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Conserjes y seguridad: el nuevo equilibrio que plantea la ley.

Por: Sergio Jara Rivera, CEO SOMA Holding Group.

La reciente implementación de la nueva Ley de Seguridad Privada marca un punto de inflexión en la forma en que Chile entiende y regula las funciones asociadas a la seguridad, particularmente en espacios residenciales.

Aunque su objetivo central es modernizar el sector y elevar estándares, su impacto en la labor de los conserjes merece una reflexión cuidadosa.

Durante años, los conserjes han cumplido un rol híbrido: atención, control de accesos y, de facto, primera línea frente a situaciones de riesgo.

Sin embargo, esta realidad se desarrolló en un marco normativo difuso, donde se les exigían responsabilidades sin el respaldo legal, formativo ni laboral adecuado.

La nueva ley introduce una distinción relevante: no todo conserje es guardia de seguridad, ni debe ser tratado como tal.

Este cambio puede ser positivo si se comprende correctamente. Por una parte, evita imponer exigencias desproporcionadas a trabajadores cuya función principal no es la seguridad privada formal.

Por otra, abre la posibilidad de profesionalización voluntaria para quienes sí desempeñan labores críticas de prevención, con mejores estándares y reconocimiento.

El desafío está en la implementación. Sin lineamientos claros, existe el riesgo de confusión, sobrecarga laboral o traspaso indebido de responsabilidades que corresponden a empresas de seguridad y no a trabajadores de conserjería.

La seguridad en los condominios no se fortalece solo con leyes, sino con roles bien definidos, capacitación pertinente y una gestión responsable por parte de administraciones y comités.

La dignificación del trabajo del conserje debe ser parte central de este nuevo escenario.

Contraloría resolvió que es ilegal un edificio que el Banco Santander le vendió a Copec en Las Condes 

Por: Patricio Herman Pacheco, Fundación Defendamos la ciudad

Debido a que la fundación Defendamos la Ciudad, acogiendo una solicitud de un pequeño empresario que reclamaba porque la constructora SalfaCorp no le pagaba sus servicios, conocimos el permiso de edificación  N° 40 del 10 de abril de 2013, otorgado por la Dirección de Obras Municipales (DOM) de Las Condes a la Inmobiliaria Mixto SpA, relacionada con el Banco de Santander.

Para brindarle nuestra asistencia, pues detectamos varias ilegalidades en dicho acto administrativo, pusimos los antecedentes en poder de la Contraloría General de la República, ello mientras se estaba levantando una torre de oficinas y de equipamiento comercial de 20 pisos, más 2 pisos mecánicos, que enfrentaba las calles Isidora Goyenechea y El Bosque Norte, sector El Golf de esa comuna. Según noticias de aquella época, se trataba de una inversión de US$ 100 millones.  

La altura para ese sector es de 15 pisos, pero como el proyecto fue tramitado comoConjunto Armónico, se admitió una mayor para el edificio principal. Esta construcción, que contempla además una pequeña estructura de 2 pisos, antes que fuera recepcionada oficialmente por el municipio, fue vendida por la empresa dueña del terreno y titular del permiso a la empresa Copec, del grupo Angelini, la que, debemos suponer, vía una due diligence (*), no revisó adecuadamente todos los antecedentes técnicos y legales contenidos en el permiso de edificación, pues si lo hubiera hecho con profesionales competentes, le habría exigido al vendedor que lo enmendara, para fijar un menor precio en la transacción, acorde a las reglas del juego sectorial, o bien se habría rescindido el contrato de compraventa.   

Así las cosas, la fundación Defendamos la Ciudad, en una denuncia, le representó a la Contraloría varias ilegalidades que tenía el permiso y que, además la DOM de Las Condes no informó a la Junta de Vecinos del sector, ni al Concejo Municipal que se había cursado tal permiso, violándose por lo tanto el artículo 116° de la Ley General de Urbanismo y Construcciones (LGUC). Tan pronto el mercado tomó conocimiento que este episodio estaba radicado en la Contraloría, la constructora morosa pagó toda la deuda acumulada al pequeño empresario que la exigía. 

