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Electromovilidad en Chile: Uno de cada diez autos nuevos ya es híbrido o eléctrico

Hablamos de un mercado que acelera, pese a las brechas en infraestructura y precios

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

El mercado automotor chileno vive un punto de inflexión. Según cifras de la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC), en lo que va de 2025 uno de cada diez vehículos nuevos vendidos corresponde a un modelo híbrido o 100% eléctrico.

Una proporción inédita que refleja cómo la electromovilidad comienza a dejar de ser un fenómeno de nicho para consolidarse como una alternativa real de transporte.

Las ventas acumuladas muestran un alza de más de 60% respecto al año pasado, con más de 28 mil unidades híbridas y eléctricas inscritas en el Registro Civil. Si bien estas cifras aún representan una fracción del parque automotor total, marcan un crecimiento sostenido y alineado con los compromisos medioambientales del país, que establecen que en 2035 solo se comercializarán autos cero emisiones.

El atractivo de los híbridos

El mayor dinamismo se observa en la categoría de híbridos convencionales y enchufables, que concentran más del 80% de las ventas. “Para muchos consumidores, los híbridos son la puerta de entrada a la electromovilidad, porque combinan la eficiencia de la batería con la seguridad de un motor a combustión”, explica Diego Mendoza, secretario general de ANAC.

Las marcas japonesas lideran este segmento, aprovechando su experiencia acumulada. No obstante, fabricantes chinos y europeos han comenzado a disputar cuota de mercado con modelos de menor costo y mayor autonomía.

Desafío de la infraestructura

El crecimiento acelerado abre, sin embargo, un desafío evidente: la red de carga. Hoy Chile cuenta con cerca de 1.400 electrolineras públicas, pero estas se concentran principalmente en la Región Metropolitana y en rutas interurbanas específicas.

“Uno de los principales frenos para quienes evalúan dar el salto a un eléctrico puro sigue siendo la autonomía y la falta de puntos de carga rápidos en regiones”, comenta Marcela Godoy, directora del Centro de Transporte Sustentable de la UDP.

El Ministerio de Energía reconoce el rezago. La meta es duplicar la infraestructura de carga a 2027 y asegurar estaciones en todas las capitales regionales. Además, se estudian incentivos tributarios y subsidios para ampliar la red en zonas alejadas.

El precio, por cierto, continúa siendo otro obstáculo. Mientras un automóvil a combustión interna nuevo parte en torno a los $13 millones, un modelo eléctrico difícilmente baja de los $22 millones.

Al respecto, desde el Gobierno se trabaja en un paquete de medidas que incluye exenciones arancelarias, menores impuestos de circulación y facilidades de financiamiento verde. “Si no abordamos la brecha de accesibilidad, la electromovilidad corre el riesgo de ser percibida como un lujo y no como un estándar de movilidad”, sostiene el subsecretario de Transportes, Rodrigo Oyarzún.

Proyecciones al 2035

Los analistas estiman que la curva de adopción seguirá acelerándose a medida que bajen los costos de las baterías y aumente la competencia entre fabricantes. En Europa y China, donde ya existen mercados más maduros, los eléctricos han superado el 25% de las ventas, un escenario que Chile busca replicar en la próxima década.

La meta no es menor: en 2035 el país debería estar vendiendo exclusivamente autos cero emisiones. Para cumplir con ello, se requerirá no solo más infraestructura y precios accesibles, sino también cambios culturales en los consumidores.

Las automotoras, por su parte, ven en esta transición una oportunidad. “La electromovilidad llegó para quedarse. Ya no se trata de si ocurrirá, sino de cuándo alcanzará la masividad”, afirma Felipe Fuentes, gerente general de una de las principales redes de concesionarios en el país.

La carrera por conquistar este mercado ya está en marcha, y Chile, con su matriz energética cada vez más renovable, podría convertirse en un actor relevante en la región. Sin embargo, los próximos cinco años serán decisivos para definir si el país logra despegar hacia una movilidad más limpia o si quedará atrapado en la brecha entre el entusiasmo y la realidad.

Arriendo versus gastos comunes: estudio revela que estos últimos pesan cada vez más en el presupuesto mensual

Un informe de ComunidadFeliz y HousePricing mostró que entre 2023 y 2025 los gastos comunes subieron más de 30% en la Región Metropolitana.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Agosto 2025.– El bolsillo de los arrendatarios se está ajustando no solo por el valor del arriendo, sino también –y cada vez más– por los gastos comunes. Un estudio conjunto de ComunidadFeliz y HousePricing reveló que, en la Región Metropolitana, el costo promedio de los gastos comunes aumentó 33,3% en los últimos dos años, en contraste con los arriendos, que registraron una baja cercana al 23% en el mismo período.

