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La otra cara del arriendo: las microzonas de Santiago donde la oferta empieza a superar la demanda

Un nuevo indicador revela focos específicos de sobreoferta en la capital, anticipando mayor vacancia y presión a la baja en los precios. El mercado sigue siendo dinámico, pero cada vez más selectivo y exigente.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Durante años, el mercado de arriendos en Santiago ha sido leído como una respuesta casi automática a una realidad estructural: el acceso cada vez más difícil a la vivienda propia. Esa presión sostuvo la demanda, impulsó la inversión y dio forma a un escenario que, en apariencia, parecía estable. Pero bajo esa superficie comienzan a aparecer señales distintas.

No se trata de una crisis generalizada ni de un cambio abrupto. Es algo más silencioso y, por lo mismo, más difícil de detectar: zonas donde la oferta de propiedades en arriendo empieza a crecer más rápido que la demanda. Espacios acotados dentro de la ciudad donde la competencia se intensifica y la rentabilidad comienza a tensionarse.

“Hoy el principal riesgo para un inversionista no es solo el precio de compra, sino la ubicación específica donde decide invertir. Hay sectores donde la competencia ya está presionando la rentabilidad”, advierte Sandra Betancur, subgerente del área de Tattersall Arriendos.

Anticipar antes que reaccionar

En ese contexto, la empresa desarrolló el Índice de Saturación de Arriendos (ISA), una herramienta que busca adelantarse a los síntomas tradicionales del mercado.

A diferencia de indicadores clásicos —como la vacancia o la caída de precios—, el ISA apunta a detectar la presión de oferta en etapas tempranas. Para ello, combina variables como la concentración de publicaciones de arriendo, el análisis espacial del territorio y la proporción de hogares arrendatarios.

“El valor del ISA es que permite adelantarse. No esperamos a ver departamentos vacíos o caídas de precios, sino que identificamos la presión de oferta antes de que esos efectos ocurran”, explica Álvaro Inostroza, subgerente de Estudios de Tattersall.

El índice se mide en una escala de 0 a 100. Mientras más alto el valor, mayor es la saturación: es decir, una oferta que comienza a superar la demanda. En la práctica, esto se traduce en más competencia entre propiedades, mayores tiempos para arrendar y una presión sostenida a la baja en los precios.

“La saturación no significa que no se arriende, pero sí que el propietario pierde poder de negociación”, añade Inostroza.

La ciudad fragmentada: no son comunas, son microzonas

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que la sobreoferta no se distribuye de manera homogénea. No afecta a comunas completas, sino a sectores muy específicos dentro de ellas.

“Dos propiedades a pocas cuadras pueden tener comportamientos completamente distintos”, explica Betancur.

El análisis identifica focos claros de saturación en Estación Central y Santiago Centro, especialmente en ejes como Santa Isabel y Teatinos. A estos se suman sectores de La Florida, particularmente en torno a Vicuña Mackenna con Américo Vespucio.

En un segundo nivel, aparecen zonas más acotadas en Macul, Ñuñoa y La Cisterna, confirmando que el fenómeno responde a dinámicas locales más que a una tendencia general del mercado.

Un mercado menos intuitivo

El estudio refuerza una transformación más profunda: el mercado de arriendos dejó de ser homogéneo.

Hoy, la ubicación específica —la cuadra, el eje, incluso el tipo de edificio— pesa tanto o más que la comuna en sí. Los márgenes de error se reducen y la gestión activa del activo se vuelve clave para sostener la rentabilidad.

“Ya no basta con invertir en una comuna atractiva. La diferencia está en entender el comportamiento específico del sector y gestionar activamente la propiedad”, sostiene Betancur.

Decidir con información en un escenario más exigente

En este nuevo escenario, la principal ventaja competitiva es la información.

Herramientas como el ISA permiten anticipar movimientos del mercado y tomar decisiones con mayor precisión, algo especialmente relevante cuando pequeños desbalances pueden tener impactos significativos en los retornos.

“El mercado de arriendos sigue siendo atractivo, pero ya no es homogéneo. La información y el análisis son lo que marcan la diferencia entre una buena y una mala inversión”, concluye Inostroza.