El 21 de noviembre de 2017, el ente superior de fiscalización, emitió su categórico dictamen N° 40.724, en el cual declaró que el mencionado permiso era contrario a derecho por distintas razones, una de las cuales se asocia al hecho de que los Planes Reguladores Comunales (PRC) no están facultados para otorgar “beneficios” y que tampoco era procedente sumar beneficios de la misma naturaleza.

En otra ocasión la Contraloría había resuelto que los beneficios de mayor importancia absorben a los de menor relevancia y que eran incompatibles los beneficios sobre sobre “Fusión de Terrenos” y “Conjunto Armónico”, situaciones que la municipalidad de Las Condes desconocía.   

El aludido dictamen N° 40.724 de la Contraloría estableció que el mencionado permiso también era ilegal por haber aplicado indebidamente el incremento del 10% de constructibilidad, por concepto de cableado subterráneo y por haber aplicado la Tabla C, de la Zona EAa+cm, que regula el N° 14, del artículo 38, de la Ordenanza Local del PRC de Las Condes, prevista para edificación continua, en circunstancias que el proyecto es aislado por todos sus frentes. Si la DOM hubiera ejercido bien su cometido, debió haber aplicado la Tabla B de la aludida zona, prevista para equipamientos aislados, que solo admite 5 pisos de altura.

Por si fuera poco, en el mencionado dictamen se le expresó al municipio que también son contrarias a derecho las resoluciones del DOM que acojan las construcciones al «régimen de Copropiedad Inmobiliaria, si éstas contravienen las normas de la Ley General de Urbanismo y Construcciones, de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones y normas del PRC».  

En razón a que estábamos ante el delito de prevaricación administrativa, le propusimos al contralor, Jorge Bermúdez, que analizara la situación, para que tuviera efecto su dictamen, quién nos respondió que el Ministerio Público lo debía resolver, y por ello, con el abogado Humberto Rosales, adjuntando el referido dictamen vinculante de la Contraloría, interpusimos un recurso de protección, el que no prosperó, según fallo del 07/04/2020 de la 3a Sala de la Corte Suprema, por la simple razón de que sus 5 jueces, a saber: Sergio Muñoz y Ángela Vivanco, más los suplentes, Juan Manuel Muñoz y Hernán González y el abogado integrante, Álvaro Quintanilla, optaron por no referirse al contundente dictamen de la Contraloría, luego no lo desestimaron, siendo posible que ni lo hayan leído. 

En resumen, la funcionaria municipal de Las Condes que otorgó el permiso ilegal continúa ejerciendo el cargo de DOM, el espigado edificio de Copec está construido y ocupado, el Banco Santander hizo un excelente negocio porque la empresa petrolera, al no haber efectuado una due diligence, como era su deber, no detectó ninguna de las ilegalidades contenidas en el dictamen N° 40.724 del 21/11/2017 de la Contraloría. Se concluye entonces que, con esta burlesca forma, se ha producido un nuevo hecho de impunidad que dejó muy contentos a todos sus intervinientes.  

Compra en blanco

Por: Mariana Samarotto, Master Business Partner de Capital Inteligente

En el mercado inmobiliario hay un instante casi invisible en el que nacen las grandes oportunidades: cuando los proyectos están en blanco. Es decir, cuando ya cuentan con permiso de edificación, pero las obras aún no comienzan. Es el punto cero de todo desarrollo, el momento en que las inmobiliarias buscan dar el salto desde el papel a la realidad, y los inversionistas atentos pueden anticiparse al ciclo de valorización.

Muchos compradores miran con recelo esta etapa, sobre todo, en tiempos de tasas altas o incertidumbre económica. Sin embargo, ese temor suele nublar una verdad esencial: comprar en blanco no es un salto al vacío, sino una apuesta informada por el tiempo. Es entender que la confianza, bien asesorada, puede transformarse en rentabilidad.

Para que un proyecto inicie su construcción, los bancos exigen a las inmobiliarias alcanzar entre un 20% y un 30% de preventas. Esto las obliga a ofrecer precios de lanzamiento y condiciones muy atractivas. En simple: quien se adelanta compra más barato. No por especulación, sino porque financia el inicio de algo que todavía no existe.

