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PRONTO

El tren como símbolo de progreso

El transporte ferroviario, más allá de ser un medio de movilización eficiente, ha demostrado ser un motor esencial para el desarrollo económico y social de cualquier país.

En Chile, un territorio con más de 4,200 kilómetros de longitud y una geografía tan diversa como desafiante, la importancia de un sistema ferroviario robusto se vuelve aún más evidente. Este medio de transporte no solo promueve la conectividad y el comercio, sino que también juega un papel crucial en la reducción de emisiones de gases contaminantes, haciendo posible una transición hacia un desarrollo más sustentable y eficiente.

Históricamente, el tren ha sido un protagonista del desarrollo nacional. Desde su primera línea entre Copiapó y Caldera en 1851, el transporte ferroviario no solo facilitó la extracción de minerales y la expansión económica, sino que también fue un símbolo de modernidad.

Durante el siglo XX, la red ferroviaria se extendió por gran parte del país, conectando ciudades y comunidades rurales, y permitiendo un flujo continuo de personas y mercancías. Sin embargo, la segunda mitad del siglo XX y las décadas siguientes vieron un declive significativo en su uso y desarrollo, producto de la expansión del transporte por carretera y la falta de inversiones.

A pesar de este retroceso histórico, en los últimos años ha habido un renovado interés en revitalizar el transporte ferroviario en Chile. Un hito reciente es el Plan Nacional de Ferrocarriles, anunciado por el presidente Gabriel Boric, que busca invertir más de 7 mil millones de dólares en infraestructura ferroviaria para el año 2027.

Este plan no solo aspira a modernizar la red existente, sino también a expandirla, integrando nuevas rutas que conecten zonas productivas con centros urbanos, y promoviendo el uso del tren como una alternativa viable y sostenible al transporte por carretera.

El impacto potencial de este proyecto es inmenso. Por ejemplo, la creación de una línea de tren entre Santiago y Valparaíso, una de las rutas más transitadas del país, no solo mejoraría la movilidad de los habitantes, sino que también reduciría el congestionamiento vehicular y las emisiones de carbono.

Además, la modernización del ferrocarril en el sur de Chile, con la extensión de la red Biotren y el servicio a regiones como Los Ríos y Los Lagos, permitiría una mayor integración de estas zonas con el resto del país, fomentando el turismo y el desarrollo económico local.

Otro aspecto relevante es el impulso al transporte de carga. En un país donde la minería es uno de los principales motores económicos, contar con un sistema ferroviario eficiente para el transporte de productos minerales y agrícolas es fundamental.

Actualmente, cerca del 95% de las exportaciones chilenas se transportan por carretera, lo que no solo genera altos costos logísticos, sino también un impacto ambiental significativo. Un transporte ferroviario eficiente podría reducir estos costos y ofrecer una alternativa más ecológica.

Los beneficios ambientales del tren son indiscutibles. A diferencia del transporte por carretera, el ferroviario emite significativamente menos CO₂ por tonelada-kilómetro. En un contexto donde Chile se ha comprometido a alcanzar la neutralidad de carbono para el año 2050, la promoción del tren como un medio de transporte principal es un paso crucial. Invertir en infraestructura ferroviaria no solo significa mejorar la eficiencia del transporte, sino también avanzar hacia un modelo de desarrollo más sostenible.

No obstante, el resurgimiento del transporte ferroviario enfrenta desafíos considerables. La falta de infraestructura moderna, la competencia con el transporte por carretera y las limitaciones presupuestarias son barreras que deben superarse. Sin embargo, los beneficios a largo plazo, tanto económicos como ambientales, justifican plenamente la inversión y el esfuerzo.

El transporte ferroviario en Chile no es solo una cuestión de movilidad, sino un pilar fundamental para el desarrollo económico, social y ambiental del país. Apostar por una red ferroviaria moderna y eficiente es invertir en el futuro de Chile, promoviendo un crecimiento más equitativo y sostenible. Con una visión estratégica y un compromiso a largo plazo, es posible que el tren vuelva a ser ese símbolo de progreso y desarrollo que alguna vez representó para el país.

Se busca a ‘Burocracia’

Señor director:

La incertidumbre asociada a la ‘permisología’ está encareciendo los proyectos y, por ende, desincentivando la inversión y el crecimiento de nuestro país. Eso es un hecho.

Sin embargo, detrás de esta verdadera enfermedad que comentamos entre actores del rubro de la construcción, existe una capa que está pasando desapercibida detrás de esta serie de permisos (muchas veces triplicados) y de plazos eternos, que parecen un mal necesario para tramitar un nuevo proyecto. Se trata de la Burocracia -sí, con mayúscula-, que no tiene cara y que es imposible de encontrar cuando se exige el cumplimiento de una norma o su respectiva aclaración.

