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El desequilibrio estructural del mercado inmobiliario chileno

Por: Eduardo Ricci Burgos, Abogado de Negocios en COHLERS & PARTNERS

Nuestro país está cruzando una de las crisis más significativas que enfrenta el sector inmobiliario y de la construcción. Le llaman el “bajón inmobiliario”, el cual se manifiesta en la brecha creciente entre los ingresos de los hogares y el alza sostenida de los precios de las viviendas.

En un artículo del diario El Mercurio de hace un tiempo atrás, se señaló que los valores de las viviendas han subido un 100% desde el año 2010, pero los sueldos tan solo han subido un 31% desde ese mismo año; siendo, a juicio de varios, la verdadera razón del actual problema inmobiliario, consistente en la abismante diferencia entre el crecimiento de los costos (y precios) y el bajo crecimiento de los sueldos. Esta causal estructural va más allá de las coyunturas económicas o regulatorias, pues resulta evidente la pérdida real del poder adquisitivo de las personas frente al creciente costo de acceder a una vivienda (“digna” o no).

Prueba de lo anterior, y conforme a ese mismo informativo, se señaló que en el año 2018, 1.365.000 personas clasificaban con ingresos suficientes para comprar una vivienda, pero en el año 2024, solo 763.000 (44% menos) personas podrían optar a un crédito hipotecario.

La tesis central es inapelable, pues el desfase entre los ingresos y costos ha mermado la capacidad de compra, reduciendo casi a la mitad el universo de personas que pueden acceder hoy a un crédito hipotecario y por ende, acceder a una vivienda (ahora se entiende el superhabit de viviendas en nuestro país); situación que no se vislumbra con un futuro cercano promisorio si además consideramos otros factores actualmente negativos como las tasas de interés hipotecaria, la inflación persistente (especialmente estos últimos 5 años), el casi nulo crecimiento, la todavía permisología excesiva, el encarecimiento de los precios de la construcción y el endurecimiento del crédito; y eso que no he mencionado, exprofeso, que a fin de año tendremos elecciones, para ponerle más “pelos a la sopa”.

Sin embargo, una visión más sistémica de esta crisis podría enriquecer incluso aún más el análisis, incluyendo de esta forma otros elementos que también influyen en la misma, como la creciente concentración del suelo urbanizable, la especulación inmobiliaria o la insuficiencia de políticas públicas de vivienda en sectores medios, tradicionalmente desatendidos por los subsidios y otras ayudas estatales.

Lo paradójico, es que demanda existe, y mucha, y también un amplio stock de viviendas, dos elementos clave que, en una economía sana o “normal” serían suficientes para que la industria inmobiliaria y de la construcción estuviesen en un “boom” o período de bonanza… pero eso no está pasando acá, precisamente porque el precio de las viviendas y las condiciones de los crédito hipotecarios para comprarlas están totalmente desfasados con la realidad de los ingresos de las personas.

Pensar en soluciones de largo plazo que lamentablemente requieren de una serie de medidas que hoy no pueden tomarse ya sea por falta de voluntad política (la nueva ley de subsidio a la tasa hipotecaria es una, pero no resulta suficiente y no resolverá el problema) o porque definitivamente son muy lentas de implementar dado sus daños colaterales aparejados o simplemente porque rayan en lo onírico, como por ejemplo la reducción de los costos de desarrollo y construcción, hacer crecer definitivamente al país y con ellos los sueldos, reducir las tasas de interés hipotecarias a su nivel histórico más bajo, y controlar la inflación a sus mínimos.

Otra solución pasaría por determinar las remuneraciones en UF, pero el riesgo de afectar fuertemente a las empresas, especialmente a las MiPyME’s, es muy alto.

Así, y en lugar de aspirar a grandes soluciones macro, quizás el enfoque más efectivo sería impulsar una serie de medidas coordinadas entre ellas, tácticas e innovadoras, que si bien no van a resolver el problema de raíz, sí pueden mitigar sus efectos y reactivar paulatinamente el acceso a la vivienda en forma rápida, que es lo que se desea al final.

La primera propuesta, consiste en el diseño de mecanismos que permitan a dos o más personas (familiares, amigos, parejas no formalizadas) postular a un crédito conjunto, con reglas claras de copropiedad; lo que permitiría ampliar el universo de la demanda susceptible de crédito, sin que con ello se aumente el riesgo bancario por insolvencia del deudor.

Otra propuesta, pasaría porque el Estado disponga de terrenos fiscales en arriendo a largo plazo para proyectos habitacionales mixtos, o promueva figuras de usufructo habitacional en terrenos privados no utilizados, a cambio de incentivos tributarios reales, no transitorios o limitados.

Una tercera propuesta, consiste en el rediseño del sistema de subsidios estatales que permitiera atender a quienes no califican para subsidios sociales pero tampoco pueden financiar una vivienda sin ayuda. Es decir, una versión “2.0” del DS1, como figura especial y focalizada a la clase media de dicho subsidio. Esta política, aplicada con éxito (obviamente) en países como Canadá y Australia, podría adaptarse al contexto chileno.

Otra propuesta, vendría siendo la necesaria industrialización de la construcción y digitalización de la permisología, a través de incentivos a procesos constructivos industrializados (prefabricados, modulares, etc.) y digitalizar por completo la cadena de permisos de edificación, reduciendo así plazos, costos e incertidumbres para los desarrolladores y generando externalidades positivas hacia los precios.

