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PRONTO

La transformación digital pendiente del sector inmobiliario.

Por: Eduardo Ricci Burgos, abogado de negocios

Pese a ser uno de los motores históricos del crecimiento económico chileno, el sector inmobiliario sigue rezagado en materia de digitalización. En los últimos años, la industria ha incorporado herramientas tecnológicas principalmente en el marketing y la venta, tales como sitios web, redes sociales, portales o visitas virtuales, geolocalización, entre otras, pero la verdadera transformación digital integral aún está pendiente.

El desafío no es puramente tecnológico, sino estratégico y cultural. Es decir, cómo pasar de usar herramientas digitales de manera fragmentada a convertir los datos, la automatización y la analítica en el corazón mismo de la gestión inmobiliaria para el veneficio de la industria.

Adoptar softwares o plataformas no equivale a transformarse digitalmente. Muchas empresas del rubro cuentan con sistemas tecnológicos aislados, tales como un CRM comercial, un ERP financiero, una planilla para control de obras y otra para postventa. Esa dispersión impide una visión unificada del negocio y, en consecuencia, limita la toma de decisiones informadas.

Primer “fake”: La verdadera transformación ocurre cuando la organización logra conectar sus procesos, centralizar la información y convertir los datos en conocimiento útil. Esto requiere liderazgo, inversión, rediseño de procesos y, sobre todo, una cultura empresarial que valore la gestión basada en evidencia por sobre la intuición o la costumbre.

El mercado inmobiliario actual es más competitivo, más regulado e incierto que nunca. Tomar decisiones basadas únicamente en experiencia o percepción puede resultar costoso; en cambio, el uso de Big Data, analítica predictiva y herramientas de inteligencia de negocios permite anticipar tendencias de demanda, evaluar riesgos de inversión y optimizar precios y tiempos de venta.

Los datos se han convertido en el nuevo activo estratégico, ya que conocer el comportamiento del cliente, su capacidad de financiamiento y sus preferencias permiten diseñar productos más ajustados y rentables. Sin embargo, ese valor solo se materializa cuando la información es real, confiable, segura y bien gestionada, lo que exige también protocolos robustos de protección de datos personales.

El sector de la construcción e inmobiliario arrastra históricamente un problema de baja productividad. La digitalización de procesos (a través de metodologías como BIM, gestión documental electrónica o sistemas de control de obra en tiempo real) ofrece una vía concreta para reducir pérdidas, mejorar coordinación y evitar retrabajos; por lo que las empresas que integran herramientas digitales en su cadena completa (desde el diseño hasta la postventa) logran no solo mayor eficiencia, sino también trazabilidad y cumplimiento normativo, aspectos cada vez más valorados por inversionistas y compradores institucionales.

Segundo “fake”: La transformación digital no ocurre por decreto ni por software. Requiere visión y compromiso desde la alta dirección, y en donde el cambio debe impulsarse como una estrategia de negocio, no como un proyecto tecnológico, pues involucra a las personas, redefine roles y exige nuevas competencias.

De este modo, el desafío para el sector inmobiliario es pasar del discurso a la acción ya que no basta con modernizar la vitrina; hay que modernizar la gestión. Por lo que las empresas que logren integrar datos, tecnología y cultura digital estarán mejor preparadas para competir en un mercado donde la eficiencia, la transparencia y la confianza son los nuevos diferenciadores.

En definitiva, la digitalización pendiente no es una brecha tecnológica, es una oportunidad estratégica. En un entorno de mercado volátil y competitivo, los líderes del futuro serán aquellos capaces de construir sobre datos, no sobre suposiciones.

Del aislamiento al confort: la oportunidad que trae la RT 2025

Por: Rodrigo Narváez, secretario ejecutivo del Instituto de la Construcción

La entrada en vigencia de la nueva Reglamentación Térmica el 28 de noviembre marca un ajuste relevante en la forma en que proyectamos y construimos en Chile. Más que un cambio administrativo, supone incorporar con mayor rigor criterios de eficiencia energética, control higrotérmico y calidad de ambiente interior en el quehacer cotidiano de arquitectos, ingenieros y constructores.