El análisis, que incluyó comunas como Ñuñoa, Providencia, Santiago, Puente Alto, Vitacura, Las Condes y Maipú, mostró que en los departamentos medianos (35 a 80 m²) los arriendos se han moderado por mayor oferta, mientras que los gastos de administración y mantención siguen al alza.

Casos comunales

En Puente Alto, el arriendo promedio cayó de $499.883 en 2023 a $465.612 en 2025 (-7,05%), pero los gastos comunes subieron de $65.000 a $75.000 (15,3%). En La Cisterna, el arriendo bajó -9,1% en el mismo lapso, mientras que los gastos comunes aumentaron 16,7%.

En comunas de mayor nivel socioeconómico, la tendencia también es clara. En La Reina, los arriendos subieron levemente (2,8%), pero los gastos comunes treparon 22,2%. En Providencia, en tanto, el arriendo se mantuvo estable en torno a $702.000, mientras que los gastos comunes pasaron de $110.000 a $120.000.

Factores detrás del alza

De acuerdo con Matías Echeverría, CEO de HousePricing, parte del aumento responde a la incorporación de más servicios en los nuevos proyectos inmobiliarios. “Piscinas, gimnasios y quinchos son cada vez más valorados y las personas están dispuestas a pagar ese diferencial. Incluso si existe un edificio con gastos más bajos pero sin estas prestaciones, la mayoría opta por el bienestar asociado a los espacios comunes”, señala.

Por su parte, Valeria Morillo, vocera de ComunidadFeliz, apunta a un factor estructural: “Muchos contratos de mantención y de personal se fijan en UF. Cada vez que ésta sube, los gastos comunes también lo hacen”. Además, menciona el impacto de la ley de 40 horas, la alta rotación de personal y la ley de estabilización tarifaria eléctrica, que ha incrementado en algunos casos hasta en 30% las cuentas de luz de los edificios.

A esto se agregan costos estacionales: calefacción y agua caliente en invierno; piscinas y consumo de agua en verano.

Las comunas más caras y más baratas

En el periodo analizado, Vitacura lideró los gastos comunes con un promedio de $332.797, seguida de Lo Barnechea ($304.545), Las Condes ($196.015), Chicureo ($173.759) y Providencia ($164.928).

En el extremo opuesto, Pudahuel registró el valor más bajo ($47.506), seguida de San Bernardo ($51.276), Puente Alto ($53.413), La Cisterna ($71.526) y Maipú ($77.975).

Según Morillo, estas diferencias responden a la relación entre el número de unidades y los servicios disponibles: “Si un edificio tiene muchos espacios comunes, pero pocas unidades, el gasto se reparte entre menos residentes, encareciendo el monto final. En edificios más grandes, los costos se diluyen”.

Incidencia en compra y arriendo

El informe también revisó las transacciones inmobiliarias. En los últimos cinco años, comunas como Puente Alto, La Florida y La Cisterna lideraron el crecimiento en ventas (60% a 80%), mientras que San Miguel y Macul registraron caídas de hasta -46%, atribuibles a sobreoferta de departamentos en años previos.

Para Morillo, los gastos comunes se han convertido en un factor decisivo: “Muchas veces la gente se fija solo en el valor del arriendo o del dividendo, pero el gasto común puede significar entre un 10% y un 30% adicional mensual”.

Echeverría complementa que este ítem pesa más en los arriendos que en la compra: “El arrendatario suma arriendo más gasto común. Esto puede llevar a que el arrendador ajuste su canon de renta, sobre todo en comunas donde la oferta de arriendo multifamily ha aumentado la competencia”.

Ambos expertos coinciden en que el gasto común debe ser considerado como un costo fijo y creciente. “Planificarlo desde el inicio evita sorpresas y permite tomar decisiones responsables”, concluye Echeverría.

En definitiva, el arriendo puede estar bajando, pero los gastos comunes ya se consolidaron como un factor clave que puede definir la accesibilidad real de una vivienda en Santiago.

Contribuciones y futuro municipal: ¿Cómo afecta la inestabilidad a la plusvalía de tu hogar?

Por: Alison Ramírez, CEO de Avance Inmobiliario

Las contribuciones, son un pilar del financiamiento municipal para servicios públicos esenciales como seguridad, alumbrado y mantención de áreas verdes, entre otros aspectos, su eliminación generaría una incertidumbre significativa en la inversión inmobiliaria.

Una disminución en el financiamiento municipal podría resultar en un deterioro de estos servicios, afectando directamente la plusvalía de los activos.