Finalmente, sugiero incorporar en las políticas públicas y en las decisiones financieras, un indicador nacional de acceso a la vivienda (similar al índice de accesibilidad urbana utilizado en algunas ciudades europeas), lo que permitiría orientar y focalizar adecuadamente los esfuerzos públicos y privados, los subsidios, los desarrollos y las inversiones en vivienda y en infraestructura urbana.

Para terminar, este bajón inmobiliario o crisis inmobiliaria, como ha sido nombrado, contrario a lo que se podría pensar, no es solo un problema de mercado, es una alerta social y una oportunidad política, ya que lo que está en juego es la capacidad de las personas de proyectar su vida en un entorno urbano accesible y equitativo.

Esta crisis, aunque estructural, pero bien manejada puede abrir el paso a una reinvención del modelo habitacional chileno, con más innovación, colaboración público-privada, y una visión que ponga al habitante (y no solo al comprador) en el centro de la política urbana.

La casta política muda ante cierto tipo de corrupción

Por: Patricio Herman Pacheco, Fundación Defendamos la Ciudad

El comando político de Jara criticó que el mediático empresario Juan Sutil, quién ya se considera un rock star al anunciar por la prensa que «ya tomó la decisión de con quien se sacará la foto» (sic), haya ingresado a la primera línea de la candidatura de Matthei.

Otro empresario, mejor dicho inversionista, Nicolás Ibáñez, millonario heredero de los antiguos supermercados Almac, ya les rayó la cancha a los 3 candidatos de derecha, al expresarles públicamente y con sentido imperativo, teniéndose presente su calidad de admirador de Pinochet, que no habrá dinero para sus campañas si no proceden como él desea.  

Las encuestas indican actualmente que entre Jara y Kast está la pelea para llegar a la final, pero todo puede suceder el próximo domingo 16 de noviembre, pues los nombres de Parici y Enríquez-Ominami se observan que van «por los palos.

Pero, tal como están las cosas, sin que nadie me lo haya consultado, como conocedor y crítico de nuestra endeble institucionalidad, deberé abstenerme de ir al lugar de votación, pues salga quien salga elegido como presidente (a) el despelote se mantendrá sin variaciones, pues los que ejercen el poder político, de extremo a extremo, son simples amanuenses de quienes disfrutan del poder económico.   

Nuestros dichos en columnas de opinión y en entrevistas en medios no capturados por la élite, nunca desmentidos, están avalados por el silencio cómplice de todos aquellos que viven a sus anchas con los suculentos ingresos que reciben mensualmente del erario nacional y como un brutal ejemplo de ello, tenemos el caso del empresario de la construcción, José Miguel Martabit, quien edificó su mansión de 3.600 m2 en el borde del lago Villarrica, sin el permiso de edificación correspondiente.

Este osado hombre de negocios disponía de una autorización administrativa del director de obras municipales (DOM) de Pucón para construir una casa-habitación de un poco más de 200 m2, pero como no se conformó con una vivienda tan chica, conocedor de la frecuente impunidad en boga, construyó los 3.600 m2. Por tal elemental motivo existen innumerables «observaciones» y multas cursadas por ese funcionario municipal y dada la amistosa relación del empresario con el Seremi Minvu de La Araucanía, éste funcionario de gobierno tuvo la patudez de ordenar al DOM de Pucón que cursara el permiso para así regularizar la situación que incomodaba al particular.

Ante este eficaz lobby del privado el alcalde de Pucón, Sebastián Álvarez, está recurriendo a la Contraloría General de la República para que haga imperar la ley. Dicho sea de paso, la mayoría de las casas construidas en la orilla de ese lago, conforme a un anterior análisis del ente fiscalizador, se encontraban en situación irregular, lo que acontece en todas partes del país. Afortunadamente, desde hace algunos años, la dirección de avaluaciones del Servicio de Impuestos Internos (SII) dispone de drones para detectar las viviendas construidas y aunque no estén recibidas por los municipios, ni tampoco inscriptas en los Conservadores de Bienes Raíces, igual se cursan los pagos de las contribuciones a sus poseedores.  

Pues bien, con la arquitecta Cynthia Ross, ex funcionaria del Minvu, el jueves 07/08/2025 teníamos agendada una entrevista a las 15.30 horas con la alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín, para insistirle nuevamente que debía recurrir al Consejo de Defensa del Estado (CDE) para que el ex alcalde Joaquín Lavín respondiera ante la Justicia por la inexcusable negligencia cometida por él, en orden a asumir un rol que no le correspondía, «error» consciente o inconsciente, que le significó a esa municipalidad pagarle graciosamente US$ 10 millones a la Inmobiliaria Nueva El Golf SpA. A la alcaldesa San Martín se le olvidó asistir a la audiencia o bien no pudo estar presente por tener otro compromiso más interesante, razón por la cual nos recibieron la abogada Alicia De la Cruz y el abogado Jorge Gutiérrez, directora jurídica y profesional experto en litigios, respectivamente.

En la aludida cita, la abogada De la Cruz nos informó que tanto ella como la alcaldesa San Martín, se habían reunido recientemente con Raúl Letelier, presidente del CDE, para tratar este burlesco desaguisado, más otros dos imputables a administraciones anteriores, expresándonos que el municipio, a través de sus abogados externos, iniciará acciones judiciales en «contra de quienes resulten responsables», ante lo cual se le respondió inmediatamente que así no se iba a llegar a ningún lado.