No la reconocen quienes la legislaron, ni tampoco aquellos que la implementan o fiscalizan en algún servicio público. Tampoco es propiedad de algún secretario de Estado que debe tomar una decisión respecto del futuro de una iniciativa. Estamos frente a una dominación burocrática anónima, que entrampa y paraliza, y no existe gestión ágil para revertir esta situación. Como unos legislan y otros ejecutan, no hay con quien conversar, ni menos a quién protestar.

Por algo, entre los miembros de la OCDE, Chile anota el triste récord de ser uno de los países que presenta mayor complejidad en sus procedimientos regulatorios para la aprobación de nuevos proyectos.

Es urgente ponerle rostro a la burocracia, sacar el freno de mano y subirnos al tren de la inversión.

Por: Rodrigo Boetsch, Gerente General Corporativo Grupo Boetsch

Reformas Laborales y su impacto en el sector inmobiliario

En los últimos años, el mercado laboral chileno ha sido testigo de una serie de reformas significativas que buscan mejorar las condiciones de trabajo y, en consecuencia, la calidad de vida de los trabajadores.

Estas reformas, que abarcan desde la reducción de la jornada laboral hasta el fortalecimiento de los beneficios de seguridad social, también tienen un impacto directo en el sector inmobiliario, un rubro que depende en gran medida de la estabilidad y satisfacción de su fuerza laboral.

Uno de los cambios más destacados es la Ley de 40 horas, que reducirá gradualmente la jornada laboral de 45 a 40 horas semanales en un plazo de cuatro años. Esta modificación, aunque parece simple, representa un desafío y una oportunidad para las empresas inmobiliarias.

La reducción de horas laborales puede significar, por un lado, la necesidad de ajustar horarios y reestructurar equipos para mantener la eficiencia y productividad. Sin embargo, también puede resultar en una mejora en la calidad de vida de los trabajadores, promoviendo un entorno laboral más saludable y, potencialmente, una mayor satisfacción y compromiso con la empresa.

Esta ley no solo busca armonizar la vida laboral y personal de los trabajadores, sino que también puede tener repercusiones en la demanda de vivienda. Una jornada laboral más corta podría incentivar a más personas a buscar propiedades en comunas que ofrezcan mejor calidad de vida, con más tiempo disponible para disfrutar de sus hogares y familias. Para el sector inmobiliario, esto significa un cambio en las preferencias de los compradores, quienes podrían valorar más la proximidad a áreas verdes, la seguridad y los servicios comunitarios.

Otra reforma relevante es el fortalecimiento del Seguro de Cesantía, que flexibiliza los requisitos para acceder a las prestaciones y mejora la cobertura para quienes pierdan su empleo. En un sector donde la incertidumbre económica puede impactar fuertemente la demanda de vivienda, esta red de seguridad proporciona un alivio no solo para los trabajadores, sino también para el mercado inmobiliario en general.

Con un seguro de cesantía más robusto, se reduce el riesgo de incumplimiento de pagos y deudas por parte de los trabajadores, lo que estabiliza la capacidad de pago y, en consecuencia, la salud financiera del mercado.

Por otro lado, la reforma también introduce disposiciones para la flexibilidad laboral, especialmente para aquellos con responsabilidades de cuidado, como padres de menores de 14 años. Esta medida, que permite ajustes temporales en los horarios de trabajo, es particularmente relevante para las empresas inmobiliarias, que suelen tener horarios rígidos y exigencias de tiempo intensivas.

Adaptarse a estos nuevos tiempos no solo ayudará a retener talento, sino que también mejorará la imagen del sector como empleador.

El impacto de estas reformas no se limita solo a la operación interna de las empresas inmobiliarias. La demanda de ciertos tipos de propiedades también se verá afectada. La creciente flexibilidad laboral puede llevar a un aumento en la demanda de viviendas que permitan el teletrabajo, con espacios adaptados para oficinas en casa y mejor conectividad digital. Además, la estabilidad financiera proporcionada por un sistema de seguridad social más fuerte podría traducirse en una mayor confianza para invertir en bienes raíces, tanto por parte de compradores locales como de extranjeros.

En resumen, las reformas laborales actuales no son solo un cambio en las condiciones de trabajo, sino un verdadero catalizador de transformación para el sector inmobiliario chileno. Las empresas deben prepararse para adaptarse a un nuevo escenario donde la calidad de vida de sus trabajadores será un factor determinante en su éxito. Por su parte, los inversionistas deben estar atentos a los cambios en las preferencias y demandas del mercado, aprovechando las oportunidades que estos nuevos tiempos traen consigo.