El aumento de exigencias no debería entenderse solo como una barrera adicional al momento de tramitar un proyecto, sino como una oportunidad para mejorar el desempeño real de nuestras edificaciones. Reforzar el aislamiento térmico, controlar condensaciones, gestionar mejor la ventilación y reducir pérdidas energéticas apunta, en definitiva, a dos objetivos muy concretos: menores consumos de energía y mejores condiciones de habitabilidad para las personas.

Sabemos, sin embargo, que implementar una normativa más exigente implica un proceso de ajuste: revisar soluciones habituales, actualizar criterios de cálculo, incorporar nuevas combinaciones de materiales, coordinar mejor el diseño entre especialidades y disponer de información técnica clara y confiable.

Con esa mirada, en el Instituto de la Construcción hemos estado trabajando en el Manual Práctico de Reglamentación Térmica 2025, pensado como una herramienta de apoyo para quienes deben diseñar, proyectar, calcular y construir soluciones que cumplan con las nuevas disposiciones. El manual busca traducir los requerimientos normativos a un lenguaje aplicado, con énfasis en ejemplos, esquemas y orientaciones que faciliten la toma de decisiones en el proyecto y en obra.

Un aspecto importante de este trabajo ha sido la colaboración con empresas proveedoras de materiales, sistemas constructivos y servicios de ensayo, que han aportado información de sus soluciones que cumplen con la Reglamentación Térmica. Esa contribución permite presentar casos concretos y alternativas disponibles en el mercado, lo que ayuda a acortar la distancia entre la normativa y su implementación efectiva en los proyectos.

Nuestra intención es que este manual se convierta en un insumo útil para el mundo profesional, tanto para quienes deben ajustar sus prácticas como para quienes recién comienzan a trabajar con la nueva RT.

El documento estará disponible para el público en diciembre, en formato digital, y pronto informaremos los detalles de su difusión a través de las redes sociales del Instituto de la Construcción.

La entrada en vigor de la Reglamentación Térmica es un hito que exige trabajo y coordinación, pero también ofrece una base más sólida para avanzar hacia edificaciones con mejor desempeño energético y mejores condiciones de habitabilidad para sus usuarios.

La estampida silenciosa: chilenos cambian Santiago por Miami…al menos con su dinero

Por Milko Grbic, empresario e inversionista chileno especialista en fondos con colatera.

El inversionista chileno dejó de mirar a Estados Unidos como un destino aspiracional: hoy es parte activa del juego. En el sur de Florida, uno de los mercados inmobiliarios más dinámicos del país, las estimaciones apuntan a que los chilenos ya representan alrededor del 3,25% de las transacciones. Paradójicamente, ese protagonismo sigue invisible en los registros oficiales, porque buena parte de las operaciones se canaliza a través de estructuras como LLC o C-Corp. La estadística dice una cosa; el mercado, otra muy distinta.

La explicación es simple: mientras Chile navega un escenario de tasas elevadas y señales económicas intermitentes, los inversionistas buscan refugio en mercados más predecibles. Y pocos espacios combinan dinamismo, liquidez y estabilidad jurídica como Miami-Dade, Broward y Palm Beach. Solo en 2024 la región movió US$12.500 millones en real estate comercial, y en los primeros meses de 2025 ya suma US$9.600 millones. No es intuición: es tendencia sostenida.

Lo interesante es que este apetito no es impulsivo. La cultura jurídica estadounidense –orientada a contratos eficaces, reglas claras y protección patrimonial– ofrece una plataforma donde la planificación estratégica realmente paga. Modelos como los Triple Net, que trasladan los costos operativos al arrendatario, permiten proyectar flujos de manera estable y reducen el desgaste operativo. Para un inversionista chileno acostumbrado a mercados más volátiles, esta previsibilidad es casi un lujo.

Pero no todo es carretera despejada. La sobreconfianza también juega su partido, y muchos entran sin la asesoría adecuada. El resultado suele ser conocido: pagar sobreprecio por desconocer comparables, elegir estructuras tributarias poco eficientes o involucrarse en proyectos sin colateral real. En un mercado tan sofisticado, la estabilidad no perdona la improvisación, y un error en la entrada puede costar más que la oportunidad misma.