Además, la compra en blanco entrega flexibilidad. Mientras la obra avanza —entre 24 y 36 meses—, el comprador puede pagar el pie en cuotas sin intereses. Hoy incluso existen proyectos que permiten pagarlo en 60 o 72 meses, sumando cuotas post escrituración. En un país donde ahorrar el pie completo es una de las mayores barreras de entrada, esta modalidad abre puertas reales a nuevos propietarios.

También hay un factor de fondo: la plusvalía. A medida que el edificio se levanta, los precios suben por costos de construcción, inflación y valorización del terreno. No es extraño ver diferencias de hasta un 30 % entre el valor inicial y el de entrega. Comprar en blanco, en buen chileno, es subirse al tren antes de que parta.

A esto se suma una variable estructural: la eliminación del beneficio tributario que permitía a las constructoras pagar solo el 35 % del IVA. Ese cambio ya encarece los nuevos proyectos, reforzando el valor de invertir temprano, antes de que los ajustes se consoliden en los precios.

Según la Cámara Chilena de la Construcción, en el segundo trimestre las ventas en blanco representaron apenas el 8 % del total, frente al 56 % de entrega inmediata. Es decir, muy pocos están mirando donde hoy se concentra el verdadero potencial.

Durante 2025 solo se han iniciado 21 proyectos de edificios, lo que demuestra una oferta escasa y selectiva. Para 2026 se espera una leve reactivación, pero con precios naturalmente más altos.

En definitiva, el mejor momento para comprar rara vez coincide con la calma del mercado. Las grandes oportunidades aparecen cuando pocos las ven. Y comprar en blanco, con información, asesoría y visión, puede ser la forma más inteligente de convertir la incertidumbre en patrimonio.

Gestión de talento y productividad en la construcción. Un desafío estratégico

Por: Eduardo Ricci Burgos, abogado de negocios

La construcción en Chile enfrenta un desafío creciente, esto es, la escasez de mano de obra calificada y la presión por aumentar la productividad sin sacrificar calidad ni seguridad. Este escenario convierte la gestión del talento en un elemento estratégico para la competitividad y sostenibilidad de las empresas del rubro.

Durante años, la productividad en la construcción ha sido inferior a otros sectores de la economía, afectada por procesos fragmentados, retrasos, baja especialización y rotación de personal. Sin embargo, en un mercado más exigente y regulado, mejorar la productividad ya no depende solo de maquinaria o tecnología: depende de las personas y de cómo se gestionan.

El capital humano se ha convertido últimamente en el recurso más crítico. Contar con equipos capacitados, motivados y alineados con los objetivos de la empresa es vital para garantizar la ejecución eficiente de los proyectos y la entrega de obras de calidad.

Por otro lado, se debe tener en consideración que invertir en capacitación, programas de retención y desarrollo profesional no es un gasto, es una decisión estratégica que impacta directamente en costos, plazos y satisfacción del cliente.

Por otro lado, la digitalización y la innovación tecnológica juegan un papel clave para mejorar la eficiencia laboral. Herramientas como el BIM, la gestión documental electrónica, el control de avances en tiempo real y la planificación integrada permiten, entre otros aspectos, optimizar tiempos de ejecución y coordinación de equipos, reducir retrabajos y errores en obra, y generar información confiable para la toma de decisiones.

Sin embargo, la tecnología solo alcanza su potencial si se combina con capacitación, liderazgo y cultura de compromiso.

De esta manera, y en un contexto de escasez de mano de obra calificada, la retención del talento es fundamental. Estrategias efectivas en este sentido, incluyen programas de formación continua y certificaciones profesionales, incentivos basados en desempeño y seguridad, y una comunicación transparente sobre objetivos y resultados de la empresa.

Así pues, contar con una fuerza laboral motivada y comprometida no solo aumenta la productividad, sino que también fortalece la reputación corporativa y la confiabilidad frente a clientes e inversionistas.