Estas reformas nos recuerdan que el bienestar de los trabajadores y la estabilidad del mercado inmobiliario están intrínsecamente conectados, y que un mercado laboral saludable es la base para un crecimiento sostenible en cualquier sector.

El amenity preferido por hombre solteros y separados

Unidades de departamentos distintas y baños con detalle impensados marca la tendencia.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

En un mercado inmobiliario en constante evolución, donde la diferenciación y la experiencia del usuario se volvieron fundamentales para captar la atención de potenciales compradores, un desarrollo introdujo un amenity que desafía las normas convencionales: la sexy shower. Esta innovación, que podría parecer un simple detalle de diseño, genera un impacto en la demanda y promete cambiar la forma en que se conciben los espacios íntimos dentro del hogar.

La sexy shower consiste en una ducha vidriada en el baño, diseñada para que sea visible desde la habitación. Esta idea juega con la idea de la transparencia y privacidad, y lejos de ser un simple atractivo visual, busca crear un estilo moderno que rompa con lo tradicional.

“Quisimos romper con lo convencional y sumar un detalle que llame la atención”, afirma Carlos Spina, director de Argencons, la desarrolladora creadora de la marca Quartier y una de las primeras en sumar este espacio en un proyecto de US$186 millones de inversión, de los cuales US$30 millones fueron solo por la tierra.

El empresario se animó con esta innovación en Quartier del Bajo, el emprendimiento que se está llevando a cabo en la manzana comprendida entre las calles México, Azopardo, Venezuela y la avenida Huergo, una zona en plena transformación en la que lo vintage y lo moderno se combinan a pasos de Puerto Madero, el barrio con las propiedades más caras de la ciudad.

Las fortalezas de un nuevo barrio

“El fenómeno de la avenida Huergo es un área de la ciudad beneficiada por el desarrollo del Paseo del Bajo”, reconoce Spina. La zona pasó de ser un área de camiones, tránsito pesado y muros de containers a convertirse en uno de los rincones más codiciados de la Ciudad de Buenos Aires por los desarrolladores inmobiliarios.

“Cuando empezamos nuestro primer Quartier en la zona, un emprendimiento ubicado en Azopardo e Independencia, la vista era un muro de containers y camiones. Hoy, con el Paseo del Bajo, el paisaje es completamente distinto, con los diques y el río a la vista”, indica Spina.

La ubicación con vistas privilegiadas a Puerto Madero es otra de las fortalezas del “nuevo barrio” y otro de los motivos del éxito de ventas, según el desarrollador. “Tiene vistas muy buenas a Puerto Madero desde pisos muy bajos. Desde el tercer piso ya cuentan con una vista panorámica que se suele tener en los pisos más altos”, explica.

Quartier del Bajo consta de dos torres gemelas de 40.000 metros cuadrados cada una y 400 unidades en total, 200 por torre, con vistas a la Ciudad y al río. La primera ya está en etapa de entrega, mientras que la segunda espera entregarse a mediados de 2025. Este desarrollo “pateó el tablero del mercado” en 2022 cuando, en su lanzamiento, registró un boom de ventas en pocos días. “En menos de dos meses se vendió el primer edificio completo. Del segundo, hoy quedan 14 unidades por vender”, detalla Spina.

En números concretos, los valores comenzaron en US$2500 el metro cuadrado, alcanzando los US$3000 debido al aumento del costo de construcción, casi la mitad que en Puerto Madero, que defiende valores de alrededor de los US$6000/m². Actualmente, las reventas están en torno a los US$4500/m², con tickets que arrancan en los US$140.000.

Con 36 pisos por torre, los edificios ofrecen departamentos hasta el piso 34, con hasta seis unidades por nivel de uno, dos y tres ambientes. Los tamaños varían desde monoambientes de 35 m², hasta dos ambientes de 60 m² y tres ambientes de 85 m². Mientras que el valor de las expensas promedio se ubica en $180.000.

El emprendimiento introduce “los nuevos modos de habitar en el mundo de hoy”: con 1500 m² destinados a áreas comunes para fomentar el encuentro social, una plaza que divide ambas torres y con amenities entre los que se destacan un gimnasio, spa, lounge, yoga y pilates en el piso 35, y otro lounge coworking en el piso 36. Además, un dato clave para los inversores es que las unidades en alquiler oscilan entre los US$1000 y US$1200 por un monoambiente.

La torre que se encuentra en proceso de entrega está dividida en dos secciones: Río y Ciudad. Entre ambas, hay una diferencia del 5% en los valores a favor de Río. La reventa de las unidades se sitúa entre US$4000 y US$4500 por metro cuadrado, en comparación con los US$2500 iniciales que alcanzaron un máximo de US$3000 durante la construcción.

¿Cuál es el perfil del cliente que compra en el proyecto?