El mercado inmobiliario se basa en la predictibilidad y la estabilidad a largo plazo. La modificación de un impuesto fundamental como las contribuciones, sin una propuesta de reemplazo clara y robusta, introduce un elemento de riesgo que podría disuadir a los inversionistas, tanto nacionales como extranjeros.

La percepción de un marco regulatorio inestable podría ralentizar nuevos proyectos de desarrollo, impactando negativamente en la creación de empleo y el crecimiento económico.

Desde Avance Inmobiliario creemos que los candidatos presidenciales deben abordar esta discusión con responsabilidad y considerar las consecuencias a largo plazo de sus propuestas. La sostenibilidad del sector inmobiliario y la estabilidad de la inversión dependen de un marco fiscal predecible y de un financiamiento municipal sólido.

Consideramos que cualquier reforma al sistema de contribuciones debe ser parte de un debate amplio que incluya a todos los actores relevantes: municipios y sector privado. Es fundamental buscar soluciones que alivien la carga fiscal de las personas sin comprometer la inversión, la plusvalía de las propiedades y la calidad de vida en nuestras ciudades.

Balance inmobiliario de 2025: De luces y sombras

Por: Cristián Martínez, fundador de Crece Inmobiliario

El primer semestre del 2025 tuvimos algunas señales en el mercado inmobiliario que nos hacen pensar en un optimismo moderado, pero a la vez, con la persistencia de desafíos estructurales que requieren de una visión estratégica clara, de cara al segundo semestre y con miras al 2026.

Si miramos los números de período enero-junio, la realidad es compleja, con las ventas de propiedades estancadas en niveles similares a los del mismo período en 2024. Más que una estabilización después de años de caídas, se necesita de un crecimiento mucho más fuerte para reducir el stock acumulado que alcanza las 106 mil unidades aún disponibles.

Lo cierto es que las cifras reflejan un problema que se ha transformado en un círculo vicioso: si se mantienen las unidades dentro del inventario, las inmobiliarias no avanzarán en proyectos nuevos, limitando el dinamismo que necesita el sector.

Este primer semestre las medidas que se implementaron para revertir la situación, han performado de diferentes formas. Por un lado, la reducción de 25 puntos base en la tasa de política monetaria por parte del Banco Central se ve como un alivio, pero sigue siendo insuficiente para generar el impulso requerido. De igual forma, los subsidios habitacionales anunciados por el gobierno apuntan en la dirección correcta, pero enfrentan dos obstáculos fundamentales que continúan limitando el acceso a la vivienda.

Primero, el acceso al crédito. Las familias chilenas siguen teniendo barreras fuertes para obtener financiamiento hipotecario, en un contexto donde el empleo informal ha aumentado y la creación de nuevos puestos permanece estancada. Indicadores recientes confirman esta realidad, sin contratos de trabajo y con instituciones financieras que mantienen criterios altamente restrictivos.

En segundo lugar, los valores de las viviendas, considerando que los precios están expresados en UF, con una presión inflacionaria, mientras que los ingresos de las personas están pesos y no han experimentado un crecimiento proporcional. Esto ha generado una gran brecha de pago con precios de mercado al alza.

Ahora bien, las inmobiliarias han activado estrategias comerciales agresivas, con eventos tipo CyberDay, con lo que han logrado reducir un poco el stock, aunque no ha sido suficiente. Por esto, de cara al segundo semestre, hay que enfocarse en políticas públicas que aborden directamente las barreras de acceso al crédito, facilitando mecanismos que permitan a trabajadores con empleos informales o ingresos variables acceder a financiamiento hipotecario. 

También una estrategia que apunte a incentivar la formalización laboral, para ampliar la base de compradores, así como también generar incentivos que vayan en la línea de impulsar la  formalización laboral. 

En el semestre que se avecina, la coordinación entre políticas públicas, estrategias del sector privado y mejoras en los indicadores laborales, serán puntos clave para generar el dinamismo que tanto necesita esta industria como motor fundamental de la economía.

Dropshipping y el mercado inmobiliario, una oportunidad para repensar la intermediación

En la última década, el dropshipping ha transformado el comercio electrónico. Su fórmula es simple pero poderosa: permitir que emprendedores comercialicen productos sin necesidad de contar con inventario propio, delegando la logística a terceros y concentrando sus esfuerzos en atraer clientes, generar visibilidad y gestionar la relación comercial.

Si trasladamos esta lógica al mercado inmobiliario, surgen paralelos que invitan a la reflexión sobre la intermediación y la forma en que se estructuran los negocios de corretaje.

