El arriendo escala en Chile: el 26,2% de los hogares vive bajo esta modalidad
La cifra aumentó 8,5 puntos porcentuales en los últimos 20 años, impulsada por la dificultad para reunir el pie hipotecario y los cambios en la composición familiar, según datos del Censo 2024 y del sector inmobiliario.


El mercado habitacional chileno consolida un cambio estructural. De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2024, el 26,2% de los hogares del país vive actualmente en régimen de arriendo, registrando un incremento de 8,5 puntos porcentuales en las últimas dos décadas.
Detrás de este avance convergen factores financieros y demográficos. Aunque en junio de 2026 la tasa hipotecaria promedio en UF se ubicó en un 4,0% anual —un nivel menor al de periodos previos—, el acceso al crédito sigue enfrentando barreras de entrada críticas para las familias.
Comprar una vivienda exige cumplir condiciones simultáneas: reunir el pie inicial, calificar bancariamente y sostener el dividendo durante plazos de veinte o treinta años.
Pablo Quappe, director regional de crecimiento para Latinoamérica y el Caribe de EXP Realty Chile, advierte que la principal limitante no radica necesariamente en el valor mensual del dividendo, sino en la acumulación de capital inicial.
«Para una propiedad de 4.000 UF, un pie del 20% equivale a 800 UF. Reunir ese monto representa una barrera importante incluso antes de evaluar el dividendo», señala el ejecutivo, quien enfatiza que la decisión entre comprar o arrendar no siempre responde a una elección libre.
A este escenario económico se suma una transformación profunda en la estructura de los hogares chilenos. Cifras censales indican que el 21,8% de las familias son unipersonales, mientras que el tamaño promedio del hogar se redujo a 2,8 integrantes.
Esta menor escala familiar explica la alta y sostenida demanda por departamentos de uno o dos dormitorios ubicados en zonas estratégicas y bien conectadas. Según el análisis de EXP Realty, el arrendatario actual evalúa la habitabilidad bajo una ecuación integral que trasciende el canon mensual.
«El arrendatario no necesariamente busca más metros cuadrados, sino una propiedad cuyo costo total y ubicación le permitan vivir mejor. Además, valoran la conectividad, la seguridad, la flexibilidad contractual, los espacios funcionales y los bajos gastos comunes», concluye Quappe.
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