Spina señala que existe una especie de mix entre usuarios finales. “Están los que compran una propiedad para sus hijos y, especialmente, inversores para renta que buscan aprovechar el momento de un contexto sin ley de alquileres (en la que los contratos se realizan por un acuerdo entre las partes)”, explica el desarrollador.

“Por la variedad de los perfiles de los compradores. Los monoambientes, por ejemplo, son muy buscados para estudiantes, en una zona que tiene varias universidades en las inmediaciones. Primero se disparó la venta de los departamentos con vista al río. Igualmente, posee una visual muy abierta en todos los frentes, porque la distancia entre torres es muy amplia y se tienen vistas a la Ciudad que también son muy atractivas”, finaliza Spina, haciendo referencia a la plaza semipública en el centro de ambas torres y a los locales que habrá en las plantas bajas.

De esta manera, Quartier del Bajo introduce una nueva concepción de los espacios íntimos y modernos, adaptados a las demandas de un mercado en constante cambio, donde la innovación y la experiencia del usuario son claves para el éxito.

¿Es el momento adecuado para invertir en una vivienda en Chile?

El mercado inmobiliario en Chile está viviendo un momento clave, y la pregunta que muchos se hacen es si este es el mejor momento para invertir en una casa o departamento. La respuesta, como en muchas decisiones financieras, depende de una serie de factores, desde el contexto económico global hasta las políticas internas y las tasas de interés.

Desde el año 2023, Chile ha experimentado una estabilización en los precios de las viviendas, en parte debido a la baja actividad económica post-pandemia y al aumento de las tasas de interés.

Según un informe de la Cámara Chilena de la Construcción, en 2023 el crecimiento en la demanda de viviendas nuevas disminuyó un 30% en relación a años anteriores, lo que generó una mayor oferta y estabilización en los precios de propiedades en algunas regiones del país.

Santiago y Valparaíso, por ejemplo, vieron una leve desaceleración en el alza de los precios de los departamentos .

A nivel de tasas de interés, el Banco Central ha mantenido una política de alza para contener la inflación, lo que ha impactado directamente en los créditos hipotecarios. Actualmente, la tasa promedio para un crédito hipotecario en Chile ronda el 5,5% , una cifra considerablemente más alta que en años anteriores, lo que encarece los financiamientos. Sin embargo, se proyecta una baja en estas tasas a medida que la inflación se controle hacia 2025, lo que podría abrir oportunidades para quienes deseen refinanciar sus créditos en el futuro.

Para los inversionistas, este puede ser un momento de oportunidades, sobre todo en sectores que históricamente han sido demandados y que hoy ven una menor presión por parte de compradores, como es el caso de algunas comunas de la Región Metropolitana, entre ellas Ñuñoa, Providencia y Santiago Centro, donde los precios han mostrado señales de desaceleración. De hecho, algunos estudios señalan que el valor del metro cuadrado en estas comunas ha tenido una leve caída durante el primer semestre de 2024 .

Otro aspecto interesante del mercado es el de las viviendas usadas. En este segmento, los precios no han crecido de la misma forma que en las propiedades nuevas, ofreciendo oportunidades atractivas para quienes buscan invertir a menor costo inicial. Según cifras del portal inmobiliario TocToc, los valores de las viviendas usadas en Santiago han crecido solo un 2% en promedio durante los últimos dos años, comparado con el 6-8% de las viviendas nuevas .

A nivel de políticas públicas, el Gobierno de Gabriel Boric ha puesto énfasis en la construcción de viviendas sociales y en el apoyo a las familias para acceder a subsidios habitacionales. Estas políticas, aunque enfocadas en sectores vulnerables, podrían tener un efecto positivo en el mercado inmobiliario a largo plazo, incentivando la construcción y dinamizando el sector .

En resumen, si bien las tasas de interés actuales son un freno para algunos compradores, el mercado inmobiliario en Chile ofrece oportunidades interesantes para quienes están bien posicionados financieramente o quienes pueden esperar una baja en las tasas en los próximos años. La estabilización de los precios, la desaceleración en algunas comunas clave, y la proyección de una baja en las tasas hacia 2025 hacen que este sea un momento estratégico para evaluar la inversión en vivienda.

Para los más arriesgados, puede ser la oportunidad de comprar a precios más competitivos antes de que el mercado vuelva a acelerarse. Sin embargo, es importante analizar cada caso individualmente y considerar factores como la ubicación, el tipo de propiedad y las proyecciones de crecimiento de cada área.

Relevancia de los Subsidios de Arriendo para familias vulnerables en Chile

En Chile, la problemática de acceso a una vivienda digna ha sido una constante para las familias más vulnerables. Ante los elevados costos de arrendar una vivienda en zonas urbanas y la creciente demanda en las grandes ciudades, los subsidios para arriendos se han convertido en una herramienta fundamental para mitigar el impacto de la crisis habitacional y ofrecer soluciones habitacionales a quienes más lo necesitan.