Se le explicó a la competente abogada que el deber de dicho municipio es perseguir la responsabilidad del único responsable en el perjuicio monetario y que solo un Fiscal del Ministerio Público tiene las herramientas idóneas para conocer las motivaciones que tuvo Lavín para equivocarse y por ende beneficiar al privado. 

Ya para reírse, hay un Programa para el Mejoramiento de la Gestión, PMG, originado en la Ley N° 19.803, del año 2002, cuyo objetivo es asignarles bonos extraordinarios mensuales a los funcionarios municipales de planta y a contrata que ejecutan correctamente sus trabajos, dineros que están afectos a las imposiciones e impuestos de quienes los reciben. Naturalmente todos los alcaldes, concejales y el resto de los funcionarios, debido a que cumplen «rigurosamente» ese PMG, se hacen acreedores a este sustancioso incentivo, aumentando así en un alto porcentaje sus elevadas remuneraciones, el que se une a la labor de las horas extraordinarias, determinadas por ellos mismos. 

Como observamos, la casta política se las arregla ingeniosamente para disponer de sustanciosos sueldos que nunca podrán recibir si se desempeñan en el sector privado y por ello felicitamos al vecino de Las Condes, Lorenzo Opazo, quien por su calidad de contador auditor, en conocimiento de algunos arreglines en esa municipalidad, se vio en la necesidad de denunciarlos el 24/07/2025 en la Contraloría General de la República.

Ley “Devuélveme mi Casa”: oportunidades y trabas en la recuperación de inmuebles ocupados sin permiso

Aunque la normativa busca agilizar los desalojos a través del “juicio precario”, abogados advierten que altos estándares probatorios y diferencias de interpretación entre tribunales están limitando su efectividad.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

En los últimos meses se han multiplicado los casos de ocupaciones ilegales de viviendas en Chile, generando para sus propietarios procesos de recuperación que, en la mayoría de los casos, se extienden por semanas, meses e incluso años.

Con el objetivo de agilizar estos desalojos, en 2022 entró en vigor la Ley N° 21.461, conocida como “Devuélveme mi Casa”, que incorpora un procedimiento judicial expedito —el “juicio precario”— para que los dueños puedan recuperar un inmueble ocupado sin permiso, contrato ni plazo de entrega.

Altos estándares y criterios dispares

Pese a que la norma fue concebida para acortar plazos, su aplicación ha mostrado ciertas complejidades. Desde el estudio jurídico Ruiz Salazar, el abogado William Rutherford señala que “al ser una ley nueva, cada tribunal ha ido ajustándose a su propia interpretación, por lo que no existe uniformidad en su aplicación”.

Uno de los principales obstáculos es el nivel de exigencia para presentar la demanda. “El demandante debe acompañar antecedentes como el certificado de dominio vigente, que acredite su calidad de propietario. En algunos tribunales, además, se exige una prueba adicional para demostrar que la persona demandada efectivamente habita el inmueble”, explica Rutherford.

Esa última condición —aclara— puede transformarse en una barrera inicial: “Si no se logra comprobar la ocupación, el caso no podrá tramitarse bajo la Ley ‘Devuélveme mi Casa’ y deberá seguir el procedimiento sumario tradicional, que es más largo”.

El procedimiento también contempla que, una vez notificada, la persona demandada dispone de 10 días para contestar. Si se opone, el tribunal da por terminado el proceso abreviado y se inicia nuevamente un juicio por la vía normal. Esto, según Rutherford, “dificulta el objetivo de la norma y prolonga la recuperación de la propiedad”.

Ventajas y limitaciones

Entre sus beneficios, el abogado destaca que el “juicio precario” es considerablemente más breve que el sumario común, pudiendo demorar “varios meses menos, dependiendo del tribunal y otros factores”. Por ello, afirma que “cuando no se pide un estándar probatorio alto para iniciar el procedimiento, es altamente recomendable utilizar esta vía”.

No obstante, advierte que la normativa no siempre cumple con su objetivo central. “En cuanto a los tiempos, sí ha mostrado mejoras. Pero en lo que respecta a la recuperación efectiva del inmueble, las trabas y requisitos adicionales han limitado su impacto”, concluye Rutherford.

“El mercado inmobiliario en la RM vive un ajuste saludable con señales claras de recuperación”

Yamina Olguín, agente de RE/MAX Passion, analiza el momento que atraviesa el sector, destacando la fortaleza del mercado de propiedades usadas y las condiciones que podrían impulsar la reactivación de las viviendas nuevas.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

En un escenario marcado por un reacomodo de precios, cambios en la demanda y un consumidor más informado, el mercado inmobiliario en la Región Metropolitana muestra signos de recuperación, especialmente en el segmento de propiedades usadas. Yamina Olguín, agente de RE/MAX Passion, entrega su visión sobre las tendencias, oportunidades y desafíos del sector.

—¿Cómo describiría el panorama actual del mercado inmobiliario en la Región Metropolitana?
—El mercado ha entrado en una etapa de ajuste saludable. Después de años de alta demanda, hoy vemos un escenario más equilibrado, donde los compradores están mejor informados y toman decisiones con mayor cautela. Sin embargo, hay una reactivación progresiva, especialmente en el segmento de propiedades usadas, lo que muestra señales claras de recuperación.