Con todo, las oportunidades siguen abiertas y en expansión. Segmentos como multifamily, salud ambulatoria, educación y tiendas de conveniencia mantienen una solidez que ya ha demostrado resistencia a ciclos de ajuste. La verdadera clave para los chilenos no será encontrar la oportunidad, sino estructurar bien con gobernanza, protección patrimonial y una mirada estratégica que entienda que, hoy más que nunca, invertir afuera no es escaparse del riesgo, sino aprender a gestionarlo mejor.

Gestión del riesgo en la construcción. Un imperativo estratégico ante la nueva normalidad del conflicto.

Por: Eduardo Ricci Burgos, abogado de negocios

La actividad constructiva en Chile enfrenta una transformación profunda. Los retrasos en obras, el aumento de costos, la escasez de mano de obra calificada y los conflictos contractuales se han convertido en parte de una nueva normalidad o modus operandi del esta industria. Lo que antes eran eventos excepcionales, hoy son situaciones recurrentes que desafían la rentabilidad y la reputación de las empresas del rubro.

En este escenario, la gestión del riesgo deja de ser una función técnica o administrativa para transformarse en un imperativo estratégico. Las empresas que no logren anticipar, medir y gestionar los riesgos de manera sistemática verán comprometida su capacidad de cumplir contratos, mantener liquidez y sostener relaciones comerciales estables.

Tradicionalmente, las constructoras abordaban el riesgo desde una perspectiva netamente operativa: control de avances, cumplimiento de plazos o seguridad en obra. Sin embargo, la complejidad actual exige una mirada integral, que incluya también aspectos financieros, contractuales, reputacionales y de cumplimiento normativo.

Así es. Hoy por hoy, los conflictos ya no surgen únicamente por problemas constructivos, sino también por brechas en la gestión documental, deficiencias en la comunicación entre mandante y contratista, y vacíos en los contratos. En este contexto, la prevención y la gestión temprana de controversias son tan relevantes como la ingeniería misma.

En los últimos años, los arbitrajes y litigios en el sector han aumentado significativamente. La inflación, la variabilidad de precios de materiales, la imprevisión y los cambios en las condiciones de ejecución han tensionado los contratos tradicionales, muchos de los cuales no contemplan mecanismos de ajuste adecuados.

Frente a esto, las empresas deben avanzar hacia modelos colaborativos de gestión contractual, como los contratos NEC o FIDIC, que promueven la transparencia, la resolución temprana de conflictos y el trabajo conjunto entre las partes como mecanismos adecuados e idóneos para solucionar los conflictos recurrentes. Incorporar instancias de mediación o Dispute Boards (comités de resolución de disputas) no solo evitan arbitrajes costosos, sino que también preservan relaciones comerciales de largo plazo, más sólidas y estables.

En este sentido, la gestión de riesgos no puede quedar confinada a la obra, ya que debe formar parte de la gobernanza corporativa, en donde un directorio o gerencia que carece de visibilidad sobre los principales riesgos contractuales, financieros o regulatorios de sus proyectos, está tomando decisiones a ciegas.

Por otro lado, la implementación de sistemas de gestión de riesgos con matrices actualizadas, seguimiento de indicadores, roles y responsabilidades definidas permiten anticipar desviaciones y reaccionar a tiempo. Además, integrar la gestión del riesgo con las áreas de cumplimiento (compliance) y control interno, fortalecen la cultura organizacional y protegen el valor de la empresa frente a inversionistas y clientes.

Así pues, el desafío para el sector es pasar de un enfoque reactivo a uno predictivo, en donde identificar los riesgos antes de que se materialicen es lo que va a diferenciar a una empresa resiliente de una vulnerable.

Las constructoras y desarrolladores que inviertan en análisis de escenarios, capacitación, contratos inteligentes y protocolos de respuesta estarán mejor preparadas para enfrentar este entorno volátil.

En definitiva, gestionar el riesgo no es evitarlo, es conocerlo, medirlo y controlarlo. La nueva normalidad de la construcción chilena ya no admite improvisación. 

El ex juez Sergio Muñoz debe volver a la 3a Sala de la Corte Suprema

Por: Patricio Herman Pacheco, Fundación Defendamos la Ciudad

En nuestra calidad de conocedores del permiso de edificación ilegal obtenido, de parte de un Director de Obras Municipales (DOM) subrogante de Ñuñoa, por la empresa Fundamenta, con el cual se están construyendo 4 torres habitacionales y de oficinas, todas de 32 pisos, valoramos la publicación del viernes 21/11/2025 del medio de investigación Ciper, en donde se informa con lujo de detalles, sobre el rol ejercido por 3 abogados socios -Silber, Vargas & Lagos- contratados por dicha empresa para que, con sus acciones delegadas a otro abogado de apellido Fuentes, relacionado con ellos, se destituyera al juez supremo, Sergio Muñoz.

