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Bodegas flex duplican el crecimiento de los centros logísticos tradicionales en 2024

Este mercado crecerá nuevamente un 13% en 2025, demostrando el gran interés que existe en el desarrollo de este tipo de proyectos, indican desde Cushman & Wakefield.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Las bodegas Flex -condominios con espacios de almacenamiento entre 150 a 1000 m2, que combinan oficinas y locales comerciales en un mismo lugar- continúan ganando terreno al diferenciarse de otros tipos de almacenamiento, como las minibodegas y las bodegas logísticas. Así lo indica el último Informe de Bodegas Flex desarrollado por Cushman & Wakefield al cierre de 2024.

Durante este período, ingresaron un total de 175.000 m2 al mercado, lo que representó un crecimiento del 13,8%, el doble del avance registrado en el sector de bodegas tradicionales, que alcanzó un 6,4%, según el análisis.

«La escasez de terrenos industriales y el aumento del valor de su metro cuadrado están impulsando una transformación en los desarrollos de centros logísticos. Ante este escenario, se están potenciando espacios industriales que contemplan áreas comerciales y de oficinas, lo que no solo optimiza el uso del suelo disponible, sino que también permite generar mayores rentabilidades”, señaló Rosario Meneses, subgerente de Investigación de Mercado de Cushman & Wakefield.

Según el estudio, 2024 cerró con una vacancia de 13,2%, que corresponde a 189.514 m2 disponibles para ser arrendados.

En tanto, la demanda o absorción neta -diferencia entre los metros cuadrados ocupados y desocupados- fue de 59.000 m2, y se concentra principalmente en el submercado norte, destacando las comunas de Colina, Huechuraba, Lampa, Conchalí, Renca y Quilicura, debido a su proximidad a la Ruta 5 Norte y a otras vías importantes de acceso.

En esta línea, el 50% de las unidades arrendadas varían entre los 200 y 500 m2, con un precio de renta promedio de 0,186 UF/m2, un 21% menos que el semestre anterior. Esto se explica, según Meneses, porque “la oferta ha crecido considerablemente, y las nuevas unidades que ingresan al mercado se están ofreciendo a precios más atractivos, para poder competir en un mercado mas amplio”.

En cuanto a la venta, los proyectos construidos actualmente ofrecen 20.688 m2, con un precio promedio de 37 UF/m2, un 9% más en comparación a los primeros seis meses del año, “debido a que la disponibilidad de módulos ha disminuido un 20%, con lo más económico ya vendido, quedando unidades de mayor valor”, agregó.

La ejecutiva destacó que algunos desarrolladores de centros flex han cambiado su figura, asociándose con inversionistas para retener los activos y generar renta, en lugar de vender las unidades. Otros optan por arrendar todo el centro y vender el conjunto completo con renta.

Hablando de Proyecciones

Actualmente se encuentran en construcción 263.675 m2, de los cuales un 70% ingresará al mercado durante 2025, lo que corresponde a siete proyectos.

“Esta cifra de producción futura sugiere que el mercado experimentará nuevamente un crecimiento del 13% en 2025, reflejando el notable interés por el desarrollo de este tipo de proyectos”, sostuvo la ejecutiva.

Al respecto, agregó que: “De las siete iniciativas previstas, cinco son impulsadas por desarrolladoras líderes en la construcción de este tipo de activos”.

“Además, es relevante resaltar la apariciones de nuevos actores en el sector, principalmente empresas industriales propietarias de terrenos que, en asociación con otras compañías que aportan el capital necesario, están impulsando estos desarrollos, especialmente en ubicaciones prime”, puntualizó Rosario Meneses, subgerente de Investigación de Mercado de Cushman & Wakefield.

Subsidio a la tasa de los hipotecarios ayudará a adquirir una vivienda de hasta 4.000 UF

Conoce las condiciones de este nuevo beneficio y cómo puedes adelantarte para utilizarlo antes de la aprobación de la iniciativa, sin correr riesgos.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

Alta expectativa generó el ingreso a la Cámara de Diputados del proyecto de ley denominado “Subsidio al Dividendo”, que agrega una ampliación del FOGAES. A pesar de la suma urgencia que puso el Gobierno a su trámite, habrá que esperar hasta el 3 de marzo, fecha en que se retoma la actividad parlamentaria.

Mientras tanto, muchas personas están pensando retomar sus planes de adquirir una propiedad y las inmobiliarias se están preparando para reactivar las ventas, como la campaña que acaba de lanzar Siena Inmobiliaria, que permite adquirir hoy un departamento bajo las condiciones del subsidio a la tasa y la garantía estatal, con el compromiso la empresa de devolver el 100% de lo aportado en el pie en caso de no obtener el beneficio cuando comience a regir.