En una ciudad cada vez más fragmentada, donde la demanda ya no absorbe automáticamente toda la oferta, el negocio del arriendo empieza a parecerse menos a una apuesta segura y más a un ejercicio de lectura fina del territorio.

Francisco Ackermann: “En ExpoVivienda puedes cotizar y descubrir oportunidades que no se dan todos los días”

El embajador de la presente versión de la feria, uno de los referentes más cercanos en educación financiera en Chile, asegura que la clave para comprar bien es comparar, informarse y “olfatear” las mejores oportunidades. En esta entrevista explica por qué eventos como el que se realizará del 5 al 7 de junio en Estación Mapocho, y en la que estará ofreciendo charlas sobre inversión inmobiliaria, siguen siendo el mejor lugar para tomar decisiones inteligentes en el mercado inmobiliario.

Por: Comunicado de Prensa

Para Francisco Ackermann, flamante embajador de ExpoVivienda 2026, la clave para comprar bien es clara: cotizar, comparar y “olfatear” oportunidades. 

Ingeniero comercial, magíster en Innovación y Emprendimiento de la Universidad Adolfo Ibáñez, creador de Con Peras y Finanzas y empresario inmobiliario, Ackermann se ha convertido en una de las voces más cercanas y conocidas de la educación financiera en Chile.

Y en esta entrevista, cuenta por qué eventos como ExpoVivienda, que se realizará entre el 5 y 7 de junio en Estación Mapocho, siguen siendo una vitrina importante para quien está pensando en comprar o invertir en una vivienda. De paso, aconseja cómo sacarles el máximo provecho y explica por qué, a pesar de la incertidumbre mundial, el mercado inmobiliario aún contempla espacios convenientes. 

“Este tipo de ferias son súper relevantes por dos factores claves. Lo primero, a una persona le sirve ir a ExpoVivienda para poder cotizar una gran cantidad de ofertas de una sola vez en un mismo lugar. Muchas personas terminan tomando una mala decisión porque no tienen ese tiempo de visitar, por ejemplo, sitios de inmobiliarias, recorrer proyectos, etc. Tampoco saben ni conocen todas las inmobiliarias que existen ni cuáles son serias. Entonces, cuando uno ve en un solo lugar más de 100 proyectos disponibles puede darse el lujo de cotizar en tiempo real en uno o dos días. Eso es súper importante. 

Lo otro es que en este tipo de acontecimientos se generan buenas ofertas, porque es donde las inmobiliarias tratan de tirar toda la carne a la parrilla. Entonces, uno puede encontrar oportunidades súper interesantes que quizás no encontraría en un día a día normal”. 


-¿Cuáles son tus recomendaciones a la hora de comprar una propiedad? 

Siempre cotizar. O sea, revisa distintas opciones. No es necesario tomar las decisiones ahí mismo, pero obviamente aprovechar si hay oportunidades económicas. Por ejemplo, uno puede hacer una reserva en algunas inmobiliarias, sin compromiso. Por eso hay que ver las alternativas que te dan. Segundo, revisa las inmobiliarias que están construyendo y enfócate en los sectores que tú estás buscando porque a veces uno se marea con tanto proyecto. En esta feria habrá mucha banca disponible, entonces puedes saber ahí mismo si tienes capacidad de crédito, por ejemplo, para cotizar hasta 3000 UF. Con eso ya puedes enfocar la búsqueda de propiedades de máximo 3000 UF y así no pierdes el tiempo cotizando lo que no te va a alcanzar. Así cotizas en medida de lo que realmente puedes pagar y te enfocas en los sectores en los que estás buscando. 

¿Consideras que este es un buen momento para buscar una propiedad?

 De todas maneras, siempre hay buenos momentos. Lo que hay que entender es que la oportunidad es un baile de a dos. Si yo hoy día soy sujeto de crédito, tengo una aprobación disponible, tengo la opción de acceder al subsidio a la tasa o al dividendo, como se le llama, y encuentro una oportunidad que me es atractiva puedo tomar la oportunidad. Quizás si espero después no voy a tener ese subsidio o no me van a dar el crédito hipotecario porque cambian las condiciones. Es que el mundo está bastante incierto y en cualquier minuto estallan guerras en otros países. No sabemos qué puede pasar en el futuro, pero sí conocemos las condiciones actuales. Pero si tengo certeza de que tengo la capacidad y hay una oportunidad atractiva, es una buena idea tomarla. Por el contrario, si no tengo la seguridad de que me darán el crédito hipotecario, ir a ExpoVivienda sí me sirve como una instancia para por lo menos olfatear, cotizar, conocer y averiguar para quizás tomar la decisión más adelante. Sirve para ver el panorama. 

