello, implementar sistemas de compliance, códigos éticos y canales de denuncia, así como políticas de protección de datos y prevención de conflictos de interés, no es burocracia, es precisamente una correcta gestión del riesgo reputacional.

El cumplimiento ya no debe ser visto y analizado por la empresa como un “costo”, sino más bien un seguro de credibilidad frente a clientes, autoridades y socios estratégicos donde la empresa que demuestre integridad, incluso en tiempos difíciles, consolidará una posición de liderazgo.

A lo anterior, debe sumarse el hecho de que normalmente, cuando los mercados se desaceleran, la confianza se vuelve el activo más escaso y, por ende, el más valioso en toda relación de negocios. De este modo, en un entorno incierto, los inversionistas buscan estabilidad, los clientes buscan respaldo y las comunidades exigen responsabilidad.

Así, las empresas que comprendan que la confianza no se comunica, sino que se gestiona, estarán mejor preparadas para el futuro. Gestionar la confianza implica coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, transparencia en la información y un compromiso genuino con el cumplimiento.

En definitiva, el negocio inmobiliario nacional enfrenta un cambio estructural en donde el valor ya no reside solo en el metro cuadrado, sino en la reputación construida sobre él. Las empresas que entiendan que su principal activo es la confianza podrán no solo resistir los ciclos del mercado, sino liderar su transformación.

“Bono pie”: la trampa silenciosa que está inflando el mercado inmobiliario

Por: Matías Echeverría, CEO y fundador de HousePricing.

Propiedades infladas, triste pero real. Los bancos lo saben y lo permiten porque no es ilegal, pero al revisarlo en detalle nos damos cuenta que tampoco es tan correcto. Porque eso es efectivamente lo que ocurre con una de las prácticas que ha entrado con fuerza en el mercado inmobiliario: el bono pie.

Hemos analizado decenas de departamentos en Santiago, especialmente en el segmento bajo las 2.500 UF. ¿Y qué encontramos? Un patrón inquietante: proyectos con bonos pie del 10% al 20% cuyos precios superan incluso el rango máximo de estimación de mercado según los datos de HousePricing. En otras palabras, una inflación notoria al mirar los números fríamente.

Por ejemplo, tomemos un caso real de una propiedad cuyo valor es de 2.200 UF y tiene una estimación promedio en HousePricing de 2.250 UF con un máximo de 2.350 UF, pero nos encontramos que la misma propiedad tiene un valor con bono pie de 2.600 UF.

¿El resultado? Una propiedad con “bono” termina vendiéndose por sobre su valor máximo. Si revisamos en detalle lo que ocurrió es que el banco recibe una tasación “formal” que valida ese precio inflado, financia el 90% sin cuestionar nada.

El gran perdedor es el comprador porque se enfrenta al sobreendeudamiento y a una inflación artificial de precios, especialmente en segmentos bajos. Asimismo, se enfrenta a un sistema hipotecario que se sostiene sobre tasaciones que no detectan las distorsiones. 

El famoso bono pie suena como ayuda, pero es un canto de sirena que perjudica al comprador que se siente atraído por una atractiva oferta del tipo: “No necesitas poner pie, te regalamos un bono del 10%”.

Pero la letra chica dice otra cosa: el precio de la propiedad se infla para cubrir ese supuesto beneficio. Así, cuando el banco financia el 90% del valor publicado, en realidad estás comprando sin pie… pero pagando un crédito por el 100% del valor real.

Es cierto que no se pone el  pie, pero la persona se endeuda por un valor inflado. A eso se suma que el dividendo mensual sube, el mercado se distorsiona y todos miran hacia otro lado.

¿Por qué ocurre esto? Hay dos razones principales: una, los bancos aceptan a ciegas cualquier tasación “formal”, sin validación de datos y la otra es que se usan tasaciones manuales vulnerables al fraude, donde los comparables se ajustan “mágicamente” para coincidir con el precio publicado.

Si realmente queremos un sistema saludable y confiable es el momento de que los actores como inmobiliarias y banca comiencen a mejorar las prácticas, no se trata de hacer beneficencia, se trata de que un mercado crece sano y de mejor forma cuando no se perjudica a uno de sus actores más relevantes: el comprador.

11/03/2026 07:44
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