“Muchas familias lograron comprar departamentos en Siena gracias al Fogaes, por lo que estamos preparados para asesorar y apoyar la compra desde hoy, permitiendo a las personas comprar sin riesgo crediticio, ya que si no obtienen estos beneficios les devolveremos todo lo que hayan abonado”, explica Ana María del Río, gerente Comercial de Siena.

Según el proyecto ingresado por el Ejecutivo, la entrega del subsidio a la vivienda más la nueva garantía del FOGAES 2.0 darían una baja de hasta 100 puntos base en la tasa hipotecaria. El primer artículo crea un subsidio estatal de hasta 60 puntos base de la tasa del crédito hipotecario para viviendas de hasta 4.000 UF.  El segundo artículo plantea modificaciones al FOGAES, para complementarlo con el nuevo subsidio, con una garantía con cobertura del 60% del valor de la vivienda, sin restringirlo a la compra de primeras viviendas.

Una vez que sea aprobado el proyecto de ley, el crédito hipotecario podrá financiar hasta el 90% del valor total de la vivienda y podrán beneficiarse compraventas cuyas promesas se hayan celebrado desde 1 de enero del 2025 en adelante y se hayan adjudicado este beneficio hasta 12 meses después de promulgada la ley.

Se prevé un total de 50 mil subsidios al dividendo, para compra de viviendas nuevas, tanto como para primera como para segunda vivienda. De estos 50.000,  cinco mil serán exclusivos para primeras viviendas de hasta 3.000 UF y que cumplan requisitos DS 15.

Según datos entregados por el Ministerio de Hacienda, en el caso de unidades de 3.500 UF se podrá ahorrar más de $76.000 mensuales, mientras que el monto podría ascender hasta casi los $90.000 en caso de propiedades de 4.000 UF, con un financiamiento de 30 años plazos, calculado con una tasa promedio de 4,42%.

“Este ahorro es muy relevante, porque permite bajar el ingreso que solicita el banco en la evaluación crediticia. En el ejemplo entregado por el Ministerio de Hacienda, el ingreso solicitado baja en más de $300.000 al mes, lo que va a permitir que muchas más personas puedan acceder al financiamiento y comprar una vivienda”, comenta Ana María del Río.

El cambio climático y el hogar chileno: la nueva búsqueda de confort y bienestar 

Por:  Manuel Eyzaguirre, Gerente General de Kaltemp

En los últimos años, el cambio climático se ha vuelto una realidad ineludible en Chile. Lo vemos y lo sentimos: un aumento sostenido en las temperaturas promedio, olas de calor que rompen récords, lluvias torrenciales cada vez más intensas. Este fenómeno ha transformado nuestra manera de vivir y nos obliga a replantear cómo enfrentamos algo tan esencial como el confort en nuestros hogares.

En el norte, las altas temperaturas han disparado la necesidad de sistemas de enfriamiento más efectivos, mientras que en el sur, los inviernos, menos rigurosos que antaño, han reducido la dependencia de la calefacción tradicional. Todo esto ha generado un cambio estacional que está redefiniendo las estrategias de las familias para mantener sus casas cómodas y preparadas frente a condiciones extremas.

Personalmente, creo que el desafío más grande que enfrentamos es adaptar nuestras viviendas a este nuevo panorama climático, pero no se trata sólo de sobrevivir; se trata de hacerlo de manera sostenible y eficiente. La buena noticia es que hoy existen soluciones accesibles y cada vez más verdes que nos permiten responder a estas nuevas necesidades.

En mi experiencia trabajando en Kaltemp, una empresa que tradicionalmente se enfocaba en la calefacción, hemos vivido este cambio de primera mano. Tuvimos que ampliar nuestra oferta y redirigir nuestro enfoque para incluir soluciones que combinen aire acondicionado, bombas de calor y pérgolas bioclimáticas, entre otras tecnologías. Escuchar al usuario ha sido clave. La sostenibilidad y la eficiencia energética no son sólo aspiraciones, sino exigencias concretas de las familias chilenas.

Sin embargo, adaptar nuestros hogares al cambio climático no es tarea exclusiva de las empresas. Las familias pueden tomar medidas concretas para ser parte de la solución:

Adoptar tecnologías eficientes: Sistemas como bombas de calor y aire acondicionado inverter son ideales para alcanzar temperaturas confortables tanto en invierno como en verano, reduciendo el consumo energético.

Mejorar el aislamiento térmico: Invertir en ventanas con termopanel, aislación en muros y techos puede marcar una gran diferencia, no solo en el confort, sino también en la cuenta de energía.