¿Porqué lo anterior? : por la sencilla razón de que él había detectado que el Estudio de los Conos de Sombra de ese mega proyecto inmobiliario era contrario a derecho. A continuación se aprecia el aludido reportaje, ver link  

Otro viaje en crucero: ministro Simpertigue navegó con abogados Lagos y Vargas tras fallo a favor de Inmobiliaria Fundamenta – CIPER Chile

Para comprender el asunto, recomendamos a los lectores que analicen bien el texto de ese completo reportaje, pues desde hace unos cuantos años la fundación Defendamos la Ciudad está denunciando con publicidad este corrupto episodio y por ello, en la búsqueda del imperio del derecho, el jueves 20/11/2025, con el ingeniero civil y vecino de Ñuñoa, Rodolfo Acha, ex funcionario del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), nos reunimos con la Unidad de municipalidades de la Contraloría General de la República para que se nos diera a conocer el resultado de nuestra categórica denuncia ingresada en junio del presente año sobre el aludido Estudio. 

Se nos respondió que todavía no hay una respuesta y por ello convenimos con el abogado, Marco Antonio Troncoso, jefe de esa oficina que, por la ley de lobby, íbamos a solicitar una audiencia con la Unidad de Infraestructura del ente fiscalizador, ello porque sus funcionarios tienen la capacidad técnica necesaria para resolver el asunto del mencionado Estudio, dejándose en claro que el hecho está prescripto.   

Un poco de historia: el 12/10/2018, es decir, hace 7 años, el mencionado DOM (S) otorga a las empresas Plaza Egaña SpA y Metro S.A. el permiso de edificación N° 296 para construir las aludidas torres en un amplio terreno que enfrenta las vías Américo Vespucio, Irarrázaval y Juan Sabaj. Tres de esas torres consideran 1.752 departamentos DFL2, es decir, viviendas económicas, y la otra torre es para 198 oficinas, más 24 locales comerciales y 1.928 estacionamientos, acto administrativo en donde se menciona que es libre (sic) la altura de esos edificios y que el proyecto inmobiliario se acoge a los beneficios urbanísticos que brinda la figura reglamentaria de los Conjuntos Armónicos.

En atención a que siempre supimos que el Estudio era incorrecto, el 11/04/2022 solicitamos hablar por teléfono con Carmen Vicuña, gerenta general de Frontal Trust, empresa que maneja fondos de inversión, aportante del capital, en conjunto con Fundamenta, para esta mega obra de construcción, ello con la idea de explicarle cómo se calculan los conos de sombra, disposición contenida en la legislación ad hoc, cuyo propósito, en este caso puntual, es para resguardar los derechos a recibir la luz solar por parte de los vecinos colindantes al proyecto, que residen en antiguas viviendas unifamiliares de uno y dos pisos. 

Nuestra interlocutora trasladó nuestro amable ofrecimiento a su especialista William Díaz, con quien intercambiamos algunas pocas palabras, notando que él no le dio mayor importancia a nuestra prevención. Si la hubiera acogido, posiblemente el Estudio se habría rehecho y las torres, con una indispensable modificación del permiso, habrían tenido una menor altura y la polémica no existiría, como tampoco los serios abogados de Fundamenta, Raúl Tavolari, Rodrigo Benítez, Carlo Sepúlveda y Edesio Carrasco, no habrían renunciado al patrocinio y poder que les fue entregado por Plaza Egaña SpA para que actuaran en su defensa en este caso. En la acusación constitucional en contra del juez Muñoz, los abogados Ramiro Mendoza y Jorge Correa Sutil, evidenciaron a todas luces que tal acusación, de corte política, era improcedente por diversos motivos.  

