El 80% de las manzanas de Santiago mantiene un solo uso de suelo y limita el desarrollo de barrios más integrados
Un estudio de la Cámara Chilena de la Construcción revela que la mayoría de los sectores de la capital son monofuncionales, lo que obliga a millones de personas a desplazarse diariamente para trabajar, estudiar o acceder a servicios. El gremio plantea impulsar una mayor mixtura urbana como herramienta para mejorar la calidad de vida y reducir las desigualdades territoriales.


La configuración urbana de Santiago continúa reflejando un fuerte desequilibrio entre las zonas donde las personas viven y aquellas donde trabajan, estudian o acceden a servicios. Así lo evidencia un estudio presentado por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), que concluye que el 80% de las manzanas de la capital posee un único uso de suelo, principalmente residencial, situación que impacta directamente en la movilidad y calidad de vida de cerca de 3,7 millones de habitantes, equivalente al 64% de la población del Gran Santiago.
La investigación fue dada a conocer durante la XV Conferencia Internacional de Ciudad (CIC) y constituye uno de los diagnósticos más completos realizados sobre la mixtura urbana en la capital.
Predominan los barrios exclusivamente residenciales
El análisis consideró cerca de 44 mil manzanas del Gran Santiago, clasificando sus usos de suelo en tres grandes categorías: residencial, comercial y servicios, y equipamiento urbano, que incluye infraestructura de salud, educación, cultura, deporte y recreación.
Los resultados muestran que el 97% de las manzanas posee uso residencial, mientras que solo el 31% incorpora actividades comerciales o de servicios y apenas el 14% cuenta con algún tipo de equipamiento.
En términos prácticos, esto significa que el 86% de las manzanas no dispone de infraestructura destinada a salud, educación, cultura o deporte, mientras que el 69% carece completamente de comercio y servicios.
Para Nicolás León, gerente de Estudios y Políticas Públicas de la CChC, esta realidad limita el desarrollo de barrios más activos y funcionales.
"La mixtura urbana contribuye a disminuir los tiempos y los costos de los viajes y a tener barrios más activos y dinámicos, lo que aumenta el bienestar y el sentido de pertenencia", explicó durante la presentación del estudio.
Movilidad condicionada por la falta de servicios
Los resultados también se relacionan con los hábitos de desplazamiento de los habitantes de Santiago.
Una encuesta elaborada por la CChC junto al Panel Ciudadano de la Universidad del Desarrollo mostró que el 61% de los santiaguinos debe salir de su comuna para trabajar, estudiar o realizar trámites.
A ello se suma un diagnóstico previo del gremio que indica que más de la mitad de los hogares destina sobre el 10% de sus ingresos al transporte, reflejando el impacto económico que genera la separación entre zonas residenciales y polos de servicios.
Importantes diferencias entre comunas
El estudio también evidencia una marcada desigualdad territorial.
Las comunas con mayor integración de usos corresponden a Santiago, Providencia, San Miguel, Quinta Normal, La Cisterna e Independencia, donde menos de la mitad de las manzanas presenta un uso exclusivo.
En el extremo opuesto aparecen Puente Alto, Quilicura, Maipú y Pudahuel, donde más del 90% de las manzanas mantiene un único uso de suelo, principalmente habitacional.
Según la CChC, estas diferencias condicionan directamente las oportunidades de acceso a empleo, comercio, servicios y espacios públicos, profundizando las brechas urbanas entre distintos sectores de la capital.
La mixtura urbana como desafío de planificación
El gremio sostiene que avanzar hacia ciudades más equilibradas requiere combinar vivienda, comercio, oficinas, servicios y equipamientos dentro de un mismo entorno urbano.
Para ello propone aprovechar los instrumentos de planificación territorial disponibles, promoviendo una mayor densificación en sectores consolidados y estimulando inversiones en comunas con menor diversidad de usos.
Asimismo, plantea potenciar el desarrollo urbano en torno a las estaciones de Metro como una oportunidad para incorporar nuevos servicios y equipamientos en sectores actualmente monofuncionales.
Un insumo para futuras políticas urbanas
El presidente de la Cámara Chilena de la Construcción, Alfredo Echavarría, señaló que el estudio busca transformarse en una herramienta para apoyar la planificación de las ciudades y orientar futuras políticas públicas.
A su juicio, la calidad de vida urbana depende en gran medida de cómo se distribuyen los distintos usos del suelo y de la capacidad de generar barrios donde las personas puedan vivir, trabajar y acceder a servicios sin necesidad de realizar largos desplazamientos diarios.
En ese contexto, la investigación plantea que la mixtura urbana no solo constituye un concepto de planificación, sino también una estrategia para construir ciudades más eficientes, sostenibles e inclusivas frente al crecimiento que continuará experimentando Santiago durante las próximas décadas.
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