-En tu experiencia en el rubro inmobiliario, ¿en qué comunas de la RM está cotizando la gente? 


Están cotizando mucho Ñuñoa, Huechuraba, sorprendentemente, sobre todo el sector de una Ciudad empresarial que ha ido al alza. También en Las Condes, pero los departamentos más económicos de esa zona, hasta 5.000 UF. Y también hay zonas que han vuelto a surgir como lugares interesantes. Entre ellos, el eje Gran Avenida, San Miguel. La Florida también. Hay un exceso de stock en algunas zonas, pero La Florida es una comuna que se ha consolidado bastante bien, ha crecido de forma bastante sana y por lo tanto la gente sigue buscándola. Macul también es una comuna que genera alto interés.

La Derecha se ordena: el respaldo de Chile Vamos y Republicanos que redefine el tablero de la Reconstrucción

El apoyo al Plan de Reconstrucción Nacional no es solo un gesto político. Es una señal de alineamiento en un sector que, hasta hace poco, competía más de lo que cooperaba.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Durante años, la derecha chilena ha sido más un espacio en disputa que un bloque cohesionado. Las diferencias entre Chile Vamos y el Partido Republicano de Chile no solo fueron programáticas, sino también estratégicas: competir o converger, marcar identidad propia o construir mayoría.

Por eso, el respaldo conjunto al Plan de Reconstrucción Nacional impulsado por el gobierno de José Antonio Kast no es un dato menor. Es, en el fondo, una señal de reconfiguración.

Porque en política, los apoyos no siempre hablan del contenido. Muchas veces hablan del momento.

El plan —que contempla cerca de 40 medidas en ámbitos económicos, sociales y regulatorios— busca responder a una doble urgencia: la reconstrucción tras desastres recientes y la reactivación económica en un contexto de estrechez fiscal.
Pero su tramitación no ha estado exenta de tensiones. Desde la oposición se le acusa de mezclar reformas estructurales con medidas de corto plazo, e incluso de esconder una agenda tributaria regresiva.

En ese escenario, el apoyo de sectores que históricamente han tenido roces internos adquiere otro peso.

Desde el mundo republicano, el respaldo ha sido explícito y con sentido de urgencia. Parlamentarios han insistido en la necesidad de avanzar rápido, no solo por la reconstrucción material, sino también por lo que consideran una crisis más amplia —económica e institucional— que requiere respuestas inmediatas.

En Chile Vamos, en tanto, el apoyo parece moverse en un terreno más pragmático. No necesariamente desde la adhesión total al contenido, sino desde la comprensión de que, sin acuerdos, el plan simplemente no avanza. Y en un Congreso fragmentado, eso equivale a inmovilismo.

Ahí aparece el punto clave.

Porque más que un respaldo ideológico, lo que comienza a dibujarse es una lógica de gobernabilidad. Una especie de pacto tácito donde las diferencias no desaparecen, pero se subordinan a un objetivo mayor: sacar adelante una agenda que el propio oficialismo reconoce como difícil de aprobar.

No es casual. El gobierno no cuenta con mayoría legislativa, y eso obliga a negociar, ceder y, sobre todo, ordenar a su propio sector.

La pregunta es cuánto dura ese orden.

La historia reciente muestra que la convivencia entre ambas derechas ha sido inestable. Desde pactos electorales fallidos hasta disputas programáticas, la relación ha oscilado entre la competencia y la cooperación.

Hoy, sin embargo, el escenario es distinto. Gobernar exige algo que hacer oposición no: disciplina.

Y en ese tránsito, el Plan de Reconstrucción Nacional se convierte en algo más que una iniciativa legislativa. Es una prueba política. Un test de cohesión, de liderazgo y de capacidad de construir mayoría.

Porque al final, el verdadero desafío no está en anunciar planes. Está en aprobarlos.