El corredor de propiedades, al igual que el dropshipper, no es dueño del activo que comercializa. Su valor agregado radica en generar visibilidad de los activos en plataformas y redes de contacto, administrar la relación comercial con potenciales interesados y asegurar confianza en la transacción.

En ambos modelos, la ganancia se concreta únicamente cuando la operación se cierra, consolidando la relevancia de la eficiencia comercial y la capacidad de mediación.

Respecto a los puntos de convergencia, hay que pensar en un inventario externo: ni el e-commerce ni el corretaje dependen de activos propios, competencia intensa y estandarización: la diferencia no reside en el producto, sino en cómo se comunica y se gestiona.

Asimismo, la dependencia de terceros: la disponibilidad y las condiciones no están bajo control directo del intermediario y el valor en la experiencia y el marketing: el éxito depende de la confianza, la diferenciación y la eficacia comercial.

El dropshipping abrió la puerta a modelos más ágiles y democratizados en el comercio digital. En inmobiliaria, este enfoque puede inspirar iniciativas como por ejemplo un catálogos compartidos de propiedades de fondos de inversión, desarrolladoras o propietarios y corredores enfocados en estrategia digital y comercial, mientras la gestión contractual y administrativa queda en manos de estructuras especializadas.

El desafío del sector inmobiliario no es solo gestionar activos, sino repensar la intermediación desde la eficiencia, la digitalización y la experiencia del cliente. Así como el dropshipping reconfiguró el comercio electrónico, hoy existe una oportunidad clara para adoptar aprendizajes que incrementen la competitividad, generen valor agregado y fortalezcan el ecosistema inmobiliario.

Invitamos a desarrolladores, fondos, brokers y plataformas a abrir este debate y explorar modelos colaborativos e innovadores que respondan a un mercado cada vez más dinámico y exigente.

La casta política muda ante cierto tipo de corrupción

Por: Patricio Herman Pacheco, Fundación Defendamos la Ciudad

El comando político de Jara criticó que el mediático empresario Juan Sutil, quién ya se considera un rock star al anunciar por la prensa que «ya tomó la decisión de con quien se sacará la foto» (sic), haya ingresado a la primera línea de la candidatura de Matthei.

Otro empresario, mejor dicho inversionista, Nicolás Ibáñez, millonario heredero de los antiguos supermercados Almac, ya les rayó la cancha a los 3 candidatos de derecha, al expresarles públicamente y con sentido imperativo, teniéndose presente su calidad de admirador de Pinochet, que no habrá dinero para sus campañas si no proceden como él desea.  

Las encuestas indican actualmente que entre Jara y Kast está la pelea para llegar a la final, pero todo puede suceder el próximo domingo 16 de noviembre, pues los nombres de Parici y Enríquez-Ominami se observan que van «por los palos.

Pero, tal como están las cosas, sin que nadie me lo haya consultado, como conocedor y crítico de nuestra endeble institucionalidad, deberé abstenerme de ir al lugar de votación, pues salga quien salga elegido como presidente (a) el despelote se mantendrá sin variaciones, pues los que ejercen el poder político, de extremo a extremo, son simples amanuenses de quienes disfrutan del poder económico.   

Nuestros dichos en columnas de opinión y en entrevistas en medios no capturados por la élite, nunca desmentidos, están avalados por el silencio cómplice de todos aquellos que viven a sus anchas con los suculentos ingresos que reciben mensualmente del erario nacional y como un brutal ejemplo de ello, tenemos el caso del empresario de la construcción, José Miguel Martabit, quien edificó su mansión de 3.600 m2 en el borde del lago Villarrica, sin el permiso de edificación correspondiente.

Este osado hombre de negocios disponía de una autorización administrativa del director de obras municipales (DOM) de Pucón para construir una casa-habitación de un poco más de 200 m2, pero como no se conformó con una vivienda tan chica, conocedor de la frecuente impunidad en boga, construyó los 3.600 m2. Por tal elemental motivo existen innumerables «observaciones» y multas cursadas por ese funcionario municipal y dada la amistosa relación del empresario con el Seremi Minvu de La Araucanía, éste funcionario de gobierno tuvo la patudez de ordenar al DOM de Pucón que cursara el permiso para así regularizar la situación que incomodaba al particular.

Ante este eficaz lobby del privado el alcalde de Pucón, Sebastián Álvarez, está recurriendo a la Contraloría General de la República para que haga imperar la ley. Dicho sea de paso, la mayoría de las casas construidas en la orilla de ese lago, conforme a un anterior análisis del ente fiscalizador, se encontraban en situación irregular, lo que acontece en todas partes del país. Afortunadamente, desde hace algunos años, la dirección de avaluaciones del Servicio de Impuestos Internos (SII) dispone de drones para detectar las viviendas construidas y aunque no estén recibidas por los municipios, ni tampoco inscriptas en los Conservadores de Bienes Raíces, igual se cursan los pagos de las contribuciones a sus poseedores.  