Incorporar energías renovables: Los paneles solares y sistemas híbridos son opciones reales y viables para generar energía limpia en casa, reduciendo nuestra huella de carbono y los costos de luz.

Otro punto que no podemos ignorar es el papel de los materiales de construcción en esta adaptación. Tecnologías como aislantes térmicos avanzados, pinturas reflectantes y estructuras bioclimáticas permiten crear hogares que consumen menos energía para mantener temperaturas confortables. Incluso los edificios inteligentes, que integran sistemas de monitoreo energético, son una tendencia que espero ver crecer en Chile.

El cambio climático nos obliga a repensar cómo vivimos y cómo acondicionamos nuestros espacios. En Kaltemp, hemos asumido el compromiso de ofrecer soluciones innovadoras que equilibran confort, sostenibilidad y eficiencia. No se trata solo de adaptarnos al presente, sino de prepararnos para un futuro más verde y habitable para todos.

Brecha Inmobiliaria: vivir en Ñuñoa cuesta casi el doble que uno en Estación Central

Según un estudio realizado por la compañía Activo Más Inversiones, las diferencias de precio del metro cuadrado en la Región Metropolitana pueden prácticamente duplicarse dependiendo de la comuna.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

¿Vivir en Santiago, Independencia, Macul o Ñuñoa? Interrogantes que los capitalinos que buscan adquirir una propiedad para vivir o arrendar se hacen constantemente. Lo cierto es que esta duda tiene una respuesta bastante objetiva y que va en línea con las remuneraciones que perciben los interesados: el precio del metro cuadrado en las comunas del Gran Santiago.

A propósito de lo anterior, recientemente fue revelado un interesante análisis desde la empresa de venta de propiedades líder del país, Activo Más Inversiones, el cual aclara bastantes cosas entre los valores de los departamentos de algunas de las comunas más populosas de la capital y que evidencia las importantes diferencias de precio que existen entre los inmuebles dependiendo de la comuna donde estos se ubiquen.

“Los números son bastante claros, pero también tienen una explicación evidente. Si bien en la actualidad comunas como Independencia o La Cisterna cuentan con muy buena conectividad, innumerables centros urbanos y bastante comercio, la verdad es que sitios como Macul, por mencionar alguno, cuentan además con algunos intangibles como seguridad o confort, que hacen que inevitablemente el valor de los bienes raíces que ahí se comercializan tengan otro costo”, explica Cristóbal Núñez, Subgerente de Ventas de Activo Más Inversiones.

¿Cuánto influye el factor comuna en el valor de los departamentos?

Este es, probablemente, uno de los cuestionamientos que más se hacen los interesados en adquirir un hogar para vivir, así como también los inversores de bienes raíces. La pregunta, en todo caso, si tiene respuesta y se puede explicar.

Basándose en el informe de Activo Más Inversiones, dentro de las nueve comunas estudiadas lideran por lejos Macul y Ñuñoa en cuanto a precios. Por ejemplo, un departamento de poco más de 45 m² en la primera, alcanza actualmente un valor de 3.671 UF; mientras que uno de algo más de 58 m² en el segundo caso, se eleva por las 5.179 UF.

En el medio de la tabla se ubican comunas como Santiago o Cerrillos. Para el primer ejemplo, un inmueble de 53,76 m² tiene un costo de 3.714 UF; mientras que para la otra comuna su precio bordea las 2.955 UF en un departamento de 47,10 m² aproximadamente.

En el otro extremo se ubican Estación Central e Independencia. Para la primera comuna, un departamento de casi 53 m² tiene un precio de 2.623 UF; y en el caso de Independencia un bien raíz de 52,78 m² se encumbra por las 2.867 UF.

“Cifras más, cifras menos, la realidad es que hay una evidente diferencia entre los valores de los departamentos dependiendo de la comuna donde estos se ubiquen. Y si bien, hoy por hoy, la conectividad no es un tema en una urbe como Santiago, factores como la seguridad, las áreas verdes o el mismo plan regulador de construcción de cada municipio encarecen o hacen que disminuya el valor del metro cuadrado según cada comuna”, aclara Cristóbal Núñez.

El estudio se basó en promediar el precio de departamentos de nueve comunas de la capital, considerando hogares de dos habitaciones y un baño, entre 45 y 60 m². Por lo anterior, esta tabla no se expresa en orden ascendente.

Respecto a las comunas, el informe plantea que el valor en UF para Estación Central es 2.623 en 52,83 m², para Indepenencia el valor en UF es 2.867 para 52,78 m², La Cisterma la UF indica 3.003 para 52,19 m².