—¿Qué factores han incidido más en la ralentización del segmento de viviendas nuevas?
—La combinación de tasas de interés más altas, mayores restricciones de financiamiento y el alza en los costos de construcción. A esto se suma un consumidor más exigente, que compara precios, ubicaciones y plazos de entrega con más detalle. En muchos casos, las viviendas nuevas no logran competir con el valor percibido que ofrecen las propiedades usadas.

—¿Por qué el mercado de propiedades usadas está mostrando mejores cifras?
—El comprador hoy busca flexibilidad: quiere mudarse pronto, negociar directamente con propietarios y acceder a mejores ubicaciones a un precio más competitivo. Las propiedades usadas permiten justamente eso. Además, al haber más stock disponible, se pueden elegir opciones y cerrar operaciones con mayor rapidez.

—Según Real Data, entre enero y abril de 2025 se vendieron más de 11 mil propiedades usadas en la RM, con un alza anual del 8,7%. ¿Qué lectura hace de este dato?
—Es una excelente señal. Muestra que existe una demanda contenida que comienza a activarse. La gente sigue necesitando cambiarse, invertir o independizarse. Este crecimiento refleja que, pese a los desafíos, hay confianza y movimiento.

—¿Cuáles son las zonas con mayor demanda de propiedades usadas hoy?
—Providencia, Ñuñoa, La Reina, Las Condes y Santiago Centro siguen liderando. Pero también vemos fuerza en comunas emergentes como Macul, San Miguel y Quinta Normal, que ofrecen buenos precios por metro cuadrado y potencial de plusvalía.

—¿Qué perfil predomina en el comprador actual de propiedades usadas?
—Es diverso. Hay familias jóvenes y compradores de primera vivienda que buscan propiedades listas para habitar, y también inversionistas informados que identifican oportunidades en comunas con buena rentabilidad y alta demanda de arriendo.

—¿Esta recuperación del segmento usado es coyuntural o se consolidará hacia fin de año?
—Creo que vamos hacia una consolidación. Si las condiciones macroeconómicas siguen estables y las tasas hipotecarias continúan bajando, veremos más movimiento. Además, los vendedores están ajustando expectativas de precio, lo que hace el mercado más activo y realista.

—¿Y qué se necesita para que las viviendas nuevas también se recuperen?
—Mayor acceso al crédito, incentivos estatales, ajustes de precios por parte de las inmobiliarias y menos incertidumbre regulatoria. Si además se agilizan los permisos de edificación, podríamos ver una recuperación más sólida hacia 2026.

—¿Qué mensaje daría a quienes están pensando en comprar o vender?
—Es un buen momento para tomar decisiones informadas. Los vendedores deben apoyarse en asesores profesionales para fijar precios competitivos. Los compradores, en tanto, tienen oportunidades reales en el mercado usado, con buena ubicación y menor riesgo. La clave es actuar con estrategia y visión de mediano plazo.

CES celebra 10 años y lanza libro conmemorativo que refleja el impacto de su certificación en la infraestructura sustentable de Chile

Publicación recopila una década de logros de la Certificación Edificio Sustentable, que ha transformado la edificación pública en el país mediante el diseño pasivo y estándares de eficiencia energética, con más de 150 proyectos certificados y 350 en proceso.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

En un acto que reunió a autoridades, instituciones fundadoras y actores del mundo público y privado, la Certificación Edificio Sustentable (CES) presentó el libro “El impacto de una década: Edificios Certificados CES”, una obra que documenta sus primeros 10 años de trayectoria, avances e impacto en la infraestructura nacional.

Desde su creación en 2014, el sistema ha certificado más de 150 proyectos y tiene otros 350 en curso, consolidándose como el principal referente de construcción sustentable en Chile y uno de los más relevantes en Latinoamérica en términos per cápita.

El presidente de CES, Ricardo Fernández, subrayó que el libro “refleja el impacto de un gran trabajo, de un equipo que ha desarrollado una certificación que está generando un cambio hacia el futuro”. Mauricio Salinas, presidente del Instituto de la Construcción —entidad administradora del sistema—, recalcó el aporte en el sector público, donde se concentra gran parte de las certificaciones.

El modelo CES se basa en el diseño pasivo y la eficiencia de recursos, logrando, a 2024, reducciones anuales equivalentes a 51 millones de kWh (el consumo de 17.000 viviendas), 25.900 toneladas de CO₂ (similar a retirar 11.000 autos de circulación por un año) y ahorros sociales estimados en $1.800 millones por disminución de emisiones.

Desarrollado a partir de un convenio entre el Ministerio de Obras Públicas, la Cámara Chilena de la Construcción, el Colegio de Arquitectos y el Instituto de la Construcción, CES ha incorporado también a los ministerios de Energía y Vivienda, fortaleciendo su alcance. Según Paola Molina, past president de CES, la certificación “corona un proceso de más de 20 años de trabajo” y pone el foco en decisiones arquitectónicas que generan ahorros sostenibles a largo plazo.

Adaptado a la geografía y clima de Chile, CES se proyecta como herramienta clave para enfrentar la crisis climática y ya es reconocido por su crecimiento y respaldo internacional.