El reportaje de Ciper, relaciona con justa razón, el episodio Fundamenta con el otro conocido como la muñeca bielorrusa, por los nombres de los jueces de la Suprema que les gusta viajar en cruceros y que obedecieron los encargos de sus mandantes, razón más que suficiente para que el Congreso Nacional, conocedor recién ahora, de las prácticas viciadas cometidas por muchos, en un acto de hidalguía, reponga en su cargo de juez de la 3a Sala de la Corte Suprema al abogado Sergio Muñoz. Si aducen que ello no es posible, tendremos un nuevo hecho de deshonestidad institucional. 

Efecto dominó: ¿Qué pasa cuando se construye menos, se vende menos y se arrienda más caro?

Por Gastón Braithwaite, gerente general de Onewaite Desarrollos Inmobiliarios

Chile enfrenta una crisis silenciosa y profunda, la caída sostenida de los permisos de edificación. Puede parecer un dato técnico, pero detrás de esto se esconde un efecto dominó que repercute directamente en el bolsillo de las personas, en el empleo y en la estabilidad de uno de los motores históricos de nuestra economía, la industria de la construcción.

Una investigación del académico Armando Durán, de la Universidad de Talca, pone números a esta realidad. En 2019 se emitieron 159.182 permisos de edificación en todo el país; en 2024, apenas 79.426 y en el primer semestre de 2025, solo 35.384. Se trata del nivel más bajo en una década y resulta preocupante además que, el desplome se concentra en el segmento de viviendas sociales, uno de los sectores en que más se necesita aumentar la oferta.

Las razones son múltiples y conocidas: El alza en los costos de construcción, las tasas hipotecarias históricamente altas, las restricciones de financiamiento y la incertidumbre regulatoria han frenado nuevos proyectos, desincentivando la inversión. Pero el verdadero impacto va mucho más allá del ladrillo y el cemento, se trata de una cadena productiva completa que se está desacelerando.

Porque cuando se detiene la construcción, no sólo se afectan las empresas inmobiliarias. Se paralizan oficinas de arquitectura, estudios de ingeniería, proveedores de materiales, servicios logísticos, transporte, y miles de trabajadores de la construcción que hoy ven amenazadas sus fuentes laborales. Un rubro que representa el 7,8% del PIB nacional no puede darse el lujo de perder dinamismo sin consecuencias amplificadas.

El efecto dominó también llega al mercado del arriendo; con menos proyectos en marcha y una oferta habitacional cada vez más escasa, los precios se han disparado. Según el mismo estudio, los arriendos han subido más de un 50% en el último quinquenio. Y no es sólo un problema de oferta y demanda, ya que muchos edificios terminados permanecen vacíos durante más de dos años, atrapados entre la falta de compradores y la incertidumbre económica. O sea, se construye menos, se vende menos y se arrienda más caro.

Tenemos que tener claridad que la crisis habitacional que vivimos no se resuelve sólo con subsidios o programas estatales, sino con un ecosistema de confianza. El mercado necesita normativas claras, estabilidad en los costos y acceso a financiamiento razonable. Cuando las reglas del juego son previsibles y justas, los inversionistas vuelven, los proyectos se reactivan y el círculo virtuoso de la construcción se pone nuevamente en marcha.

Hoy más que nunca, Chile necesita recuperar esa confianza. Reactivar la construcción no es sólo una meta del sector privado, es una urgencia país. Es un camino probado para generar empleo, dinamizar la economía y, sobre todo, devolver a miles de familias la posibilidad de acceder a una vivienda.

La Medición Ambiental: El nuevo estándar que transformará la construcción

Por: Carlos Saul, CEO de AyT

En el pulso acelerado de Santiago, y en cada rincón donde se levanta un nuevo proyecto, las reglas del juego han cambiado. Las exigencias ambientales ya no son una molestia operativa o un check administrativo; son, de hecho, el nuevo motor de la competitividad. En este escenario, las empresas constructoras tienen hoy una oportunidad de oro para diferenciarse: incorporar la medición ambiental en tiempo real como parte central de su propuesta de valor.

De eso se trata la revolución que estamos impulsando con la tecnología Bettair, distribuida por AyT en Chile. No es solo un sistema de monitoreo; es la llave para transformar el mero cumplimiento en una ventaja estratégica inigualable.

Durante años, la medición de ruido y calidad del aire en obra ha estado asociada a equipos costosos, complejos y que requieren personal especializado. Eso es historia.