Por otro lado, la relación entre gestión del talento y productividad es directa, dado que cuanto más eficiente y capacitado es el equipo, más predecibles y rentables son los proyectos. Esto también permite cumplir con plazos y estándares de calidad, reduciendo riesgos contractuales, minimizar desperdicio de materiales y optimizar recursos, y alinear la operación con estándares de sostenibilidad y eficiencia, cada vez más exigidos por autoridades e inversionistas. En otras palabras, la gestión del talento no solo es un tema interno, sino que es también un factor crítico de éxito empresarial y diferenciación competitiva.

Para terminar, cabe señalar que en la construcción chilena actual, la productividad y la calidad de los proyectos dependen de la capacidad de atraer, desarrollar y retener talento calificado. No se trata únicamente de entregar obras, se trata de construir equipos fuertes, eficientes y comprometidos, capaces de sostener la operación y consolidar liderazgo en un sector que demanda innovación, profesionalismo y resiliencia.

Las empresas que comprendan esto y lo integren de manera efectiva a su estrategia general estarán mejor preparadas para enfrentar los desafíos de un mercado más exigente y competitivo.

Es indispensable conocer las leyes en el ámbito de Vivienda y Urbanismo  

Por: Patricio Herman Pacheco, Fundación Defendamos la Ciudad

El sábado 20 de diciembre de 2025 se publicó en el cuerpo B del diario El Mercurio un interesante reportaje titulado “Las fallas de las Inmobiliarias cuyos proyectos caen en la UCI y se ven obligados a un rescate”, en el cual se indica que unos 150 proyectos inmobiliarios están en poder de los bancos, y que éstos deben contratar a terceros para que los concluyan. Al respecto se destaca lo siguiente:

Es sorprendente el nivel de desconocimiento en el mundo inmobiliario y en los bancos, de las exigencias contenidas en las normas urbanísticas aplicables a ese tipo de proyectos. Uno podría pensar que los titulares de los mismos no leen las sentencias de la Corte Suprema, ni los dictámenes de la Contraloría General de la República que se refieren a los errores cometidos.

Sobre lo anterior, en la plataforma Linkedin he leído las enseñanzas respecto de las normas urbanísticas impartidas por el abogado, Rodrigo Andreucci, quien defiende con singular maestría a inmobiliarias y bancos.

Ese abogado, desde hace años, advierte los problemas a los bancos e inmobiliarias, como por ejemplo en los actuales casos de la copropiedad inmobiliaria, conforme la Ley N° 21.442, en el proyecto Hotel Sheraton San Cristóbal en la comuna de Providencia, Fundamenta Plaza Egaña en la comuna de Ñuñoa o en las invalidaciones a innumerables proyectos inmobiliarios en la comuna de Iquique, por no respetar las restricciones establecidas en el Plan Intercomunal Tarapacá respecto de las zonas de riesgo de inundación en los sectores en los cuales se tramitaron los respectivos permisos de edificación, ver link 

Dictámenes de Contraloría sobre la Ley N° 21.442 de Copropiedad Inmobiliaria

El reportaje de El Mercurio, como esta columna de opinión en Mercados Inmobiliarios, no se habrían publicado si los abogados y arquitectos revisores independiente que asesoraron a las reseñadas actividades comerciales hubieran tenido conocimiento del artículo 48° inciso 1 de la mencionada ley 21.442 y por lo tanto, a esta fecha, no existirían 150 proyectos constructivos en la UCI de los Bancos.

Innovación tecnológica en obra. Del BIM a la construcción modular

Por: Eduardo Ricci Burgos, abogado de negocios

El sector de la construcción está en un punto de inflexión. La presión por reducir costos, mejorar plazos, garantizar calidad y cumplir estándares regulatorios ha impulsado la adopción de tecnologías innovadoras, desde la modelación BIM hasta la construcción modular. Estas herramientas ya no son opcionales: son estratégicas para mantener competitividad y sostenibilidad en el negocio.

Durante décadas, la gestión de proyectos se basó en experiencias pasadas, planillas y coordinación presencial. Hoy, el sector demanda procesos más precisos, trazables y colaborativos, donde la tecnología se convierte en un habilitador de decisiones eficientes y anticipadas.