El libro, desarrollado junto a estudiantes de la Universidad de Chile y con apoyo de empresas como 88, EBP Chile, Ecosustenta y Volcán, incluye una línea de tiempo, fichas técnicas y análisis de proyectos destacados, convirtiéndose en un insumo de referencia para la industria y la academia.

Proyecto de Ley que pretende la eliminación parcial de la UF. Legislación “made in Chile”.

Por: Eduardo Ricci Burgos, Abogado de Negocios en COHLERS & PARTNERS

Especial impacto está generando el Proyecto de Ley, impulsado por parlamentarios, que busca prohibir el uso de la UF en cobros esenciales como arriendos, créditos hipotecarios, educación, salud, colegios, entre otros. Si bien se justifica como una medida de alivio para las familias afectadas por la inflación, su implementación tiene efectos estructurales profundos, especialmente en el mercado inmobiliario y financiero.

En principio, no soy especialmente amigo de la UF, pero si creo en la necesidad de una unidad que mantenga “actualizado” el real valor adquisitivo del dinero para las operaciones comerciales; por lo que la UF, es el clásico amigo que a nadie le gusta, pero que es necesario para que la fiesta se realice bien y salgan todos felices (unos más que otros, es cierto)

Lamentablemente, este proyecto, si prospera, veo varios impactos negativos generales, tales como: el desincentivo al crédito hipotecario, ya que la UF permite que las instituciones financieras mantengan el valor real de los créditos a largo plazo. Su eliminación elevaría el riesgo de inflación para los prestamistas. Por otro lado, ya lo advirtió el ministro de Hacienda, Mario Marcel, que esto podría significar un “terremoto para los créditos hipotecarios”, haciendo que los bancos suban las tasas o incluso reemplacen la UF con préstamos en dólares, más volátiles y regresivos para los hogares.

Asimismo, produciría un impacto en el Mercado de Capitales de relevancia, pues se reduciría la inversión institucional en instrumentos asociados a la UF, debilitando el financiamiento a largo plazo afectando el desarrollo de este mercado y provocando una mayor incertidumbre económica.

Además, generaría sdistorsiones financieras y fiscales importantes, dado que eliminar la UF parcialmente provocaría asimetrías, dificultando la fijación de precios y contratos, pero también podría haber efectos negativos en impuestos y cotizaciones sociales, dado que muchos mecanismos usan la UF como referencia de actualización.

Como la industria inmobiliaria y de la construcción es especialmente sensible en nuestra economía, también veo especiales e importantes impactos en ellas, en caso de prosperar esta Proyecto de Ley.

En primer lugar, creo que habría una gran incertidumbre para desarrolladores y compradores, quienes sin la UF, los precios de venta podrían fijarse en pesos nominales, lo que expondría tanto a compradores como a empresas al riesgo inflacionario; pero además, se dificultarían los mecanismos de financiamiento y preventa, ralentizando aún más (y ahora con justa razón) la actividad constructiva, reduciendo oferta y empleo.

Por otra parte, se generaría con esta medida un mayor costo para proyectos a largo plazo, pues los proyectos inmobiliarios, que toman años en completarse, así como su venta en blanco o verde, necesitan certidumbre financiera; y es precisamente la UF la que les permite mantener el poder adquisitivo del retorno esperado. En caso de no haber, habría que proyectar la inflación a “x” años, lo que aumentaría en al menos un 10-12% más el valor de venta de cada unidad. Sin considerar que además, los bancos ya no prestaría a 30-25-20 años… En suma, sin este instrumento, podría producirse un encarecimiento del financiamiento y una mayor selectividad en la aprobación de proyectos.

A ver, los que creemos que el Poder Legislativo en principio, sabe lo que hace, tendemos a pensar en qué de bueno tendría este Proyecto, y así, en principio, lo positivo de eliminar la UF, es que permitiría que en el corto plazo, podría aliviar la carga de familias endeudadas en UF frente a un contexto de inflación alta; y, de paso, también podría fomentar el debate sobre transparencia de precios y la excesiva “ufización” de bienes y servicios no financieros. Porque es interesante: hoy muchas cosas se compran o venden en UF, pero las remuneraciones es de las pocas cosas que sigue fijada en pesos. Adicionalmente, podría ser una oportunidad para avanzar hacia sistemas mixtos o alternativos de indexación que consideren el IPC pero con mayores mecanismos de protección al consumidor.

Para concluir, quiero decir que eliminar la UF sin rediseñar el sistema financiero es como quitar los cimientos a una casa que aún está en construcción: es riesgoso, especialmente en un país con inflación volátil y necesidad de financiamiento a largo plazo. En este sentido, creo que más que eliminar la UF, Chile necesita modernizar su sistema de indexación: integrar mecanismos híbridos que protejan a consumidores sin paralizar el crédito y la inversión.

Además de lo anterior, el mercado inmobiliario no solo construye viviendas, construye confianza, por lo que quitar la UF sin un sistema sustitutivo robusto puede socavar esa confianza e incrementar la informalidad o dolarización de la economía.

Así, una reforma de esta magnitud exige mirada sistémica, gradual y técnica. La reacción emocional frente a la UF por su vinculación con la inflación no puede ni debe nublar el análisis profundo de sus beneficios como herramienta de estabilidad macrofinanciera. Es por ello que innovar no es destruir lo existente, sino evolucionarlo o permitir que evolucione; quizás el camino sea diseñar una “UF social” o la “UF de la construcción” con topes de actualización o mecanismos automáticos de alivio frente a crisis. 