Y en ese terreno, la unidad —aunque sea circunstancial— puede ser más decisiva que cualquier programa.

¿Cómo se está automatizando la limpieza doméstica en Chile? 

Por: Carlos Schilling, gerente de comunicaciones de Tineco & Ecovacs Chile

El uso de la tecnología en los hogares está transformando las tareas cotidianas como la limpieza. De hecho, surgen fenómenos como el “Smart Home”, el cual, según estimaciones de la plataforma de datos, Statista, en Chile se espera que tenga un fuerte crecimiento del 85% entre 2024 y 2029.

En los hogares chilenos, cada vez es más común ver la integración de dispositivos inteligentes que permiten mantener los espacios limpios sin necesidad de dedicar grandes bloques de tiempo al aseo

Asimismo, gracias a la conectividad y a la automatización, hoy es posible programar rutinas de limpieza, monitorear los dispositivos desde el celular y mantener los pisos en buen estado de manera continua, incluso cuando no hay nadie en casa.

Además, existen ciertas ventajas al automatizar el aseo mediante dispositivos que operan de forma autónoma y se controlan desde el celular. Entre las principales destacan ahorro de tiempo y programación remota, permitiendo iniciar o detener el proceso desde el celular o limpiar constantemente, lo que evita que la suciedad se acumule.

Con la incorporación de tecnologías, la limpieza está cambiando hacia aseos más frecuentes pero automáticos. Esto genera un cambio importante en los hábitos, ya que, en lugar de limpiar cuando la suciedad ya es visible, los dispositivos inteligentes permiten mantener un nivel constante de limpieza, evitando acumulaciones de polvo, migas o pelos de mascotas. 

Para personas con poco tiempo, este tipo de limpieza representa una solución práctica, porque los dispositivos funcionan de forma autónoma una vez configurados. En el caso de adultos mayores, muchos equipos también incluyen botones físicos o configuraciones simples, lo que permite utilizarlos sin necesidad de interactuar constantemente con aplicaciones. 

El futuro de la limpieza inteligente apunta a dispositivos cada vez más autónomos, eficientes y conectados con el ecosistema del hogar automatizado. Entre las principales innovaciones destacan los sistemas de navegación con inteligencia artificial para identificar obstáculos y optimizar las rutas de limpieza; equipos que combinan aspirado y lavado de pisos en un solo dispositivo; integración con asistentes de voz y otros dispositivos del hogar inteligente, entre otros. 

Al momento de integrar estos dispositivos al hogar, las familias deben considerar aspectos como el tamaño y distribución de la vivienda; el tipo de pisos o alfombras presentes en el hogar; la conectividad Wi-Fi disponible y las necesidades específicas del hogar, como presencia de mascotas o niños. 

A medida que la tendencia de hogar inteligente continúa expandiéndose, el aseo doméstico también evoluciona hacia modelos más automatizados y eficientes. La incorporación de dispositivos conectados no solo permite optimizar el tiempo destinado al aseo, sino que también facilita mantener los espacios limpios de forma constante, adaptándose a los nuevos estilos de vida y a las rutinas cada vez más dinámicas de las familias.

Maratué: la ciudad que se aprueba en el papel y se discute en el territorio

El Comité de Ministros dio luz verde a uno de los mayores proyectos habitacionales del país. Pero, como suele ocurrir en Chile, la aprobación técnica no cierra el debate político, social ni ambiental.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Hay proyectos que se construyen en el tiempo. Y otros que, antes de levantar un solo muro, ya dividen a una comunidad. Maratué pertenece a esa segunda categoría.

Esta semana, el Comité de Ministros despejó el último gran obstáculo administrativo y ratificó la viabilidad ambiental del proyecto habitacional que busca levantar más de 14 mil viviendas en Puchuncaví. Una decisión que, en términos formales, pone fin a años de tramitación. Pero que, en la práctica, abre una nueva etapa: la del conflicto en terreno.

Porque si algo demuestra la historia reciente de la planificación urbana en Chile es que aprobar no es lo mismo que legitimar.

Maratué no es un proyecto menor. Se trata de una intervención a gran escala, pensada a 45 años, que proyecta la construcción de hasta 14.180 viviendas, con un desarrollo gradual de unas 300 unidades por año . En el papel, la iniciativa promete equilibrio: un 50% de áreas verdes, integración urbana y un porcentaje relevante de viviendas destinadas a primera residencia .