Bettair ofrece nodos de monitoreo inteligentes que son accesibles, eficientes y sin complicaciones. Olvídese de la inversión pesada, de las calibraciones constantes y del mantenimiento engorroso. Nuestros nodos se instalan fácilmente y se pueden trasladar entre obras sin perder un solo dato, permitiendo a las constructoras ofrecer la medición ambiental como un servicio más, sin necesidad de ser expertos en la materia.

¿Por qué es esto crucial? Porque la precisión de los sensores Bettair nos da datos en tiempo real sobre contaminantes atmosféricos y niveles de ruido. Esto se traduce en:

– Cumplimiento Proactivo: No solo se cumplen las normativas; se anticipan las inspecciones.

– Mitigación Inteligente: El monitoreo continuo permite detectar desviaciones de inmediato, corrigiendo medidas antes de que se conviertan en un problema o una multa.

– Paz Comunitaria: Prevenir conflictos vecinales y fortalecer la confianza con las comunidades, mandantes y organismos reguladores.

Agregar medición ambiental a un proyecto no es un gasto, es una inversión en reputación. Fortalece la imagen de la empresa y transforma la responsabilidad social en un argumento de venta poderoso. Es una herramienta que lleva el compromiso con la sostenibilidad del papel a la evidencia diaria.

Desde demoliciones urbanas hasta grandes proyectos de infraestructura, la solución Bettair destaca por su bajo costo operativo, facilidad de uso y la potencia de su sistema de visualización web, simple y completo.

¿El nuevo gobierno continuará avalando la corrupción?

Por: Patricio Herman Pacheco, Fundación Defendamos la ciudad

Está claro que en la elección del pasado domingo 16/11/2025, a pesar del derrumbe de la derecha tradicional, cuya candidata Evelyn Matthei, apoyada con gran despliegue de prensa por muchos prohombres ex concertacionistas, fue la nueva derecha dura tipo Milei, la que salió triunfadora con los otros teutónicos Kast y Kaiser, siendo el primero de éstos el que competirá la final con Jara.

Nos guste o no esta situación, los números son los que mandan, pues suponemos que los votos de la fulgurante estrella Parisi se dividirán por partes iguales entre los dos que competirán el próximo 14/12/2025, a sabiendas que prácticamente todos los votos de Matthei irán Kast y los escasos 3 puntitos de Marco, Harold y Artés le servirán muy poco a Jara. 

El discurso reiterativo de los 8 presidenciables era combatir la corrupción pero de diversas maneras, ello por cuanto lo que sucede en la Corte Suprema es inaudito, razón por la cual comentaremos a continuación un par de casos ilegales que han sido amistosamente tolerados por las autoridades que tenían competencia para no permitirlos.

En el ámbito de Vivienda, Urbanismo y Medio Ambiente, será necesario que Kast y, si hay un milagro que en política sí existe, o bien que Jara, cualquiera sea, ejerza su próximo mandato con estricto apego a los marcos regulatorios de esos ministerios y por ello sucintamente exponemos unos episodios grotescos que posiblemente ambos desconozcan. 

El Club de Golf Los Leones, localizado en el sector urbano más cotizado de la comuna de Las Condes, cuyo amplio terreno de 60 hectáreas está clasificado como área verde, tanto en el Plan Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS) al igual que en el respectivo Plan Regulador Comunal (PRC).

Por esa circunstancia dicho predio,  con todas sus necesarias edificaciones interiores, está exento de pagar contribuciones de bienes raíces, al igual que todos los terrenos que son áreas verdes. Como contrapartida la legislación impide la construcción inmobiliaria en esos terrenos.  

Años atrás, el directorio de ese club adoptó la decisión de lucrar con la explotación comercial del terreno y para ello era necesario convencer a la municipalidad de Las Condes y al Minvu, lo que fue relativamente fácil, incluso sus mandamases actuaron “sin moverse de sus escritorios”. El negocio consistía en utilizar una fracción del predio para que una cadena internacional, a través de un arrendamiento a 99 años, levantara allí unas cuantas torres de hoteles, cuyo acceso sería por la vía local Luz.   