El Building Information Modeling (BIM) permite integrar diseño, planificación, construcción y operación en un modelo digital centralizado pues reduce errores de diseño y retrabajos, facilita la coordinación entre arquitectos, ingenieros, contratistas y proveedores; y permite simular escenarios de costos, tiempos y riesgos antes de iniciar la obra

En un mercado donde los márgenes son estrechos y los plazos críticos, el BIM se traduce en eficiencia operativa y reducción de costos, convirtiéndose en una herramienta estratégica para constructoras y desarrolladores.

La construcción modular ha emergido como una alternativa para optimizar tiempo y recursos, especialmente en proyectos de vivienda social, oficinas y edificaciones corporativas, dado que permite prefabricar elementos bajo estándares controlados, reduce la exposición a riesgos climáticos y retrasos en obra, y acelera la entrega sin comprometer calidad ni cumplimiento normativo.

Además, este enfoque facilita economías de escala y un menor impacto ambiental, alineándose con tendencias de sostenibilidad y eficiencia energética.

Sin embargo, más allá del BIM o la construcción modular, la innovación tecnológica en obra implica digitalizar todos los procesos, tales como por ejemplo: el control de avances, el seguimiento de proveedores, la gestión documental y el monitoreo de la seguridad laboral.

Por ello, la digitalización permite visualizar información en tiempo real, detectar desviaciones, anticipar riesgos y tomar decisiones basadas en datos confiables; ya que en un mercado donde la eficiencia y la transparencia son valoradas por clientes, inversionistas y autoridades, esta capacidad se traduce en ventaja competitiva.

Naturalmente, la adopción de tecnología en la construcción no es solo un desafío técnico, es un reto cultural y estratégico, pues requiere, entre otras cosas, capacitar al personal en nuevas metodologías y herramientas; rediseñar procesos y roles para integrar tecnología de manera efectiva; e impulsar un liderazgo que promueva la innovación y colaboración entre equipos multidisciplinarios.

De este modo, las empresas que logran integrar tecnología de manera holística fortalecen su resiliencia, reducen riesgos y proyectan una imagen de profesionalismo y confiabilidad ante todos los actores del mercado.

Para concluir cabe señalar que la innovación tecnológica en obra ya no es un diferencial: es un requisito estratégico para la competitividad y sostenibilidad de los proyectos en nuestro país. El BIM, la construcción modular y la digitalización integral no solo optimizan costos y tiempos, sino que fortalecen la trazabilidad, la transparencia y la capacidad de respuesta frente a imprevistos.

Es por ello que quienes adopten estas herramientas de manera estructurada estarán mejor posicionados para enfrentar un mercado cada vez más exigente, entregar proyectos de calidad y consolidar su liderazgo en un sector en transformación constante.

Casa o departamento: ¿Cuál inversión es mejor para mí?

Por Cristián Martínez, fundador de Crece Inmobiliario.

Escoger entre una casa o un departamento, ya sea como inversión o para uso como vivienda personal, es una decisión de gran relevancia. Ambas propiedades tienen su atractivo, ofreciendo ventajas y desventajas que vale la pena sopesar.

En esto, es importante pensar en cuál será la finalidad de la propiedad. Si lo que se busca es habitar el inmueble, hay que considerar quiénes serán los habitantes del mismo. Por ejemplo, familias con niños pequeños, a menudo, optan por casas, considerando los beneficios de un espacio más amplio, con espacios para el juego y la recreación. También, la proximidad a los colegios suele ser preponderante, ya que muchos optan por una propiedad cercana a instituciones educativas para sus niños.

Por otro lado, familias con hijos mayores, cuyos días en el hogar quizás están contados, podrían encontrar mayor conveniencia en un departamento, por su practicidad y facilidad de mantenimiento, así como también personas sin hijos, como parejas jóvenes o solteros y solteras.

Es importante revisar el presupuesto disponible y los ingresos familiares, ya que esto determinará si se califica para una casa o un departamento. En general, los departamentos suelen ser más económicos debido a que tienen menos metros cuadrados, haciéndolos más asequibles para ciertos presupuestos.

Ahora, si hablamos netamente de inversión inmobiliaria, los departamentos se alzan como la opción favorita. Esto ocurre porque la inversión por metro cuadrado es generalmente más baja que en una casa, permitiendo una entrada al mercado inmobiliario a un costo inicial más bajo.