También promete respuesta. En una región tensionada por el déficit habitacional, la idea de sumar miles de soluciones —incluyendo al menos 2.000 viviendas subsidiadas— aparece como una oportunidad concreta .

Pero el problema nunca ha sido solo la cantidad.

En Puchuncaví, una zona históricamente marcada por conflictos ambientales, la llegada de una “ciudad nueva” no se mide únicamente en viviendas, sino en su impacto acumulado: agua, suelo, ecosistemas, identidad local.

Las objeciones que acompañaron el proyecto —y que llegaron hasta el Comité de Ministros— no eran meramente formales. Hablaban de escasez hídrica, de suelos complejos y de una comunidad que ha aprendido, a la fuerza, a desconfiar de las promesas de desarrollo.

La aprobación, en ese sentido, no borra esas tensiones. Solo las reubica.

Desde el Gobierno, la señal es clara: destrabar inversiones, acelerar decisiones y entregar certezas regulatorias. Maratué, con una inversión cercana a los US$ 2.000 millones, se convierte así en una pieza clave de esa estrategia .

En tiempos donde el crecimiento económico vuelve a instalarse como urgencia, proyectos de esta magnitud son vistos como motores más que como interrogantes.

Pero toda política de aceleración tiene su costo.

El urbanismo —como la política— no ocurre en abstracto. Ocurre en territorios concretos, con memorias, conflictos y límites. Y en lugares como Puchuncaví, esos límites no son teóricos: son visibles, tangibles, acumulativos.

Quizás por eso Maratué genera incomodidad. Porque encarna una tensión más profunda: la que existe entre la necesidad urgente de vivienda y la capacidad real de los territorios para absorber ese crecimiento sin repetir errores del pasado.

Al final, la pregunta no es si Chile necesita proyectos como este. La respuesta parece evidente. La pregunta es otra: bajo qué condiciones, con qué ritmos y con qué grado de participación real.

Porque construir ciudad no es solo sumar casas. Es definir cómo —y para quién— se habita el futuro.

Y eso, ningún comité lo puede resolver por sí solo.

El Olivar: la reconstrucción que no llega y la paciencia que se agota

Entre promesas, cambios de equipos y una institucionalidad tensionada, los damnificados del megaincendio en Viña del Mar vuelven a levantar la voz. No piden explicaciones técnicas: piden certezas.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

En El Olivar el tiempo no avanza igual que en el resto de la ciudad. Allí, donde el fuego arrasó con casas, historias y rutinas, la reconstrucción no solo se mide en metros cuadrados levantados, sino en la capacidad del Estado de cumplir su palabra. Y, según denuncian los propios vecinos, esa deuda sigue abierta.

Ha pasado más de un año desde el megaincendio que marcó a Viña del Mar y Quilpué. Las imágenes de cerros ennegrecidos y familias que lo perdieron todo dieron paso a otra escena, menos visible pero igual de persistente: la espera. Una espera que hoy se transforma en molestia, frustración y desconfianza.

Los damnificados apuntan directamente al ministro de Vivienda, Iván Poduje. No desde la consigna fácil, sino desde la experiencia cotidiana de trámites que no avanzan, obras que no parten y decisiones que, aseguran, cambian sobre la marcha.

“Necesitamos ordenar el Serviu en Valparaíso, no tenemos cabeza en la región”, dicen desde la organización de vecinos. La frase no es solo una crítica administrativa: es el síntoma de una institucionalidad que, a ojos de quienes esperan una solución, no logra coordinarse.

En procesos de reconstrucción, la técnica es clave, pero la confianza lo es aún más. Y ahí es donde, según relatan los afectados, se ha producido una fractura. Cambios en los equipos, salida de profesionales que conocían el terreno y decisiones poco claras han ido erosionando esa relación.

“Sacaron a personas que conocían el proceso de reconstrucción”, acusan. La consecuencia —dicen— no es menor: cada ajuste implica retrocesos, nuevas curvas de aprendizaje y, sobre todo, más tiempo.