Como ello no era posible, dado que el proyecto en ciernes, por su alta carga de ocupación, debía enfrentar obligatoriamente una vía expresa o troncal, conforme el mandato de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC), las autoridades de entonces intentaron modificar esta reglamentación, a través de un Decreto, reemplazando la palabra «enfrentar» por «relacionarse» y así posibilitar la ejecución de este proyecto, con lo cual todos los desarrollos inmobiliarios de equipamientos mayores se pudieran construir sin enfrentar las vías idóneas. Este burlesco «traje a la medida» mereció una fundada objeción, entre otros, del Colegio de Arquitectos y de la fundación Defendamos la Ciudad. 

Firmaron este burdo acto administrativo tanto el presidente, Piñera, como su ministro de Vivienda y Urbanismo, Rodrigo Pérez, y dada la imprudente iniciativa de ese gobierno, tuvo que intervenir la Comisión de Vivienda de la Cámara de Diputados que, conforme a sus atribuciones fiscalizadoras, inició una investigación para detectar las motivaciones que tuvo el Minvu para proceder en tal sentido. Como era lógico, ese Decreto no prosperó y los edificios hoteleros en el Club de Golf Los Leones no se construyeron. 

El permiso de edificación N° 7 del 10/01/2011 cursado por el Director de Obras Municipales (DOM) de Concón, para la construcción del hotel Punta Piqueros, acogiéndose a la Ley Lorca, consideraba una altura de 4 pisos con 6 niveles bajo el suelo y por ello en la actualidad el edificio tiene 10 pisos. En aquella fecha no existía para esa comuna un PRC y por ello para el permiso se aplicó  el PRC de Viña del Mar, instrumento que no consideraba normas para ese terreno. 

El aludido permiso fue anulado por la Corte Suprema, pero hay un proceso de conciliación judicial entre las partes para no demoler el edificio ya terminado y el DOM aprobó un anteproyecto, ahora para el desarrollo denominado Punta Mar, con las mismas características antes mencionadas, a pesar de que el vigente PRC de Concón, contempla para ese terreno costero una limitada altura de 7 metros, equivalentes a 2 pisos y medio. 

La fundación Defendamos la Ciudad está de acuerdo con la conciliación, pero como no se puede violar el PRC de Concón, ha exigido por la prensa que el alcalde en ejercicio promueva una modificación a ese instrumento normativo para así posibilitar legalmente la operación del flamante proyecto Punta Mar, lo que será de fácil y rápida tramitación, solo si los organismos públicos competentes de la 5a región estén de acuerdo. Lo que no puede suceder es transgredir el PRC de Concón con artimañas.   

Construcción sostenible. De la certificación a la estrategia de valor.

Por: Eduardo Ricci Burgos, abogado de negocios

Durante años, hablar de sostenibilidad en la construcción se asociaba principalmente a certificaciones o sellos ambientales. Hoy, esa visión, si bien sigue siendo importante, es insuficiente. La sostenibilidad ha dejado de ser un elemento accesorio o una herramienta de marketing verde para transformarse en un pilar estratégico de valor y competitividad para las empresas del sector inmobiliario y de la construcción en nuestro país.

El país avanza hacia un modelo más exigente en donde nuevos estándares regulatorios, una ciudadanía más consciente y un mercado financiero que incorpora criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) están redefiniendo cómo se evalúan los proyectos. En este contexto, la sostenibilidad ya no es un “plus”, sino un requisito estructural para seguir operando y atraer inversión.

En general, los programas de certificación —como la Certificación Edificio Sustentable (CES), la Calificación Energética de Viviendas o los estándares LEED— han sido pasos importantes. Sin embargo, el verdadero desafío no está solo en obtener un sello, sino en incorporar la sostenibilidad en el ADN de la gestión empresarial inmobiliaria y de la construcción.

Eso implica integrar criterios ambientales, sociales y de gobernanza desde la etapa de diseño hasta la operación de las obras. Considerar la eficiencia energética, la gestión de residuos, la calidad del aire interior, el uso responsable del agua y el bienestar de los usuarios no es una exigencia aislada: es una nueva forma de hacer negocios, donde la rentabilidad y la responsabilidad ambiental coexisten.

El cambio no proviene únicamente de las autoridades o de la opinión pública. Hoy son los inversionistas y entidades financieras quienes exigen que los proyectos inmobiliarios demuestren estándares de sostenibilidad. Fondos internacionales y bancos locales han comenzado a priorizar el financiamiento verde, mientras los instrumentos como los bonos sostenibles o los créditos con tasas preferenciales se consolidan como mecanismos de diferenciación. En otras palabras, la sostenibilidad se está convirtiendo en un criterio financiero. Quienes no se adapten, verán restringido su acceso a capital o enfrentarán costos más altos. Quienes lo hagan, obtendrán ventaja competitiva y mayor resiliencia frente a la volatilidad del mercado.