Este es el valor promedio del m² en las comunas de la Región Metropolitana

¿Qué precio tiene el metro cuadrado en algunos de los sectores más populosos de la capital? Este cuestionamiento es otro de los que se hacen los interesados en adquirir un bien raíz, por lo que, en un ejercicio similar al anterior, la tendencia se repite entre los más baratos, los de valor medio y los más elevados.

Así como sucedía con Ñuñoa y Macul en el primer caso, en esta oportunidad se repite la situación. El informe arrojó que el m² en la comuna donde se ubica el Estadio Nacional alcanza en promedio las 88,83 UF, mientras que en su comuna vecina, los montos se elevan por las 80,45 UF.

En la parte media, Santiago se ubica en tercer lugar de la tabla, seguido de San Miguel, La Florida y Cerrillos, cada uno con un precio promedio del metro cuadrado de 69,08 UF, 66,55 UF, 65,36 UF y 62,74 UF, respectivamente.

Finalmente, al cierre del estudio se encuentran Independencia, con un estimado promedio de poco más 54 UF el m², y Estación Central, que cuenta con un monto promedio de casi 50 UF por metro cuadrado.

“Así como es de esperarse, la conectividad, el comercio y los servicios disponibles, sumados a la seguridad y los pulmones verdes de cada comuna hacen que los valores en UF de cada metro cuadrado se encumbren en mayor o menor medida, dejando en claro por qué zonas como Ñuñoa, Macul, Providencia, Las Condes o Vitacura alcancen siempre precios más altos que el resto de las comunas de la capital”, cierra el Subgerente de Ventas de Activo Más Inversiones.

¿Qué tiene Macul que nos gusta tanto?

Conectividad, crecimiento y plusvalía impulsan a la comuna como un destino clave para la inversión.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

En los últimos años, Macul ha surgido como una de las comunas con mayor plusvalía en la Región Metropolitana, registrando un incremento superior al 10% en 2024. Según expertos, sigue un patrón de desarrollo similar al que vivió Ñuñoa, consolidándose como una extensión natural de Providencia en términos de oportunidades inmobiliarias.

«Macul está replicando el crecimiento de Ñuñoa, pero con características propias que la hacen aún más atractiva para inversionistas. Su conectividad, con varias estaciones de Metro y la futura Línea 8 que recorrerá Avenida Macul, sumado a su cercanía con autopistas clave, está impulsando su atractivo», señala Cristián Martínez, fundador de Crece Inmobiliario, firma especializada en asesoría para inversionistas con presencia en mercados nacionales e internacionales.

Uno de los mayores atractivos de Macul es la disponibilidad de terrenos amplios, una ventaja cada vez más escasa en la capital. Según Martínez, la presencia de casas con terrenos extensos permite desarrollar proyectos inmobiliarios de alto potencial a precios competitivos. «El valor UF por metro cuadrado es considerablemente más accesible que en comunas vecinas, lo que abre oportunidades tanto para desarrolladores como para compradores finales» , destaca.

El sector comprendido entre Avenida Macul y Quilín se ha convertido en el epicentro del auge inmobiliario, combinando innovación con la preservación de la esencia barrial. A su vez, el eje Marathon-Rodrigo de Araya se está consolidando como otro polo de desarrollo clave.

«Lo que distingue a Macul es su capacidad de evolucionar sin perder su identidad de barrio. Cuenta con prestigiosas instituciones educativas, cercanía a importantes comunas como Ñuñoa y La Florida, y una calidad de vida que atrae tanto a familias como a inversionistas» , añade el experto de Crece Inmobiliario.

Una oportunidad de ascenso

Con un entorno en constante transformación, precios competitivos y un fuerte dinamismo urbano, Macul se posiciona como un destino clave para la inversión inmobiliaria en Santiago. «Para quienes buscan oportunidades con alto potencial de valorización, esta comuna representa una apuesta estratégica con múltiples alternativas de desarrollo» , concluye Martínez.

Subsidio al dividendo: Valorable pero insuficiente

Por: Cristián Martínez, fundador de Crece Inmobiliario

El proyecto que crea el subsidio al dividendo por parte del Gobierno, refleja una intención valorable, pero insuficiente si pensamos en abordar la verdadera raíz de la crisis inmobiliaria que enfrentamos en Chile. Si bien, toda medida que contribuya a liquidar el importante sobre stock de más de 100 mil unidades es bienvenida, también es importante analizar la efectividad real de estas iniciativas.