Pues bien, con la arquitecta Cynthia Ross, ex funcionaria del Minvu, el jueves 07/08/2025 teníamos agendada una entrevista a las 15.30 horas con la alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín, para insistirle nuevamente que debía recurrir al Consejo de Defensa del Estado (CDE) para que el ex alcalde Joaquín Lavín respondiera ante la Justicia por la inexcusable negligencia cometida por él, en orden a asumir un rol que no le correspondía, «error» consciente o inconsciente, que le significó a esa municipalidad pagarle graciosamente US$ 10 millones a la Inmobiliaria Nueva El Golf SpA. A la alcaldesa San Martín se le olvidó asistir a la audiencia o bien no pudo estar presente por tener otro compromiso más interesante, razón por la cual nos recibieron la abogada Alicia De la Cruz y el abogado Jorge Gutiérrez, directora jurídica y profesional experto en litigios, respectivamente.

En la aludida cita, la abogada De la Cruz nos informó que tanto ella como la alcaldesa San Martín, se habían reunido recientemente con Raúl Letelier, presidente del CDE, para tratar este burlesco desaguisado, más otros dos imputables a administraciones anteriores, expresándonos que el municipio, a través de sus abogados externos, iniciará acciones judiciales en «contra de quienes resulten responsables», ante lo cual se le respondió inmediatamente que así no se iba a llegar a ningún lado.

Se le explicó a la competente abogada que el deber de dicho municipio es perseguir la responsabilidad del único responsable en el perjuicio monetario y que solo un Fiscal del Ministerio Público tiene las herramientas idóneas para conocer las motivaciones que tuvo Lavín para equivocarse y por ende beneficiar al privado. 

Ya para reírse, hay un Programa para el Mejoramiento de la Gestión, PMG, originado en la Ley N° 19.803, del año 2002, cuyo objetivo es asignarles bonos extraordinarios mensuales a los funcionarios municipales de planta y a contrata que ejecutan correctamente sus trabajos, dineros que están afectos a las imposiciones e impuestos de quienes los reciben. Naturalmente todos los alcaldes, concejales y el resto de los funcionarios, debido a que cumplen «rigurosamente» ese PMG, se hacen acreedores a este sustancioso incentivo, aumentando así en un alto porcentaje sus elevadas remuneraciones, el que se une a la labor de las horas extraordinarias, determinadas por ellos mismos. 

Como observamos, la casta política se las arregla ingeniosamente para disponer de sustanciosos sueldos que nunca podrán recibir si se desempeñan en el sector privado y por ello felicitamos al vecino de Las Condes, Lorenzo Opazo, quien por su calidad de contador auditor, en conocimiento de algunos arreglines en esa municipalidad, se vio en la necesidad de denunciarlos el 24/07/2025 en la Contraloría General de la República.

Alza de 15% en nuevas obras en junio alimenta expectativas de reactivación del sector construcción

Iniciativas habitacionales e infraestructura explican el alza, mientras que el mercado inmobiliario sigue rezagado.

Por: Comunicado de Prensa

La Industria de la construcción cerró el primer semestre de 2025 con señales mixtas pero alentadoras. Aunque la ejecución de proyectos vigentes se mantiene estancada y el mercado laboral sigue sin recuperar los niveles de pandemia, junio marcó un punto de inflexión en cuanto a la creación de nuevas obras. 

De acuerdo al estudio InfoConstrucción, elaborado mensualmente por la plataforma tecnológica ICONSTRUYE, en junio se registraron 31 nuevas obras a nivel nacional, un 15% más que en mayo y 11% por encima del promedio mensual observado en 2024. De estas, el 58% corresponde a iniciativas habitacionales, mientras que el 42% se vincula a infraestructura o proyectos comerciales.

«El primer semestre ha sido de luces y sombras para la construcción. Observamos un sector que, si bien sigue contenido en la ejecución de proyectos vigentes, empieza a recuperar dinamismo en la generación de nuevas obras. Esta recuperación incipiente se apoya en la inversión pública y en un repunte de la infraestructura, especialmente minera y concesionada”, señala Ignacio Vila, gerente general de ICONSTRUYE.

El monto total transado en junio alcanzó los $318.154 millones, superando en un 15% el promedio de 2024. Además, el monto promedio por orden de compra se ubicó en $2.542.160, lo que representa un alza interanual de 8%.