Estos subsidios, promovidos por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU), están diseñados para facilitar el acceso a viviendas dignas en un mercado donde los precios suelen estar fuera del alcance de las familias de bajos ingresos. Estos programas permiten que las personas seleccionadas reciban un aporte económico que cubre una parte significativa del arriendo, brindándoles estabilidad y seguridad en un contexto de incertidumbre económica.

Uno de los principales beneficios de estos subsidios es su flexibilidad. Las familias pueden optar por arrendar en cualquier región del país, lo que les permite elegir ubicaciones que mejor se adapten a sus necesidades, ya sea en términos de empleo, educación o cercanía a familiares. Esto resulta especialmente valioso en zonas donde el precio del suelo ha experimentado un incremento constante, como Santiago, Valparaíso y otras ciudades metropolitanas.

Además de ofrecer alivio financiero, los subsidios de arriendo fomentan la movilidad social y geográfica. Las familias vulnerables, que de otro modo estarían limitadas a vivir en zonas periféricas con menor acceso a servicios públicos y oportunidades laborales, pueden arrendar en áreas mejor conectadas y con mayores oportunidades de desarrollo económico. Esto no solo mejora su calidad de vida, sino que también contribuye a una mejor integración social.

Sin embargo, estos subsidios también enfrentan desafíos. La alta demanda de viviendas y la limitada oferta de propiedades en arriendo adecuadas y accesibles para las familias subsidiadas a menudo crea tensiones en el mercado. En ciudades como Santiago, la oferta de viviendas para arriendo subsidiado es baja en comparación con la demanda, lo que puede dificultar el acceso real de las familias a este beneficio. Además, en algunas ocasiones, propietarios prefieren no arrendar a familias con subsidio, generando una discriminación implícita.

Por otro lado, los subsidios de arriendo no abordan de manera estructural la falta de viviendas, ya que no generan nuevas unidades habitacionales, sino que solo facilitan el acceso al mercado existente. A largo plazo, se requiere una política habitacional más amplia que integre la construcción de viviendas sociales y la creación de mecanismos para incentivar la oferta de viviendas asequibles.

Los subsidios de arriendo en Chile son un pilar esencial para garantizar el derecho a la vivienda de las familias más vulnerables. Aunque presentan desafíos y limitaciones, su implementación ha sido crucial para enfrentar la creciente crisis habitacional del país. Sin embargo, para que estos programas logren su máximo impacto, es necesario que vayan de la mano con políticas públicas que fomenten la construcción de viviendas asequibles y promuevan la inclusión social en las zonas urbanas más dinámicas del país.

Se estima un aumento del 30% de residuos post Fiestas Patrias

Cada 18 de septiembre, las familias chilenas se reúnen para celebrar con comidas típicas, música, juegos y otras actividades al aire libre.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Durante las Fiestas Patrias en Chile, la generación de residuos aumenta considerablemente, aproximadamente un 30%, mientras que la contaminación del aire se incrementa en un 15%.

Esta realidad plantea serios desafíos para el medio ambiente y la salud de las personas, haciendo imperativo adoptar medidas que, aunque simples, pueden marcar una diferencia, como la reducción de plásticos y el uso de parrillas menos contaminantes.

Cada 18 de septiembre, las familias chilenas se reúnen para celebrar con comidas típicas, música, juegos y otras actividades al aire libre. Sin embargo, tras la alegría y la festividad se esconde una problemática ambiental que no puede ser ignorada: el notable aumento de residuos y la contaminación asociada a estas celebraciones, lo que representa un desafío urgente para la sostenibilidad del país.

Según cifras del Ministerio del Medio Ambiente de Chile, durante estas fechas festivas, la generación de residuos sólidos se incrementa de manera considerable. En 2022, por ejemplo, se estimó que las celebraciones generaron cerca de 30.000 toneladas de residuos adicionales, lo que implica un aumento del 30% en comparación con un fin de semana normal. Para este año, con el llamado «bloque XL» de celebraciones, se espera un aumento similar.

Un estudio de la Universidad de Santiago de Chile reveló que los residuos plásticos y vidrios son los más comunes en estas festividades. Aproximadamente el 40% de los residuos recolectados en eventos públicos están compuestos por envases desechables y botellas, generando un grave problema de contaminación ambiental. Junto con este incremento en los residuos sólidos, también se observa un aumento en la contaminación del aire.