Sin embargo, uno de los principales obstáculos sigue siendo la percepción de que construir sosteniblemente “cuesta más”. Si bien algunas medidas pueden implicar mayores costos iniciales, la experiencia demuestra que los proyectos sostenibles son más eficientes, duraderos y rentables en el tiempo.

Menor consumo energético, reducción de gastos de mantención, aumento del valor patrimonial y mejora en la calidad de vida de los ocupantes son hoy beneficios medibles. Además, estos proyectos tienden a venderse o arrendarse más rápido, precisamente porque los usuarios valoran el confort, la eficiencia y la responsabilidad ambiental.

De esta manera, nos encontramos ante una oportunidad única de posicionar la industria de la construcción como referente regional en sostenibilidad. Las constructoras e inmobiliarias que integren esta visión en su estrategia global y no solo en un proyecto aislado, estarán así en mejor posición para competir en los próximos años, pues no se trata solo de cumplir con la ley o sumar una certificación más, sino de entender la sostenibilidad como una estrategia de valor.

Aquellas empresas que la incorporen como parte de su cultura organizacional estarán construyendo no solo edificaciones más eficientes, sino negocios más sólidos, confiables y preparados para el futuro.

El norte de Santiago ya no es periferia: es el nuevo eje logístico del país

Por: Tracy Dustan, Commercial Executive – AlmaSur – Procentro

Durante años, el norte de Santiago fue el patio trasero del desarrollo. Hoy, es el tablero donde se están moviendo las piezas más importantes del real estate industrial en Chile. Lampa, Colina y Quilicura dejaron de ser comunas periféricas para convertirse en el corazón operativo de las empresas que entienden que eficiencia y conectividad son sinónimos de rentabilidad.

El eje Ferrocarril Poniente, Américo Vespucio Norte y la Ruta 5 es el gran responsable de este cambio. La expansión vial, los nuevos enlaces y los accesos directos a autopistas interurbanas acortaron los tiempos y los costos que antes parecían imposibles. No es casualidad que, según Cushman & Wakefield y CBRE (2025), más del 60 % de las nuevas operaciones industriales se ubiquen a menos de 30 kilómetros del centro. Santiago ya no se expande: se reorganiza, y el norte va ganando por goleada.

Pero la historia recién empieza. Con el futuro Tren Santiago–Batuco, que conectará Quinta Normal con Valle Grande en apenas 39 minutos, el norte pasará de ser eficiente a ser estratégico. Una estación en Valle Grande no solo facilitará la movilidad: elevará la plusvalía, atraerá talento y consolidará un nodo intermodal que unirá capital y polos industriales.

A esto se suman la Radial Nororiente, que permite llegar desde Vitacura o Huechuraba al eje industrial en menos de 25 minutos, y la Autopista Orbital Norponiente, que será la nueva circunvalación exterior del Gran Santiago, conectando la Ruta 5 Norte con la Ruta 78 y ofreciendo una salida directa en Valle Grande. En conjunto, estas obras no solo mejoran los tiempos logísticos: reescriben la geografía productiva del país.

Planificación con visión, no con apuro

Lo que hoy parece una expansión natural del mercado es, en realidad, el resultado de una planificación que se adelantó una década al crecimiento. Los estudios urbanos ya proyectaban que esta zona, con suelo disponible, baja densidad y excelente conectividad, sería el escenario lógico del nuevo desarrollo industrial.

Y no se equivocaron. Hoy, el norte concentra las mejores condiciones para proyectos logísticos, tecnológicos y manufactureros de gran escala. Empresas que antes se instalaban “donde quedaba espacio”, ahora eligen estar “donde todo funciona”.

Este auge no es solo geográfico, es cultural. Habla de una ciudad que empieza a entender que crecer con orden y con visión no es un lujo, sino una estrategia de país. El norte de Santiago ya no compite con el resto: marca el rumbo de cómo debe planificarse el futuro urbano de Chile.

12/03/2026 06:42
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