Regiones al alza

A nivel territorial, la Región Metropolitana lidera en monto por obra con un crecimiento de 13%, pero son algunas regiones las que muestran mayores saltos. Los Ríos (+82%), Atacama (+52%), Aysén (+50%) y Magallanes (+36%) destacaron en volumen de transacciones, pese a una menor creación de nuevos proyectos.

En tanto, las constructoras mantienen una postura cautelosa, priorizando la eficiencia operativa por sobre la expansión. En junio se observó una caída del 11% en nuevos subcontratos respecto a mayo, pero aún así se mantiene un 11% por encima del promedio de 2024. La eficiencia operativa se mantiene como prioridad, con foco en automatización de abastecimiento, control financiero y gestión de proveedores.

Infraestructura toma liderazgo

El alza en el inicio de nuevas obras coincide con lo reportado por el informe MACh de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), que proyecta un crecimiento anual de entre 3% y 5% en la inversión del sector infraestructura.

En abril, el Índice Mensual de Actividad en Infraestructura (IMACINF) creció 7,3% interanual, completando 11 meses consecutivos en terreno positivo. Durante el primer trimestre, el gasto en construcción alcanzó los US$1.802 millones, un 37% más que en igual periodo de 2024, con la minería como principal motor (52%).

Signos de recuperación

En contraste, el mercado inmobiliario muestra signos de recuperación muy gradual. Las ventas de vivienda nueva crecieron solo 3,8% en el primer trimestre, con una velocidad de venta promedio de 35,8 meses a nivel nacional y 41,8 meses en Santiago. 

Los precios de departamentos nuevos completan 28 meses sin alzas, y la implementación del Plan de Emergencia Habitacional avanza con desigualdad (71% general, pero solo 52% en subsidios DS49).

“Para que este repunte se consolide, es clave destrabar la permisología y asegurar la ejecución efectiva de los grandes proyectos en carpeta”, concluye Vila.

Inversión inmobiliaria “Made in Chile”. Un tradicional refugio que evoluciona con nuevas alternativas.

Por: Eduardo Ricci Burgos, Abogado de Negocios en COHLERS & PARTNERS

En el contexto económico actual de Chile, caracterizado por la inflación y las fluctuaciones en las tasas de interés, la inversión en bienes raíces continúa siendo una opción atractiva para quienes buscan proteger y diversificar su patrimonio. Sin embargo, las barreras de entrada tradicionales, como el alto capital requerido y la necesidad de financiamiento hipotecario, han impulsado el desarrollo de alternativas innovadoras que, por decirlo así, “democratizan” el acceso a este tipo de inversiones más personas por menores montos de inversión.

Como nuevas modalidades de inversión inmobiliaria, han aparecido, entre otras, la “inversión inmobiliaria fraccionada”, mediante plataformas de internet han introducido en Chile el modelo de inversión fraccionada, permitiendo a los inversionistas adquirir participaciones en proyectos inmobiliarios con montos significativamente menores, eliminando la necesidad de grandes capitales o créditos hipotecarios. Este modelo ofrece beneficios como mayor liquidez, respaldo jurídico mediante Sociedades por Acciones (SpA) y rentas pasivas sin gestión administrativa.

El “crowdfunding inmobiliario”, como modalidad que permite a múltiples inversionistas financiar conjuntamente proyectos inmobiliarios, facilitando el acceso a inversiones en bienes raíces tanto a nivel nacional como internacional; y que ofrecen oportunidades de inversión en proyectos en Estados Unidos y España, permitiendo a los inversionistas diversificar su patrimonio en monedas fuertes como el dólar y el euro.

Los “fideicomisos inmobiliarios” permiten a los inversionistas obtener exposición al mercado inmobiliario sin tener que comprar y administrar propiedades por su cuenta, ofreciendo fideicomisos que invierten en propiedades comerciales y residenciales, proporcionando rentabilidades periódicas y una gestión profesional de los activos. En nuestro país se utiliza mayormente a través de Fondos de Inversión Inmobiliaria, públicos como privados, donde se adquieren cuotas o también partes, las cuales están reglamentadas y tiene plazos, objetivos y mecanismos de distribución de ganancias.

Si bien estas nuevas modalidades de inversión inmobiliaria ofrecen ventajas significativas, también presentan desafíos que deben ser considerados. Así, es fundamental que estas plataformas de internet operen bajo marcos regulatorios claros y transparentes para proteger a los inversionistas y garantizar la integridad del mercado.​

Adicionalmente, debe existir una educación financiera en donde los inversionistas estén adecuadamente informados sobre los riesgos y beneficios asociados a cada modalidad de inversión, así como sobre las características específicas de los proyectos en los que participan, para así poder tomar una decisión de inversión informada.​

Por último, y aunque estas estas alternativas permiten una mayor diversificación, es importante que los inversionistas evalúen cuidadosamente cómo estas inversiones se integran en su portafolio general y se alinean con sus objetivos financieros.