El problema no es solo la demora. Es la expectativa generada. Cuando una autoridad anuncia medidas para destrabar procesos, lo que instala no es solo un plan de acción, sino una promesa. Y cuando esa promesa no se concreta, el costo es doble: material y simbólico.

En El Olivar, ese costo se vive en lo cotidiano. En familias que aún no saben cuándo podrán reconstruir, en vecinos que ven cómo los plazos se diluyen y en una comunidad que comienza a mirar con escepticismo cada nuevo anuncio.

El escenario, además, se ha tensionado. Las discusiones entre autoridades y residentes —algunas de ellas públicas— reflejan un vínculo deteriorado. La reconstrucción, que debería ser un proceso de colaboración, se ha convertido en un espacio de fricción.

Pero quizás lo más complejo es que el tiempo, en estos casos, no es neutro. Cada día que pasa sin soluciones concretas no solo retrasa obras: profundiza la sensación de abandono.

Porque reconstruir no es solo levantar viviendas. Es reconstruir confianzas, certezas y vínculos. Y en El Olivar, hoy, eso parece ser lo más difícil de recuperar.

IA chilena gana terreno en el sector inmobiliario y se expande a nuevos mercados

Entrenador.ai, desarrollada por Inteliventa, ya es utilizada por más de 30 inmobiliarias en Chile para entrenar equipos comerciales y comienza su despliegue internacional en Europa.

Por: Comunicado de Prensa

En un escenario donde la industria inmobiliaria enfrenta cambios regulatorios que generan incertidumbres y procesos de decisión más complejos, la capacitación de los equipos comerciales se ha transformado en un factor crítico. En este contexto, la inteligencia artificial comienza a abrirse paso como una herramienta clave para mejorar el desempeño en ventas.

Una de las soluciones que está marcando esta tendencia es Entrenador.ai, tecnología desarrollada por la startup chilena Inteliventa, que permite entrenar vendedores mediante simulaciones de conversaciones con clientes virtuales directamente desde WhatsApp.

La plataforma, creada en 2024 por Andrés Pardo y Alfredo Sara, surge desde la experiencia en ventas inmobiliarias en Latinoamérica y apunta a resolver uno de los principales desafíos del sector: mantener equipos comerciales entrenados de manera continua, sin incurrir en altos costos ni procesos poco eficientes.

Capacitación continua y en tiempo real

A diferencia de los modelos tradicionales —basados en capacitaciones esporádicas y de alto costo logístico—, Entrenador.ai propone un sistema de entrenamiento continuo, con sesiones breves y seguimiento individual del desempeño.

A través de simulaciones realistas, los ejecutivos pueden practicar habilidades clave como la escucha activa, el manejo de objeciones y la detección de necesidades del cliente, recibiendo retroalimentación inmediata.

“La industria necesita ejecutivos capaces de explicar con claridad el impacto de medidas pro-inversión, distinguir beneficios según el perfil del comprador y responder con seguridad frente a escenarios cambiantes. Hoy, esa claridad muchas veces no existe. La inteligencia artificial puede ser el puente para cerrar esa brecha”, señala Pardo.

Adopción en el mercado inmobiliario

Actualmente, la herramienta es utilizada por 32 inmobiliarias en Chile, entre ellas Echeverría Izquierdo, Grupo Coloso, RVC, Fundamenta, Ingevec, Aitue y Grupo Activa, consolidándose como una solución tecnológica para profesionalizar la gestión comercial en el rubro.

El sistema opera directamente desde el teléfono móvil, a través de WhatsApp, lo que facilita su adopción y uso frecuente por parte de los equipos de venta. La inteligencia artificial analiza las respuestas de los usuarios, entrega feedback en tiempo real y genera reportes de avance, permitiendo a las empresas monitorear el desempeño de sus equipos.

Salto internacional y diversificación

Tras su consolidación en el sector inmobiliario, Inteliventa inició la expansión de Entrenador.ai hacia nuevas industrias y mercados. Como parte de este proceso, la compañía concretó un acuerdo con la multinacional suiza Nobel Biocare, especializada en soluciones odontológicas.

La herramienta comenzará a implementarse en los próximos meses en equipos comerciales de 15 países europeos, operando simultáneamente en nueve idiomas, con proyección de expansión hacia China y otros mercados internacionales.