Perfiles de los inversionistas inmobiliarios que compran en el sur de Chile: jóvenes, familias y una vida entre naturaleza y rentabilidad

Por:Gastón Braithwaite, Gerente General de  Onewaite Desarrollos Inmobiliarios

El sur de Chile, y especialmente destinos como Pucón y Temuco, está viviendo una transformación en su mercado inmobiliario impulsada por una nueva ola de inversionistas: jóvenes profesionales, parejas con hijos y personas que buscan un cambio de vida.

A diferencia de lo que ocurría hace algunos años, ya no se trata solo de comprar una segunda vivienda para vacaciones, sino de una estrategia más integral, donde el bienestar personal se combina con una visión de rentabilidad a largo plazo.

Muchos de estos nuevos propietarios optan por un modelo mixto: utilizan sus departamentos durante dos o tres semanas al año y el resto del tiempo los arriendan de forma diaria, generando ingresos y maximizando el retorno de su inversión. Otros, en cambio, están tomando decisiones más radicales: venden sus propiedades en Santiago y se trasladan al sur, en busca de una mejor calidad de vida, menor estrés y conexión con la naturaleza.

Desde Inmobiliaria Onewaite, con presencia en Pucón y Temuco, hemos sido testigo de este fenómeno, ofreciendo departamentos desde las 2.700 UF que, además de conectar a sus propietarios con los principales atractivos del sur, entregan rentabilidades superiores a las que ofrece hoy el mercado inmobiliario en Santiago. En Pucón, la alta ocupación turística impulsa la demanda por arriendos temporales, mientras que, en Temuco, el crecimiento universitario genera una demanda estable por parte de estudiantes.

Estamos viendo un cambio muy interesante en el perfil del inversionista: son personas conectadas, estratégicas, que valoran el entorno natural tanto como la rentabilidad de su inversión. Buscan propiedades que les permitan vivir o vacacionar con calidad, pero también generar ingresos. El sur de Chile se está consolidando como un destino ideal para este nuevo tipo de propietario.

Algunos de los perfiles que encontramos son parejas jóvenes, por lo general, profesionales entre 30 y 40 años que buscan diversificar su inversión y, al mismo tiempo, tener un espacio propio para descansar; teniendo como motivación usar la propiedad algunas semanas al año y arrendarla el resto del tiempo para generar ingresos. Valoran la flexibilidad, el diseño moderno y la cercanía con la naturaleza.

Padres de Estudiantes, una inversión familiar que busca comprar departamentos en ciudades universitarias como Temuco, donde sus hijos estudian. Esto les permite reducir costos de arriendo, asegurar un espacio y, al finalizar la carrera, conservar el inmueble como inversión o renta fija.

También encontramos un perfil de buscadores de cambio de vida, personas o familias que deciden dejar las grandes ciudades (como Santiago) en busca de tranquilidad, menor estrés y conexión con el entorno. Estas personas tienden a vender su casa en zonas urbanas para mudarse al sur y establecerse de forma definitiva, priorizando calidad de vida y comunidad.

Por otra parte, están los inversionistas estratégicos, compradores que ven el sur como una oportunidad de negocio por su alto flujo turístico y el crecimiento urbano. Buscan obtener una rentabilidad superior a la del mercado tradicional, arrendando por temporada alta o durante todo el año, según ubicación.

Finalmente, los propietarios híbridos, son inversionistas que combinan uso personal y comercial del inmueble; vacacionar en la propiedad durante ciertas fechas del año y arrendarla el resto del tiempo mediante plataformas digitales, optimizando así su inversión.

El auge de este modelo refleja una tendencia más amplia: las personas no solo buscan dónde vivir o invertir, sino también cómo vivir. Y en ese sentido, el sur de Chile ofrece una combinación difícil de igualar: entorno natural, comunidad, conectividad y rentabilidad.

Inversiones inmobiliarias: agosto se consolida como mes clave para arriendos turísticos tipo Airbnb en Santiago

Demanda de turistas brasileños y auge del turismo invernal impulsan alta rentabilidad en comunas como Santiago Centro, Las Condes, Vitacura y Ñuñoa. Expertos entregan recomendaciones para invertir con éxito en el rubro.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Julio y agosto se han consolidado como los meses de mayor rentabilidad para quienes invierten en propiedades destinadas al arriendo turístico a través de plataformas como Airbnb. Así lo afirma Rodrigo Barrientos, experto inmobiliario y fundador de Gen Proactivo, comunidad especializada en la formación de inversionistas inmobiliarios en Chile.

“El turismo vinculado a la nieve, especialmente por parte de turistas brasileños y latinoamericanos, genera una alta demanda por alojamientos temporales en comunas con buena conectividad y equipamiento”, señala Barrientos. En este contexto, Santiago Centro, Las Condes, Vitacura y Ñuñoa se posicionan como las zonas con mayor ocupación y retorno.

Según datos proporcionados por Gen Proactivo —firma que administra propiedades para sus clientes inversionistas—, la ocupación promedio de una cartera de 25 departamentos alcanzó un 94% durante julio de 2025. “En mi caso particular, llegamos al 100%”, precisa Barrientos. En tanto, para agosto, la ocupación ya registraba un 71,7% al día 2 del mes, confirmando la tendencia.