Partamos por el principio: la propuesta gubernamental de otorgar un subsidio directo a las tasas de interés para créditos hipotecarios destinados a viviendas nuevas de hasta 4.000 UF parece, a primera vista, atractiva. Sin embargo, la experiencia reciente con el Fondo de Garantía Estatal (FOGAES) nos ha enseñado una lección: no basta con facilitar condiciones posteriores si no se abordan los obstáculos primarios que enfrentan los potenciales compradores.

La principal problemática del mercado inmobiliario está en la poca capacidad de calificación de los aspirantes a créditos hipotecarios. Entonces ¿De qué sirve subsidiar una tasa de interés si el potencial comprador ni siquiera logra acceder al crédito hipotecario base?

Las razones de esto son multifactoriales. Los ingresos familiares no están acompañando el incremento en los precios de las propiedades, las políticas crediticias bancarias se han vuelto más restrictivas, y el aumento del empleo informal ha dejado a un importante segmento de la población fuera del sistema tradicional de financiamiento. Además, la inflación ha terminado con la capacidad de ahorro, haciendo difícil poder acumular el pie necesario para la compra de una vivienda.

En este contexto, lo que el mercado necesita son medidas que ataquen el problema desde su raíz. Por ejemplo, un programa de apoyo directo para el pie inicial podría ser mucho más efectivo. Por ejemplo, si una familia logra juntar 100 UF, que sea el Estado quien entregue un aporte de otras 100 UF. Esto no solo haría más alcanzable la entrada inicial, sino que, al reducir el monto total del crédito necesario, también disminuiría los requisitos de ingresos para calificar.

Otra alternativa, sería explorar mecanismos que incentiven a los bancos a flexibilizar sus criterios de evaluación crediticia, quizás a través de garantías estatales enfocadas no en el porcentaje de financiamiento, sino en el aseguramiento del pago del crédito. El objetivo debe ser facilitar el acceso al crédito mismo, no solo mejorar sus condiciones posteriores.

La demanda potencial existe: se estima que hay un millón de personas que aspiran a la vivienda propia. El desafío real es convertir esta demanda potencial en demanda efectiva, y para ello necesitamos medidas que aborden las barreras de entrada fundamentales: la capacidad de ahorro, la calificación crediticia y el acceso al financiamiento.

La crisis habitacional en Chile y el dilema de los desalojos

La crisis de vivienda en Chile ha alcanzado niveles críticos en los últimos años, con un déficit habitacional que supera las 600.000 unidades y con miles de familias recurriendo a tomas de terreno como última alternativa ante la imposibilidad de acceder a una vivienda digna.

La reciente situación en San Antonio, donde más de 10.000 personas han ocupado el cerro Centinela desde 2019, expone nuevamente la compleja interacción entre el derecho a la propiedad privada, la necesidad de vivienda y la capacidad del Estado para gestionar soluciones efectivas y sostenibles.

El caso de San Antonio es solo un reflejo de una realidad que se replica en distintas regiones del país. El acceso a la vivienda ha sido históricamente difícil para los sectores más vulnerables, y la falta de políticas habitacionales eficaces ha llevado a que la ocupación de terrenos se convierta en una alternativa forzada para miles de chilenos.

Las tomas de terreno han sido tratadas tradicionalmente con desalojos forzosos, una medida que, si bien responde al resguardo de la propiedad privada, genera graves conflictos sociales y humanitarios.

El acuerdo alcanzado recientemente entre el Gobierno, los dueños de los terrenos y la municipalidad de San Antonio, que contempla la creación de una comisión técnica para negociar la venta de los terrenos a los actuales ocupantes, representa un intento de solución que prioriza el diálogo sobre el conflicto.

La suspensión temporal del desalojo, originalmente programado para el 27 de febrero, evita una crisis humanitaria inminente, pero también deja en evidencia la falta de una estrategia gubernamental clara para abordar el fenómeno de las tomas de terreno en el país.

Más allá de la crisis inmediata, es crucial analizar las razones estructurales detrás de este fenómeno. Los altos costos del suelo urbano, la especulación inmobiliaria y las barreras de acceso al crédito hipotecario han excluido a miles de familias del mercado formal de la vivienda.

Mientras tanto, el Estado no ha logrado implementar políticas que ofrezcan soluciones habitacionales suficientes, y cuando lo hace, estas suelen tardar años en concretarse. Las políticas actuales, centradas en subsidios y proyectos de integración social, han demostrado ser insuficientes ante la velocidad con la que aumenta la demanda.

Asimismo, el modelo de desalojos forzosos ha demostrado ser una estrategia limitada y, en muchas ocasiones, contraproducente. Si bien la restitución del derecho de propiedad es legítima, desalojar a miles de personas sin una solución alternativa solo perpetúa el problema.