La seguridad inherente a los departamentos también es un factor clave. La presencia de vecinos que, de manera indirecta, vigilan la propiedad, actúa como un disuasivo para comportamientos indeseables de los arrendatarios. La pronta detección de problemas como fugas o daños contribuye a mantener el valor de la inversión.

La administración en los departamentos garantiza un control más riguroso, ya que, para cualquier modificación o reparación, se requiere el aval de la comunidad, lo que asegura un mantenimiento adecuado de la propiedad. Esto se convierte en un elemento positivo para resguardar la inversión a largo plazo, especialmente cuando se trata de arrendamientos.

Aunque las casas pueden ofrecer cierta independencia y libertad, carecen de estos controles, salvo aquellas que están dentro de condominios cerrados. 

La decisión entre casa o departamento depende de la situación personal y de inversión. Para aquellos buscando seguridad, menor riesgo y una inversión más controlada, los departamentos sin lugar a dudas, en la actualidad, se presentan como la opción más atractiva. 

Confianza y reputación. Los nuevos cimientos del negocio inmobiliario

Por: Eduardo Ricci Burgos, abogado de negocios

Durante décadas, el negocio inmobiliario en nuestro país se sostuvo sobre dos pilares: el acceso al crédito y el crecimiento sostenido de la demanda. Sin embargo, el escenario actual caracterizado por una desaceleración económica, consumidores más cautos y un escrutinio público más intenso, ha cambiado las reglas del juego.

Hoy, la confianza y la reputación corporativa se han convertido en los verdaderos cimientos sobre los que se construye la sostenibilidad del negocio, pues en un mercado más competitivo, donde la decisión de compra o inversión se analiza con mayor detalle, las empresas que no inspiren confianza pierden no solo ventas, sino también legitimidad. La marca ya no es solo un logotipo o una promesa publicitaria, es el reflejo tangible de la credibilidad y coherencia que una organización demuestra en cada interacción.

El comprador chileno actual es más informado, exigente y sensible a los riesgos. No solo compara precios y ubicaciones sino que también investiga antecedentes de la empresa, busca reseñas o comentarios de clientes, analiza postventa y evalúa la solidez financiera del proyecto.

En este contexto, la transparencia se transforma en un activo estratégico del negocio. Las empresas que comunican con claridad sus procesos, precios, avances y compromisos generan una relación distinta con sus clientes, esto es, una relación basada en información y no en expectativas. Por el contrario, la falta de claridad, los atrasos injustificados o los conflictos postventa pueden erosionar rápidamente la confianza y afectar el valor de marca acumulado durante años.

La reputación no se genera con campañas de marketing, sino con coherencia y cumplimiento. En el sector inmobiliario, eso significa cumplir con plazos, estándares de calidad y compromisos contractuales, incluso en escenarios adversos.

De este modo, las empresas que actúan con responsabilidad frente a sus clientes y comunidades logran algo más valioso que una buena imagen, construyen capital reputacional. Ese intangible se traduce en mayor fidelidad, mejores alianzas y acceso preferente a financiamiento o proyectos públicos.

En un entorno regulatorio más estricto, donde se exige mayor trazabilidad y rendición de cuentas, la gobernanza corporativa y el cumplimiento normativo se vuelven herramientas clave para sostener la confianza. Por ello, implementar sistemas de compliance, códigos éticos y canales de denuncia, así como políticas de protección de datos y prevención de conflictos de interés, no es burocracia, es precisamente una correcta gestión del riesgo reputacional.

El cumplimiento ya no debe ser visto y analizado por la empresa como un “costo”, sino más bien un seguro de credibilidad frente a clientes, autoridades y socios estratégicos donde la empresa que demuestre integridad, incluso en tiempos difíciles, consolidará una posición de liderazgo.

A lo anterior, debe sumarse el hecho de que normalmente, cuando los mercados se desaceleran, la confianza se vuelve el activo más escaso y, por ende, el más valioso en toda relación de negocios. De este modo, en un entorno incierto, los inversionistas buscan estabilidad, los clientes buscan respaldo y las comunidades exigen responsabilidad.