No obstante, Barrientos advierte que este tipo de inversión requiere planificación y un enfoque estratégico. “El arriendo turístico no es un ingreso pasivo automático. Se trata de un negocio que exige diferenciarse, ofrecer una experiencia de calidad y competir activamente por la atención de los visitantes”, comenta.

Entre las recomendaciones que entrega el especialista se encuentran la necesidad de contar con un presupuesto realista, invertir en amoblamiento de buen nivel, considerar gastos operacionales y proyectar flujos de caja con prudencia. “Quienes ingresan sin planificación suelen enfrentar dificultades para alcanzar la rentabilidad esperada”, agrega.

El creciente interés por el turismo invernal, sumado a la estabilidad en la demanda durante la temporada alta, convierte al mes de agosto en una oportunidad estratégica tanto para hospedar como para iniciar un proyecto de inversión inmobiliaria bajo el modelo de arriendo turístico.

El riesgo de hipotecar la estabilidad financiera en Chile

Por: Rodrigo Barrientos, experto inmobiliario, CEO y fundador de Gen Proactivo.

En los últimos días, la aprobación en la Comisión de Economía de la Cámara del proyecto que busca eliminar la Unidad de Fomento (UF) en créditos hipotecarios, contratos de arriendo, educación y salud ha encendido las alarmas en todo el mundo inmobiliario y financiero.

Como experto en inversiones inmobiliarias y fundador de una comunidad pionera en multicompras, no puedo dejar de manifestar mi preocupación: eliminar la UF no es tan simple como parece, y podría tener efectos mucho más perjudiciales que beneficiosos si no se aborda con responsabilidad.

La UF fue creada como una herramienta para proteger el poder adquisitivo de las personas frente a la inflación. Si bien es cierto que su uso generalizado puede generar confusión y, en algunos casos, alejar a ciertos segmentos del mercado, también es una de las razones por las que en Chile los créditos hipotecarios han tenido históricamente tasas bajas y estables.

Reemplazarla por instrumentos en pesos implicaría, en la práctica, el regreso de tasas variables sujetas a la volatilidad de la inflación, con cuotas que podrían subir año a año. En otras palabras, el riesgo pasaría del sistema financiero al consumidor.

Nos basta con mirar los efectos de la crisis financiera del 2008 que se generó por un abuso en el sistema de créditos hipotecarios con tasas variables en Estados Unidos. Desde entonces, el sistema bancario mundial aprendió a limitar dramáticamente las condiciones en el financiamiento en moneda fiduciaria especialmente en el largo plazo.

En palabras simples, para limitar el riesgo y obtener ganancias, se opta por tasas más altas sistemáticas. Incluso limitando la posibilidad de pensar en un refinanciamiento que signifique en un alivio en las cuotas tal como lo conocemos actualmente.

¿Qué significa esto para quienes están pensando en invertir en propiedades? Mucho. Un entorno de incertidumbre, sin reglas claras ni reajustes previsibles, hace que sea más difícil proyectar retornos y que se encarezca el acceso a financiamiento. Además, millones de contratos ya pactados en UF quedarían en una zona gris: arriendos, créditos vigentes, planes de salud. ¿Se van a recalcular? ¿Con qué criterios? ¿Quién va a absorber la diferencia?

En Gen Proactivo, donde acompañamos a multi inversionistas que construyen su libertad financiera a través de inversiones inmobiliarias, hemos aprendido que el secreto no está en perseguir cambios legislativos improvisados, sino en anticiparse a los escenarios. La clave está en diversificar, comprar inteligentemente y analizar cada proyecto bajo modelos claros y sustentables. Por eso, más que eliminar la UF, lo que necesitamos es regular su uso, transparentar sus aplicaciones y educar mejor a las personas sobre cómo funciona.

Entiendo que haya frustración con la UF. Muchos la sienten lejana, confusa o injusta. Pero lo peor que podríamos hacer es tomar decisiones populistas que desarmen un sistema que —con sus fallas— ha permitido acceso a vivienda con condiciones mucho más estables que en otros países de la región. Este proyecto aún debe pasar por varias etapas legislativas antes de convertirse en ley, y es importante seguirlo con atención. No se trata de estar a favor o en contra de la UF, sino de preguntarnos: ¿Qué sistema la reemplazaría? ¿Con qué garantías? ¿A qué costo?

Pensar que eliminando la UF se resolverán mágicamente los problemas de acceso a la vivienda es, francamente, un error de diagnóstico. Es tan absurdo como creer que imprimir más dinero nos haría a todos ricos, o que rompiendo el termómetro se acabaría la fiebre. Estamos atacando el síntoma, no la causa. El verdadero problema de fondo en Chile es el bajo crecimiento económico, sumado a una inestabilidad política que desalienta la inversión y la planificación a largo plazo. Mientras no abordemos estos temas estructurales, seguiremos viendo soluciones parche que no resuelven lo esencial.

A los inversionistas y profesionales que hoy miran con incertidumbre este debate, mi consejo es claro: manténganse informados, diversifiquen sus compras, aseguren buenas ubicaciones y proyecten a largo plazo. En tiempos de incertidumbre, lo que más vale es contar con una estrategia, una comunidad sólida y una mirada informada.

La libertad financiera no depende de la UF. Depende de las decisiones que tomamos hoy.

La fuga silenciosa: El punto ciego de la digitalización inmobiliaria

Por: Eduardo Rojas Verdugo, Fundador y CEO de EMUNA, Mentor de Startups e Inversionista Inmobiliario.

