Sistema frontal deja 100 viviendas destruidas y más de 3.400 damnificados: reconstrucción vuelve al centro del debate
El último balance de Senapred confirma el impacto del temporal sobre viviendas, infraestructura y servicios básicos. Mientras las labores de emergencia continúan, expertos advierten que la magnitud de los daños vuelve a poner en evidencia la necesidad de fortalecer la planificación territorial, la resiliencia urbana y la infraestructura frente a eventos climáticos extremos.


El sistema frontal que afecta a gran parte del país continúa dejando una severa huella sobre viviendas, infraestructura y servicios esenciales. De acuerdo con el último balance entregado por el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), la emergencia ya deja 100 viviendas completamente destruidas, 3.469 personas damnificadas, más de 3.500 inmuebles con daños mayores y cerca de 20.000 viviendas con afectaciones menores, cifras que reflejan la magnitud de uno de los eventos meteorológicos más complejos registrados durante este invierno.
Aunque el número de fallecidos se mantiene en 13 personas, las autoridades informaron que la cifra de desaparecidos descendió de siete a cuatro, luego del hallazgo con vida de tres personas que permanecían extraviadas en el Cajón del Maipo.
La reconstrucción vuelve a instalarse como prioridad
Más allá de la respuesta inmediata, la emergencia vuelve a poner sobre la mesa uno de los principales desafíos que enfrenta el país: la capacidad para reconstruir de manera rápida, segura y resiliente.
Los daños registrados afectan tanto a viviendas particulares como a infraestructura pública, redes de servicios básicos y equipamientos urbanos, obligando a coordinar acciones entre organismos públicos, municipios y empresas para restablecer las condiciones de habitabilidad en las zonas más afectadas.
Actualmente, 1.552 personas permanecen en albergues, mientras más de 63.000 continúan aisladas, principalmente en las regiones de Atacama y Coquimbo, donde las condiciones climáticas aún dificultan las labores de recuperación.
Coquimbo concentra gran parte de la emergencia
Una de las situaciones más complejas continúa registrándose en la Región de Coquimbo.
Más de 139.000 clientes permanecen sin suministro de agua potable, siendo la comuna de Ovalle una de las más afectadas debido a la alta turbiedad del río Limarí, condición que ha impedido normalizar completamente el funcionamiento de las plantas de producción de agua.
Como medida de emergencia, las autoridades instalaron 200 estanques de abastecimiento, de los cuales 160 ya se encuentran operativos, permitiendo suministrar agua a los sectores más afectados mientras continúan los trabajos de recuperación.
En materia eléctrica, la situación también muestra avances, aunque todavía persisten importantes interrupciones. Según el balance oficial, el 92% de los hogares de Coquimbo ya recuperó el suministro, pero más de 13.500 clientes continúan sin electricidad luego de más de 72 horas desde el inicio del evento.
En las regiones de Valparaíso y Atacama también permanecen miles de hogares sin energía, aunque en cifras considerablemente menores.
Infraestructura bajo presión
El impacto del sistema frontal vuelve a evidenciar la vulnerabilidad de parte importante de la infraestructura nacional frente a eventos meteorológicos extremos.
Durante los últimos días se han registrado desbordes de ríos, interrupciones de caminos, daños en redes sanitarias, cortes eléctricos y afectaciones sobre viviendas ubicadas en sectores expuestos a inundaciones o remociones en masa.
Especialistas han señalado que este tipo de eventos refuerza la necesidad de avanzar hacia criterios de planificación urbana que incorporen con mayor fuerza variables como adaptación al cambio climático, gestión del riesgo y resiliencia territorial.
Educación y servicios continúan afectados
La emergencia también mantiene efectos sobre el funcionamiento de establecimientos educacionales.
Las autoridades confirmaron la suspensión de clases durante el resto de la semana en toda la Región de Coquimbo, además de la Provincia del Huasco y la comuna de Tierra Amarilla, en la Región de Atacama, con el objetivo de resguardar la seguridad de estudiantes, docentes y funcionarios mientras continúan las labores de recuperación.
Un desafío que trasciende la emergencia
Las cifras entregadas por Senapred muestran que el impacto del sistema frontal va mucho más allá de la contingencia inmediata. Cada vivienda destruida, cada camino interrumpido y cada servicio básico afectado representan nuevos desafíos para la reconstrucción y para la forma en que Chile planifica sus ciudades e infraestructura.
En un escenario donde los eventos climáticos extremos comienzan a presentarse con mayor frecuencia e intensidad, el desafío ya no consiste únicamente en responder a las emergencias, sino también en desarrollar ciudades capaces de anticiparlas y resistirlas. La reconstrucción que seguirá al temporal no solo implicará recuperar viviendas y servicios, sino también fortalecer la resiliencia de los territorios frente a un escenario climático cada vez más exigente.
Compártelo en LinkedIn con un mensaje listo para pegar.