Así, las empresas que comprendan que la confianza no se comunica, sino que se gestiona, estarán mejor preparadas para el futuro. Gestionar la confianza implica coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, transparencia en la información y un compromiso genuino con el cumplimiento.

En definitiva, el negocio inmobiliario nacional enfrenta un cambio estructural en donde el valor ya no reside solo en el metro cuadrado, sino en la reputación construida sobre él. Las empresas que entiendan que su principal activo es la confianza podrán no solo resistir los ciclos del mercado, sino liderar su transformación.

“Bono pie”: la trampa silenciosa que está inflando el mercado inmobiliario

Por: Matías Echeverría, CEO y fundador de HousePricing.

Propiedades infladas, triste pero real. Los bancos lo saben y lo permiten porque no es ilegal, pero al revisarlo en detalle nos damos cuenta que tampoco es tan correcto. Porque eso es efectivamente lo que ocurre con una de las prácticas que ha entrado con fuerza en el mercado inmobiliario: el bono pie.

Hemos analizado decenas de departamentos en Santiago, especialmente en el segmento bajo las 2.500 UF. ¿Y qué encontramos? Un patrón inquietante: proyectos con bonos pie del 10% al 20% cuyos precios superan incluso el rango máximo de estimación de mercado según los datos de HousePricing. En otras palabras, una inflación notoria al mirar los números fríamente.

Por ejemplo, tomemos un caso real de una propiedad cuyo valor es de 2.200 UF y tiene una estimación promedio en HousePricing de 2.250 UF con un máximo de 2.350 UF, pero nos encontramos que la misma propiedad tiene un valor con bono pie de 2.600 UF.

¿El resultado? Una propiedad con “bono” termina vendiéndose por sobre su valor máximo. Si revisamos en detalle lo que ocurrió es que el banco recibe una tasación “formal” que valida ese precio inflado, financia el 90% sin cuestionar nada.

El gran perdedor es el comprador porque se enfrenta al sobreendeudamiento y a una inflación artificial de precios, especialmente en segmentos bajos. Asimismo, se enfrenta a un sistema hipotecario que se sostiene sobre tasaciones que no detectan las distorsiones. 

El famoso bono pie suena como ayuda, pero es un canto de sirena que perjudica al comprador que se siente atraído por una atractiva oferta del tipo: “No necesitas poner pie, te regalamos un bono del 10%”.

Pero la letra chica dice otra cosa: el precio de la propiedad se infla para cubrir ese supuesto beneficio. Así, cuando el banco financia el 90% del valor publicado, en realidad estás comprando sin pie… pero pagando un crédito por el 100% del valor real.

Es cierto que no se pone el  pie, pero la persona se endeuda por un valor inflado. A eso se suma que el dividendo mensual sube, el mercado se distorsiona y todos miran hacia otro lado.

¿Por qué ocurre esto? Hay dos razones principales: una, los bancos aceptan a ciegas cualquier tasación “formal”, sin validación de datos y la otra es que se usan tasaciones manuales vulnerables al fraude, donde los comparables se ajustan “mágicamente” para coincidir con el precio publicado.

Si realmente queremos un sistema saludable y confiable es el momento de que los actores como inmobiliarias y banca comiencen a mejorar las prácticas, no se trata de hacer beneficencia, se trata de que un mercado crece sano y de mejor forma cuando no se perjudica a uno de sus actores más relevantes: el comprador.

La toma de San Antonio fue inducida por los dueños del terreno 

Por: Patricio Herman Pacheco, Fundación Defendamos la ciudad

En nuestro país, según lo que se aprecia en la prensa, existen del orden de las 1.500 tomas de terrenos privados y fiscales, ya sea urbanos como rurales, en los cuales por ausencia de control y fiscalización de los municipios y de las secretarias regionales ministeriales de Vivienda y Urbanismo, las familias más postergadas han podido construir sus precarias viviendas. Según nuestra opinión, los más numerosos «loteos brujos» son 3 de Alto Hospicio, región de Tarapacá, Cerrillos y Lampa, en la región metropolitana de Santiago y el polémico de San Antonio.   

