El derrumbe de Evergrande llega a los tribunales: fundador del gigante inmobiliario chino es condenado a cadena perpetua
Xu Jiayin fue declarado culpable de fraude financiero, apropiación indebida, divulgación ilegal de información y soborno corporativo. La justicia china además ordenó la confiscación de sus bienes y aplicó millonarias multas a empresas vinculadas al grupo.


El colapso de Evergrande, uno de los mayores símbolos de la crisis inmobiliaria china, sumó este jueves un nuevo capítulo. El fundador y controlador efectivo del conglomerado, Xu Jiayin, también conocido como Hui Ka Yan, fue condenado en primera instancia a cadena perpetua por el Tribunal Popular Intermedio de Shenzhen.
La sentencia contempla además la pérdida de sus derechos políticos de por vida y la confiscación de todos sus bienes, luego de que el tribunal lo declarara culpable de una serie de delitos vinculados con la gestión y las operaciones financieras del grupo.
La justicia china determinó que Xu Jiayin tuvo responsabilidad directa sobre las operaciones de Evergrande Group y de distintas sociedades relacionadas, entre ellas Evergrande Real Estate y Evergrande Wealth.
El caso también derivó en sanciones económicas de gran magnitud. Evergrande Group fue multada con 8.820 millones de yuanes, mientras que Evergrande Real Estate recibió una multa de 7.000 millones de yuanes.
Cinco años de irregularidades financieras
Según la sentencia, entre 2016 y 2021 Evergrande Group, Evergrande Real Estate y Xu Jiayin incurrieron de manera continuada en irregularidades financieras. Entre ellas se encuentra la falsificación de estados financieros, la inflación de activos y el ocultamiento de pasivos.
Estas prácticas fueron utilizadas, de acuerdo con el tribunal, para facilitar operaciones de financiamiento y captar recursos mediante información financiera que no reflejaba la situación real de las compañías.
La investigación también estableció que el grupo obtuvo de manera ilegal créditos y fondos provenientes de entidades financieras y compañías de seguros. A ello se sumaron acusaciones de soborno corporativo, emisión ilegal de préstamos y utilización irregular de fondos.
El tribunal además responsabilizó al empresario por utilizar su posición como presidente de Evergrande Real Estate para organizar operaciones financieras fraudulentas y apropiarse de activos de la compañía bajo la figura de dividendos.
La caída de uno de los gigantes inmobiliarios de China
La condena representa el desenlace judicial de una crisis que comenzó a hacerse evidente varios años antes y que terminó convirtiendo a Evergrande en uno de los mayores casos de insolvencia corporativa de la historia reciente de China.
La compañía llegó a convertirse en uno de los principales desarrolladores inmobiliarios del país, pero su agresiva expansión estuvo acompañada de un creciente endeudamiento.
En 2021, Evergrande reconoció el riesgo de incurrir en impagos ante sus dificultades para obtener liquidez. Para entonces, sus pasivos superaban los US$300.000 millones.
La situación terminó provocando la paralización de proyectos, problemas para compradores de viviendas, presión sobre proveedores y acreedores y una crisis que trascendió a la propia compañía para convertirse en uno de los principales focos de preocupación del sector inmobiliario chino.
Evergrande había debutado en la Bolsa de Hong Kong en 2009 y alcanzó su máxima capitalización bursátil en 2017, cuando sus acciones llegaron a cotizar en 31,55 dólares de Hong Kong.
Sin embargo, la trayectoria terminó de forma radicalmente distinta. Sus acciones dejaron de negociarse en enero de 2024 y, posteriormente, la compañía enfrentó el proceso de liquidación debido a su elevado nivel de endeudamiento.
También fueron condenados altos ejecutivos
El proceso judicial no se limitó al fundador. Este jueves, el Tribunal Popular Intermedio de Shenzhen también dictó sentencia contra cinco altos directivos de Evergrande Group.
Los ejecutivos fueron declarados culpables de distintos delitos, entre ellos apropiación indebida de depósitos públicos y fraude en la recaudación de fondos.
Las condenas van desde seis hasta 18 años de prisión e incluyen multas y confiscación de bienes.
La sentencia contra Xu Jiayin marca así un punto de inflexión en uno de los episodios más emblemáticos de la crisis inmobiliaria china: el empresario que llegó a liderar uno de los mayores grupos inmobiliarios del país termina condenado a prisión de por vida, mientras el gigante que construyó su expansión sobre una montaña de deuda enfrenta las consecuencias de uno de los mayores colapsos corporativos del sector.
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