El sector inmobiliario ha abrazado la revolución digital con un apetito voraz. Invertimos sumas millonarias en marketing de performance, optimizamos nuestras campañas al centavo y hemos adoptado CRMs para gestionar un volumen de datos que antes era impensable.

Hemos construido sofisticadas maquinarias para generar leads, pero en nuestro afán por llenar la parte superior del embudo, hemos ignorado una fuga masiva, un punto ciego en nuestra operación que está drenando silenciosamente millones en ingresos potenciales: la brecha entre la captura del lead y el contacto eficaz.

Mientras celebramos la cantidad de prospectos que generamos, una abrumadora mayoría de ellos termina en un «cementerio digital». Y este no es un problema de marketing; es el desafío operativo más crítico que enfrenta nuestra industria hoy.

La paradoja del éxito en marketing

El éxito de nuestras campañas digitales ha creado una paradoja. Generamos leads a una velocidad y un volumen para los cuales nuestros procesos comerciales tradicionales no están preparados.

El consumidor ha evolucionado: ya no es un actor pasivo; es un agente reactivo, informado y exigente. Acostumbrado a la inmediatez de otros mercados, cotiza y compra con una agilidad que la industria inmobiliaria lucha por igualar. Este nuevo consumidor, empoderado por la información, opera en tiempo real. Su viaje de consideración es inmediato y multicanal. Cuando expresa interés, su expectativa de respuesta no es una cortesía, es un requisito.

Sin embargo, la realidad operativa de muchas empresas del sector sigue anclada en un ritmo analógico. Un lead que llega un viernes por la noche es una oportunidad perdida para el lunes por la mañana. Estudios de Harvard Business Review y Velocify son contundentes: la probabilidad de calificar a un lead se desploma después de los primeros 5 minutos. Esperar más de 30 minutos reduce la efectividad del contacto en 21 veces.

Cada hora de demora no solo enfría el interés del prospecto, sino que lo empuja directamente a los brazos de un competidor que sí esté a la altura del proceso y tenga la capacidad de responder.

El CRM: Un elegante mausoleo para oportunidades perdidas

La respuesta instintiva de la industria ha sido la tecnología, específicamente la implementación de sistemas de Customer Relationship Management (CRM). Y si bien un CRM es una herramienta indispensable para organizar y segmentar, hemos confundido su propósito. Un CRM es un sistema de organización, no un sistema de acción.

Es una base de datos que registra metódicamente la información del lead, pero no lo llama, no le envía un WhatsApp de seguimiento, no insiste tras un primer intento fallido. Sin una capa de inteligencia proactiva, el CRM se convierte en el archivo de nuestras oportunidades perdidas, un elegante mausoleo donde documentamos las ventas que nunca fueron. El problema es que el 73% de los leads que pagamos por generar terminan archivados en este cementerio.

Dimensionando el impacto económico en el ecosistema

Esta fuga de valor no es una simple ineficiencia operativa; es una hemorragia financiera que afecta a toda la cadena de valor.

Hagamos un ejercicio simple. Una empresa que genera 200 leads al mes y pierde el 73% por falta de contacto eficaz, está desechando 146 oportunidades. Con una tasa de conversión conservadora del 3%, estamos hablando de aproximadamente 4 ventas que se evaporan cada mes.

  • Para una inmobiliaria con un ticket promedio de $120.000.000 CLP, esto representa casi $480.000.000 CLP en ingresos no percibidos mensualmente.
  • Para una empresa de asesoría que opera con una comisión del 4%, esto se traduce en más de $19.000.000 CLP en comisiones perdidas cada mes.

Estos números, extrapolados a nivel de industria, revelan un costo de oportunidad de miles de millones. Es el impuesto que pagamos por tener una estrategia de marketing del siglo XXI soportada por una infraestructura operativa del siglo XX.

El próximo horizonte: De la gestión de datos a la inteligencia de contacto

El futuro de la competitividad en el sector inmobiliario no residirá en quién genera más leads, sino en quién posee la inteligencia operativa para contactarlos y convertirlos con mayor velocidad y eficacia.

La solución no es contratar más personal para hacer más llamadas, lo cual es inescalable y costoso. La solución es un cambio de paradigma: debemos evolucionar de la simple gestión de datos a la implementación de Sistemas de Contacto Inteligente.

Necesitamos ecosistemas donde la tecnología no solo almacene, sino que actúe. Donde agentes de inteligencia artificial puedan ejecutar la primera línea de contacto en segundos, calificando el interés y entregando solo las oportunidades «calientes» a los equipos humanos. Esto libera a nuestros talentosos asesores de la tarea repetitiva y de bajo valor del primer contacto, y les permite enfocarse en donde realmente son insustituibles: la negociación, la asesoría experta y el cierre de negocios.

Como líderes de la industria, es nuestro deber mirar más allá de las métricas de vanidad del marketing y empezar a auditar la eficiencia de nuestra operación post-captura. Es hora de dejar de invertir en llenar un cementerio y empezar a construir la infraestructura inteligente que convierta cada oportunidad en un activo real. La tecnología para sellar esta fuga silenciosa ya está aquí. La pregunta es quiénes serán los primeros en capitalizarla.

12/03/2026 02:23
Jueves 12 de Marzo de 2026
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