Este paso marca un hito para la tecnología desarrollada en Chile, que comienza a posicionarse como una solución exportable en el ámbito de la inteligencia artificial aplicada a ventas.

Entrenamiento práctico para una venta más consultiva

El modelo se basa en la práctica constante. A través de chatbots y avatares interactivos, los vendedores entrenan en escenarios que simulan conversaciones reales con clientes, lo que permite mejorar su capacidad de formular preguntas, comprender necesidades y cerrar negocios de manera más efectiva.

“La mayoría de los vendedores habla demasiado y pregunta poco. La venta consultiva parte por escuchar, y eso se puede entrenar. La IA permite practicar esas habilidades en un entorno seguro y medible”, explica Pardo.

En un mercado inmobiliario cada vez más competitivo, donde la experiencia del cliente es determinante, la incorporación de herramientas como Entrenador.ai refleja una tendencia creciente: el uso de inteligencia artificial no solo para automatizar procesos, sino para potenciar el desempeño humano en la venta.

El camión que desafía al diésel en el desierto: cuando la minería empieza a electrificarse

Un camión eléctrico recorrió 680 kilómetros cargado con cobre en pleno desierto de Atacama. No es solo un hito tecnológico: es una señal de hacia dónde podría moverse la industria más estratégica de Chile.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

En el norte de Chile, donde el polvo, la pendiente y las distancias parecen diseñadas para poner a prueba cualquier máquina, ocurrió algo que hace pocos años habría parecido improbable: un camión sin diésel, sin ruido de combustión, sin emisiones visibles, recorrió 680 kilómetros transportando cobre.

No fue una simulación. No fue una prueba en laboratorio. Fue en ruta real, entre la División Radomiro Tomic de Codelco y el Puerto Angamos, con 27 toneladas de carga y condiciones que no admiten margen de error.

Porque durante décadas, la minería —y especialmente su logística— ha sido uno de los últimos bastiones del diésel. No por falta de alternativas, sino por exigencia: largas distancias, cargas pesadas, continuidad operativa. Electrificar ese mundo no era solo difícil. Era, en muchos casos, inviable.

El piloto desarrollado entre Codelco y la empresa china SANY no pretende vender una revolución inmediata, pero sí instalar una posibilidad concreta: que la electromovilidad pesada deje de ser una promesa y empiece a convertirse en una opción real para rutas estratégicas del país.

“Es una alternativa técnicamente viable”, señalaron desde la estatal. La frase, en este contexto, no es menor. Es el tipo de validación que la industria necesita antes de mover miles de millones de dólares en infraestructura y reconversión.

Pero más allá del rendimiento técnico, lo que está en juego es otra cosa: el modelo energético de la minería.

Hoy, el transporte de carga sigue dependiendo fuertemente de combustibles fósiles, con costos variables y una huella ambiental creciente. En ese escenario, un camión eléctrico no solo compite en emisiones, sino también en estabilidad de costos, especialmente en un mundo donde el precio del petróleo se mueve con la geopolítica.

Y sin embargo, el desafío no está solo en el vehículo.

El verdadero test —y quizás el más complejo— es el ecosistema que lo sostiene: infraestructura de carga, coordinación logística, regulación, redes energéticas. El propio piloto dejó en evidencia que el éxito no depende de una máquina, sino de una red completa de actores funcionando en sincronía.

Ahí es donde la historia se vuelve interesante.

Porque Chile, que ha construido su desarrollo sobre el cobre, podría ahora convertirse en un laboratorio de algo más: la transición hacia una minería de bajas emisiones. No por convicción únicamente, sino por necesidad. La presión internacional, los compromisos ambientales y la competitividad futura empujan en la misma dirección.

El camión eléctrico no resuelve todo. No reemplaza de inmediato al diésel. No redefine por sí solo la industria. Pero sí abre una grieta en lo que parecía inamovible.

Y en sectores como la minería, las transformaciones no ocurren de golpe. Ocurren así: primero como piloto, luego como excepción, y finalmente como estándar.

En el desierto de Atacama, esa transición ya empezó a moverse. Silenciosamente. Sin humo. Pero con una señal clara.

La pregunta ahora no es si ocurrirá, sino qué tan rápido.

19/04/2026 04:52