La conformación de cooperativas de vivienda, como se está promoviendo en San Antonio, puede ser una vía para regularizar la tenencia del suelo y avanzar hacia modelos más justos de acceso a la vivienda, pero requiere del respaldo decidido del Estado y de un marco normativo que facilite su desarrollo.

El desafío es claro: Chile necesita un enfoque más integral para enfrentar su crisis habitacional, uno que combine regulación del suelo, financiamiento accesible, incentivos a la construcción de viviendas sociales y una política clara para la regularización de asentamientos.

Mientras esto no ocurra, seguiremos viendo nuevas tomas de terreno y enfrentando conflictos en los que, una vez más, las familias más vulnerables terminan siendo las principales perjudicadas.

Prevenir es mejor que curar

Por: Marianne Küpfer Cauty, vicepresidenta de AICE, Ingeniera civil estructural de la Universidad de Chile, ssocia directora de proyectos en Rene Lagos Engineer.

Los 15 años transcurridos desde el acontecimiento del terremoto del 27F nos invitan a recordar que nuestro país no está exento de volver a vivir un fenómeno como aquel, o de enfrentar eventos de similar impacto, que ponen a prueba la capacidad de prevenir, actuar y reparar. 

Así como en el área de la salud la prevención ha pasado de ser un abordaje específico para una cierta enfermedad a ser un foco central en la organización de los sistemas de salud, con una visión más amplia, es importante observar los posibles eventos críticos para la ingeniería estructural desde todas sus dimensiones. Si bien se ha avanzado mucho en esta dirección en los últimos años, como Asociación de Ingenieros Civiles Estructurales, resulta interesante reflexionar acerca de dos aspectos que hemos estado observando con cierta preocupación.

Por una parte, los ingenieros estructurales tenemos la voluntad de poner todo nuestro conocimiento al servicio de la sociedad, buscando edificaciones, infraestructura e instalaciones más seguras y con un desempeño cada vez mejor, que nos permitan mantener el reconocimiento del resto del mundo hacia nuestra labor, tal como ocurrió para el 27F. 

Pero vemos con pesar cómo el aumento de viviendas irregulares, sobre todo en campamentos, genera una exposición permanente a la amenaza de fenómenos naturales como inundaciones, derrumbes e incendios. Nada podremos hacer para evitar el impacto que pueda generar sobre sus ocupantes el deterioro, colapso o inhabitabilidad de sus hogares cuando ocurra un nuevo gran terremoto, lo que se vuelve más notorio con lo recientemente mencionado por el director del Centro Sismológico Nacional, Sergio Barrientos, en relación con las más de “65% de probabilidades de que ocurra un sismo (de magnitud) 8 o superior en el año que viene”. 

Por otra parte, el decaimiento sostenido de nuestra actividad en los últimos años ha implicado, entre otras cosas, un desincentivo para las nuevas generaciones de profesionales en especializarse en ingeniería estructural, afectando el natural recambio y el traspaso de conocimiento. Es ese traspaso, que se da únicamente en la práctica diaria de la profesión, el que nos ha permitido transferir la experiencia de nuestros grandes próceres de la ingeniería hasta hoy. Esa capacidad de tomar decisiones acertadas y muchas veces difíciles, de asumir responsabilidades significativas y muchas veces sin la justa retribución, sólo se forja a través de la motivación personal, del vibrar interior que se transmite de maestro a aprendiz, y que solo puede vivirse desde la propia patria.

Pero como en todo ámbito de la vida, siempre en la adversidad es posible encontrar una oportunidad. Por ello debemos permanecer atentos y con nuestro corazón abierto para percibir aquellos instantes en que a través de una conversación fraterna, de una acción oportuna o de la observación de nuestro entorno, podemos sutilmente entregar nuestro conocimiento y compartir nuestra experiencia profesional, enriqueciendo nuestra herencia de cultura sísmica, la que nos enorgullece como país y que hoy celebramos en esta nueva conmemoración del 27F.

Ordenamiento territorial en la Región Metropolitana de Santiago 

Por: Patricio Herman Pacheco, Fundación Defendamos la Ciudad

En el año 1948, a través de la ley Pereira N° 9.135, se originaron este tipo de casas de buena construcción dirigidas a la clase media, en el año 1953 se creó la Corporación de la Vivienda (Corvi), en el año 1959 se originaron las «viviendas económicas» DFL2, con innumerables privilegios tributarios, que vinieron a reemplazar a las viviendas Pereira, en el año 1960 se aprobó el Plan Regulador Intercomunal de Santiago (PRIS), en el año 1965 se creó el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), en el año 1973, bajo la dictadura cívico-militar, se reorganizó completamente este ministerio, eliminándose, entre otras corporaciones, la Corvi, la Corhabit y la Cormu, las que fusionadas con otros servicios, dieron origen al Servicio de Vivienda y Urbanización (Serviu) y en el año 1976 se crearon las Secretarías Regionales Ministeriales de Vivienda y Urbanismo (Seremi). 

