El gigante alemán BASF puso en marcha su nuevo complejo en Zhanjiang, con una inversión de €8.700 millones, el mayor proyecto en sus 160 años. La planta operará con energía 100% renovable y busca capturar el crecimiento del mercado químico asiático.
Por: Equipo Mercados Inmobiliarios
En línea con su estrategia global de sostenibilidad y expansión en Asia, BASF inauguró su nuevo centro de producción integrada (Verbund) en la ciudad de Zhanjiang, al sur de China.
Se trata del mayor proyecto individual en la historia de la compañía, tanto por escala como por inversión, y marca un punto de inflexión en la transición hacia una industria química más eficiente y baja en carbono.
El complejo —que abarca cerca de cuatro kilómetros cuadrados— fue diseñado bajo el modelo Verbund, que integra procesos productivos para optimizar recursos, reducir costos y minimizar emisiones.
Según la compañía, el sitio operará completamente con electricidad proveniente de fuentes renovables, apoyado por acuerdos de suministro de largo plazo e inversiones en energía eólica marina.
“Zhanjiang muestra cómo es el futuro de la química: eficiente, digital y sostenible”, afirmó el CEO de BASF, Markus Kamieth, durante la inauguración.
Tecnología y reducción de emisiones
Uno de los hitos del proyecto es la incorporación del primer steam cracker del mundo cuyos compresores funcionan íntegramente con electricidad renovable. Esta unidad —clave en la industria petroquímica— permite transformar hidrocarburos en insumos básicos para múltiples industrias, reduciendo hasta en un 50% las emisiones de CO₂ frente a plantas convencionales.
El complejo también integra sistemas avanzados de automatización y análisis de datos en tiempo real, orientados a optimizar el uso de energía y materias primas, elevando la eficiencia operacional.
Escala industrial y foco en el mercado chino
La planta ya cuenta con 32 líneas de producción y más de 2.000 trabajadores, con capacidad para fabricar más de 70 productos, entre químicos básicos, intermedios y especialidades. Estos insumos estarán destinados principalmente a sectores estratégicos en China, como la industria automotriz, electrónica, bienes de consumo y cuidado personal.
El proyecto responde a una apuesta clara por el mercado asiático. Según estimaciones de la compañía, China concentrará cerca del 75% del crecimiento de la industria química global hacia 2035, lo que posiciona a Zhanjiang como un activo clave dentro de su red productiva.
Sostenibilidad como eje estratégico
Con esta inversión, BASF refuerza su narrativa de crecimiento sostenible, en un contexto donde la presión regulatoria y de mercado exige avanzar hacia modelos productivos más limpios.
La compañía —que registró ventas por cerca de €60.000 millones en 2025— busca demostrar que la transición energética y la rentabilidad no son objetivos contrapuestos, sino complementarios en la evolución de la industria química global.