La inversión en bienes raíces en Chile sigue siendo una estrategia sólida para la protección y crecimiento del patrimonio en donde las nuevas modalidades de inversión, como la inversión fraccionada, el crowdfunding inmobiliario y los fideicomisos, han ampliado las oportunidades para una gama más amplia de inversionistas.

Sin embargo, es esencial abordar los desafíos asociados a estas alternativas mediante una regulación adecuada, educación financiera y una planificación de inversión cuidadosa que permita aprovechar al máximo el potencial del mercado inmobiliario chileno en un entorno económico en constante evolución.

Operaciones inmobiliarias vinculadas a viviendas sociales crecen 600% según informe de aseguradoras

Un informe de Orsan Seguros reveló que las operaciones inmobiliarias vinculadas a subsidios habitacionales DS19 y DS49 crecieron seis veces en el segundo semestre de 2024, consolidándose como una herramienta clave tanto para las familias como para la reactivación del rubro inmobiliario y de la construcción en 2025.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Durante el segundo semestre de 2024, las operaciones relacionadas con viviendas sociales experimentaron un alza histórica, con un promedio de 10 nuevos proyectos inmobiliarios mensuales, lo que implicó un aumento sostenido del 4,5% durante 2025.

Así lo revela un informe de Orsan Seguros, que indica que las operaciones inmobiliarias ligadas a subsidios habitacionales —especialmente los programas DS19 y DS49— aumentaron un 600% entre julio y diciembre de 2024, en comparación con el primer semestre del mismo año, cuando estas iniciativas mostraron un desempeño muy acotado.

Los subsidios habitacionales son aportes económicos no reembolsables otorgados por el Estado para facilitar el acceso a una vivienda digna. Pueden utilizarse para comprar una propiedad nueva o usada, construir en terreno propio, o mejorar una vivienda existente. Están dirigidos a diversos grupos, como familias de bajos ingresos, personas en situación de discapacidad o adultos mayores, y buscan reducir las brechas de acceso a la vivienda.

En este contexto, el subsidio DS19, orientado a proyectos de integración social y territorial, ha ganado protagonismo entre las inmobiliarias, ya que permite ampliar el espectro de compradores y dinamizar el mercado.

En paralelo, el DS49, destinado a familias del 40% más vulnerable sin solución habitacional, también mostró mayor movimiento en 2024, con múltiples llamados a postulación para proyectos en terrenos SERVIU, nuevas construcciones, autoconstrucción asistida y construcción en sitio propio.

“El rol de los subsidios habitacionales no solo es clave para facilitar el acceso a la vivienda, sino también para dinamizar al sector inmobiliario y de la construcción en contextos complejos. Como compañía, acompañamos a las constructoras en cada etapa del proceso, ofreciendo soluciones que les permiten avanzar con respaldo y seguridad, tanto en iniciativas públicas como privadas”, señaló Alejandra Aguilar, gerente comercial de Seguros de Garantía en Orsan Seguros.

Durante los primeros cuatro meses de 2025, las operaciones asociadas a los subsidios DS19 y DS49 han mantenido un ritmo estable —con un promedio mensual de 10 iniciativas—, concentrándose principalmente en proyectos bajo el DS19, lo que confirma la consolidación de los programas de integración social como un motor para el sector.

Según cifras de Orsan Seguros, este dinamismo representa un incremento del 4,5% respecto al promedio mensual del segundo semestre de 2024, reafirmando una tendencia positiva en el vínculo entre subsidios habitacionales y la reactivación del negocio inmobiliario en Chile.

Construyendo con integridad. La urgencia del cumplimiento normativo en el sector inmobiliario y de la construcción

Por: Eduardo Ricci Burgos, Abogado de Negocios en COHLERS & PARTNERS

En un ecosistema regulatorio cada vez más exigente en nuestro país, la industria inmobiliaria y de la construcción nacional enfrenta múltiples desafíos legales, operativos y reputacionales. La implementación de un sistema de cumplimiento normativo o de Compliance ya no es exclusiva de grandes empresas ni de sectores financieros muy regulados. Hoy, también es una necesidad estratégica para constructoras e inmobiliarias, cuya exposición a riesgos normativos ha crecido considerablemente.