El conocido Decreto Ley N° 3516 de 1980 tenía como único  propósito permitir las subdivisiones prediales de 0,5 hectáreas de terrenos rurales, para actividades agrícolas, ganaderas y forestales, pero desde hace unos cuantos años unos ingeniosos inversionistas detectaron que, con esta figura, podían hacer pingües negocios comercializando en el mercado estas subdivisiones para propósitos inmobiliarios, luego vulnerando abiertamente ese cuerpo legal. En la actualidad todo el territorio nacional, excluido al desarrollo urbano en los instrumentos llamados planes reguladores intercomunales y comunales, está lleno de condominios habitacionales y viviendas aisladas en las denominadas «parcelas de agrado», a pesar de que el artículo 55° de la Ley General de Urbanismo y Construcciones (LGUC) no las admiten. Ante estos hechos ilegales consumados, el gobierno está tramitando una ley que regularizará la construcción de viviendas en los sectores rurales.  

Ya en democracia, en el año 1994, se publicó en el Diario Oficial el Plan Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS), que abarcaba 37 comunas, instrumento que ha tenido innumerables modificaciones, como la creación de las Zonas de Desarrollo Urbano Condicionado (Zoduc), los Proyectos de Desarrollo Urbano Condicionado (PDUC) y las Zonas Urbanas Condicionadas (ZUC), todas localizadas en terrenos rurales, pero hoy transformados en plenamente urbanos. A esta fecha el único PDUC que se está tramitando en el Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) es el de Urbanya en la comuna de Pudahuel, recordando que el grupo Patio de los hermanos Jalaff se desistió del PDUC que tenía previsto en la comuna de Lampa. 

Las normas del PRMS prevalecen, a todo evento, sobre las contenidas en los Planes Reguladores Comunales (PRC) de las 52 comunas que conforman actualmente esta región, lo que sucede con todos los Planes Reguladores Intercomunales (PRI), conforme al mandato del artículo 38° de la Ley General de Urbanismo y Construcciones (LGUC) y esta macro región hoy en día está compuesta por las provincias de Chacabuco, Cordillera, Maipo, Melipilla, Santiago y Talagante, las que están divididas en 52 comunas. Dicho sea de paso, esta región es la que tiene menor extensión, 15.403 km2, equivalente al 2% de la superficie del país, luego es la más pequeña entre las 16 regiones que existen en Chile y por lo tanto es la que tiene la mayor densidad habitacional, alcanzando a esta fecha aproximadamente los 8.700.000 de habitantes.  

Este PRMS es muy completo y en el caso de las áreas rurales, definidas como «áreas de interés silvoagropecuario» se permite una subdivisión predial mínima de 4 hectáreas, con una vivienda para el dueño y otra para el cuidador y en las denominadas «de interés silvoagropecuario mixto» que presenten suelos clase IV o de inferior calidad agrícola, ciertos municipios pueden aprobar parcelas agroresidenciales con superficies mínimas de media hectárea, en las cuales a su propietario se le permite construir su vivienda y también la de su cuidador. Lo anterior, conforme al artículo 55° de la LGUC, que permite estas viviendas para los propietarios de una actividad agrícola. Asimismo, en este instrumento normativo regional se constituyeron las «Áreas de Preservación Ecológica», APE, extenso territorio de valor natural que, como su nombre lo indica, se debe preservar, dejándose en claro que abarca el 50% de la superficie de la región. 

En estas APE se restringe el uso a fines científicos, culturales, educativos, recreacionales, deportivos y turísticos, señalando este columnista, que no siempre se respeta esta disposición, pues a veces, con autorizaciones (sic) municipales o sin ellas, en todas las comunas periféricas, algunos particulares edifican en estos terrenos sus casas-habitaciones, motivo por el cual la Contraloría General de la República, en distintas oportunidades se ha referido a estos casos, lo mismo que ha hecho el Consejo de Defensa del Estado, objetándose tales actividades mercantiles por estar prohibidas en nuestra regulación territorial.