El uso extendido de parrillas a carbón en espacios públicos durante las celebraciones emite gases contaminantes que afectan la calidad del aire. Un informe del Ministerio de Salud destaca un incremento del 15% en los índices de contaminación del aire en Santiago durante el 17 y 18 de septiembre, un fenómeno directamente relacionado con las actividades festivas.

Cata Droguett, eco periodista y conferencista internacional, señala que esta fecha es crucial para crear conciencia sobre el impacto ambiental de nuestras celebraciones. “Es el momento perfecto para reflexionar y actuar, adoptando hábitos más sostenibles que nos permitan disfrutar de nuestras tradiciones sin comprometer la salud del planeta y de las personas”, indica Droguett. “Desde la reducción de residuos hasta el uso de alternativas más ecológicas, cada decisión cuenta para proteger nuestro entorno y preservar el legado natural de Chile para las futuras generaciones”.

Droguett propone varias acciones para minimizar el impacto ambiental durante las Fiestas Patrias. Entre ellas destaca la reducción del uso de plásticos desechables, sugiriendo el uso de utensilios y platos reutilizables, llevando la propia vajilla a los asados o picnics. También recomienda fomentar el reciclaje mediante el uso de los puntos de reciclaje disponibles en las distintas comunas, separando adecuadamente los residuos durante las festividades.

En cuanto a la reducción de la contaminación del aire, Droguett sugiere preferir parrillas eléctricas o a gas, que son más amigables con el medio ambiente y generan menos emisiones que las tradicionales de carbón o leña.

Otra de las propuestas es optar por botellas retornables o reutilizables, evitando el uso de botellas de plástico de un solo uso. Promover espacios limpios también es crucial, y Droguett anima a los ciudadanos a llevar bolsas para recoger los residuos que encuentren durante las celebraciones, contribuyendo así a mantener limpios los espacios públicos y a generar conciencia entre los demás asistentes. Finalmente, la preparación de comidas en casa con ingredientes locales y de temporada es otra forma de reducir la huella de carbono y apoyar a los agricultores locales.

La educación y sensibilización sobre la importancia del cuidado del medio ambiente son fundamentales, y compartir esta información con amigos y familiares durante las celebraciones puede generar un cambio cultural hacia la sostenibilidad. Las Fiestas Patrias no solo representan una oportunidad para celebrar las tradiciones chilenas, sino también para reflexionar sobre nuestra responsabilidad hacia el medio ambiente.

Con pequeños cambios en nuestros hábitos, todos podemos contribuir a reducir la generación de residuos y la contaminación, disfrutando de unas festividades más conscientes y respetuosas con el planeta.

La disrupción de las Fintech en el modelo bancario tradicional o una Nueva Era para el mercado financiero

La llegada de las fintech ha generado una revolución silenciosa en el mercado financiero, sacudiendo los cimientos del sistema bancario tradicional. Estas nuevas empresas tecnológicas, que ofrecen servicios financieros a través de plataformas digitales, han penetrado en el mercado con rapidez, ganando terreno en áreas clave como pagos, créditos y gestión de inversiones. El resultado es una competencia feroz que obliga a los bancos a adaptarse y evolucionar en un escenario digital que, hasta hace unos años, era impensable.

Las fintech han logrado captar a un público que, en muchos casos, sentía que los bancos no cubrían sus necesidades de manera efectiva. Con procesos más ágiles, menor burocracia y una experiencia de usuario optimizada, han facilitado el acceso a servicios financieros para personas y empresas que antes eran ignoradas o subatendidas por las grandes instituciones bancarias.

Un ejemplo claro es el crecimiento exponencial de plataformas de pago como Mercado Pago, que ha crecido significativamente en América Latina y ha puesto en aprietos a los modelos bancarios tradicionales.

Uno de los grandes beneficios de las fintech es su capacidad para ofrecer soluciones financieras personalizadas y rápidas. Mientras que los bancos pueden tardar semanas en aprobar un crédito, una fintech como Lendico o Cumplo lo puede hacer en cuestión de horas o días.

Esto es posible gracias al uso de algoritmos avanzados y Big Data, que permiten evaluar el riesgo crediticio de manera más precisa y eficiente. Además, las fintech han reducido barreras de entrada al permitir la inclusión financiera de sectores marginados, como las pequeñas y medianas empresas (pymes), que antes no podían acceder a préstamos por falta de historial crediticio.

Sin embargo, no todo es color de rosa para las fintech. A pesar de su creciente popularidad, enfrentan varios desafíos. Uno de los más relevantes es la regulación. A medida que estas empresas ganan espacio en el mercado, las autoridades financieras de distintos países han comenzado a regular su actividad, lo que podría limitar su capacidad de innovación y crecimiento.

En Chile, por ejemplo, se han impulsado leyes para regular los servicios de las fintech, con el fin de proteger a los consumidores y asegurar que cumplan con las mismas normativas que los bancos tradicionales.