El marco regulatorio chileno impone diversas obligaciones a las empresas del sector, tales como la Ley General de Urbanismo y Construcciones (LGUC) y su ordenanza, que regulan aspectos técnicos y administrativos del desarrollo de proyectos; la Ley N° 19.300 sobre Bases Generales del Medio Ambiente, que exige evaluaciones de impacto ambiental para ciertos proyectos, la Ley N° 20.393, que establece la responsabilidad penal de las personas jurídicas por delitos como cohecho, lavado de activos, financiamiento del terrorismo, delitos ambientales y delitos de corrupción entre privados; la Ley N° 20.720 sobre reorganización y liquidación de empresas, relevante para evaluar riesgos de insolvencia; y normativas de la Dirección del Trabajo, especialmente en relación a la subcontratación, jornada laboral, condiciones de seguridad y salud en el trabajo (Ley N° 16.744).

Es por ello que la violación de cualquiera de estas normativas puede conllevar multas, pérdida de permisos, paralización de obras e incluso responsabilidades penales para los representantes legales. El riesgo reputacional asociado puede ser aún más grave y de largo plazo.

Por otro lado, y en los últimos años, han existido múltiples controversias y sanciones en el sector. Por ejemplo, el caso San Pedro de la Paz (2021), donde una constructora fue sancionada por iniciar obras sin permisos de edificación ni calificación ambiental favorable, con millonarias multas impuestas por la SMA y orden de paralización; la investigaciones por colusión en licitaciones públicas de obras, en donde diversas constructoras fueron investigadas por prácticas anticompetitivas y sobornos, generando una pérdida de acceso a contratos estatales; y las denuncias laborales y por seguridad, de empresas que han enfrentado querellas por accidentes fatales en obras, atribuibles a incumplimiento de normativas de seguridad, como lo dispone el artículo 184 del Código del Trabajo, entre otros casos, reflejan que los riesgos no solo son teóricos, ya que pueden afectar gravemente la viabilidad del negocio.

Para lo anterior, un sistema de cumplimiento normativo permite identificar, prevenir y mitigar riesgos legales antes de que se materialicen; así como también promueve una cultura de integridad que mejora la reputación corporativa y facilita relaciones de confianza con autoridades, clientes e inversionistas.

Pero también tiene un valor legal, pues según la Ley N° 20.393, contar con un modelo de prevención de delitos adecuado, implementado y supervisado puede eximir o atenuar la responsabilidad penal de la empresa frente a determinados delitos cometidos por sus trabajadores o ejecutivos.

De ello, se pueden señalar los elementos clave para el sector inmobiliario y de la construcción.

Primeramente, un diagnóstico de riesgos normativos y penales, que permita identificar procesos críticos, como la obtención de permisos, la gestión ambiental, la contratación de subcontratistas o la relación con funcionarios públicos.

La designación de un Encargado de Cumplimiento, idealmente un profesional con autonomía y acceso a la alta dirección. Puede ser el mismo responsable del modelo de prevención de delitos.

Establecer códigos de conducta y políticas internas, que incluyan lineamientos sobre integridad, conflictos de interés, trato con autoridades, licitaciones, relaciones laborales, seguridad y medio ambiente, entre otros aspectos relevantes.

La capacitación constante a todo el personal, especialmente jefaturas, ingenieros de obra y ejecutivos, sobre temas clave como Ley N° 20.393, cohecho, libre competencia, y normativa sectorial.

Establecer canales de denuncia eficaces y seguros, tales como habilitar mecanismos confidenciales (internos o externos) para reportar irregularidades, garantizando protección al denunciante (Ley N° 21.132); y la revisión y auditorías periódicas, es decir, efectuar monitoreos a la eficacia del sistema y ajustarlo ante cambios regulatorios, operacionales o tras detectar brechas.

Para terminar, quisiera formular algunas sugerencias prácticas de implementación. Tales son:

Primero, comienza con una matriz de riesgos legal-regulatorios, identificando normativas aplicables por tipo de proyecto o zona geográfica.

Luego, integra el Compliance con el sistema de gestión de calidad y seguridad en tu empresa, evitando duplicidades y mejorando eficiencia.

A tu turno, formaliza el compromiso de la alta dirección mediante declaraciones públicas y asignación de recursos.

Finalmente, involucra a los contratistas y proveedores, incluyendo cláusulas de cumplimiento en los contratos y realice auditorías aleatorias.

Para concluir, (y ya lo he señalado antes) estimo que el cumplimiento normativo en inmobiliarias y constructoras no es un costo, sino una inversión en sostenibilidad, reputación y continuidad del negocio; ya que nuestra normativa está avanzando hacia estándares más exigentes y las empresas que anticipen esta realidad e implementes sus propios sistemas, serán las mejor posicionadas para liderar el mercado y generar confianza en sus grupos de interés.

21/05/2026 15:57