Hay una sentencia de la Corte Suprema que ordena el desalojo de las 4.000 familias que residen ilegalmente en el terreno de 214 hectáreas situado en la comuna de San Antonio que le pertenece a unos privados, pero ahora la administración de Boric, conforme a su programa, de gobierno adoptó la decisión de expropiar, figura contemplada en la Constitución, 100 hectáreas de dicho terreno, rol del Servicio de Impuestos Internos (SII) N° 9037-1, localizado en el cerro Centinela de la indicada comuna, inmenso predio que cuenta con un reducido avalúo fiscal de un poco más de $ 700 millones y con una regulación determinada en el respectivo Plan Regulador Comunal (PRC). 

Esta propiedad le pertenece desde el año 1997 a la Inmobiliaria y Constructora San Antonio S.A., cuyos dueños son distintas sociedades de inversiones controladas por Esteban Solari, Ricardo Posada, Claudia Urbina, Gioconda Bertoglia y Luis Medel. Para el propósito de solucionar el problema el Minvu, a través del Serviu de la 5a región, ya ha iniciado el proceso de expropiación utilizando para ello $11 mil millones asignados originalmente para solucionar otras tomas en el sur, dineros que no se gastaron en las mismas, pues habrían cambiado las reglas del juego. Por este motivo, se posibilitó este «arreglo», que significará no destinar nuevos fondos públicos y al respecto el ministro Carlos Montes aduce que siempre su ministerio dispone de haberes en su presupuesto para abordar este tipo de imprevistos. Vale decir, estamos ante una simple reasignación de platas. 

Pues bien, A fines del año 2019, según denuncian los pobladores, uno de los socios de la empresa -acompañado de algunos arquitectos, uno de ellos de apellido Alfonsi- los invitó para que en dicho terreno construyeran sus viviendas, naturalmente sin tramitarse en la respectiva Dirección de Obras Municipales (DOM) los necesarios permisos, lo que fue irresponsablemente tolerado por las autoridades de aquella época: el Alcalde Omar Vera, el DOM Armado Sabaj y la Seremi Minvu 5a región Evelyn Mansilla.

El PRC de San Antonio, para este terreno admite usos de suelo residencial, equipamiento científico, comercial, culto y cultura, deportivo, educacional, esparcimiento, salud, seguridad, social, servicio, taller artesanal inofensivo, área verde y espacio público. Una porción menor del predio, permite usos relacionados con servicios de infraestructura sanitaria, eléctrica y telecomunicaciones. Otra parte del predio tiene un gravamen de afectación a utilidad pública mediante área verde, y hay 4 quebradas naturales protegidas. La mayor parte del predio se encuentra en la Zona ZR4 que cuenta con una densidad habitacional de 125 unidades habitacionales por hectárea y con altura máxima determinada por la rasante.  

Muchos actores han criticado este salvataje, utilizándose la justificada expresión «saltarse la fila», aludiendo a los pobladores, lo que este columnista comparte, otros tantos políticos de derecha han criticado al gobierno, porque con esta oportunista «movida» se le estaría endosando el problema al futuro gobierno de Kast, pero el hecho concreto es que esta modalidad, tan reprochada, ya está operando en plenitud. 

Por lo tanto, ahora nadie se debe alarmar, partiendo por la asociación gremial empresarial denominada Cámara Chilena de la Construcción CChC), pues cuando a fines de 2019, fecha de los primeros ingresos al predio, con maquinaria pesada para dividir los lotes ejecutando las calles, ninguno de los actuales quejumbrosos interpuso las acciones judiciales en contra de los invasores. Queda en evidencia entonces que, hace 6 años atrás, los dueños del terreno, como las autoridades comunales y regionales estaban sumamente conformes con la planificada e ilícita ocupación. 

Aprovechamos la ocasión para decirle al gobierno y al Congreso Nacional que es impropia y sesgada la decisión de entregar subsidios para las cuotas de los créditos hipotecarios de los compradores de viviendas nuevas, muchos millones de dólares de los contribuyentes, ello para reducir la sobre oferta de ese tipo de viviendas que hay en el mercado. Si la clase política hubiera pensado en favorecer a todos los necesitados que, según cifras oficiales son más de 600.000, lo que habría sido lo lógico, este subsidio se debería haber aplicado también a los compradores de viviendas usadas.

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