En este contexto, los bancos han comenzado a reaccionar. Algunas instituciones financieras han optado por asociarse con fintech para ofrecer servicios más modernos y ágiles a sus clientes, mientras que otras han desarrollado sus propias plataformas digitales para competir en igualdad de condiciones.

La transformación digital en la banca es inevitable, y aquellos que no se adapten corren el riesgo de quedarse atrás. Un ejemplo de ello es BancoEstado, que ha modernizado sus servicios digitales para competir en áreas como las billeteras electrónicas y los pagos móviles.

Por otro lado, los bancos también tienen ventajas que las fintech no pueden igualar fácilmente, como su estabilidad financiera y su capacidad para generar confianza a largo plazo. La solidez de los bancos tradicionales, respaldada por décadas de experiencia y regulación estricta, les otorga un nivel de seguridad que las fintech, en su fase de crecimiento, aún no han alcanzado plenamente.

En Mercados Inmobiliarios, auge de las fintech representa un desafío y una oportunidad para el sistema bancario tradicional. Si bien estas nuevas empresas tecnológicas han logrado revolucionar el acceso a los servicios financieros, también han forzado a los bancos a repensar su modelo de negocio y a acelerar su transformación digital.

La competencia entre fintech y bancos tradicionales está lejos de terminar, pero lo que es seguro es que el principal beneficiario de esta disrupción será el consumidor, que ahora tiene más opciones y mejores servicios a su disposición.

El desafío inminente entre las Criptomonedas y la Banca Tradicional

El auge de las criptomonedas ha traído consigo un cambio radical en el sistema financiero global, poniendo en jaque a la banca tradicional. Lo que comenzó como un nicho de entusiastas de la tecnología se ha convertido en un fenómeno que promete transformar la economía global, y los bancos no son ajenos a este impacto. Sin embargo, la pregunta que surge es: ¿cómo está enfrentando la banca este desafío, y qué futuro se avecina para estas instituciones en un mundo cada vez más descentralizado?

Las criptomonedas como Bitcoin y Ethereum han demostrado ser disruptivas por su capacidad de realizar transacciones sin intermediarios. En esencia, la banca tradicional se ve amenazada porque pierde su rol como garante de las transacciones. Los sistemas basados en blockchain permiten a las personas transferir valor directamente, sin la necesidad de un banco, reduciendo los costos y tiempos de las transacciones. Las remesas internacionales, tradicionalmente un área de ingresos clave para los bancos, ahora pueden gestionarse de forma más rápida y económica mediante criptomonedas.

Si bien la banca ha sido durante mucho tiempo la única opción para acceder a préstamos, ahorros e inversiones, las plataformas de Finanzas Descentralizadas (DeFi) han abierto un nuevo camino. Los servicios financieros tradicionales están siendo replicados por contratos inteligentes que eliminan la necesidad de instituciones centralizadas. Las plataformas DeFi permiten a los usuarios prestar, pedir prestado, y obtener rendimientos, todo gestionado mediante código, lo que minimiza costos y mejorar la accesibilidad.

Este nuevo sistema no solo reduce el poder de la banca, sino que desafía directamente sus modelos de negocio. De hecho, el crecimiento de DeFi muestra cómo los usuarios, especialmente en mercados emergentes, están buscando alternativas más accesibles y rentables que las ofrecidas por las entidades bancarias tradicionales.

Frente a este desafío, muchos bancos han empezado a adaptarse a la nueva realidad. Entidades financieras globales como JPMorgan y Goldman Sachs ya están explorando las criptomonedas y la tecnología blockchain. Algunos bancos están ofreciendo servicios de criptocustodia para mantener activos digitales de sus clientes de forma segura, mientras que otros están explorando la emisión de monedas digitales propias (CBDC), respaldadas por gobiernos, como una forma de mantenerse relevantes en esta nueva era.

Pero esta adaptación no ha sido universal. Muchos bancos, especialmente los más pequeños o conservadores, siguen desconfiando de las criptomonedas, temiendo la falta de regulación clara, la volatilidad del mercado y los riesgos asociados al lavado de dinero. Este enfoque cauteloso puede protegerlos en el corto plazo, pero podría dejarlos rezagados en un mundo donde la adopción de criptomonedas sigue en aumento.

Uno de los principales factores que define la relación entre la banca y las criptomonedas es la regulación. Mientras que los bancos operan bajo marcos regulatorios estrictos, las criptomonedas han disfrutado de una mayor flexibilidad, aunque eso está cambiando. Los gobiernos y los reguladores están comenzando a tomar medidas más estrictas para supervisar las transacciones en criptomonedas, impulsados por preocupaciones sobre la seguridad y el control financiero. Sin embargo, aún queda mucho por definir en cuanto a cómo estas regulaciones afectarán el equilibrio entre la banca tradicional y las criptomonedas.