Sobre esta materia la ex ministra, política concertacionista, Vivianne Blanlot, entregó su opinión en columna «I(racionalidad) y caos en uso del territorio», publicada en el diario El Mercurio, ver link 

https://www.elmercurio.com/blogs/2023/05/16/107451/iracionalidad-y-caos.aspx

Texto que contiene algunos errores, como, por ejemplo, refiriéndose a la comuna de Colina, ella decía que «en 1997 el plano regulador comunal declaró como Área dePreservación Ecológica (APE) a vastas zonas incluyendo aquellas ya aprobadas y construidas o en construcción. La municipalidad continuó otorgando permisos de construcción sobre la base de que contaban con aprobación antes del plano regulador»

Pues bien, las APE establecidas en el PRMS, se incorporaron automáticamente, luego con efecto inmediato, en todas las comunas de la región, y desconocemos si la motivación de doña Vivianne Blanlot para publicar dicha columna fue porque ella dispone de una vivienda emplazada en esa zona protegida por el Estado o bien su casa-habitación existe en una parcela de agrado del DL 3516. Además, el vocablo no es «plano», para referirse al instrumento como dice ella, sino «plan». 

En resumen, todas las subdivisiones prediales de media hectárea o más, parcelas de agrado, acogidas al DL 3516 del año 1980, en donde se construyen viviendas son abiertamente ilegales y todas las viviendas construidas en terrenos singularizados como APE en el PRMS del año 1994, con irreflexivos y, por ende ilícitos, actos administrativos municipales o bien sin permisos, también son ilegales.

En nuestra opinión, en los predios descritos como APE solamente serían legales la vivienda de su dueño y la del cuidador, en la medida de que esos predios contengan actos administrativos de otros organismos del Estado, como por ejemplo del Seremi Minvu o del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), anteriores al año 1994, ello conforme al principio jurídico de la protección de la confianza legítima de los derechos adquiridos.  

La transformación que ha vivido el mercado inmobiliario en el sur de Chile

Actualmente, son aquellos que quedan encantados del sur de Chile, visualizando su futuro en esas zonas.

Por: Equipo Mercados Inmobiliarios

En los últimos años, el interés por las parcelas en el sur de Chile ha crecido significativamente, impulsado por factores como el contacto con la naturaleza, la tranquilidad y la posibilidad de alejarse del ruido de la ciudad. Sin embargo, otro elemento clave de este fenómeno ha sido la caída en las ventas de propiedades urbanas.

Los datos reafirman esta tendencia, por ejemplo, en diciembre del 2023; solo se vendieron 1.720 viviendas, lo que evidencia una baja sostenida en el mercado inmobiliario urbano. Esto responde, en gran parte, a los elevados costos de los préstamos y al constante aumento en los precios de las viviendas.

Ante este contexto, las parcelas han surgido como una alternativa atractiva para quienes buscan un cambio en su estilo de vida. Francisco Urrutia, gerente general de BBL, señaló que durante la pandemia el auge en la compra de parcelas llevó a la participación de personas sin el conocimiento técnico adecuado para vender y adquirir este tipo de terrenos, lo que impulsó la creación de nuevas normativas para regular el mercado.

“Para controlar el aumento en la venta y compra de estos terrenos, las instituciones que participan en la aprobación de este tipo de proyectos aumentaron el control y la fiscalización en este tipo de desarrollo, lo que a priori permitió a los desarrolladores que se ajusten a la normativa, poder seguir generando en este tipo de proyectos. Sin embargo, también generó mayores costos, reduciendo el atractivo de estos terrenos para algunos compradores”, explicó Urrutia.

Un ejemplo de este proceso es la modificación que realizó el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) a la normativa de Certificación de Proyectos de Subdivisión de Predios Rústicos (SPR). Esta actualización buscó agilizar y simplificar los trámites, incorporando a un tercero autorizado para revisar solicitudes y estableciendo una revisión única de antecedentes y planos.

El perfil del comprador y la evolución del mercado

Otro cambio relevante en el mercado de parcelas ha sido la evolución en el perfil de los compradores. Urrutia destacó que actualmente predomina un tipo de inversionista, el cual tiene una fuerte conexión con el sur de Chile. “El comprador que predomina actualmente es aquel que viaja regularmente al sur y queda encantado con estos territorios, visualizando su futuro en la zona y adquiere un terreno con la intención de desarrollarlo a largo plazo, sabiendo que su valor aumentará en los próximos años”.

En cuanto a las proyecciones para este mercado, Urrutia comentó que el desarrollo de proyectos de parcelación dependerá en gran medida de la evolución de las normativas, ya que el gerente general de BBL explicó que mientras las reglas sean claras, los desarrolladores podrán seguir avanzando con este tipo de proyectos. Sin embargo, Francisco concluyó que el mayor desafío es establecer condiciones que permitan que las parcelas no solo sean espacios de descanso, sino también terrenos productivos que faciliten una vida autosustentable y en armonía con el entorno.

14/05/2026 05:55