A pesar de las tensiones, es posible que no estemos ante un escenario de «bancos vs. criptomonedas», sino ante una convergencia. La adopción de la tecnología blockchain por parte de los bancos podría generar una nueva era de innovación en los servicios financieros. Las criptomonedas y los sistemas DeFi no necesariamente reemplazarán a la banca tradicional, pero sí la forzarán a evolucionar. Aquellos bancos que puedan adaptarse y ofrecer soluciones que combinen lo mejor de ambos mundos, garantizando tanto seguridad como eficiencia, serán los que prosperen en el futuro.

Las criptomonedas no solo representan una amenaza para la banca tradicional, sino también una oportunidad para su transformación. La clave estará en cómo los bancos respondan a este desafío: si se adaptan e innovan, podrán mantenerse como actores relevantes en el sistema financiero del futuro. Sin embargo, aquellos que se resistan al cambio corren el riesgo de quedarse obsoletos en un mundo cada vez más digital y descentralizado.

El Banco de Suelo: Un pilar fundamental para el desarrollo urbano sostenible

En el panorama urbano actual, el Banco de Suelo emerge como una herramienta esencial para enfrentar los retos del crecimiento poblacional y la expansión de las ciudades. Este mecanismo, que consiste en una entidad encargada de adquirir, gestionar y poner a disposición terrenos para proyectos de vivienda y desarrollo, se configura como un pilar fundamental para el desarrollo urbano sostenible.

Uno de los principales beneficios del Banco de Suelo es su capacidad para facilitar el acceso a terrenos adecuados para la construcción de viviendas. En muchas ciudades, el precio de los terrenos puede ser prohibitivamente alto, lo que limita la capacidad de los desarrolladores y las autoridades para llevar a cabo proyectos de vivienda asequibles.

El Banco de Suelo actúa como un intermediario estratégico que puede adquirir terrenos en áreas estratégicas y luego ofrecerlos a precios razonables para proyectos de vivienda social o de interés público. Esto no solo ayuda a moderar el costo de la vivienda, sino que también promueve la creación de comunidades más inclusivas y diversas.

El Banco de Suelo también juega un papel crucial en la planificación urbana. Al adquirir terrenos en áreas estratégicas, puede contribuir a un desarrollo urbano más ordenado y equitativo. Esto permite a las autoridades planificar y coordinar el crecimiento de las ciudades de manera más efectiva, evitando la expansión descontrolada y fomentando el desarrollo en zonas que ya cuentan con infraestructura y servicios adecuados.

De esta forma, se promueve un crecimiento urbano más equilibrado y se minimizan los problemas asociados con la expansión desmedida, como la congestión del tráfico y la presión sobre los servicios públicos.

En el contexto actual, la sustentabilidad es un aspecto clave del desarrollo urbano. El Banco de Suelo tiene la oportunidad de liderar la incorporación de prácticas sostenibles en los proyectos de desarrollo. Al seleccionar terrenos y facilitar su uso para proyectos que cumplan con criterios de sustentabilidad, como la eficiencia energética y la gestión adecuada de recursos, el Banco puede contribuir significativamente a la creación de comunidades más verdes y resilientes.

Esta orientación hacia la sostenibilidad no solo mejora la calidad de vida de los residentes, sino que también prepara a las ciudades para enfrentar los desafíos ambientales del futuro.

El éxito del Banco de Suelo depende en gran medida de la colaboración entre el sector público y el privado. Para lograr sus objetivos, es fundamental que exista una coordinación efectiva entre las autoridades locales, los desarrolladores y otros actores clave. Esta colaboración puede facilitar el acceso a recursos, compartir conocimientos y asegurar que los proyectos se alineen con las necesidades de la comunidad. A

demás, el Banco de Suelo puede servir como un puente para fomentar la participación ciudadana en el proceso de planificación y desarrollo, asegurando que las voces de los residentes sean escuchadas y consideradas.

El Banco de Suelo representa una estrategia innovadora y efectiva para abordar algunos de los desafíos más apremiantes del desarrollo urbano. Al facilitar el acceso a terrenos, promover un crecimiento ordenado, impulsar la sustentabilidad y fomentar la colaboración, el Banco de Suelo puede desempeñar un papel crucial en la construcción de ciudades más inclusivas, sostenibles y bien planificadas.

En un momento en que el urbanismo enfrenta desafíos sin precedentes, el Banco de Suelo se configura como una herramienta indispensable para construir un futuro urbano más prometedor.

13/03/2026 18:04
Viernes 13 de Marzo de 2026
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